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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

Macri y la flexibilidad del FMI

Julio C. Gambina
Rebelin


Existe sorpresa por la tolerancia del FMI ante la insostenible situacin econmica de la Argentina, que no puede cumplir a mediano plazo con los compromisos de cancelacin del prstamo. Oportunamente se acordaron prstamos por ms de 56.000 millones de dlares, y los desembolsos realizados con regularidad alcanzan los 39.000 millones de dlares. El grueso del monto total se acreditar antes de finalizar el mandato gubernamental. Tambin existen recurrentes acuerdos para modificar pautas de condicionalidad inscriptas en los sucesivos convenios, algo que se reiter en estos das pasados ante las turbulencias y la volatilidad cambiaria.

La volatilidad se expres al cierre de la semana pasada, luego de alzas y bajas en la cotizacin del dlar con subas de las tasas de inters que bordearon el 74%, una cotizacin de 46 pesos por dlar y un riesgo pas cercano a los mil puntos. La expectativa es que el dlar no supere los 51,44 pesos hacia fin de ao y por eso se utilizan los recursos del FMI para atender la demanda de divisas para fuga de capitales, algo no permitido por el propio FMI y que sin embargo se le facilita al gobierno de Macri. Se incumplen los estatutos de la organizacin internacional para sostener al gobierno macrista y si se puede, que se reelija por un nuevo perodo.

Es algo que puede costarle caro al staff del FMI y que, sin embargo, a EEUU, el mayor accionista del FMI y con su capacidad de veto, parece no interesarle colocar todos los fondos necesarios para mantener a Mauricio Macri en el gobierno. Se trata de una operacin a medida de las necesidades polticas del gobierno de la Argentina, pero tambin del gobierno de EEUU.

Vale recordar que el primer pacto de Macri con el FMI data de junio del 2018, realizado de urgencia ante la corrida cambiaria ocurrida desde abril del ao pasado. Solo se entiende la celeridad en la toma de decisiones por la sintona poltica y objetivos y estrategias de Trump y Macri, de ambos gobiernos.

El acuerdo fue pautado para tres aos, y rpidamente, a los 90 das, en septiembre, se corrigi el convenio ante la imposibilidad de cumplir con lo pactado. No hubo problemas en el FMI para redefinir las clusulas del convenio y se aceleraron los desembolsos. El motivo fue asegurar el plan financiero del gobierno Macri antes de finalizar el primer mandato en diciembre del 2019. La cotizacin del dlar pas en este tiempo, de 20 a 46 pesos, con todo lo que ello significa para el traslado a precios y en redistribucin de ingresos para potenciar la desigualdad.

La poltica de EEUU es la que se impone

Queda claro el inters del FMI y atrs de este, de EEUU, para blindar econmicamente la poltica del gobierno argentino, imprescindible para la lgica de la poltica exterior estadounidense hacia la regin latinoamericana y caribea, el territorio propio, o de cercana, para la disputa del poder mundial.

Las condiciones de la poltica y la disputa mundial actual son las que imponen la flexibilidad del FMI con la Argentina. No se trata de pedidos de perdn del pas deudor como es lo habitual, sino de total connivencia entre los mbitos de decisin en EEUU y en Argentina, mediados por el staff del FMI.

Argentina fue el motivo de un cambio de la poltica de EEUU en el FMI en la crisis del 2001 y por eso la interrupcin de los desembolsos y la posterior cesacin de pagos. El FMI cambi su poltica de asistencia, manifestada en la crisis asitica o brasilea en 1997 y 1998. Era otro momento de la situacin mundial y no importaba hacer caer al gobierno de turno en la Argentina. Ya sabemos el impacto socioeconmico del 2002 luego de la devaluacin, con 57% de pobreza y ms de 21% de desempleo hacia mayo del 2002.

La situacin actual es diferente y especialmente a los efectos de la poltica estadounidense en la regin. Un gobierno de derecha y alineado con EEUU como el macrista resulta imprescindible para intervenir en la mutacin del rumbo poltico y econmico de la regin, aun cuando los datos econmicos sociales en la Argentina sean alarmantes, con 10% de desempleo y un tercio de la poblacin bajo la pobreza. Trump necesita la continuidad de Macri en el gobierno y si no, la mxima condicionalidad ante cualquier cambio de gobierno. Solo as se entiende la magnanimidad en el sostenimiento financiero, que hipoteca al pas a futuro.

Una conclusin no menor es que la hegemona poltica mundial y local manda sobre las consideraciones econmicas. El presidente del FMI siempre fue europeo segn los acuerdos de Bretton Woods en 1944, pero con el porcentual de votos de EEUU en el Directorio del FMI, el segundo al mando del organismo, un estadounidense, es el que decide en ltima instancia. Fue Anne Krueger en 2001 y es David Lipton en 2019. Ambos alineados y subordinados al gobierno de EEUU.

La situacin se agrava por la relacin entre EEUU y sus socios europeos, no solo por la cuota de decisin en el FMI, sino que la poltica exterior estadounidense en este momento agudiza contradicciones, no solo relativas al financiamiento con la insostenible situacin de la Argentina. EEUU ha decidido, por razones esenciales de la economa y la poltica confrontar con la realidad regional, especialmente contra Venezuela y Cuba, extensin a todo pas en donde se intente formular una poltica de autonoma e independencia.

Para esa poltica exterior de EEUU se necesita de gobiernos afines a sus objetivos e intereses. El ascenso al gobierno de Macri en 2015 y el consenso electoral reiterado en 2017 lo puso como socio privilegiado para los afanes de EEUU y el gobierno Trump en la regin y as modificar el clima de cambio poltico puesto de manifiesto en los primeros aos de este siglo. La llegada de Bolsonaro al gobierno de Brasil incorpora otro socio a esa poltica. Aun siendo un pas ms poderoso que la Argentina, resta la estabilizacin poltica que confirme una nueva hegemona en Brasil y que sea confiable para la poltica exterior de EEUU. Otros regmenes de derecha en la regin no resultaban tan confiables como la deriva del cambio de gobierno en Argentina y potencialmente ahora en Brasil.

El boicot econmico a Venezuela y las mltiples amenazas y acciones para desestabilizar al gobierno venezolano tienen una aceleracin desde la inclusin de la Argentina como socio de privilegio del club de pases subordinados a la lgica de Washington. La inicitica estadounidense alcanza a Cuba y por eso se revierten las medidas de acercamiento iniciadas en la gestin Obama. La eliminacin de la suspensin del Captulo III de la Ley Helms-Burton apunta en ese sentido y puede tener consecuencias gravsimas, no solo para Cuba, sino y muy especialmente para capitales europeos que gestionan propiedades en Cuba.

Por todo ello, es que no solo se trata de los negocios con Venezuela o las diferencias sobre la capacidad de pago de la Argentina en el FMI, sino de intereses nacionales definidos desde Washington y con impacto regional y mundial. Al mismo tiempo debe considerarse el creciente papel de China en la regin y las nuevas incursiones de Rusia, asociadas a su estratgico acuerdo con la potencia asitica y que tanto preocupa a EEUU.

Capitalismo, anticapitalismo e hidrocarburos

Preocupa a EEUU la definicin anticapitalista de rumbos polticos en la regin, pero ms la necesidad estratgica de dominacin del petrleo y otros recursos naturales, abundantes en Nuestramrica.

Los hidrocarburos son insumos estratgicos en la produccin mundial y EEUU es el principal consumidor mundial y aun recuperando el papel de principal productor en 2015, fracking mediante, requiere asegurar la provisin petrolera en el mediano plazo ante el agotamiento de las reservas mundiales. Por eso interes e interesa Irak, Irn, Libia y las acciones militares, diplomticas, econmicas y polticas impulsadas sobre esos pases, con costos inmensos para sus pueblos.

Venezuela es la mayor reserva probada de petrleo y a pocos das de traslado para el abastecimiento estadounidense. Argentina es la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petrleo no convencional, con Vaca Muerta como yacimiento de privilegio. Es el destino esperado de las inversiones externas que tanto demanda y espera el gobierno de Macri, del PRO y Cambiemos. Por eso Argentina est involucrada en la sociedad de privilegio con EEUU y sus acciones contra Venezuela y Cuba.

El gobierno de la Argentina y los proyectos polticos que lo disputan quieren ser los administradores de la explotacin energtica en Vaca Muerta y, por ende, beneficiarios de la lluvia de inversiones. El boom de los hidrocarburos no convencionales se imagina similar al provocado oportunamente por la soja transgnica en los aos 90 y que esta cosecha demuestra con su nuevo rcord de produccin y exportacin.

Con el precio del petrleo nuevamente en alza y su carcter estratgico se ilusionan los a grandes capitales locales y globales para alzarse con ganancias derivadas de la renta petrolera y gasfera. Esto es lo que preocupa al poder sobre la cuestin argentina. El tema es quin administrar esa riqueza y bajo qu condiciones estructurales para la explotacin de los hidrocarburos no convencionales.

Hay quienes consideran un fracaso el gobierno Macri y se preguntan para que quiere seguir en la gestin por un nuevo periodo. El asunto es que la llegada de inversiones est subordinada a algunos cambios estructurales que todava no se pudieron implementar, que estaban en el imaginario de la poltica oficial y que la organizacin popular impidi. Esos aspectos estn enunciados en el declogo sometido en estos das al dilogo para el compromiso de accin futura en la poltica pblica.

Los diez puntos sometidos a discusin para un acuerdo poltico con la oposicin responsable y que el poder econmico local sali a defender se asocian al ajuste fiscal, la apertura econmica a las inversiones externas, facilitando condiciones para su desembarco con cambios en el rgimen tributario y muy especialmente con las reformas laboral y previsional, todo para favorecer ganancias empresarias.

Esos aspectos remiten a la esencia del acuerdo con el FMI y por eso, el declogo ofrecido para suscribir en el dilogo poltico es una iniciativa para disputar el consenso electoral desde acuerdos relativos a polticas de estado que dinamicen el desarrollo del capitalismo local. Son asuntos implcitos en el acuerdo con el FMI y que hacen al nuevo tiempo del desarrollo capitalista global.

Qu rumbo para la Argentina?

La discusin es sobre el rumbo de la Argentina, consolidando el modelo productivo asentado en el agro negocio, la mega minera a cielo abierto y los hidrocarburos no convencionales, asociado a una lgica especulativa en lo financiero, con una deuda externa creciente que lo financia, u otra dinmica productiva y de desarrollo que colocara al pas por afuera de la razn contempornea del capitalismo.

No hay dudas sobre la inclusin en la primera opcin de buena parte de la oferta electoral en construccin y que podran, ms all de suscribirlo con firma explcita, el programa de los 10 puntos colocados al debate desde el gobierno de Mauricio Macri.

El debate es sobre la construccin de un proyecto poltico que sustente la opcin alternativa, que no solo discuta el rumbo en curso, sino que organice conciencia colectiva para transitar un camino no explorado y que encontrar todo tipo de obstculos para su desarrollo. Es lo que se aprecia en Cuba por seis dcadas o ms recientemente en Venezuela y todo intento de cambio para favorecer mejores condiciones de vida a la mayora empobrecida.

La lucha social impidi hasta ahora el xito en los cambios estructurales pensados desde el poder. Este cambio estructural es el horizonte imaginado para el futuro inmediato por los que mandan y pretenden continuar hacindolo, los de adentro y los de afuera. Tanto Macri como los que disputan el gobierno pretendern afirmar esos cambios estructurales en el nuevo periodo presidencial. La tradicin de organizacin y resistencia popular de la Argentina continuar retrasando esos cambios institucionales regresivos, que sin embargo progresivamente se instalan en la vida cotidiana, como la flexibilizacin laboral, el cambio de funcin del Estado o la subordinacin creciente a la lgica mundializada impuesta por las transnacionales. Claro que se requiere frenar la desarticulacin socio poltica del fragmentado movimiento popular.

Esta dinmica de la lucha de clases en la Argentina es la que empantana una solucin a la puja distributiva manifestada como inflacin, por lo que la lucha contra la inflacin es estructural y poltica. Remite a quien vence a quien. Derrotar al movimiento obrero y popular resulta sustancial para el poder, al tiempo que esa capacidad de resistencia demanda constituirse en poder poltico no solo para resistir el objetivo del poder, sino para encaminar un nuevo rumbo que no tiene lugar bajo la lgica capitalista.

Nuestra reflexin apunta ms all del desenlace electoral en 2019, pero resulta imprescindible su discusin para que toda construccin electoral con pretensin transformadora asuma el desafo de un futuro para revolucionar el orden econmico y social. No alcanza con evitar un nuevo gobierno de Macri o de similar objetivo, aun siendo opositor e impulsado por el peronismo racional. Claro que no es lo mismo que contine Macri por un nuevo periodo a que haya un freno electoral al proyecto del poder, pero pretendemos llamar la atencin sobre aspectos que en general no encuentran eco en el debate de la poltica actual.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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