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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2019

Quin ha ganado las elecciones?

Santiago Alba Rico
Cuarto Poder


El peligro era tan cierto que la alegra slo puede ser grande. Pero la alegra, a bote pronto, mide el mundo desde su propia intensidad y se deja llevar a exageraciones emocrticas [dominio de las emociones sobre la razn] de pescador de truchas: Espaa es de izquierdas, Espaa ha dado una leccin al mundo, Espaa ha vencido a la ultraderecha, Espaa va a contrapelo de Europa.

Tras celebrar con alivio el resultado de las elecciones del 28-A conviene recordar que slo hemos obtenido una prrroga; y una prrroga incierta y temblorosa. No es verdad que en Espaa haya una mayora progresista y de izquierdas ni tampoco que el prximo gobierno de Pedro Snchez vaya a ser un gobierno transformador. Hemos evitado por el momento que gobierne la derecha radicalizada; no es poco, pero eso es todo.

De la fragilidad de esta prrroga da buena cuenta el modo en que se ha alcanzado. El bloque de izquierdas no supera en votos al bloque de la derecha y, si la izquierda obtiene una clara mayora parlamentaria, se debe a la aplicacin de esa misma ley electoral que siempre hemos criticado y que, en esta ocasin, ha beneficiado al PSOE. Por lo dems, el voto dirigido a la nueva derecha dividida es un voto polticamente ms radical, no slo porque ha facilitado la entrada de Vox en el Parlamento sino porque ha votado las posiciones ms radicales de un PP vociferante y de un Cs muy derechizado.

Aliviados por la mayora parlamentaria, asumamos enseguida la realidad: respecto de 2016, la sociedad no ha girado hacia la izquierda; se ha dividido y erizado, pero con un reparto de orientaciones muy similar, y con regazos an abiertos al anti-elitismo destropopulista que Vox ha intentado espaolizar. En cuanto al Parlamento, el recin salido de las urnas no slo es menos de izquierdas pues en l hay menos Podemos y ms PSOE sino tambin ms de derechas porque al PP y Cs se suma ahora con 24 diputados un partido franquista de extrema derecha. En estas condiciones el PSOE ms all de presiones exteriores y tirones desde el interior estar ms interesado en formar un gobierno de oposicin cultural a la derecha que un gobierno arrimado a las propuestas de Podemos, formacin mermada en escaos y desprestigiada en lderes y discursos.

Al mismo tiempo esta frgil prrroga, fruto de una ley electoral poco representativa, es el resultado tambin de una movilizacin sin precedentes del electorado. Han sido el voto calculador y el voto de excepcin de abstencionistas responsables el que ha impedido el triunfo de la derecha radicalizada, de manera que buena parte de los votos del PSOE y de Unidas Podemos son en realidad votos prestados que ambas fuerzas deberan tratar con respeto si quieren aprovechar la prrroga para construir una verdadera mayora social o simplemente para no desangrarse en prximos comicios. En este sentido tiene razn Gerardo Tec cuando dice que el gobierno no les pertenece. El voto prestado o instrumental ha sido un voto transversal, democrtico, resignado y de contencin; un voto que querra otro mundo, otra opcin, otros candidatos; un voto que desconfa de Pedro Snchez y no querra a Pablo Iglesias de presidente del Gobierno. Ambas fuerzas deberan tener en cuenta la voluntad de este voto antes de respectivamente cortejar a Ciudadanos o exigir carteras ministeriales.

Tampoco deberamos olvidar que la frgil prrroga que prolonga la excepcin espaola en esta Europa adversa, resultado de unas elecciones, comienza con otra campaa electoral. igo Errejn la ha calificado de segunda vuelta; lo que es seguro es que para la derecha es una revancha y acudir a ella muy motivada. El PSOE no debera fiar sus cartas a la inercia del 28A; Unidas Podemos, por su parte, no debera olvidar que su menguante resultado no es extrapolable a las elecciones del 26 de mayo, donde podra perder an ms apoyos. Las otras fuerzas de izquierdas, municipales o autonmicas, deberan tratar de frenar la tentacin de reflujo de los ex-abstencionistas, una vez conjurado el peligro a nivel nacional, con estmulos ms positivos que el miedo y la excepcin.

La prrroga, digo, es muy frgil. Tenemos un 25% de abstencin estructural, asociada a las clases ms desfavorecidas, del que la izquierda se ha desentendido y que una ultraderecha ms inteligente que Vox podra, sin embargo, interpelar. Tenemos adems un reparto muy apretado de votos, y muy voltil, a un lado y otro del restaurado eje derecha/izquierda; en l la gente comn, la que decide los comicios, no es clase obrera o no lo es, al menos, en trminos de aurreconocimiento aspiracional. Esa gente comn nos recordaba Bernardo Gutirrez en una indispensable reflexin no es necesariamente pobre, () tiene mentalidad propietaria y, a pesar de la crisis, mantiene un espritu clasemedista, lo que explica que la derecha en su conjunto siga cosechando muchos votos en barrios populares. Es verdad que el voto de Vox no es ni obrero ni popular, pero el hecho mismo de que esta idea nos pareciera hasta ayer verosmil da toda la medida de hasta qu punto es ms fcil desplazar el eje hacia la derecha que hacia la izquierda.

La derecha radicalizada no teme que el comunismo venza, por ejemplo, en el barrio de Salamanca, donde el PP ha barrido por mayora absoluta, mientras que la izquierda desmaada debe trabajar muy duro para que el destropopulismo no permee Carabanchel, donde el PSOE ha ganado con solo un 31% y Vox ha superado un no desdeable 11%. La crisis econmica y el fracaso del proyecto original de Podemos mantiene sordamente viva en Espaa una veta anti-elitista que protesta menos contra la propiedad de la riqueza que contra la del lenguaje (las lites de derechas y de izquierdas nos han robado las palabras que comprendamos), veta frente a la cual las fuerzas progresistas, si quieren tener alguna oportunidad, no pueden refugiarse en discursos obreristas y -menos an- cosmopolitas.

Para qu aprovechar esta prrroga? De entrada para confirmar el alivio en los comicios del da 26: una victoria probable de la derecha en municipios y comunidades importantes desplazara el eje a ras de suelo, en esas cortas distancias donde al poder institucional le resulta ms fcil interpelar a la gente comn y construir -o diluir- mayoras sociales.

Ms all del 26M, de lo que hagamos durante esta prrroga depender el futuro de Espaa. Al Gobierno de Snchez, en solitario o en coalicin, no se le puede pedir mucho, aunque s un puadito de acciones modestas y razonables: ningn guio a Cs, unos presupuestos decentes, reversin de leyes liberticidas y, sobre todo, un abordaje valiente de la cuestin nacional espaola en Catalua. A Unidas Podemos, recidiva de la vieja y estril IU , que an jugar un papel en nuestras instituciones, tampoco se le puede reclamar demasiado: que presione al PSOE sin alharacas retricas (algo podran aprender de Aitor Esteban) y que no se convierta en un obstculo ptreo para la construccin de nuevas mayoras de cambio. Tenemos solo cuatro aos para asentar esa mayora que hoy es de arena y aire; si la izquierda fracasa siendo otra vez de izquierdas la derecha que sigue ah, como el dinosaurio de Monterroso, volver con ms fuerza y para quedarse.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2019/05/05/quien-ha-ganado-las-elecciones/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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