Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

Sordos tambores cercanos

Guillermo Almeyra
Rebelin


En frica, en dos de los principales pases por su poblacin, su posicin estratgica desde el punto de vista geopoltico y su riqueza potencial Argelia y Sudn- se preparan masivos e importantsimos cambios poltico-sociales mientras en la India se est realizando un giro hacia la supresin del Estado laico y su transformacin en Estado confesional hinduista que podra ocasionarle grandes problemas internos e internacionales al rgimen de extrema derecha que dirige Narendra Modi con el apoyo de la gran burguesa de la India ( la cual apoyaba anteriormente al Partido del Congreso de Gandhi y Nehru).

Aunque la India tiene 1.339 millones de habitantes, o sea, slo 47 millones menos que China, y aunque Argelia es un gran pas petrolero y productor de gas y Sudn es el granero de frica, la prensa empresarial europea, estadounidense y latinoamericana ignora un proceso inmenso que podra transformarse en una bomba de tiempo poltica y social para el rgimen capitalista que esa prensa defiende con la mentira, la desinformacin, el ninguneo o la interpretacin sesgada.

La India, en efecto, tiene un electorado de 900 millones de habitantes que est votando para elegir 543 diputados del Lok Sabha, pero no por esto es la democracia ms grande del mundo. Subsiste el sistema de castas, los parias siguen en su condicin de intocables, el uno por ciento de los ms ricos acumulan el 68 por ciento de las riquezas (hace apenas cinco aos tenan cerca del 40 por ciento de la misma), el 90 por ciento de los indios sobrevive con menos de 144 dlares al ao. El gobierno hindusta tolera adems los linchamientos de quienes sacrifican un vacuno, aunque los musulmanes asciendan a 175 millones contra 1.300 millones de hinduistas y el gobierno Modi, para ganar votos ultraderechistas, bombarde Cachemira durante las elecciones, colocando al pas ante la posibilidad de una guerra con Pakistn.

Por supuesto, el primer ministro de la India es antichino, anticomunista y ferviente simpatizante de Trump, que lo utiliza regularmente para amenazar a Beijing y a Pakistn, pero que segn Washington no lo ayuda suficientemente en Afganistn. La corrupcin poltica, con sus continuos escndalos, y la movilizacin de centenas de millones de mujeres por sus derechos democrticos y humanos y la igualdad salarial con los varones amenazan sin embargo la estabilidad del partido ultrarreaccionario BJP que Modi dirige.

Pero la amenaza anticapitalista principal proviene de la subsuncin de toda la sociedad por el capitalismo, que penetr en las comunidades rurales, las tribus y las familias, que eran conservadoras, relativamente homogneas y estables, provocando una disolucin social, enormes migraciones y una urbanizacin masiva en condiciones de miseria extrema.

Es el capitalismo la principal fuerza anticapitalista. Trump necesita precios petroleros relativamente altos para que la costosa extraccin del petrleo estadounidense mediante el fracking sea rentable (y para afectar a sus rivales europeos y chinos, que son grandes importadores de gas y de crudo) y por eso lanza su ofensiva contra Venezuela e Irn. Pero provoca as crisis sociales y dificultades econmicas serias en la Unin Europea, en China y en los pases importadores netos de combustibles y renueva la utilizacin del carbn y de la industria nuclear agravando la crisis climtica. Al mismo tiempo, tanto las nuevas dificultades en la vida cotidiana en todos los pases, industrializados o no, as como la nueva esperanza de los pueblos que en su momento (como en Rusia, Argelia, Nigeria o Indonesia aprovecharon el man de la renta petrolera), estimulan los movimientos sociales. El hilo de la conciencia histrica profunda, que pareca roto, vuelve a anudarse. Una revolucin nacional y de liberacin, como la argelina, que hace menos de 40 aos cost al pueblo argelino un milln de muertos sobre once millones de habitantes, tambin vuelve a aflorar.

El FLNA construy y dirigi un Estado capitalista sin una burguesa nacional digna de ese nombre mediante un aparato burocrtico-militar de advenedizos que durante los ltimos 30 aos ni siquiera pudo estabilizarse y tuvo que mantener a un viejo semiparaltico y que no puede hablar como presidente de un pas cuya neoburguesa es vasalla de Francia o de Estados Unidos y cuyos jvenes, en cambio, miran con ansiedad los cambios en Francia.

No es de extraar que las 25 semanas de lucha de los Chalecos Amarillos hayan conducido a 20 semanas de combate en Argelia por la reanudacin de la revolucin social que fue interrumpida a partir de la Independencia por un seudo socialismo militar. El objetivo de un pueblo de jvenes desocupados y desarraigados no es meramente la expulsin del presidente Bouteflika sino la eliminacin de todo el sistema de explotacin, mando arbitrario y sumisin al imperialismo. Como cuando su revolucin en los 50, Argelia desencadena las esperanzas de Sudn y otros procesos similares en el mundo rabe. Los trabajadores se ven a s mismos en la lucha de sus hermanos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter