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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

Extranjero en tierra propia

Arturo Contreras
IPS


Dios vive aqu, pens el mexicano Ricardo cuando lleg a Estados Unidos. Tal vez eran los grandes espacios naturales del estado de Tennessee, muy diferentes al gris de la ciudad que engull su futuro. O tal vez, la riqueza norteamericana: una esperanza para el futuro.

Cuando lo deportaron, vivi en carne propia la frase: Mxico, tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos. Fue entonces que enfrent un panorama mucho ms difcil del que haba huido cuando nio, hace 20 aos.

Cuando regres me encontr con una segunda discriminacin en mi propio pas. No puedes tener la ayuda que necesitas, ni un lugar donde dormir, o una identificacin para que puedas rentar un lugar o un departamento, explica. Ese ha sido su ms grande desafo.

Ricardo Varona, de 33 aos, casi no gesticula cuando habla. Se mantiene sereno, como si sus recuerdos no le hicieran mella. Quiz tantos reveces en la vida lo han vuelto analtico y poco expresivo. Tal vez, es su mecanismo de defensa.

La familia que siempre so

Son las 5:30 de la maana y Ricardo se est despertando. En una hora saldr de su casa y se enfrentar a un traslado de ms de dos horas y media hasta el centro de Ciudad de Mxico, donde trabaja.

Vive en Chimalhuacn, a las afueras de la Ciudad de Mxico. Una colonia (barrio) popular en donde los ciclistas combaten el sueo con cada pedaleada rumbo al trabajo, justo antes de que salga el sol. Otros cortan el silencio del alba con sus motocicletas que pasan como avispas. La mayora, a pie, busca asegurar un lugar en una combi que los deje en el metro.

Como esta colonia, tambin era Cuautitln, donde vivi y de donde escap a principios de los 90. Otra colonia en los siempre crecientes cinturones de pobreza que rodean la ciudad. Atestadas de casas de hormign sin pintura: grises, como sin esperanza.

Cuando termin la primaria, mi mam empez a vender elotes y esquites en la calle, para poder mantenernos. Yo le ayudaba limpiando parabrisas en los semforos y vendiendo chicles en la calle, rememora.

La nica esperanza de Ricardo, era que su pap lo salvara; un soldado de muchos amores y una docena de hijos, al que solo vio dos veces en su vida. La ilusin muri junto con el militar cuando Ricardo tena apenas ocho aos. An recuerdo cmo se senta su cara cuando la toqu, se parece mucho a la ma, ahora, dice.

Sin dinero para alimentar a su hijo, su mam jug una carta desesperada: llam a su hermano en Estados Unidos. l les podra arreglar papeles falsos y un pasaje seguro.

La casa de dios

Fue como si hubiera llegado al cielo, despus de mucho tiempo, tena una escuela a la que le gustaba ir, amigos y una casa grande con servicios y comida de primer mundo.

Esas lucirnagas, todas las noches alumbrando cualquier parte de esa pequea villa, me dej pensando: aqu s vive dios, cuenta.

Pronto, la vida con su to dej de ser perfecta y a mostrar sus fallas: su mam pasaba sus das limpiando otras casas mientras l se criaba solo.

Poco a poco se alej de su casa y empez a frecuentar nuevos amigos: una pandilla local en la que se estren como narcomenudista.

Me gustaba pasar tiempo con ellos, y la forma en la que me cuidaban. Cuando sal a las calles y me empezaron a respetar. Eso me gust mucho, explica.

Con dinero en sus bolsillos, Ricardo empez a vivir el sueo americano, que pronto se derrumb por una pelea callejera.

La verdad es que yo soy una persona tranquila, con quien se puede hablar, cuenta Ricardo sobre su carcter. Pero si me buscas, me encuentras, man, as que es mejor que no se metan conmigo, afirma.

Como resultado de la pelea, lo sentenciaron a tres aos de prisin por intento de homicidio. l alega que fue vctima de leyes racistas y de que en Tennessee no se considera la autodefensa como atenuante.

Tres aos de barrotes fue lo ltimo que vio de Estados Unidos. Dos meses despus de cumplir su condena, la migra lo bot, como a miles de otros migrantes mexicanos, en la frontera de Laredo.

El sbito retorno

Recuerdo estar en la frontera, cruzando el puente y pens, debera quedarme ac en el norte y cruzar la frontera de nuevo? Sin embargo, se sinti acechado, amenazado. Empec a ver un montn de trucks (camiones), de los drug cartels alrededor. Por eso, tom el primer camin que encontr rumbo a Ciudad de Mxico.

Maggie Loredo, otra deportada que ahora codirige Otros Dreamers en Accin (ODA), una organizacin de apoyo a retornados, asegura que esos son los momentos ms duros para cualquier persona deportada.

No tienen donde quedarse, no tienen identificaciones, ni tampoco dinero. Muchos no pueden conseguir un empleo, porque no tienen nada que los identifique, ni tampoco el apoyo de programas estatales, porque no cumplen con los requerimientos, explica.

Hoy, Ricardo ya no se preocupa por regresar a Estados Unidos. Despus de un viaje de 34 kilmetros y dos horas, desde su casa en Chimalhuacn a la Ciudad de Mxico, Ricardo est sentado frente a su computadora y sus ojos pasean sobre intrincadas lneas de cdigo.

Codeando para un mejor futuro

Est sentado en una silla de diseador, frente a una sencilla mesa de madera. Alrededor, la gente habla en spanglish. Desde 2015, a la ciudad han llegado unos 55 mil mexicanos deportados. A nivel nacional, la cifra es mucho mayor.

Un puado de estos migrantes, trabajan y aprenden en las oficinas de HolaCode, una empresa de tecnologa que educa y ayuda a migrantes deportados en Mxico. Hasta ahora, esta es la nica opcin de Ricardo para un futuro mejor.

Aqu, no solo ha aprendido las bases para una carrera prometedora, sino que tambin encontr un espacio de acogida, donde no lo discriminan por su acento o su pinta.

A la gente de aqu en verdad le importo, se queda como en familia, sabes, es algo que he buscado toda mi vida.

La idea detrs de HolaCode es relativamente sencilla: Convertir a migrantes deportados en desarrolladores de software en cinco meses.

La empresa funciona a travs de un sistema de financiamiento por mritos, en el que a los alumnos no se les cobra nada al inicio del programa, incluso se les ayuda con comida, un lugar para vivir y hasta terapias psicolgicas.

Sin embargo, eventualmente tendrn que pagarlo todo. Tan pronto el alumno consigue un empleo en el que gana ms de 20 mil pesos al mes, tiene que liquidar su deuda.

Si bien HolaCode puede ser una opcin viable para que Ricardo logre sus metas, programas como este no son para la mayora de los deportados.

No todos los deportados son jvenes brillantes de 10 que regresan hablando ingls y espaol y que estn dispuestos a aprender a programar, asegura Maggie Loredo, activista de ODA.

Hay muchos que son adultos mayores, que no hablan ingls, o que estn muy viejos para trabajar en lo que sea, aade.

Una mano para volver a empezar

Llegar a este punto no fue fcil. Despus de que la migra lo bot en el desierto, Ricardo viaj a la Ciudad de Mxico, donde su crisis solo se agudiz.

No tena empleo, ni manera de encontrar uno; tampoco un lugar donde dormir. Su mam, y el resto de su familia estaban en Estados Unidos. De nuevo, el monstruo lo devoraba.

Fue muy difcil, en ningn lugar me aceptaban. Se burlaban de cmo hablaba, de mi espaol roto, de mi spanglish; y me decan pocho. Yo me preguntaba what the fuck is pocho?, recuerda.

En sus primeros meses, Ricardo encontr refugio bajo un puente, cobijado por tres pedazos de cartn. Su bolsa de empleo consista de labores improvisadas como payaso en camiones, limpiador de parabrisas y cargador en la Central de Abasto.

Contando chistes en los camiones, lograba sacar entre 300 o 200 pesos si bien le iba; lo que no distaba del salario que obtendra aos despus en un Call Center (centro de llamadas), encerrado en un cubculo en el que pasara ms de doce horas al da levantando el telfono y dando asistencia remota.

Estos centros se aprovechan de los deportados, de su ingls aprendido en la calle y del espaol manchado de anglicismos. Sin papeles, con bajos sueldos y sin prestaciones, es un negocio redondo.

Para incrementar el salario bajo, forz turnos extra, sacrific fines de semana y tiempo con sus hijos; lo que le gan el doble o el triple del sueldo habitual.

Reconoce que lo que lo ha mantenido en una lucha de superacin durante todos estos aos es su carcter:

Soy optimista, una persona que se preocupa por los dems, que, aunque no tengo nada, si veo alguien que necesita ayuda, y veo que le puedo ayudar, ni siquiera lo dudo, describe.

Cuntas personas son deportadas a Mxico?

En 2017, despus de que Donald Trump asumiera la presidencia en enero, 167.064 mexicanos fueron deportados de Estados Unidos; los aos anteriores ese nmero haba sido incluso mayor, de acuerdo con datos oficiales del gobierno mexicano.

Hasta ahora, Trump ha deportado menos personas por ao que Obama. Eso podra deberse a que ha enfocado su atencin a otras polticas durante su primer ao de gobierno, a pesar de su fuerte discurso antimigratorio.

Durante los primeros cinco meses de 2018, el nmero de deportados subi otra vez y es muy parecido al nmero del mismo periodo de 2015 y 2016.

A la mayora los dejan en los puertos de entrada de la frontera norte. Sin embargo, un pequeo grupo llega peridicamente al aeropuerto de la Ciudad de Mxico. El nmero de deportados que llegan aqu en avin ha incrementado en los ltimos aos. En 2015 eran seis por ciento del total de deportados, mientras que en 2018 rozan 11 por ciento, segn cifras oficiales.

En 2016, cerca de 5,6 millones de mexicanos vivan sin documentos en Estados Unidos, de acuerdo con cifras del Pew Research Center. La mitad de ellos ha habitado en ese pas por ms de 10 aos. En teora, podran ser deportados en cualquier momento, por ejemplo despus de entrar en contacto con autoridades estadounidenses.

Aun as, hay muchos mexicanos que viven con una orden para salir de Estados Unidos que no se ha aplicado. Los indocumentados tienen muchas estrategias para evitar encontrase con una autoridad oficial. Aunados a estos, algunos mexicanos sin papeles tienen un permiso temporal para vivir en Estados Unidos, pero solo si se presentan regularmente ante la migra.

Estas personas tambin pueden ser encarceladas en centros de detencin para migrantes, donde esperan su eventual deportacin.

Existen algunos programas para esto, pero no son suficientes para todas las personas que llegan. De acuerdo con organizaciones no gubernamentales, el principal problema recae en la falta de comunicacin entre las autoridades locales y federales.

La mayora de los retornados llega sin una identificacin oficial que pruebe su nacionalidad. As, los retornados no pueden acceder a ninguno de estos programas o a otros servicios como abrir una cuenta bancaria. A pesar de ello, hay varias organizaciones ciudadanas de apoyo a migrantes, fundadas por deportados, que estn llenando los vacos que ha dejado el gobierno.


Este artculo fue originalmente publicado por Pie de Pgina, un proyecto de Periodistas de a Pie. IPS-Inter Press Service tiene un acuerdo especial con Periodistas de a Pie para la difusin de sus materiales.

Tomado de http://www.ipsnoticias.net/2019/04/extranjero-tierra-mexico/



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