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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2019

Uruguay
No hay camino, se hace al andar

Carlos Amir Gonzlez
Rebelin


Partiendo de la base que la historia de la humanidad moderna tiene mucho que ver con la historia de la lucha de clases, en Uruguay la misma alcanza en las dcadas del 50 y 60 del siglo XX, puntos altos de su desarrollo.

La presencia de clases dominantes acumuladoras de las riquezas nacionales en funcin del sudor y trabajo de las clases dominadas y explotadas, hace que cuando las mismas toman conciencia de tal situacin, hacen conciencia tambin de que ms que productores en si para la sociedad en su conjunto deben reparar en que colectivamente son una clase social que debe pensarse en clave de clase para si y en funcin de la dinmica que es para realizar y reproducir diaria, cotidianamente e histricamente, material y culturalmente, a la sociedad en que a decir del literato olvida que los frutos del rbol, vienen de lo que el mismo, tiene sepultado. Esta frase potica que sintetiza la iniquidad conque el sistema capitalista somete a la Humanidad desde hace ms de 5 siglos, se traduce en esa ecuacin que dice que el 20% de la poblacin se redistribuye el 80% de la riqueza producida y el 80% de la poblacin debe sobrevivir con el 20%. Hilando ms fino, muchos economistas nos hablan de acumulaciones ms estrechas, dentro de burbujas y bvedas de acumulacin global en los campos financieros, comerciales, industriales y del agronegocio, biotecnologas y nuevas tecnologas que en la actual fase de desarrollo de la revolucin cientfico-tecnolgica, parecen no tener freno son el nuevo dejar pasar, dejar hacer, al sistema capitalista aunque el saldo depredatorio para las naciones, no signifique desarrollo y progreso.

A mediados de los 50, el Imperialismo Norteamericano, retorna a su patio trasero de las Amricas. Luego de abrir un tardo segundo frente en la Segunda Guerra Mundial, para ir en ayuda de los aliados que luchaban contra el eje nazi-fascista de Alemania-Japn-Italia, solo por sus propios intereses geopolticos y econmicos sobre la arrasada Europa y para poner coto a el avance de la URSS, se instala en la misma con su poder militar, sus corporaciones industriales y financieras. El retorno de la vieja poltica Monroe Amrica para los (norte) americanos , y su vieja asociacin con las oligarquas nativas, que apostando a sus propios intereses conjugados con su socio mayor, jams apostaron a un Uruguay salido del modelo de capitalismo deforme y dependiente, por la presencia del latifundio y el imperialismo, y subdesarrollado.

Aquellos tiempos

El Uruguay como pas pautado siempre dentro de una economa subdesarrollada, dependiente y deforme en sus fases de desarrollo capitalista, ha logrado en 3 perodos histricos concretos, ciertos niveles de desarrollo y progreso institucional que no necesariamente reubica a esta sociedad en mejores trminos de justicia social y econmica que como deca Artigas, nos lleve a la pblica felicidad de los orientales.

La historiadora Ana Frega nos ubica en un primer perodo que va de 1890 a 1918, con el siguiente resumen:

La crisis econmica y financiera de 1890 oblig a repensar la viabilidad del pas. Los distintos gobiernos debieron abordar la reformulacin del modelo agroexportador, el fomento de la industria de bienes de consumo y la bsqueda de mecanismos para la contencin de los conflictos sociales. El contexto internacional expansin imperialista y Primera Guerra Mundial incidi fuertemente en los caminos tomados y los resultados obtenidos, especialmente en lo referente a la poltica de nacionalizacin y estatizacin de servicios pblicos. Las lneas vertebradoras del perodo son:

  1. El aumento del intervencionismo estatal, con el establecimiento del Banco Hipotecario, el Banco de la Repblica, el Banco de Seguros del Estado o las Usinas Elctricas del Estado, entre otras empresas pblicas.

  2. El avance de la institucionalidad democrtica, sintetizado en la Constitucin de 1918.

  3. La profundizacin del proceso de secularizacin, que supuso la eliminacin de la enseanza religiosa en las escuelas pblicas, las leyes del divorcio o la separacin de la Iglesia y el Estado.

  4. La bsqueda de mecanismos de integracin social como, por ejemplo, la legislacin social, la expansin de la enseanza primaria o la creacin de liceos en el interior del pas.

Un segundo perodo la historiadora Esther Ruiz nos lo ubica entre 1946 y 1964, bajo el ttulo de el Uruguay prspero y su crisis.

El Uruguay de la posguerra. Fue el perodo de desarrollo del llamado neo-batllismo y del modelo de crecimiento basado en la industrializacin por sustitucin de importaciones. Esta experiencia en una primera etapa mejor las condiciones de vida de algunos sectores asalariados y fue acompaada por la ampliacin de la organizacin sindical.

Casi todos los estudiosos que han incursionado en el perodo 1945- 1955 coinciden en sealar que fue la etapa en que se cumpli el desarrollo industrial ms importante del pas en el contexto de una economa de crecimiento hacia afuera. Otros autores han caracterizado esta etapa como edad de oro, o etapa de crecimiento acelerado. Otros acadmicos han hablado del Uruguay feliz, que al decir popular se caracteriz como de las vacas gordas, y que se tradujo en la expresin como el Uruguay no hay. Ninguna de estas calificaciones, como tampoco la tan mentada prosperidad de la dcada, puede aceptarse sin un anlisis crtico.

El Uruguay emergi a la posguerra, como ha sealado Francisco Panizza, con importantes reservas en moneda extranjera, un nivel de vida en ascenso y con sus lderes polticos llenos de confianza en el pas y su futuro. Esto iba acompaado por la conviccin, compartida por gran parte de la sociedad, de constituir una democracia perfecta y con un nivel de vida comparable al de los pases europeos y a la vanguardia en cuestiones de justicia social.

Esta concepcin, dirigismo de Estado, fue acompaada de la bsqueda del bienestar general de la sociedad, de la extensin de las clases medias y el alcance de la felicidad, al menos por gran parte de los pobladores del pas. La historia ha probado que deseos y realidades difcilmente coinciden, pero sin embargo, en algunos sectores de la sociedad ha perdurado el recuerdo de esos aos como el perodo (o los perodos) en que todo fue mejor.

Hasta aqu la sinttica descripcin de dos perodos de aos dorados en Uruguay, que nos hacen ambas historiadoras.

Una caracterizacin que se desprende de estos perodos vistos, es la de un Estado Capitalista agendado por ambos partidos tradicionales de la burguesa nacional, que pasa de ser rbitro de las cuestiones y dinmicas econmicas y sociales que dentro de la sociedad se dan en su curso de liberalismo poltico, a convertirse en Estado dirigista, asistencialista y en ltima instancia el ESTADO BENEFACTOR. Vemos tambin en estos procesos de desarrollismo capitalista, que no cambian la esencia del mismo, la presencia de sus crisis estructurales y sus crisis cclicas que los convierten a no mucho de andar en procesos inviables y no sustentables, el primer perodo analizado desemboca en la gran crisis del capitalismo que tiene su rostro uruguayo en la dictadura de Gabriel Terra, y el segundo con la crisis de 1955 que trae consigo la multiplicacin de un movimiento huelgustico de empleados pblicos y de la industria en varios gremios, los frigorficos en especial con obreros estaqueados en el Cerro por una brutal represin y donde aparecen en 1952 las Medidas Prontas de Seguridad, siendo estos hechos la antesala de lo que ser a partir de los 60, la modalidad de gobiernos autoritarios. El desarrollismo que pretende ser planteado dentro de los estrechos mrgenes que da el sistema, tanto nacional como internacional, sino pasa a cambios profundos y estructurales, revolucionarios, seguir con su vieja imagen de meseta, ladera en ascenso cumbre en meseta horizontal ladera en descenso.

Tercer perodo, el desarrollismo progresista

Las dcadas de los 50/60 en cuadros coyunturales de agudizacin de la lucha de clases, generan un desarrollo de las organizaciones de lucha y propuesta de la clase trabajadora y de movimientos sociales, que van configurando formas ms calificadas de organizacin y del nacimiento de Propuestas Programticas que se irn plasmando en Programas de movimientos y partidos polticos de izquierda que ingresan tambin en un proceso de organizacin unitaria. El Congreso del Pueblo, con sectores de productores de la ciudad y el campo y la clase obrera sindicalizada parir un programa, se articula la Convencin Nacional de Trabajadores (CNT) y finalmente surge a principios de los 70 el Frente Amplio.

Antes de la Dictadura Fascista, que asol el Uruguay por ms de 12 aos, el FA representaba en el imaginario colectivo de los sectores populares del Uruguay, la posibilidad cierta de un articulador poltico que desde el gobierno comenzara a instrumentar los cambios necesarios y revolucionarios que construyeran los caminos de una sociedad de nuevo tipo, antioligrquica, antilatifundista y anticapitalista, para lo cual varios puntos de su programa y Plataforma Poltica de cambios, certificaban este camino a recorrer. Partidos y movimientos de izquierda que lo integraban, garantizaban desde sus posturas y lucha histrica el rumbo a seguir. Pero las cosas cambiaron en los veinte aos de la pos dictadura, y el Progresismo lleg al gobierno, con un programa vaciado de sus contenidos de cambios revolucionarios frente a la cada del paradigma transformador de lo que haba sido el socialismo real, los elencos gubernamentales del gobierno y las direcciones polticas de la fuerza poltica, fueron ganadas por posturas reformistas y socialdemocratizantes que solo se animaban a transitar sobre un nico camino posible de capitalismo con rostro humano, bien administrado.

Hoy da, el Encuentro Progresista Frente Amplio, lleva 3 lustros en funcin de gobierno en Uruguay y a fines del 2019, en las elecciones nacionales, pedir al electorado que le vuelva a depositar su confianza. Quiero presentar aqu, en apretada sntesis de un trabajo de Compromiso Socialista, lo que han sido las gestiones de las administraciones progresistas.

El modelo socio econmico llevado adelante se asienta sobre el marco jurdico que se desarroll durante el neoliberalismo de la dcada de los 90

Se mantuvieron las leyes Forestal (1987), Ley de Zonas Francas (1987), Ley de arrendamientos agrcolas (1991), Ley de Puertos (1998), Ley de Promocin y Proteccin de Inversiones (1998) Ley de la Seguridad Social,( privatizacin de la misma con la creacin de las AFAPs, que hoy frente a un dficit de la misma acumulan un activo de ms 10 mil millones de dlares). Redujeron a la mitad los aportes patronales al BPS. El Progresismo aprob leyes como la Ley de Participacin Pblico Privada, reduccin del IRAE del 30 al 25 %, mediante las Leyes nros.18092 y 19.283 de titularidad de inmuebles rurales se ampliaron los derechos de compra de capitales extranjeros y aceleraron la extranjerizacin de nuestras tierras (48%). Se llev a cifras histricas la exoneracin tributaria al capital y la concesin de Zonas Francas, representando en 2016 esta renuncia tributaria 1.800 millones de dlares anuales.

Las inversiones que arribaron al pas han estado dirigidas fundamentalmente a la compra de tierras y unidades productivas que hasta ese momento eran de capitales nacionales, al sector de la construccin con foco en obras de infraestructura funcionales a las industrias exportadoras de materias primas y en residencias de alto poder adquisitivo. Los capitales brasileos que llegaron al pas mediante la IED (Inversin Extranjera Directa) pasaron a controlar el complejo crnico del Uruguay al manejar el 48 % de la faena y 60 % de la exportacin. El 50 % de la industria arrocera y la totalidad de la produccin de maltas y cervezas (grupo AMBEV).

Tras los dos primeros gobiernos del FA, se encontr al Uruguay siendo un pas de economa primarizada, exportando productos de escasa elaboracin e importando productos elaborados tanto de consumo como de capital. En los ltimos doce aos se multiplic por once la cantidad de hectreas plantadas con soja, (1.100.000 htrs.) colocndose como principal cultivo agrcola. La soja trajo consigo el uso masivo de agrotxicos (su importacin aument en 120%), generando este cultivo una mayor dependencia de insumos extranjeros, adems de una alta contaminacin en los cursos de agua, de la cual los uruguayos sufren hoy da las consecuencias.

La forestacin tuvo una fuerte expansin en los ltimos veinte aos, pasando de 53.000 hectreas en 1990 a cerca de 1.000.000 en la actualidad. Tres empresas extranjeras: Forestal Oriental/UPM, Montes del Plata y Weyerhauser (que acaba de vender sus bosques) controlaban cerca del 70 % de la superficie forestal total.

A modo de conclusin

El Modelo o perodo del Progresismo Uruguayo, da muestras claras en los terrenos social (+ de 1.200.000 no resuelven con sus ingresos sus necesidades bsicas, 150.000 desocupados), en lo econmico dficit fiscal de 4,3 % con pagos por amortizacin e intereses de deuda externa de millones de dlares una nmina de ms de cien importantes empresas comerciales e industriales cerradas, en lo poltico el abandono de las candidaturas comunes hacia las elecciones nacionales por cuatro candidatos que responden a distintas corrientes dan muestras de un viejo consenso logrado a uno atado con hilos aunque muchos opinan que es la vieja tctica de muchos partidos de la burguesa para mantenerse en el poder ser oposicin y oficialismo a la vez.

Lo del principio, se hace camino al andar en la muestra de estos tres perodos de desarrollo en Uruguay, y tambin como deca el gran Machado y al volver la vista atrs/ se ve la senda que no se ha de volver a pisar cuando quienes nos hablaron de liberacin nacional, socialismo y comunismo, no son capaces de llevar la imaginacin al poder, como exigan los revolucionarios del mayo francs, hay una senda que no estamos sabiendo transitar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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