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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

El narigudo que olfateaba el metro de Nueva York en busca de peligros

Strambotic
Pblico


Si ahora todo tipo de sensores, un complejo sistema de videovigilancia y otras tantas innovaciones controlan cada movimiento en las profundidades de los rascacielos para evitar el ms mnimo riesgo, a comienzos del siglo XX era necesario utilizar otro tipo de artimaas. S, mucho ms rudimentarias, pero no por ello menos eficaces. Porque la nariz de Smelly Kelly (el maloliente Kelly), como le conocan en aquella poca, resultaba infalible.

Su trabajo consista en caminar unos 16 kilmetros diarios por los tneles por los que circulaban los trenes del metro neoyorquino con el objetivo de detectar alguna posible fuga de gas o algn otro contratiempo que pudiera poner en peligro tanto el servicio como a los pasajeros que utilizaban ese medio de transporte. As fue como el narigudo de Kelly lleg a convertirse en toda una leyenda de la poca.

Tanto es as que Robert Daley dedicaba un captulo entero a James en su libro The World Beneath the City, publicado en 1959 , donde contaba cmo este peculiar trabajador del suburbano de Nueva York se percat de sus prodigiosas dotes olfativas. Nacido en 1898 en Irlanda, comenz a trabajar con su to a los 16 aos en una empresa que se dedicaba a la excavacin de pozos. El cometido de nuestro protagonista entonces era, como imaginaris, detectar dnde estaba el agua.

De ah se desplaz a la ciudad de los rascacielos, donde en 1926 empez a trabajar en la Autoridad de Trnsito . All le encargaron la compleja tarea de detectar posibles fugas en las entraas de la ciudad, algo para lo que Kelly deca que solo eran necesarios odos rpido, buena nariz y los mejores pies. l contaba con esos tres factores para desempear esa labor.

Como cuenta Daley en su libro, para demostrar sus habilidades se ofreci a localizar una fuga de aguas residuales tras una pared que los ingenieros no lograban situar con exactitud. Smelly Kelly dijo que treinta minutos seran suficientes para que encontrase el lugar donde se encontraba la tubera y los operarios pudieran proceder a repararla. Y as lo hizo. Por este motivo, y por alguna que otra hazaa en su haber, consigui escalar puestos y hacerse con un trabajo mejor, hasta el punto de que tena su propio equipo.

Con ellos recorra kilmetros y kilmetros durante todo el da tratando de detectar posibles fugas que se manifestaran, por ejemplo, a travs de manchas en las paredes del metro. Para ello utilizaban no solo las habilidades de James Kelly sino tambin algunos aparatos que l mismo haba diseado. Por ejemplo, el equipo contaba con el Aquaphone. Se trataba del auricular de un telfono al que haba unido un alambre de cobre, de tal forma que al tocar con el extremo opuesto las bocas de incendios poda detectar si haba alguna fuga de agua. Para esto tambin utilizaba un estetoscopio al que haban incorporado una varilla de acero; con este instrumento tan peculiar que apoyaba sobre el pavimento poda tambin decir si algo no iba adecuadamente bajo el suelo.

Pero ah no acababa todo. En un artculo de la poca publicado por la revista The New Yorker donde hablaban de las peripecias de maloliente Kelly, relataban que no solo tena un superpoder que le permita detectar las fugas con su infalible olfato, sino que adems poda localizar anguilas y peces que se haban colado en las tuberas con una tremenda facilidad. Por aquel entonces, antes de que situaran rejillas para proteger las tuberas, los peces se colaban en las caeras causando problemas. Menos mal que estaba por all el bueno de James.

Aunque sin duda, cuando dej anonadados a todos los vecinos de Nueva York fue al detectar de dnde proceda el terrible hedor que se haba esparcido por toda la ciudad. Con su prodigiosa nariz, fue capaz de situar el foco de tan detestable aroma en las proximidades del hipdromo ya derruido, donde los responsables de un circo que estuvo instalado all haban pensado que sera buena idea enterrar el estircol de los elefantes. Pero claro, aquello no fue una buena idea.

Con su infalible olfato y su ingenio, el bueno de James Smelly Kelly acab por convertirse en una autntica leyenda de la ciudad de los rascacielos. Tanto es as que el libro de Dealy contaba que gracias a la aguda napia de este irlands no se haba producido ninguna explosin en el metro de Nueva York. Ah es nada.

Con informacin de Atlas Obscura , The New Yorker y People en Espaol .

Fuente: http://blogs.publico.es/strambotic/2019/05/smelly-kelly/



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