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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2019

Frente a la acusacin injusta y provocadora del Canciller colombiano en el Grupo de Lima
Un pacto amplio y contundente contra la guerra

Fernando Dorado
Rebelin


En Colombia queremos salir de la guerra; a Venezuela la quieren meter en ella. Sectores poderosos (internos y externos) que han vivido del conflicto armado se han confabulado para regresarnos al pasado. Ellos se opusieron y sabotean el proceso de paz porque ste puso la Verdad como elemento central a fin de colocar en igualdad de condiciones a todos los actores que cometieron crmenes y delitos en el marco de la guerra irregular. Y la verdad para ellos no significa tanto la crcel como el riesgo de perder poder econmico y poltico.

No es difcil identificar quienes son ellos y porqu actan como lo hacen. Quienes estn comprometidos con los crmenes cometidos por el paramilitarismo ya sea como actores directos o como terceros colaboradores, no les interesa la Verdad. Ellos tienen mucho qu perder. Y quienes estn interesados en escalar el conflicto regional quieren someter nuevamente a Cuba, presionan de frente y por debajo de la mesa para convertir a Colombia en la punta de lanza contra Venezuela, y preparan abiertamente la guerra en la regin.

Usan la amenaza de guerra para desgastar a las fuerzas de la paz que se resisten a sus planes blicos. Tratan de acorralar a la oposicin que se ha jugado por la paz: le niegan la personera jurdica a la Colombia Humana, le quitan curules claves en el Congreso como la de Mockus y ngela Robledo a Alianza Verde, persiguen con falsas acusaciones a los dirigentes, y finalmente recurren a la calumnia y al complot al acusarlos de estar coaligados con el gobierno de Maduro para desestabilizar las instituciones colombianas, infiltrar los movimientos sociales (Minga), debilitar su gobernabilidad y hasta atentar contra la vida del presidente Duque.

En esa direccin el Canciller Carlos Holmes Trujillo en el Grupo de Lima afirm ayer (03.05.2019) que hay intervencionismo sobre la gobernabilidad en el pas y seal que hubo asesoras del rgimen ilegtimo de Maduro infiltradas en la Minga, que mantuvo cerrada la va Panamericana durante varias semanas, hace un mes. Dijo, adems, que estn documentadas reuniones de delegados de Maduro con sectores polticos, que no especific, para disear estrategias que atenten contra la estabilidad social en Colombia.

Ya han mostrado que no les interesa la continuidad y consolidacin del proceso de paz con las Farc. Van a seguir torpedeando a la JEP hasta que logren la impunidad para los agentes y funcionarios del Estado y terceros (polticos y empresarios nacionales y extranjeros que colaboraron con los crmenes del paramilitarismo), y estn provocando y forzando a los militantes de la Farc para que regresen a la guerra. Les interesa generar el caos y el desorden en todos los frentes, mostrar a la oposicin colombiana como subversiva (al estilo de lo que es la oposicin venezolana) y seguir sembrando el odio y el miedo entre la poblacin.

El proceso de paz y la geopoltica

La burguesa globalista representada en Colombia por Santos saba que los terratenientes despojadores de tierras no iban a transar. Crey que al desarmar a la guerrilla ms antigua del mundo, se podra desencadenar un proceso que obligara a los sectores enfrentados a mirar hacia adelante y mejorar los acuerdos para superar diferencias. Pero, no logr debilitar la fuerza poltica de quienes adversaban los acuerdos, y, por el contrario, con su demagogia pacifista (alentada y compartida por las Farc), los fortaleci al grado que recuperaron el gobierno.

Y aqu hemos llegado. Hoy han aparecido nuevos aliados de los terratenientes despojadores. Un sector minoritario de la sociedad estadounidense ( neocons latinos de Florida), amparado y a la sombra de Trump, intenta utilizar a la faccin poltica que representa los intereses de esos terratenientes, como punta de lanza para derrocar por la fuerza al gobierno de Venezuela, y, por ah derecho, recuperar a Cuba y a Nicaragua, sin importarles (o tal vez, sea su plan) la desestabilizacin generalizada del continente americano y de las Antillas.

Todo lo que se juega detrs del saboteo a la JEP, la extradicin de Santrich, el papel urdidor e intrigante del Fiscal, las presiones de Trump sobre Duque utilizando el tema de las drogas, todo ello y mucho ms, sirve para debilitar la institucionalidad colombiana a fin de colocar al gobierno actual al servicio incondicional de la estrategia de guerra de los Pence, Pompeo, Bolton, Abrams, Rubio, etc. Lo mismo intentan hacer en Brasil. Y lo grave, es que lo estn logrando porque los intereses de esos grupsculos de fanticos conservadores coinciden en el corto y mediano plazo. Su discurso contra todo progresismo los unifica y potencia.

El grave problema que tienen consiste en que la oligarqua transnacional, o sea, la burguesa globalista, no est interesada en ese tipo de estrategia y de conflictos armados. Esa oligarqua es imperial-colonialista pero no al viejo estilo nacional. En Colombia, aspira a consolidar el proceso de paz para abrir nuevos espacios de inversin transnacional, y con relacin a Venezuela, se aguantan al gobierno de Maduro (como a tantos dictadores) dado que en su debilidad les ha entregado casi toda la riqueza de ese pas.

Esa burguesa financiera global juega tras bambalinas. Usa a Trump como un bravucn y tolera los ejercicios de los neocons latinos de Florida, pero sabe que desencadenar un conflicto armado internacional por las riquezas de Venezuela, no es lo que ms le conviene a la estabilidad de la economa global en este momento en que los indicadores muestran una enorme fragilidad en el mundo, aunque en los EE.UU. la economa tenga coyuntura de crecimiento excepcional.

No obstante, el peligro que las fuerzas guerreristas comprometidas en esa aventura logren desatar un ejercicio parcial y localizado, tipo Contras, no se puede descartar. En realidad, no hay quien financie una guerra de grandes dimensiones porque los riesgos son muy grandes y nadie por ahora est dispuesto a correrlos. Eso se demostr el pasado 23 de febrero en el Concierto de ayuda humanitaria en Ccuta donde solo recaudaron 3,2 millones de dlares.

Resumiendo, el peligro de una confrontacin de gran impacto en el corto plazo no es real. Pero, en ambos pases se utiliza ese riesgo para desinformar, engaar ms a los pueblos y destruir la poca soberana que tienen ambos pases. Por ello, las fuerzas democrticas deben unirse y actuar. Se debe desenmascarar a quienes utilizan la amenaza de la guerra para dividir y dominar, y derrotar a las fuerzas conservadoras y reaccionarias que se han convertido en un obstculo para el avance autnomo y democrtico de los pueblos.

Un pacto amplio contra la guerra

Tanto en Colombia como en Venezuela se requiere un Gran Pacto Poltico entre las fuerzas polticas de cada pas para garantizar un ambiente de paz que permita que la poblacin de cada Nacin logre resolver los problemas acumulados durante las ltimas dcadas y se derrote la intervencin de gobiernos extranjeros en los asuntos internos de nuestros pases. Son tareas concordantes e ntimamente relacionadas.

Mientras en Colombia se permita que los EE.UU. utilicen al presidente Duque para impulsar el llamado cerco diplomtico contra el gobierno de Venezuela, el gobierno del presidente Maduro se ver obligado a apoyarse en otras potencias como Rusia y China para equilibrar el tablero geopoltico que se ha formado en torno a la situacin del vecino pas. As, se crea un ambiente de tensin que es aprovechado por fuerzas oscuras para desestabilizar la regin.

En Colombia existen sectores polticos que les interesa tensionar esa situacin, no porque en les interese la violacin de los derechos humanos, la democracia y la tranquilidad del pueblo venezolano, sino porque han sido sirvientes de los EE.UU., y necesitan generar un clima de guerra para destruir el proceso de paz, acabar con la JEP y asegurar la impunidad para importantes polticos, altos funcionarios del Estado, militares y empresarios nacionales y extranjeros que cometieron numerosos crmenes en el marco del conflicto armado.

En Venezuela el gobierno de Maduro es el principal beneficiado con esa situacin dado que la injerencia declarada del gobierno de los EE.UU. y de los pases que hacen parte del llamado Grupo de Lima le sirve para ocultar a su pueblo los errores cometidos en el manejo econmico que llev a la destruccin del aparato productivo, que ha sido la principal causa para que el gobierno haya perdido el respaldo de las mayoras, y creado las condiciones para que fuerzas de la oposicin busquen torpemente el derrocamiento forzado del gobierno.

Para lograr ese Pacto Poltico se necesita con urgencia que las fuerzas democrticas de cada pas consoliden fuerzas que no se alinderen con los polos opuestos enfrentados, logren constituirse en una corriente de opinin que sirvan para presionar con fuerza y contundencia a quienes quieren aprovechar esa confrontacin y polarizacin para imponer agendas e intereses ajenos, y mantener distrada y desinformada a la poblacin frente a los graves problemas relacionados con la soberana, la economa productiva, el empleo, la proteccin del medio ambiente y dems temas vitales para cada pas.

En Colombia esa coalicin de fuerzas ya se expres con el rechazo a las objeciones presentadas por Duque a la Ley Estatutaria de la JEP. Incluye a congresistas y sectores de los partidos alternativos (Verde, Polo, Colombia Humana, MAIS, UP) pero tambin a Cambio Radical, la U y Liberales. Ahora que el gobierno a travs de su Canciller Trujillo ha dado el paso de acusar a sectores polticos de estar concertados con Maduro para atentar contra la institucionalidad colombiana y contra la vida de Duque, ese Pacto contra la guerra debe ser conformado con toda la urgencia y contundencia que el momento lo requiere.

Duque ha dado un paso tipo Guaid, es hora de cobrrselo.


Blog: http://cort.as/-HfFn

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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