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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

28-A, punto de inflexin

Ramn Zallo
Rebelin


Previamente a las elecciones del 28-A haba bastantes incgnitas a despejar. La suma de las tres derechas dara para volver a la casilla de 1977 y replantear en sentido an ms autoritario aquella Transicin meliflua de acomodos y olvidos?. El nacionalismo espaol exhibido con pim pam pum descalificatorio contra catalanismo y vasquismo, calara en el electorado espaol, al tiempo que minimizara el peso del soberanismo en sus territorios por efecto de la polarizacin a cuatro?.El comportamiento del electorado se despegara del ciclo de luchas sociales?.Se diluira el fenmeno Podemos?. Cmo incidirn los resultados en distintos planos como el reparto de influencia entre las derechas, los juicios en curso contra dirigentes catalanes, en el modelo de Estado o en las polticas sociales que llevan aos erosionndose?.

Notas generales

Han sido unas elecciones importantes que anuncian lo que parece un cambio de ciclo, con algunas incgnitas ya despejadas en sentido favorable a las fuerzas progresistas y soberanistas con reajustes internos- y en perjuicio de unas derechas que han regalado el espacio templado. A no olvidar que continan los destrozos causados por la gestin pepera de la crisis econmica o por la mirada institucional espaola sobre las comunidades diferentes en forma de acoso represivo, poltico, judicial e ideolgico. Ha habido un 155 judicial, poltico y social.

La izquierda+soberanismo ha ganado la confrontacin con las derechas favoreciendo un marco de profundizacin democrtica. Con ello no volvemos hacia atrs de 1977 pero tampoco es seguro que vayamos mucho ms all que desandar algunas polticas del PP. No son probables una reforma constitucional progresista ni ms all de avances competenciales- saltos soberanistas ni una neta poltica social de izquierda, visto el programa del PSOE y la caida de UP. Hubiera venido bien hoy un movimiento como el 15M o una coincidencia temporal reivindicativa entre Catalunya y Euskal Herria para esos saltos. Y no es el caso. Pero, con todo, temticamente hay movimientos poderosos soberanismo, feminismo, pensionistas, sindicatos- y franjas sociales (femenina, juvenil..) que pueden esperar decisiones polticas favorables que, de no producirse, minaran las bases sobre las que se asienta este nuevo tiempo.

Un factor clave ha sido el miedo social a la ultraderecha (Vox) y a la derecha devenida ultra en los ltimos meses (PP y Cs). El renacido nacionalismo espaol al que ha recurrido el tro calavera ha sido tan ofuscado que los tambores patriticos no le han hecho olvidarse de las miserias (el deterioro de nivel de vida, servicios pblicos y libertades, la captura bancaria de las polticas, la mentalidad cavernaria aireada por tierra, mar y aire) a un 55% del electorado.

Incluso el elector conservador de Euskadi y Catalunya se ha visto tan insultado, por sacrificado en los mensajes, que ha decidido ausentarse -PP convertido en extraparlamentario y cero escaos para la triada reaccionaria- y solo 7 escaos sobre 48 en Catalunya.

La experiencia en Andaluca sirvi de alarma para que no se repitiera. Los resultados de las elecciones andaluzas estuvieron basados en la desmovilizacin/ abstencin, una derecha menos agresiva, un susanismo decepcionante y pendiente de purga- y corruptelas sociatas no depuradas. Todo ello no ha estado presente en Espaa. Al contrario, anim a una reaccin autodefensiva. Incluso en Andaluca vistas las orejas al lobo tambin se ha producido un vuelco en dos direcciones: ascenso del PSOE (de 20 a 24 escaos) y preocupante trasvase de votos en la derecha a Vox que gana otros 216.000 votos.

El xito del PSOE el gran vencedor a escala estatal con copo del Senado incluido- no ha sido ni por su programa ni por su trayectoria. El temor colectivo a los caminantes blancos obligaba a unir, o al menos no contraponer, fuerzas y refugiarse en Invernalia . Incluso el voto del Partido Socialista en la CAV, Navarra y Catalunya ha sido ms por ese factor que por el peso de la poltica anodina de Iceta, Mendia y Chivite. De paso se confirma que la memoria antifranquista sigue en la subjetividad colectiva tambin en esta era de la fragmentacin social, y especialmente cuando se extrema la polarizacin ideolgica.

Aunque no le haya ido mal a Cs para sus propsitos de liderazgo de la derecha, su giro ultranacionalista y autoritario, sustituyendo liberalismo por mero neoliberalismo en los dos ltimos meses, le dificulta un giro al centro y un acuerdo con Snchez como quieren las patronales. Snchez sabe que con Rivera no podra canalizar el tema cataln y dice preferir gobernar en solitario con acuerdos de geometra variable con preferencia para UP, PNV, Comproms o PRC.

Unidas Podemos ha conocido un fuerte correctivo por haber malgastado su fuerza en luchas internas y por las emergencias del voto til; pero sobrevive. Han hecho una buena campaa personal, tanto Iglesias all como Uriarte aqu, que les ha permitido salvar la situacin y consolidar la coalicin quizs en un punto ms acorde con su implantacin. Seguramente a UP no le convenga entrar en el Gobierno Snchez. En eso Iglesias se equivoca. Perderan el punch de la calle y la referencia de que es posible una poltica distinta a la timorata que seguramente Snchez aplicar. Esas son sus dos grandes bazas para enmendar la tendencia. Una alianza de En Com-Podem, ERC, Bildu y Compromis (62 escaos) podra arrancar reivindicaciones esenciales con negociaciones puntuales y ser determinante para un giro a la izquierda y la participacin democrtica.

Catalunya y Euskal Herria

Los electorados vasco y cataln, en otras ocasiones, diferenciaban su voto entre los comicios internos y a escala de Estado, primando en las elecciones generales las siglas de mbito estatal. Ahora, como fruto de la decepcin por el ninguneo sufrido en beneficio de intereses de Estado, ha decidido no jugar ni al bipartidismo de antao ni al cuatripartidismo de hogao y apostar por las fuerzas cercanas y fiscalizables que adems pesan en el marco estatal. O sea, se comportan como demos independientes en espacio y cuerpo social a todos los efectos. Se trata de un movimiento centrpeto de autocentramiento y defensa de su espacio poltico, pero no de ensimismamiento puesto que ha ocurrido cuando sus fuerzas principales apuestan por hacer tambin poltica de Estado, pudiendo hacer coincidir sus estrategias como afortunadamente el acuerdo ERC y EHBildu ya ha anticipado.

En Euskadi salen reforzados EH Bildu, PSE ha recuperado provisionalmente plazas como Barakaldo y Sestao- y PNV para afrontar las locales, pero no es seguro que el PSE pueda capitalizarlo, al contrario que PNV y Bildu. En elecciones locales y autonmicas no opera el paraguas de Estado. De confirmarse ese apoyo electoral al PNV, y si de nuevo tuviera el Gobierno Vasco dificultades para aprobar los presupuestos, Urkullu podra adelantar las autonmicas.

Es una incgnita saber si la ponencia de Estatuto continuar en la direccin del derecho a decidir con que se formul en el acuerdo PNV-Bildu o hay un giro para acomodar a Snchez. Depende del PNV y mucho me temo que el intenso cambio de cromos esperado en temas competenciales implicar piezas a sacrificar para este tiempo como el derecho de decisin. Pero tambin depende de Elkarrekin Podemos hacer honor a su compromiso con el derecho a decidir y dejar de empearse, como en el ltimo ao, en ser flanco del PSE cuando ha perdido un tercio de los votos (110.000, 11,5 puntos) en beneficio de PSE y Bildu. Mala estrategia que, a pesar de todo, el secretario Lander Martnez defiende (Deia 30-4-19).

Un fenmeno interesante es que el electorado alavs empieza a parecerse como un mix- al electorado de los otros territorios (PP que tuvo mucha fuerza desaparece, PNV lidera pero no de la forma abrumadora de Bizkaia, el PSE recupera posiciones y mejora EHBildu, ambos a costa de Elkarrekin Podemos) aunque con matices preocupantes para las autonmicas en ese territorio: C,s llega al 4% y Vox al 3,2%.

Los resultados en escaos de Navarra han salvado los muebles de la derecha: 2 sobre 5. Pero son engaosos porque no hacen justicia a lo ocurrido en votos. Navarra Suma pierde 20.000 votos, que se van a Vox, aunque es un retroceso para las derechas al haber aumentado sensiblemente la participacin respecto a hace 4 aos. Con todo, la derecha navarrista (UPN) aguanta y ahora tiene un akulu (vara de azuzar) parafascista.

A diferencia del empuje de Bildu que llega a 46.000 votos (gana 15.500) ha sorprendido la escasa implantacin de Geroa Bai en Navarra con 22.130 votos (6,6%) -gana 7.800 votos despus de liderar aos un Gobierno- y refleja un mapa escueto por comarcas aunque el tirn de Uxue Barcos, lehendakari navarra, puede suplirlo en unas autonmicas. Por su parte UP pierde 26.000 votos que seran ms que necesarios recuperar (pongan orden en casa!) para reeditar el cuatripartito navarro dentro de un mes. Se supone que las cuatro fuerzas mejorarn en niveles de coordinacin respecto a lo que refleja el fracaso de Aldaketa (lista conjunta para el Senado) tras el pequeo detalle de no haber hecho mailing de la papeleta buena.

Las prximas elecciones europeas, locales y autonmicas (con la excepcin de Andaluca, Galicia, Pas Vasco y Comunidad Valenciana que ya las ha celebrado con sabor amargo para Comproms que baja dos, adems de pasar de 4 escaos a 1 en el Congreso por su negativa a confluir con UP) seguramente traern nuevos cambios. La circunscripcin nica europea favorece a las castigadas por DHondt (Vox y UP en especial) mientras que en las locales pesan tambin las implantaciones sociales. Una nueva oportunidad para corregir errores y apuntar hacia el cambio democrtico y social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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