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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

Francia, una crisis muy honda y peligrosa
Rojos y amarillos

Jean Ortiz
Rebelin


Poco a poco va instalndose en Francia una dictablanda, con fuertes aspectos regresivos. La estrategia del presidente Macron, (ex-banquero en jefe en el imperio Rotschild), un presidente luciferiano, arrogante y despreciativo, cuestiona las libertades fundamentales: libertad de manifestarse, de expresarse, de opinar libremente... Un nuevo escndalo, una mentira de Estado, propagada inmediata y dramticamente por el ministro de Interior y la casi totalidad de los medios, (los manifestantes parisinos han atacado el famoso Hospital de la Salptrire), y era en realidad una fake news, un bulo. Como la cacareada campaa sobre el tema: la CGT ha perdido su primero de mayo, desplazada por otras fuerzas y la polica. De fuente sindical, la manifestacin parisina del uno de mayo junt a 80.000 personas, pese al desmesurado despliegue represivo, a varias provocaciones, y a un clima anxigeno creado por el gobierno y los medios... Los CRS (fuerzas represivas especiales) agredieron incluso al grupo que encabezaba la manifestacin. El secretario nacional de la CGT, Philippe Martnez, fue el blanco de esas fuerzas llamadas del orden, supeditadas jerrquica y ciegamente al poder. Su propio cordn de proteccin tuvo que sacarlo un tiempo de la manifestacin para ampararle.

Ningn gobierno francs como el de Macron fue tan consanguneo con el dinero. Y los dirigentes asumen la necesidad de que las clases dominantes se enriquezcan ms, para beneficio del inters general ... Nos explican a bombo y platillo, que para que haya algunas migajas para los 9 millones de pobres, es necesario hartar de plata a los ricos con el fin de que vomiten (es la teora del ruissellement, del chorreo) parte de los restos sobre los millones de explotados. Cada vez ms estigmatizados e indeseables, humillados, insultados por el poder, los sin pan, sin techo, los parias de hoy (en un pas repleto de riquezas), han logrado situar a la cuestin social en el centro de la agenda poltica, y los especialistas calculan que, segn las cifras infladas del gobierno, los chalecos amarillos han obligado al gobierno a soltar algunas migajas y hubieran conseguido hasta 17 mil millones de euros. El presidente de los ricos ha tenido que tragarse la gorra... tras tratarles de holgazanes, parsitos, insurrectos... Macron se queda intransigente frente a las grandes reformas estructurales y a las necesidades fundamentales que plantean todos los que estn en pie de lucha. A pesar de la guerra ideolgica del sistema (holgazanera, desobediencia, violencia...), la mayora de la opinin pblica sigue respaldando a los movimientos sociales.

Desde hace 25 semanas, un movimiento social indito, los chalecos amarillos, patentiza nuevas formas de organizacin. Este ha surgido sin que nadie lo esperase expresando fundamentalmente el rechazo a la marginacin, el empobrecimiento, la enajenacin, la falta de medios para vivir decentemente. Miles de familias, invisibles hasta hoy (hasta sectores de las capas medias), no alcanzan en un pas que se precia de modernidad. Las desigualdades sociales alcanzan y hasta superan la altura del Mont Blanc. Ese movimiento muy horizontal, heterogneo, autogestionado, expresa tambin el rechazo a los partidos y sindicatos tradicionales considerados como flojos, del sistema, etc. El movimiento, se ha radicalizado e izquierdizado bastante. La Asamblea general de las Asambleas ha llamado a acabar con el capitalismo. Frente a la violencia de la sociedad ha surgido un a modo de violencia alternativa, en negativo, pero que es imprescindible tomar en cuenta. Cada sbado, desde hace cinco meses, los medios se centran en esos violentos (los Black Blocs), un grupito instrumentalizado, para intentar dividir y desprestigiar a los manifestantes.

Poco a poco tambin, el movimiento chalecos amarillos y sindicatos de clase, principalmente la CGT, rompen hielo... Las primeras reacciones fueron de descalificacin, de agresividad, de incomprensin... Hoy en da muchos sindicalistas y chalecos amarillos valoran como parte de la lucha de clases los avances y las dificultades de una unidad popular; insisten en la necesidad de la convergencia de los diferentes movimientos sociales y polticos. Mientras el gran sindicato reformista (CFDT) se ha echado patrs y ha claudicado una vez ms, los sindicatos ms combativos sufren especialmente cada sbado... Una represin que no se vio ni en mayo de 1968, y que arroja un balance preocupante. Centenares de detenidos, procesados, mutilados, heridos (incluso policas y fuerzas especiales). En adelante, una ley reciente somete a tantas condiciones la libertad de manifestarse que est amenazada. So pretexto de combatir a los chalecos amarillos, la represin apunta tambin contra los militantes de izquierda. En la manifestacin parisina del primero de mayo, crecieron bastante las manchas amarillas. Van reducindose los prejuicios...

Este uno de mayo, pese a los impedimentos de toda ndole, el pueblo pudo con la violencia. Finalmente, sali victorioso. Pero que mucho por andar...

 

Jean Ortiz, profesor en la Universidad de Pau (Francia).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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