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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2019

El papa y el "partido del orden"

Fernando Rosso
Nueva Sociedad


Cul es realmente la relacin del papa Francisco con la poltica argentina? Ms all de las adscripciones ideolgicas, de su relacin con Cristina Fernndez de Kirchner y sus posiciones respecto al gobierno de Mauricio Macri, el sumo pontfice milita en y por el partido del orden.

Un antiguo aforismo de origen bblico sentencia que nadie es profeta en su tierra. Si se observa solo la superficie de las controversias que envuelven al papa Francisco en Argentina, en apariencia el axioma se confirma. Los polos de la grieta poltica que divide al pas lo acusan de ser el ms perverso representante del bando contrario. Los partidarios rabiosos de la coalicin de gobierno (Cambiemos) aseguran que el papa es poco menos que un puntero peronista; mientras que para los intensos que se ubican en el otro extremo del amplio espectro del peronismo, su distancia con la administracin que encabeza el presidente Mauricio Macri es, por lo menos, imperfecta.

La verdad no est como ordenara cierto el sentido comn en el medio, sino un poco ms arriba. El escritor argentino Leopoldo Marechal, uno de los preferidos del ex-cardenal Jorge Mario Bergoglio, incluido entre sus 20 autores predilectos segn la coleccin del diario italiano Corriere della Sera, escribi alguna vez: En su noche toda maana estriba: de todo laberinto se sale por arriba.

Ms all de las disputas por y contra el papa en su pas de origen, ese principi gui desde siempre a Bergoglio en el vidrioso escenario de la poltica local y con mayor empeo desde que se convirti lder de la Iglesia catlica aquel histrico 13 de marzo del ao 2013.

Argentina no tiene partidos polticos con signos vitales, vive una crisis del sistema que convierte a cada eleccin en una puja de cuentapropistas que alcanzan sus cargos en extrema debilidad, explica el periodista Ignacio Zuleta en su reciente libro titulado El papa peronista. Luego afirma que esta falencia les impide tomar medidas antipticas y obliga a los gobiernos a eludir soluciones con alto costo poltico. Por esta razn, dejan una factura difcil de pagar para las administraciones que vienen.

En esta especie de empate hegemnico, con una sociedad civil que conserva vitalidad y gobiernos que no superan su fragilidad estructural, Francisco se erigi como un rbitro para la contencin de eventuales desbordes o estallidos sociales y como colaborador para la reconstruccin o el sostenimiento del sistema institucional.

Con referentes afines en casi la totalidad de los partidos tradicionales, en las organizaciones sindicales, en los nuevos movimientos sociales y en el universo del periodismo; la estrategia de Francisco apunta a mantener el orden con una combinacin de ortodoxia doctrinaria y reformismo pastoral.

Cuiden a Cristina

El mismo ao en el que Bergoglio fue consagrado en Roma como mxima autoridad catlica, los candidatos de la ex-presidenta Cristina Fernndez eran derrotados en las elecciones legislativas de medio trmino en el pas y especialmente en la estratgica provincia de Buenos Aires. El fracaso puso de manifiesto el fin de un ciclo econmico y poltico que haba llegado a una etapa de agotamiento.

No pocos creyeron que con Francisco al frente la Iglesia, a la ex-presidenta se le vena la noche porque el kirchnerismo estaba enfrentado al ex-arzobispo de Buenos Aires desde haca varios aos y por distintas razones (entre ellas, el impulso a la votacin de la ley conocida como de matrimonio igualitario, aprobada en 2010). El fallecido ex-presidente Nstor Kirchner lleg a considerarlo el jefe espiritual de la oposicin y una postal grafic el deterioro de la relacin entre el kirchnerismo y la Iglesia: el da que Bergoglio fue elegido papa, Cristina Fernndez se encontraba en un acto poltico y debi solicitar que silencien los silbidos de sus seguidores cuando enunciaba un ecunime saludo por la consagracin.

Otros creyeron que el nuevo pontfice tena problemas mayores como mximo lder de una institucin en aguda crisis, con dificultades internas que estaban minando su autoridad en el mundo (denuncias por mltiples casos de pedofilia, hechos de corrupcin y prdida de fieles) y que los avatares de la pequea poltica local no estaban en su horizonte.

Ni tanto, ni tan poco. Bergoglio intuy que la derrota poltica del gobierno en las elecciones legislativas de 2013 y el deterioro del escenario econmico-poltico de conjunto tenan inscripta la eventualidad de que la entonces presidenta no llegue a culminar ordenadamente su mandato. Hay que abrazarla para que termine y cuiden a Cristina fueron las disposiciones que envi el flamante Papa a travs de sus mltiples interlocutores en el universo de la poltica.

Contra los pronsticos de una guerra santa contra el gobierno kirchnerista o de la prescindencia absoluta en la poltica argentina, Francisco intervino quirrgicamente para el objetivo de una transicin ordenada y desde su uncin al frente de la Iglesia y hasta que Cristina Fernndez dej la Presidencia a fines de 2015, tuvo siete encuentros con la ex-mandataria (cuatro en el Vaticano y otros tres en Ro de Janeiro, Paraguay y Cuba, respectivamente).

Esto no impidi que la Iglesia militara sigilosamente contra el candidato a la gobernacin del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires en 2015 (Anbal Fernndez), derrotado por la actual gobernadora perteneciente al macrismo, Mara Eugenia Vidal. Un resultado que fue considerado decisivo para que Macri llegara a la Casa Rosada.

La doctrina social del macrismo

Cuando el nuevo presidente arrib al poder central con su mpetu reformador y las banderas desplegadas de un neoliberalismo salvaje, los pronsticos hablaban de una muy probable relacin conflictiva con el papa. Se sacaron mil conclusiones de sus primeros encuentros, basadas en el anlisis de la comunicacin no verbal de Bergoglio y de su gestualidad negativa para con el presidente argentino. Uno de los asesores electorales privilegiados de Macri, el ecuatoriano Jaime Durn Barba, haba dicho en la campaa presidencial de 2015 que el papa no mueve ni seis votos.

Sin embargo, ms all de las tensiones sobrevaloradas, el papa hizo un trabajo de topo para que el proyecto de neoliberalismo furioso de Cambiemos no terminara detonando una crisis incontenible. Logr la aprobacin de dos proyectos de ley que configuraron una peculiar y en cierta medida novedosa doctrina social del macrismo.

En diciembre de 2016, el Congreso aprob casi por unanimidad la Ley de Emergencia Social que comprometi fondos por 30.000 millones de pesos para los tres aos siguientes para crear un salario social complementario que cobraran los desocupados. El mecanismo se institucionaliz a travs de un Consejo de la Economa Popular y un Registro Nacional de la Economa Popular. Esta ley fue impulsada por el denominado triunvirato de San Cayetano que integran la Confederacin de Trabajadores de la Economa Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie, movimientos que agrupan a desocupados y trabajadores precarizados. El 10 de octubre de 2018, el Senado aprob la Ley de Regularizacin Dominial que fue presentada en el Parlamento por legisladores del oficialismo. El nuevo rgimen es un sistema de normalizacin de la propiedad para unas 900.000 familias que viven en asentamientos precarios en el pas y tambin fue promovida por el papa y la CTEP con la colaboracin de organizaciones no gubernamentales como Caritas y Techo.

Estas y otras iniciativas, sumadas al impulso pacificador que dio a sus aliados en las organizaciones sindicales, llevaron a Zuleta a afirmar que la paz en las calles de los aos de Macri en el gobierno es responsabilidad de Bergoglio a travs del mandato a sus representantes en las organizaciones sociales.

Uno de los referentes de la CTEP es el joven abogado Juan Grabois, representante del Movimiento de Trabajadores Excluidos. El vnculo del dirigente social con Francisco y su admiracin por l son potentes, no solo por detalles menores como que el papa es la nica persona a quien Grabois sigue en su cuenta de Twitter, o por datos institucionales ms importantes como su condicin de miembro del Consejo Pontificio de Justicia y Paz del Vaticano, sino tambin por afirmaciones mucho ms contundentes como la que incluy en su ltimo libro, La clase peligrosa: Los nicos textos con vigor comparable a las grandes obras de la crtica social de los siglos XIX y XX son del papa Francisco: la Exhortacin Apostlica Evangelii Gaudium, la Carta Encclica Laudato Si y sus discursos sobre la temtica, asevera Grabois. Segn su particular visin, solo esos textos alcanzaron la altura de clsicos como Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, Imperialismo, fase superior del capitalismo de V. Lenin., El capital de Marx o hasta el mismsimo Manifiesto comunista.

Entre las concepciones ms arraigadas de Grabois y la CTEP, est la resignacin al hecho de que el capitalismo contemporneo expulsa a cada vez ms amplios sectores de la clase trabajadora (que ya son ms que un ejrcito industrial de reserva y pasan a transformarse en pobres estructurales), un dato que considera irreversible y una realidad a la que le corresponde no el programa de la transformacin social, sino la estrategia del rescate.

Las concepciones del papa

Estos fundamentos estrechan la asociacin del papa con las organizaciones sociales. Como escribi tempranamente la investigadora Vernica Gago en un texto titulado El pacificador del fin del mundo: La alianza con estas organizaciones sociales tiene el eje en sealar a los pobres como vctimas y proponer una poltica de rescate () Invisibilizando los momentos de autoorganizacin y participacin en luchas colectivas no tuteladas. La impronta colonial de las organizaciones salvficas organiza todo un discurso de rescate y tutela.

Si ese es el pensamiento del papa para la cuestin social, no menos concluyentes son sus concepciones polticas. Un pequeo folleto editado por la Pastoral Social de Arquidicesis de Buenos Aires (con el apoyo de la Fundacin Konrad Adenauer) public un discurso del entonces cardenal Bergoglio del ao 2004, es decir, tres aos despus del estallido que da fuertemente al rgimen de partidos tradicionales en Argentina en diciembre de 2001. En ese texto, publicado bajo el ttulo Rehabilitacin de la poltica y conformismo cristiano, el actual papa afirma: Fjense lo que ha pasado entre nosotros hace un par de aos, la famosa consigna que se vayan todos () Siempre (hablando en el idioma ms puro de Cervantes) la ligan los polticos, y en este momento tenemos que ayudarlos con ms hondura, porque es cunto ms los necesitamos y sin embargo, es cuando ms solos estn, en esa soledad de la conduccin.

Tutelaje y victimizacin de los pobres en el terreno social y proteccin del sistema en el terreno poltico constituyen la orientacin de Francisco y su contribucin bonapartista al sostenimiento del orden en su pas, ms all de las rencillas locales.

En sus encclicas y exhortaciones, el papa enunci cuatro principios bsicos que rigen el conjunto de su pensamiento: el todo es superior a la parte, el tiempo es superior al espacio, la unidad prevalece sobre el conflicto y la realidad es ms importante que la idea. Con esas generalidades como arma y por encima de las fracciones que dividen la poltica tradicional, el papa argentino milita antes que nada y por sobre todo en el partido del orden.

Fernando Rosso. Periodista, editor y columnista poltico de La Izquierda Diario.

Fuente: http://nuso.org/articulo/argentina-el-papa-y-el-partido-del-orden/


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