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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2019

Desobediencia civil en tiempos de desmesura del poder econmico

Carmen Molina Caadas
Pblico


Vivimos tiempos de desmesura, de excesos de un poder econmico, as en abstracto, que va dejando en los mrgenes del sistema a cada vez mayor cantidad de poblacin. Empieza a ser una necesidad imperiosa la reflexin en el seno de la sociedad del porqu, el para qu y el cmo se ejerce el control de los pueblos.

Inmersas como estamos en un sistema de organizacin social dispuesto para servir a un modelo econmico, el neoliberal; se nos expropia el tiempo para la reflexin, para disfrutar de la vida, para acompaar y cooperar con nuestras compaeras de generacin y con las generaciones enlazadas, esas con las que compartimos espacio y tiempo. Incluso se nos roba el tiempo para la pereza, la ociosidad (creativa o no) que no tiene que asumirse como dejadez, pero que se censura. Han conseguido que nos sintamos mal cuando no somos econmicamente productivos, como si el fin ltimo de la vida humana fuese el trabajo y la productividad. No me parece que nuestra dependencia del empleo remunerado y su precarizacin actual sea realmente el derecho al trabajo que recoge nuestra constitucin en su artculo 35. Ms que un derecho es una apropiacin de nuestro tiempo de vida. Es obvio que S hay derechos que nos corresponde disfrutar y defender. Especialmente el tener vidas dignas y eso supone derecho a un techo, a educacin, a la alimentacin, a la libertad de movimiento, de pensamiento, de expresin Pero el trabajo, mejor el empleo, ms que un derecho es un medio para conseguir esa vida digna y no un fin en s mismo, como lo entiende este sistema econmico que nos roba tiempo, nos explota; y con ello, esquilma a mayor velocidad la tierra que nos sostiene.

Se nos ha dicho que la tecnologa nos facilitara la vida, y dispondramos de mas tiempo. Y curiosamente, ahora se nos amenaza con que los robots harn la mano de obra humana prescindible, que nos desplazarn de los empleos, pero cmo es posible que estemos en esta espiral explotadora de recursos materiales y humanos? Lo que subyace es el modelo consumista que dinamiza la economa global y de la que hay que salir con urgencia.

Nos han inyectado en vena valores como el individualismo, que prioriza al individuo respecto a la colectividad, asumiendo que la persona puede obrar segn su voluntad, sin atender al espacio compartido. Esto nos lleva a la competencia, la propiedad ilimitada y la capacidad de acumular bienes comunes, que son los bienes de todos: el agua, el suelo, el aire que respiramos, acaparando su propiedad en beneficio privado y privando del mismo a la colectividad. Para oponerse a esta realidad cabe plantearse seriamente el ejercicio de la Desobediencia Civil, en los trminos que planteaba Thoreau.

El neoliberalismo, est llegando a unos extremos que hacen necesario un planteamiento colectivo de confrontacin y de alternativas al mismo. Una herramienta para conseguirlo es la aplicacin del concepto acuado por Henry D. Thoreau, de la Desobediencia Civil. l se negaba a colaborar con un Estado que mantena el rgimen de esclavitud y emprenda guerras injustificadas. Es algo que no ha dejado de ocurrir en la historia de la humanidad.

Ahora, y en un contexto social y ambiental tremendamente complejo y con sntomas de agotamiento, que est sacando a las calles de todo el mundo global, a mujeres por la igualdad, a jvenes por su futuro, a indgenas por la defensa de sus territorios, a desterrados, migrantes, aptridas se impone la accin no solo reactiva, sino constructiva de otra realidad posible. Construirla de la mejor manera que seamos capaces, con la inteligencia colectiva, dedicando tiempo a lo comn. Disponemos de multitud de ejemplos dispersos y aislados de comunidades que se autoorganizan y viven. En el mejor sentido de esa palabra. No sobreviven, no malviven viven vidas dignas de vivirse. Pero se les deja cada vez menos espacio.

El modelo econmico est acabando con los espacios fsicos y ecosistemas que necesitamos para ello. Es por eso que se impone la aplicacin de otra lgica, porque la imperante nos est sacrificando en el altar del enriquecimiento de unos pocos, cada vez menos. Hemos adormecido la inteligencia colectiva y el instinto de supervivencia, al construir un mundo artificial que ha roto los lazos con la naturaleza de la que formamos parte. Y la tecnologa no nos va a salvar. Muchos mundos distpicos estamos ya imaginando, a cul ms desasosegante. Parmonos a reflexionar colectivamente. Apliquemos lo aprendido, o lo que podemos aprender de todas las que nos precedieron, de generaciones y personas que cambiaron sus realidades a golpe de sueo, a golpe de utopa. Aprendamos de los valiosos ejemplos que tenemos a nuestro alrededor. Por ejemplo, la obra de Thoreau que criticaba la autoridad del Estado y lleg a ser inspiracin para Gandhi en su campaa de resistencia contra la ocupacin britnica de la India. Tambin inspir a Martin Luther King en su lucha no violenta frente a la discriminacin de la poblacin negra de EE. UU. Ha promovido y sigue inspirando movimientos como la objecin fiscal, la objecin de conciencia contra el militarismo o violencias ms o menos solapadas, movimientos ciudadanos y luchas ante los abusos.

En realidad, la insumisin de Thoreau cuestiona el equilibrio y funcionamiento de la sociedad como fuerza de control del individuo. Sin embargo, ha servido para defender los derechos de muchas personas frente a la injusticia y la acumulacin de poder por parte de lites que actan con lgicas alejadas del inters colectivo y el instinto de supervivencia de la especie.

Las preguntas que subyacen son: hasta qu punto estamos obligados a obedecer a gobiernos, cuando sus leyes nos parecen injustas? cundo y cuanta injusticia hace falta para que est justificada la resistencia pacfica al poder? cuntas desobediencias individuales, como la de Rosa Parks no cediendo su asiento de autobs a un blanco, o de Greta Thunberg no yendo a clase los viernes, necesitaremos para desobedecer colectivamente y cambiar el sistema?

Thoreau respondi de un modo radical y provocador, afirmando que cuando las obligaciones de un individuo se apartan de su idea del deber, ha llegado la hora de la desobediencia. Quiz ha llegado ese momento para amplias capas de la sociedad que ya se mueven en los mrgenes de este sistema. Es momento de desobedecer radicalmente, porque los derechos fundamentales, los que sostienen la vida, no estn primero en la realidad actual. Se supeditan a los intereses de la economa y a su adoracin del crecimiento econmico. Un crecimiento que proporciona empleos cada vez ms precarizados y alienantes en los pases enriquecidos y que niega el futuro a los que llaman a nuestras fronteras desde el sur empobrecido. Y es momento de cambiar esta realidad.

Fuente: https://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2019/05/02/desobediencia-civil-en-tiempos-de-desmesura-del-poder-economico/



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