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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XXVI)
Plusvalor absoluto y relativo, leyes coercitivas de la competencia

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Estamos en el captulo quinto del libro: El proceso de produccin capitalista, pp. 139-173. Seis apartados en total. En el segundo de ellos: Plusvalor absoluto y relativo, leyes coercitivas de la competencia, pp. 145-149.

El capital, seala MH, el valor que se valoriza, no conoce ningn lmite interno a la valorizacin. Para el capital no es suficiente x o y. No hay un lmite a partir del cual ya no. Ningn grado de valorizacin alcanzado es suficiente.

Si se parte de la tasa de plusvalor (p/v) como media de valorizacin, existen bsicamente dos posibilidades para aumentar esa valorizacin del capital: produccin de plusvalor absoluto y produccin del plusvalor relativo (MH seala que el captulo VII del libro -Beneficio, beneficio medio y la ley de la cada tendencial de la tasa de ganancia- se vern otras posibilidades).

Para un valor dado de la FdeT, aumenta p/v si se acrecienta p (o disminuye v por supuesto; luego entramos en ello). Cmo? Con la prolongacin del tiempo de plustrabajo que pueda conseguirse incrementando la duracin de la jornada laboral. Al acrecentamiento del plusvalor y de la tasa de plusvalor por medio de la prolongacin de la jornada laboral Marx lo llama produccin del plusvalor absoluto.

La prolongacin de esa jornada laboral no solo tiene lugar cuando aumenta (legal o ilegalmente, horas extras no abonadas por ejemplo) el nmero de horas de trabajo. Tambin se alcanza cuando se aprovechan mejor (desde el punto de vista de la valorizacin del capital) estas horas: disminucin de los tiempos de descanso de los trabajadores, arrancando minutos aqu o all en negociaciones colectivas con fuertes amenazas, no computando determinados preparativos laborales como tiempo de trabajo propiamente, etc. Todos tenemos consciencia de ello.

Aparte de lo anterior, un incremento en la intensidad del trabajo (aceleracin del ritmo de trabajo en la cadena de produccin, mayor control de las actividades de los trabajadores) tiene el mismo o parecido efecto (desde el punto de vista del capital) que una prolongacin de la jornada laboral. En palabras de MH:

Una jornada de trabajo ms intensiva suministra un producto de valor mayor que una jornada laboral normal, exactamente igual que si se hubiera prolongado la jornada de trabajo. Los anlisis sobre el aprovechamiento del tiempo de trabajo y la intensificacin del trabajo tambin forman parte hoy en da de la vida cotidiana del mundo empresarial.

Los ejemplos se multiplican, los conocemos todos, los hemos vivido en ocasiones. Lo ocurrido en la factora Nissan de la Zona Franca de Barcelona en las primeras dcadas del siglo XXI es un ejemplo altamente ilustrativo de esta bsqueda permanente (con amenazas en este caso de cierre de la produccin) del plusvalor absoluto.

El tiempo de plustrabajo puede tambin incrementarse sin modificacin de la duracin de la jornada o el aprovechamiento intensivo del tiempo de trabajo: reduciendo el tiempo de trabajo necesario, disminuyendo el valor de la FdeT. Si en lugar de cuatro horas para producir el valor diario de la FdeT, son suficientes tres horas, son entonces cinco las horas de plustrabajo. El acrecentamiento del plusvalor y de la tasa de plusvalor por medio de una disminucin del tiempo de trabajo necesario lo designa Marx como produccin del plusvalor relativo.

Para conseguirlo, para conseguir una reduccin del tiempo de trabajo necesario para producir los medios de vida que necesita la FdeT para su reproduccin, en condiciones capitalistas normales (no en momentos de capitalismo sin bridas ni control), se tendr que disminuir el volumen de los medios de vida que se consideran necesarios (si se reduce el nivel de vida normal de la clase trabajadora, pero esto es difcil de conseguir y no se puede efectuar de manera continuada, sino en todo caso puntualmente) o bien si se disminuye el valor de estos medios de vida sin necesidad de su reduccin.

Se da este ltimo caso cuando aumenta la fuerza productiva del trabajo en aquellos sectores que producen medios de vida (no solo los productos alimenticios por supuesto) o bien cuando aumenta la fuerza productiva en aquellos sectores que suministran materias primas o maquinaria a los sectores que producen medios de vida: si los medios de produccin son ms baratos, disminuye el valor de los medios de vida producidos por estos medios.

En sntesis: la produccin de plusvalor relativo termina por reducir el valor de los medios de vida a travs de un aumento de la fuerza productiva del trabajo, y de este modo reduce el valor de la FdeT.

Las dos posibilidades sealadas -prolongacin de la jornada laboral, aumento de la fuerza productiva- solo pueden realizarse, seala MH, por medio de las acciones de los capitalistas individuales (digamos, mediante la praxis del capital, es decir, lucha de clases como eje de funcionamiento permanente del sistema).

Segn nuestro filsofo alemn, es muy plausible que los capitalistas tenga inters en la prolongacin de la jornada laboral (para un valor dado de la FdeT, cada hora que se prolongue la jornada laboral eleva directamente el plusvalor que obtiene el capitalista individual), sin embargo, otra cosa es el aumento de la fuerza productiva del trabajo. Con sus palabras:

Si, por ejemplo, un productor de mesas aumenta la fuerza productiva, se abaratan las mesas. Pero solo se abaratar tambin la FdeT en la medida en que las mesas entren en el valor de la FdeT. El efecto es mnimo, y adems la mayoras de las veces queda temporalmente diferido. Esta pequea e incierta ventaja no es suficiente como motivo individual para el aumento de la fuerza productiva.

Por consiguiente, lo que motiva a los capitalistas individuales aumentar la fuerza productiva es algo completamente distinto en opinin de MH.

El tiempo de trabajo gastado individualmente contar en mayor o menor medida como generador de valor dependiendo (entre otras cosas) de si para la produccin de un bien se ha empleado o no el tiempo de trabajo socialmente necesario (el tiempo de trabajo que es necesario es unas determinadas condiciones de productividad e intensidad del trabajo socialmente normales).

Si el tiempo de trabajo socialmente necesario para la produccin de un determinado tipo de mesas asciende a 10 horas y un productor consigue producir la mesa en 8, habr creado en estas 8 horas el mismo producto de valor que los otros productores consiguen en 10: podr vender, entonces, el producto de 8 horas de trabajo como producto de 10 horas de trabajo. Esta es al situacin cuando un capitalista determinado es el primero que eleva la fuerza productiva de trabajo en un determinado proceso de produccin.

Un ejemplo: supongamos que en un determinado bien, un ordenador por ejemplo (estaramos hablando propiamente del trabajo realizado internacionalmente y en fases parciales, posteriormente acopladas), se consume capital constante c por un valor de 200. Supongamos tambin que se necesita una jornada laboral de 8 horas para producir un ordenador. El valor diario de la FdeT es de 80 y el plusvalor asciende al 100% de modo que el plusvalor diario producido por la FdeT asciende asimismo a 80.

El valor del producto sera entonces: c + v + p = 200 + 80 + 80 = 360.

Supongamos tambin que ese capitalista consigue reducir -es el nico que consigue hacerlo de momento- de 8 a 4 horas el tiempo de trabajo necesario para el montaje, para la produccin de un ordenador. El valor de ste se ajusta a las condiciones sociales medias y permanece por el momento en 360 (la reduccin de este nico capitalista no altera sustantivamente la media). Nuestro eficaz capitalista no tiene ya que seguir gastando 80 en capital variable sino solamente 40. Por lo tanto, sus costes sern de 200 (capital constante) + 40 (capital variable) = 240. Si vendiera el producto por 360, el plusvalor sera por tanto de 120.

De este modo, adems del plusvalor (socialmente normal) de 80, el capitalista en cuestin obtendra un plusvalor extra de 40 por la venta de cada ordenador y una tasa de plusvala del 300% (120/40) en lugar del 100% (80/80). Este plusvalor extra o beneficio extra y no el abaratamiento futuro de la FdeT, seala MH, es lo que motiva al capitalista a aumentar la fuerza productiva del trabajo.

Pero ese plusvalor extra lo sigue obteniendo el capitalista mientras no se haya generalizado el nuevo mtodo productivo. Una vez se ha generalizado disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario para la produccin de un ordenador. Si en ese tiempo todo lo dems ha permanecido igual (valor de los elementos del capital constante, valor de la FdeT), el nuevo valor sera entonces: c + v + p = 200 + 40 + 40 = 280. El plusvalor extra habr desaparecido para el capitalista que estamos suponiendo y la tasa de plusvalor ser nuevamente del 100% (40/40).

MH nos sugiere que permanezcamos de momento con el capitalista que ha sido el primero en implementar el aumento de la fuerza productiva. Veamos:

1. Ya no sigue necesitando la misma cantidad de trabajo directo para producir la misma masa de productos.

2. Puede producir ahora la misma masa de productos con menos fuerza de trabajo (o producir una cantidad mayor con la misma cantidad de tiempo de trabajo y de FdeT).

3. La primera posibilidad no es realista en la mayora de los casos: normalmente el aumento de la fuerza productiva del trabajo solo es posible si se incrementa al mismo tiempo el volumen de produccin.

4. Partamos pues de que el aumento de la fuerza productiva va acompaado por lo general de un incremento del nmero de productos.

5. El medio ms simple para dar salida a un mayor nmero de productos es reducir su precio. El producto individual se vender, por tanto, por debajo de su valor anterior.

6. Empero, aunque el capitalista venda por debajo del valor anterior, no necesitar renunciar por completo al plusvalor extra: si en lugar de vende a 360 vende a 350 (con un coste para l de 240: 200 + 40), obtendra un plusvalor total de 110 (comparado con el plusvalor normal de 80, significara un plusvalor extra de 30).

7. Si el capitalista en cuestin vende ms (y en otras aristas econmicas no se modifica nada que provoque una mayor demanda global), los restantes capitalistas que venden el mismo producto (suponemos una situacin no monopolstica) van a vender menos y, a la larga, pueden ir a la quiebra.

8. Si quieren defender su cuota de mercado (el porcentaje de sus ventas en las ventas globales del producto), tendr que operar con el mismo criterio: vender a un precio ms bajo.

9, Si no se transforma su forma de produccin, esa venta a menor precio conducir a una disminucin de su plusvala.

10. Por lo tanto, concluye MH, a los otros capitalistas no les queda otra -para poder tomar parte en la competencia de precios de la mercanca que producen- que aumentar igualmente la fuerza productiva del trabajo y reducir los costes.

De este modo, la competencia obliga a los capitalistas a participar en el aumento de la fuerza productiva al que uno de ellos puede dar comienzo, aunque en el caso de que, individualmente, un determinado capitalista no tenga inters alguno en elevar cada vez ms la valorizacin del capital. De este modo, seala MH, las leyes inmanentes del capital, como la tendencia a prolongar la jornada laboral y el desarrollo de la fuerza productiva, son independientes de la voluntad de los capitalistas individuales. Se imponen frente a ellos, frente a su forma de ser, frente a su voluntad, lo quieran o no, como leyes coercitivas de la competencia.

Como todo capitalista conoce esta coercin, no espera normalmente hasta que le sea impuesta la innovacin por la competencia: intenta ser el primero en aumentar la fuerza productiva (el lema de el ltimo que cierre la puerta, ms la idea de ser siempre el nmero 1, de competir y ganar siempre), de modo que al menos pueda tener algo de plusvalor extra, en lugar de tener que estar limitado siempre sus prdidas.

Resultado: cada capitalista presiona a todos los dems, de la manera que l est presionado por ellos. Con esta prctica, todos los capitalistas obedecen a una ciega coercin objetiva, les guste o no, la deseen o no la deseen. Por muy frugal que sea un capitalista en concreto, concluye nuestro autor, en tanto que quiera seguir siendo capitalista no puede evitar ir a la caza de una ganancia cada vez mayor.

El apartado III del captulo lleva por ttulo: Los mtodos para la produccin de plusvalor relativo: cooperacin, divisin del trabajo, maquinaria (pp. 150-156).

PS: El comentario de Manuel Martnez Llaneza sobre la entrega anterior (Capital constante y variable, tasa de plusvalor y jornada laboral http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255311 ):

Sobre el texto que me envas no tengo nada que decir. Mejor dicho, s tendra algo que decir, pero seran puntualizaciones de segundo nivel que ya vendrn cuando se analice el tercer libro de EC segn anuncia. Solo sealo que la reproduccin de la fuerza de trabajo no es un asunto de la misma ndole que la organizacin de una granja de gallinas ponedoras y no queda cubierto con hablar de las necesidades fsicas y psquicas de los trabajadores. Recuerdo muy bien cuando en la Espaa todava muy oscura empezaron a hacerse huelgas, no por mayor sueldo aunque era escaso, sino por la mejora de las condiciones laborales.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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