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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2019

Shara Occidental en la memoria y en las elecciones

Jess Garay
El Salto

El prximo gobierno tiene una oportunidad de oro para enmendar errores e iniciar una va de verdad, justicia y reparacin con el pueblo saharaui que resulta imprescindible


Las elecciones generales al Congreso y Senado espaol han finalizado sin que ni en campaa ni en los anlisis y valoraciones de resultados la cuestin del Shara Occidental haya merecido ni siquiera una mencin. Era de esperar, ya que la descolonizacin del territorio, no figura en la agenda de los partidos polticos y ha desparecido, tambin hace mucho tiempo, de los principales medios de comunicacin del Estado. Sin embargo, a pesar de esta ominosa capa de silencio y olvido, la cuestin de este territorio bajo administracin espaola sigue presente en otros mbitos internacionales, incluida la UE, coprotagonista del nuevo e inminente ciclo electoral.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acaba de adoptar, con la abstencin de Sudfrica y Rusia, la resolucin S/res/2468(2019) a fin de renovar por seis meses el mandato de la MINURSO y en la que se exhorta a las partes (Marruecos y Frente Polisario), una vez ms, a reanudar las negociaciones para alcanzar una solucin poltica justa, duradera y mutuamente aceptable que prevea la libre determinacin del pueblo del Shara Occidental. En la recta final del Tercer Decenio Internacional para la Eliminacin del Colonialismo, el caso de la colonia espaola es una buena muestra tanto de la incapacidad de la organizacin internacional para dirimir conflictos internacionales, como de la necesidad de algunas potencias EE UU y Francia por deshacerse de temas que, de forma tangencial, entorpecen sus objetivos geopolticos y de explotacin de recursos en la zona.

La resolucin, ahonda el camino de la realpolitik y abunda en trminos como compromiso, realismo y voluntad de las partes, obviando, una vez ms, la condena a la ocupacin ilegal del territorio por Marruecos, la violacin sistemtica de los derechos humanos, la explotacin ilegal de los bienes del Shara Occidental y sigue sin mencionar la responsabilidad de Espaa en la cuestin. Esto ltimo no es de extraar, toda vez que Espaa forma parte del grupo de pases que formulan la propuesta de resolucin.

Tampoco lo es que PSOE y PP lideren conjuntamente en Europa la actividad parlamentaria para esquivar las sentencias del Tribunal Europeo declarando que los acuerdos comerciales de la UE con Marruecos no pueden incluir los productos o las aguas territoriales del Sahara Occidental. Una de las bases de la estabilidad democrtica del rgimen del 78 en el estado se asienta, precisamente, en evitar cualquier intento de eliminar los residuos franquistas del nuevo rgimen, esperando que el paso del tiempo, el pacto de silencio y el ruido de un supuesto beneficio socioeconmico consigan el olvido definitivo. En la actualidad cada vez son ms las voces que se alzan frente a este modelo y, en consecuencia, cuestiones como la represin franquista, la articulacin territorial del estado, la monarqua o la neutralidad de los tribunales han vuelto a formar parte del inters pblico y, consecuentemente, de la discusin poltica.

Sin embargo, las responsabilidades e implicaciones del Estado en su accin exterior resultan menos cercanas para la ciudadana y muy opacas en relacin con los intereses que mueven realmente los hilos de la poltica exterior, ms an si se trata de frica un continente al que Espaa, al contrario que Francia, Reino Unido o Italia, por ejemplo, histricamente ha venido ignorado, por no decir despreciando.

El noroeste africano ha sido y sigue siendo un territorio clave para el desarrollo de la economa europea y en los ltimos aos tambin para mantener el control de los trficos de personas, armas y otros productos entre el frica y Europa. Francia ha asumido el rol de gendarme, banquero y explotador de la zona, repartiendo privilegios y beneficios a empresas y pases, hecho que los gobiernos espaoles hasta el momento han asumido gustosamente a cambio de liderar un papel similar en Latinoamrica, adems de algunos beneficios colaterales por la pesca y otros expolios y de la cobertura de silencio que la situacin le brinda a Espaa sobre su responsabilidad directa en la guerra, el exilio, la explotacin y las violaciones sistemticas de los derechos humanos en los que sumi al pueblo saharaui la negativa a completar la descolonizacin de su entonces provincia n 51.

Al igual que con la represin franquista, el paso del tiempo hace que cada vez sean menos las personas a las que imputar una responsabilidad directa en los hechos, y algunos como el rey emrito Juan Carlos de Borbn, gozan de impunidad total. Sin embargo, a pesar de que el reclamo popular de justicia en esta causa est muy lejos de otras reivindicaciones sobre memoria histrica, la implicacin de los gobiernos populares y socialistas no prescribe ni para la ley internacional ni en la memoria histrica. El prximo gobierno tiene una oportunidad de oro para enmendar errores e iniciar una va de verdad, justicia y reparacin con el pueblo saharaui que resulta imprescindible para cerrar de una vez por todas las complicidades de esta democracia con el franquismo y su transicin y afrontar el futuro con dignidad y esperanza en la justicia.

Jess Garay. Asociacin de Amigos y Amigas de la RASD.

https://www.elsaltodiario.com/tribuna/sahara-occidental-memoria-elecciones#

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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