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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2019

No todos somos igualmente responsables de la miseria climtica a la que est expuesta Espaa

Elena Sols
Contrainformacion.es


Francamente, no habr un maana si se incrementa la temperatura ms de 1,5 grados, y para ello tenemos solo 12 aos, ha afirmado el Comit de Medio Ambiente de la ONU en su informe Global Resources Outlook 1 . Un incremento mayor, avisa la ONU, significar hambruna mundial y migraciones masivas a una escala sin precedentes.

En los ltimos veinte aos se ha teorizado mucho sobre la idea de este inminente colapso. El trmino Antropoceno se refiere a la creciente evidencia de los efectos transformadores de las actividades humanas en el planeta, lo cual ha creado una nueva era geolgica. Capitaloceno pone el acento en el capitalismo como principal agente desencadenante de situacin critica actual. La mirada ecofeminista prefiere hablar de faloceno, mientras que necroceno pone de relieve el poder exterminador del capitalismo.

Y aun as, la mayora (y me incluyo yo misma) nos mantenemos incrdulos ante una realidad ya incuestionable. Sabemos sobre la finitud ecolgica de la Tierra, pero no podemos imaginar que suceda. Tal probabilidad permanece fuera de nuestra conciencia, en el mundo de la abstraccin.

Pero porqu este punto ciego mental entre saber la certeza del colapso eco-social que nos espera y no poder sentirlo?

Parece que, de la misma manera que no podemos imaginar nuestra muerte, tampoco somos capaces de asimilar que una catstrofe climtica global pueda llegar a afectarnos. Para el periodista Alan Weisman 2 , la causa reside en el subconsciente y nuestra incapacidad de visualizar un futuro sin nosotros.

El divulgador y filsofo Timothy Morton 3 entiende el cambio climtico como un hiperobjeto, es decir, algo que est tan masivamente distribuido en el tiempo y el espacio, en relacin a la escala con la que estn familiarizados los seres humanos, que no somos capaces de verlo. Es decir, el colapso resultante nos es imperceptible aunque est pasando enfrente de nosotros.

En esta misma lnea, el filsofo ecolgico Thom van Dooren, en su libro Formas de Volar: La Vida al Borde de la Extincin 4 explica que debemos entender que la extincin, tanto de especies animales como de los pueblos que ahora estn cultural y geogrficamente desubicados, es una muerte lenta y prolongada; no es un punto en concreto en el tiempo. As, no se trata de un evento nico o del filo de un cuchillo, sino ms bien de un borde o cornisa muy ancha suspendida en el abismo.

Caminar Sobre el Abismo de los Limites 5 es precisamente el ttulo de un informe de Ecologistas en Accion que, en base a datos aportados por distintos organismos internacionales y parte de la comunidad cientfica, sugiere la necesidad de enfrentarnos a la crisis ecolgica, social y econmica que se avecina. El informe de la ONU coincide de lleno con este diagnostico.

Ambos informes anticipan un futuro apocalptico, pero por muy oscuro que este sea, apuntan Claisse y Delvenne 6 , la existencia misma de tal narrativa distpica presupone que la comunidad a la que se intenta llegar es capaz de hacer algo para frustrarlo. Identificarnos con ese posible futuro, aconsejan los filsofos belgas, nos empodera y restaura un sentido de posibilidades; que finalmente hace pensables caminos alternativos.

El que nos resulte muy difcil salvar la brecha entre el saber y el actuar, no significa que nos debamos auto-culpar de causar nuestra actual crisis existencial. Y es que, aunque todos participamos en la degradacin de nuestro planeta, debido al modelo econmico del que no nos podemos disociar, no todos somos igualmente responsables.

La tnica general de los medios de comunicacin en los ltimos cuarenta aos ha sido la de ignorar las voces que han denunciado el gradual deterioro climtico global. Este silencio meditico ha sido necesario para seguir vendiendo peridicos y huecos de publicidad, asi como mantener buenos niveles de audiencia.

Solo en las ltimas semanas se ha roto realmente este letargo meditico: los medios de comunicacin han tenido obligatoriamente que cubrir la desobediencia civil sin precedentes que se est experimentando en ciudades como Londres, donde personas de todos los mbitos sociales y culturales han ocupado pacficamente puentes y calles del centro, as como la perseverante e hipnotizante presencia de Greta Thunberg, la nia que dej un dia de ir al colegio para sentarse en frente del parlamento sueco reclamando acciones concretas ante el calentamiento global.

Lo que es crucial en el discurso del creciente movimiento mundial de rebelin civil contra la inaccin climtica es que apunta en la correcta direccin: los culpables son las agencias gubernamentales y las grandes corporaciones. Greta Thunberg, en su ultima intervencin en el parlamento britnico afirm : Ustedes saben exactamente los valores inestimables que estn sacrificando.

Pancarta elaborada por Clara Atkinson para la ocupacion del Puente de Waterloo, Londres, por Rebelion/Extinction (21/04/19)

Curiosamente, al tiempo que la ONU saco su informe expresando su alarma sobre la gran afeccin de la industria extractiva en el calentamiento global y urgiendo a las administraciones publicas a llevar a cabo una regulacin ms estricta, el PP y Ciudadanos en Castilla y Len levantaban, sin consulta publica y con nocturnidad, la prohibicin de minera en suelo rustico, cultural y natural 7 . En mayo del 2017, el gobierno de Cantabria hizo exactamente lo mismo 8 .

Adems, los gobiernos autonmicos han puesto en marcha numerosos planes estratgicos mineros, apoyados por la UE, en aras del desarrollismo y la creacin de gran numero de empleos que por supuesto no se materializarn. La ejecucin de tales planes mineros aadirn un nivel de estrs ms peligroso en las reservas hdricas de nuestros comunidades que cualquier otra actividad humana, debido sobre todo al consumo ingente y alto riesgo de contaminacin del agua que la minera conlleva.

Por lo tanto, desviar el catstrofe ambiental a la que nos llevarn, entre otros, los proyectos mineros indiscriminados y mal pensados que infectan nuestro territorio no est en nuestras manos, sino, mas bien, en las manos de los que en teora nos gobiernan.

 

Notas:

1. http://www.resourcepanel.org/reports/global-resources-Outlook

2. Alan Weisman, The World Without Us New York : Thomas Dunne Books/St. Martins Press, 2007.

3. Morton, T. (2013). Hyperobjects. Philosophy and Ecology After the End of the World. Minneapolis: University of Minnesota Press.

4. Flight Ways: Life at the Edge of Extinction. New York. Columbia University Press. 2004

5. https://www.ecologistasenaccion.org/?p=35291

6. Claisse, F.and Delvenne, P., Building on anticipation: Dystopia as empowerment. Current Sociology, Vol. 63(2) (Sage Journals, 2015)

7. http://bocyl.jcyl.es/boletines/2019/03/26/pdf/BOCYL-D-26032019-2.pdf

8. https://parlamento-cantabria.es/sites/default/files/9L2000-0007-1_firmado.pdf

Elena Sols. Miembro de Ecologistas en Accin.

Fuente: https://contrainformacion.es/no-todos-somos-igualmente-responsables-de-la-miseria-climatica-a-la-que-esta-expuesta-espana/



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