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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2019

Como un dj vu
Vientos de crisis

Amaury Valdivia
Brecha


Desde hace meses los cubanos lidian con largas colas para adquirir artculos de primera necesidad, mientras las autoridades realizan nuevos recortes y adelantan proyectos de urgencia en el frente econmico. La Habana llama a prepararse para lo peor.

A mediados de la dcada del 90, todos los domingos bien temprano, mi padre y yo salamos en bicicleta rumbo a la tumba que cultivbamos a las afueras de mi ciudad natal. Eran casi treinta quilmetros sumando los viajes de ida y de vuelta, primero por carretera y luego siguiendo un terrapln eternamente enlodado del que partan senderos que se internaban en el monte firme de marab.

Uno de ellos conduca a nuestra parcela (o tumba, en el lenguaje local). Eran slo unas cuantas decenas de metros cuadrados arrancados a los zarzales a fuerza de hacha y machete, en los que mi padre sembraba calabazas, yuca e incluso algo de arroz; yo, desde las contadas fuerzas de mis 13 o 14 aos, haca como que lo ayudaba.

Cuba sufra la crisis econmica provocada por la cada del socialismo real y la desaparicin de la Unin Sovitica. Perodo Especial en Tiempo de Paz era el nombre formal de esa etapa de carencias extremas, en la que los cortes de electricidad superaban las 20 horas diarias, el transporte funcionaba en su mnima expresin y conseguir el alimento cotidiano resultaba una odisea.

An no s cmo mi familia consigui salir adelante. Que lo lograra dependi en buena medida de aquel huerto en donde mi padre exprima las fuerzas que le quedaban luego de trabajar durante la semana como constructor improvisado. Entre continuar enseando topografa en un instituto politcnico y marcharse a una microbrigada con la esperanza de levantar su casa al cabo de cinco o diez aos, l haba tenido clara su eleccin. Pero mientras se converta en realidad ese sueo, era necesario superar el da inmediato; muchas veces lo hicimos gracias a lo cosechado en nuestra tumba.

Tiempos difciles

El perodo especial nunca tuvo una proclamacin oficial. Lo ms parecido a tal acto fue un discurso pronunciado por Fidel Castro en enero de 1990 durante la clausura de un congreso sindical. En la ocasin, admiti la posibilidad de que los problemas fueran tan serios en el orden econmico () que nuestro pas tuviera que enfrentar una situacin de abastecimiento sumamente difcil.

Meses ms tarde, el 29 de agosto, una nota publicada en los principales diarios anunciaba severas restricciones en el consumo de combustible, alimentos y otros productos, y la paralizacin de todas las inversiones no relacionadas con el turismo o la defensa.

El desplome de la economa tuvo dramticas consecuencias sociales, sobre todo a partir de 1993, cuando la despenalizacin del dlar abri las puertas a la desigualdad. No por casualidad, las tiendas en divisas (N de E: que aceptan moneda extranjera) fueron el blanco predilecto de la ira popular durante el llamado Maleconazo, la indita manifestacin de habaneros a la que debi enfrentarse Fidel en agosto de 1994.

Por entonces, calor y escasez demostraron ser una combinacin extremadamente peligrosa, a tal punto que por aos el gobierno ha hecho lo indecible para evitar los apagones en los meses ms trridos, a la par que ha incrementado las actividades recreativas y ha estabilizado el abasto de bienes de consumo. En esas circunstancias, slo una urgencia muy perentoria justifica decisiones como las anunciadas a comienzos de este mes por el presidente Miguel Daz-Canel y el general de Ejrcito Ral Castro, quien en su condicin de primer secretario del partido sigue siendo la primera figura del poder en la isla. Aunque en sus intervenciones ante la Asamblea Nacional del Poder Popular ambos resaltaron que el pas se halla en muchas mejores condiciones para superar cualquier dificultad, entre la ciudadana el optimismo no alcanza cotas tan elevadas.

Desde hace meses los cubanos han vuelto a lidiar con largas colas para adquirir diversos artculos. Las mayores aglomeraciones tienen lugar ante las tiendas donde se vende el pollo congelado, principal fuente de protena de que disponen los isleos. Pese a su elevado precio (el valor de un quilogramo supera los ingresos diarios de quienes perciben el salario estatal promedio), decenas y hasta cientos de personas pasan horas a las afueras de los establecimientos, no siempre con xito.

Similares tensiones se registran en todo el mbito comercial. Luego de haber iniciado 2019 con marcadas reducciones presupuestarias, a finales de marzo el Ministerio de Economa y Planificacin anunci nuevos recortes en las partidas de divisas para compras en el exterior (casi dos tercios de las cuales se destinan a alimentos y combustible). Ya durante las sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional, el presidente Daz-Canel detall la difcil coyuntura enfrentada por las finanzas nacionales y llam a lograr el autoabastecimiento territorial, una suerte de autarqua criolla en la que los municipios deberan ser capaces de producir la mayora de los alimentos que consumen. Adems, convoc a elevar la eficiencia en el turismo y los servicios profesionales, y a fomentar nuevas exportaciones dentro de un programa concebido en tres etapas que se extendern hasta 2030.

Sobre el papel, parecen respuestas lgicas a un escenario complejo y lleno de variables que escapan al control de La Habana; mas el asunto es que, casi treinta aos atrs, propuestas muy similares conformaron la estrategia de los mximos dirigentes, con xito limitado, como dan fe las circunstancias actuales.

Bajo asedio

En 1989, cerca del 85 por ciento del comercio exterior cubano tena como contrapartes a la Unin Sovitica y a las naciones de Europa oriental. Durante la dcada siguiente, los esfuerzos se concentraron en diversificar los intercambios, tanto con gobiernos como con corporaciones extranjeras. Sin embargo, a comienzos de los aos dos mil, luego del ascenso al poder de Hugo Chvez y otros mandatarios progresistas de Amrica Latina, esos impulsos renovadores perdieron fuelle. En sus ltimos aos al frente del aparato estatal, Fidel Castro volvera a apostar por una alianza estratgica con un socio preferencial (Venezuela) y vnculos especialmente estrechos con un corto nmero de estados afines (China y Rusia, los ms importantes). Hacia 2008, Caracas y Beijing concentraban ms de la mitad del comercio exterior de la isla, con la repblica bolivariana como principal cliente para su catlogo exportador de servicios profesionales y la nacin asitica asumiendo el rol protagnico en la provisin de equipamientos y materias primas.

Consciente de la fragilidad de tal esquema de desarrollo, a partir de 2011 Ral Castro se embarc en una campaa de reformas agrupadas bajo el genrico nombre de actualizacin. La ampliacin de los alcances del sector privado, la promulgacin de una ley ms liberal para la inversin extranjera y la derogacin de prohibiciones arcaicas dieron un segundo aire a la economa, que tras el comienzo del deshielo pudo por fin renegociar su abultada deuda exterior y retomar la senda de discretos crecimientos del Pbi (con el aadido de lograrlo sin depender de nuevos crditos).

Para la especulacin queda la duda de qu derroteros hubiera seguido Cuba de no haber ascendido al poder Donald Trump, firme defensor de la poltica de sanciones contra La Habana. Con ella retribuye el apoyo que le proporcionaron las principales fortunas de la comunidad cubanoamericana durante las presidenciales de 2016 (cuando maniobraron para inclinar a su favor el colegio electoral del estado de Florida, el cuarto con mayor nmero de compromisarios). A ms largo plazo, el magnate neoyorquino busca asegurar un compromiso similar durante los comicios de 2020.

Slo desde este punto de vista puede comprenderse la decisin de activar el problemtico ttulo III de la ley Helms-Burton (vase Brecha, 5-IV-19), al amparo del cual los tribunales norteamericanos quedaran facultados para sancionar a empresas de otros pases que trafiquen con propiedades de ciudadanos estadounidenses, y las limitaciones impuestas al envo de remesas hacia la isla. La primera medida intenta cortar el flujo de inversin extranjera que necesita el pas (al menos 2 mil millones de dlares al ao, segn clculos oficiales); la segunda, hacer otro tanto con una fuente de recursos que recientemente un think tank norteamericano cifr en alrededor de 57 mil millones de dlares, de 2008 a la fecha.

Luego de perder los cientos de millones de dlares que reportaba la participacin de sus especialistas en el programa Ms Mdicos para Brasil, con la colaboracin en Venezuela operando en nmeros rojos (los vitales pagos en combustible han llegado a interrumpirse en ocasiones, lo que ha obligado a realizar compras en Argelia y Rusia a precios de mercado) y sin conseguir que el turismo reporte los ingresos que urgen las arcas estatales, tanto Daz-Canel como Ral Castro son conscientes de la necesidad de estar preparados para la peor variante (porque) la situacin podra agravarse en los prximos meses.

Tal coyuntura causa desvelos en los despachos del Palacio de la Revolucin y en los del Centro Internacional de Negocios de la exclusiva barriada de Miramar, pero mucho ms entre los ciudadanos comunes. Cuando das atrs un peridico provincial alert que si en determinado horario del da se agotara el combustible establecido para la jornada, habra que comenzar a quitar la corriente en algn circuito, no pocos tragaron en seco. Un cuarto de siglo despus, los recuerdos de la etapa ms difcil del perodo especial laten con incmoda vigencia en la memoria colectiva; mi padre, incluso, sigue empleando la vieja bicicleta con la que cada domingo iba a su tumba.

Fuente: http://brecha.com.uy/como-un-deja-vu/


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