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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2019

Cuadernos de incertidumbre: 18
Propuestas modestas sobre lo que debera hacerse en poltica econmica

Albert Recio Andreu
mientras tanto


Ahora que sabemos que el peligro de un cuatrienio negro se ha disipado, es hora de pensar en qu cosas deberamos exigir del nuevo gobierno, en qu lneas debera orientarse la poltica econmica. Las ideas que incluyo se limitan a ampliar la respuesta que di a los redactores de Alternativas econmicas cuando me pidieron cinco propuestas de actuacin. Seguro que quedan muchas cosas fuera, pero espero que algunas sean tiles.

Es evidente que la economa espaola tiene un grave problema de sostenibilidad desde una triple visin econmica: convencional, ecolgica y social. En el primer aspecto sito los problemas de deuda externa y los de balanza de pagos (que reflejan los efectos macroeconmicos de la estructura productiva y el modelo de consumo, de la distribucin de la renta). El segundo es obvio, y en el tercero se incluyen tanto el intolerable nivel de las desigualdades como los problemas de los servicios pblicos. Y, por tanto, toda poltica seria debe tratar de abordar estos tres espacios.

Hay que ser conscientes de que las propuestas, y sobre todo las prcticas, no tienen lugar en el vaco; se desarrollan dentro de un contexto concreto. La economa espaola, como la de cualquier otro pas, no es autnoma, sino que est condicionada por el contexto internacional en el que opera. Y es obvio que este contexto es altamente limitador en dos sentidos. En primer lugar, estamos inmersos en un marco institucional altamente condicionante: pertenencia a la zona euro y a la Unin Europea, elevado endeudamiento exterior que genera dependencia respecto al capital financiero, etc. En segundo lugar, estamos condicionados por la trayectoria pasada que ha configurado una determinada especializacin productiva, que ha sealado una senda de desindustrializacin, un marco institucional interno.

Ante estos condicionantes, podra optarse por dos alternativas que oscilan entre la ruptura radical o la acomodacin a las condiciones. En el primer campo se sitan los que plantean salirse del euro y/o declarar el impago de la deuda; los que plantean que las polticas neoliberales se pueden revertir por mero voluntarismo. Entiendo esta posicin, pero soy escptico sobre su cumplimiento. Entre otras cosas porque la ruptura (o la revolucin) es mucho ms fcil de propugnar que de llevar a la prctica. Y ello es as porque, en parte, el marco institucional imperante ha tejido un conjunto de normas e instituciones que dificultan estas rupturas (como ejemplifica el devenir del Brexit). Tambin porque cualquier ruptura genera unos costes de transicin que slo pueden afrontarse si hay una base social dispuesta a llevarla a cabo hasta al final, y a sacrificarse en pos del cambio. No veo en nuestra sociedad este nivel de conviccin en una masa crtica suficiente (como tampoco la ha habido para la independencia de Catalunya y como tampoco la hubo para que Grecia se saliera del euro). Por eso, mi planteamiento elude este problema y se centra en un nivel de acciones en las que s hay autonoma y donde es posible aplicar polticas que se siten en los lmites del marco condicionante (y que en cierta medida permitan superarlo).

II

La primera propuesta es elaborar un plan de accin para la transicin ecolgica. La crisis ecolgica no se limita a la cuestin del cambio climtico (aunque este es sin duda uno de sus componentes esenciales); tiene que ver tambin con el pico del petrleo (y posiblemente con problemas parecidos en otros minerales bsicos para el modelo tecno-productivo dominante), con los problemas de biodiversidad y desertizacin, con la contaminacin y la generacin de residuos, con la saturacin de determinados espacios Es una cuestin pluridimensional cuyos efectos pueden llegar a provocar un colapso civilizatorio.

Cambiar el modelo actual es difcil porque afecta a muchos intereses y hbitos establecidos, porque muchos comportamientos y muchas percepciones cambian lentamente. Cualquier cambio de modelo afecta al empleo (que hoy por hoy constituye la va por la que gran parte de la poblacin obtiene de forma directa o indirecta ingresos) y genera resistencias transversales al cambio (visibles, por ejemplo, en los movimientos pro coche que bloquean las transformaciones de la movilidad urbana). Y, por supuesto, afecta a grupos empresariales que no dudan en movilizar todos los recursos posibles para impedir el cambio.

La transicin ecolgica es todo menos fcil. Sobre todo por la enorme densidad de intereses que suscita en su contra. Y porque los ajustes generan, a corto plazo, costes sociales que tampoco se pueden obviar. Hay urgencia en plantear muchas medidas, pero hay que ser conscientes de que llevar tiempo implantarlas. Y, en muchos casos, existen muchas incertidumbres sobre cules son las mejores opciones.

Por eso lo urgente es, en primer lugar, visualizar el problema y tratar de abordar cules deben ser las principales lneas de accin. Estas deben incluir aspectos muy diversos: promocin de modelos diferentes de consumo y organizacin social, cambios en la estructura productiva, polticas sociales para facilitar la transicin, nuevos enfoques en la investigacin cientfica y el desarrollo tecnolgico, cambios en las propias formas institucionales (de los mecanismos de regulacin econmica y de las propias empresas). No se pueden abordar todos de golpe (y sobre algunos an tenemos muchas incgnitas), pero generar un proyecto general puede ayudar a situar los principales nudos del problema y los campos donde hay que seguir pensando. Y se puede empezar por desarrollar medidas y propuestas en aquellos terrenos donde las ideas estn ms claras y las oportunidades de cambio son ms maduras. As, por ejemplo, con un plan de transicin y ahorro energtico que promueva inversiones en nuevas tecnologas energticas, en nuevas modalidades de transporte, en nuevas formas de construccin de viviendas e infraestructuras. El green new deal es ciertamente una oportunidad a corto plazo, aunque presumo que el ajuste ecolgico final obligar a cambios ms radicales en el modelo productivo y en la organizacin social. En todo caso, lo que planteo es la institucionalizacin de una planificacin revisable que vaya adoptando propuestas a medida que maduran alternativas y necesidades.

III

Una reforma fiscal socialmente justa y que garantice una financiacin adecuada. En esto no soy original, por lo obvio de la propuesta. El sistema fiscal espaol es insuficiente para resolver los problemas que se plantean en el sector pblico. Basta compararnos con la mayora de pases comunitarios para mostrar que aun sin cambios radicales debemos aumentar el peso de la fiscalidad.

Es evidente que, adems, en la fase actual la fiscalidad ha evolucionado en un sentido regresivo, y hay que volver a implantar grados de fiscalidad progresiva: restablecer el impuesto de sucesiones y donaciones, aumentar la progresividad del IRPF (lo ms obvio, eliminando el diferente trato fiscal a las rentas del trabajo y el capital), haciendo ms recaudatorio el impuesto de sociedades, estableciendo nuevos impuestos ambientales, etc. Y es evidente que una reforma fiscal debe replantear el reparto de la financiacin pblica entre los diferentes niveles de la administracin: estado central, autonomas y administracin local. Una fiscalidad insuficiente agravada por una mala distribucin entre niveles ha constituido una de las bases sobre las que se han generado conflictos territoriales. Si bien resulta falso lo de Espanya ens roba que puso en circulacin el independentismo cataln, es cierto que muchas Comunidades Autnomas no slo Catalunya padecen una deficiente financiacin que slo se puede resolver con una combinacin de una mayor recaudacin y un reparto ms adecuado.

Todo ello es bastante sencillo de entender, pero ms difcil de aplicar. Cuando explico que pagamos pocos impuestos (en charlas, en clase o en simples conversaciones) todo el mundo se opone. La incultura fiscal viene de lejos, y ha sido largamente propagada por muchos medios de comunicacin. Por eso, aunque sea una necesidad perentoria, se requiere de un esfuerzo poltico para promover una reforma fiscal.

IV

Una reforma laboral orientada a promover un modelo laboral igualitario y cooperativo. Es otra demanda aparentemente sencilla, pero que exige reflexin. La forma ms inmediata de plasmarla es la demanda sindical de derogacin de la reforma laboral de 2012. Pero es insuficiente. El modelo laboral anterior no era ningn caso deseable. Las elevadas desigualdades en trminos de salarios, estabilidad en el empleo, equiparacin entre hombres y mujeres, conciliacin, etc., vienen de lejos. Resolverlos exige buenas ideas y consistencia en el tiempo; exige, como en el caso de la transicin ecolgica, una variedad de polticas. La respuesta simplista de los defensores del contrato nico es inane y malintencionada. Inane porque abaratar y facilitar el despido no va a tener ningn impacto en una vida laboral donde las empresas tratan de reducir los costes salariales mediante la limitacin del tiempo de contratacin al mnimo necesario para garantizar la actividad productiva, donde muchos empleos son estacionales. Es malintencionada porque a lo nico que lleva es a debilitar ms las condiciones de empleo de muchas personas sin mejorar las de las otras. As se expresaba hace aos Jill Rubery, una de las grandes especialistas europeas en mercado laboral: En Inglaterra no tenemos este debate entre empleo fijo y temporal, porque en la prctica todos los empleos son temporales.

Por poner un ejemplo, las enormes desigualdades de salarios se justifican habitualmente apelando al diferente nivel de productividad de cada empleo (algo por otro lado difcil de medir adecuadamente), cuando en la prctica la valoracin de lo que es o no productivo tiene mucho que ver con el lugar jerrquico de cada empleo, con la visin de clase y gnero que habitualmente considera complejos los trabajos de los hombres educados y no cualificados los trabajos manuales femeninos. La productividad o la eficacia de un sistema productivo no es la suma de comportamientos individuales, es bsicamente el resultado de un buen modelo cooperativo donde cada persona aporta su capacidad, se siente reconocida y bien tratada, colabora con sus colegas Y esto requiere una forma diferente de organizar el trabajo.

Por eso, un modelo laboral adecuado exige el desarrollo de un sistema de organizacin del trabajo que promueva la cooperacin, un sistema de salarios y organizacin profesional que reduzca las diferencias y d a todas las personas un reconocimiento social adecuado, una organizacin del trabajo que permita articular la vida personal y la actividad laboral en empresas o instituciones. Y eso se consigue con la combinacin de cambios en la negociacin colectiva, con transformaciones de la organizacin del trabajo y la empresa, con un buen diseo de las polticas de bienestar que permitan el sustento de personas en paro, favorezcan la reconversin profesional, etc., con una organizacin diferente de los procesos de aprendizaje y formacin. Es por tanto otro campo donde hay que emprender reformas en muchas direcciones, y lo importante es tener claro el objetivo. Y es necesario tambin destacar la enorme interrelacin que existe entre un modelo laboral igualitario y la necesaria transicin ecolgica, pues ni sta ser factible sin un elevado nivel de integracin social ni, por el otro lado, es posible embridar las pulsiones mortalmente consumistas en un mundo donde la desigualdad y la competencia individual son la norma.

V

Una poltica de lucha contra el capitalismo rentista y especulativo. El aumento de desigualdades actuales tiene una relacin directa con las transformaciones en el mercado laboral, los cambios en las polticas fiscales y los recortes de las polticas sociales. Pero las desigualdades tambin son el producto de una remodelacin del capitalismo especulativo que tiene en el sector financiero y en la especulacin inmobiliaria sus expresiones ms depuradas. Y sus efectos son mltiples: evasin fiscal, inestabilidad financiera, gestin depredadora de las empresas, burbujas inmobiliarias que devastan la vida social O paramos el capitalismo especulativo o ste asolar el planeta.

El principal problema en este aspecto es que el funcionamiento de esta red especulativa se sustenta en el marco de las instituciones globales. Ellas son las que favorecen las normas del capitalismo financiero de casino, los parasos fiscales, la movilidad protegida de capitales, etc. Y por eso la esfera internacional es ineludible en cualquier poltica local.

Pero tambin es cierto que su actuacin se ve ms o menos favorecida por normas locales que facilitan sus movimientos. En los ltimos aos, por ejemplo, el PP adopt una serie de normas favorables a la expansin de la especulacin inmobiliaria (en un intento de reeditar la burbuja anterior). Y muchas de estas polticas deben revertirse y ser sustituidas por polticas urbanas y de viviendas que tiendan a garantizar el acceso a la vivienda por encima del derecho a la especulacin. Y, aunque no es posible eliminar la especulacin financiera desde el mbito nacional, s que es posible promover una banca pblica y nuevos instrumentos financieros que operen con una lgica diferente. Y es asimismo factible que algunas de las peores versiones de la especulacin se frenen con un buen diseo fiscal.

VI

Plantearse el cambio demogrfico en serio. El envejecimiento de la poblacin espaola no es un invento. Es un proceso real que tiene que ver tanto con la cada de la natalidad como con la prolongacin de la vida humana. Lo que s es un infundio es que esto deba justificar la semiprivatizacin del sistema de pensiones.

El envejecimiento de la poblacin plantea la necesidad de tres polticas a la vez. En primer lugar, una poltica distributiva que garantice ingresos dignos a todo el mundo. En segundo lugar, una poltica de servicios y equipamientos orientados a garantizar condiciones de vida adecuadas a las personas que requieren cuidados especiales (bsicamente personas de edad avanzada, pero tambin personas jvenes con diferentes problemas de salud, fsica o mental). En tercer luchar, una poltica demogrfica que debe contemplar como un elemento esencial la cuestin migratoria.

Hay poco debate sobre la necesidad de abordar las dos primeras cuestiones, aunque demasiadas veces se plantean desde una visin excesivamente numantina de las pensiones no se tocan. Un anlisis detallado del problema permite constatar dos cuestiones: que la financiacin actual va a tener problemas graves, y que el sistema de pensiones actual est lleno de iniquidades y es susceptible de mejora. Resolver el problema de la financiacin garantizando niveles aceptables a todo el mundo es urgente. Racionalizar el sistema y hacerlo ms equitativo tambin. Sera buena cosa resolverlo en el mandato actual.

La cuestin demogrfica es ms compleja. Muchas voces claman por polticas familiares y de conciliacin ms generosas que permitan a la gente tener ms hijos. Aunque es posible que mejoras en las polticas familiares provoquen un repunte de la natalidad, no est claro cul va a ser la magnitud del cambio, ni que este pueda paliar los problemas poblaciones que plantea la situacin actual. En la voluntad de promover la natalidad siempre hay un trasfondo xenfobo, o directamente racista, de pensar que tenemos que ajustar la poblacin con la misma composicin tnica o nacional que en el pasado. Cuando contemplamos la magnitud de la crisis ecolgica resulta evidente que una de sus dimensiones es el excesivo crecimiento de la poblacin mundial, y que si todos los pases optan por acrecentar su poblacin el problema se incrementa. Por otra parte, sea cual sea la opcin local, la presin demogrfica hacia nuestro pas seguir siendo importante. Y por estas razones resulta ms sensato plantear las polticas migratorias en este contexto de cambio demogrfico, mejorando las condiciones de entrada y generando buenas polticas de acogida.

VII

Mis propuestas son muy generales. No es un programa de accin, sino un enfoque sobre dnde situar las polticas. Sobre cules son los problemas esenciales que tenemos planteados. Pero son los campos en los que creo que nuestros gobiernos tienen mayor capacidad de accin. Y, por tanto, sobre los que podemos exigirles respuestas sin que puedan escudarse en el mantra de Europa o el FMI imponen. Y donde el inicio de lneas de accin puede ayudar a generar otras dinmicas, aqu y en otras partes, que a su vez generen lneas de ruptura, culturales y efectivas, de la dictadura neoliberal. En todo caso, son modestas sugerencias para un debate que alguna vez la izquierda debera articular. Dando por descontado que hay otras cuestiones que no se tocan, como los servicios pblicos, que tambin deben formar parte de una buena accin de gobierno.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-179/notas/propuestas-modestas-sobre-lo-que-deberia-hacerse-en-politica-economica

 



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