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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2006

Sobre nosotros una Francia postcolonial, de ghettos

Naima Bouteldja
Znet


En 1991, despus de que violentos disturbios entre jvenes y la polica marcaran los suburbios de Lyon, el socilogo francs Alain Tourraine predijo que "en slo unos pocos aos nos enfrentaremos a una explosin urbana masiva del estilo de lo que pas en EE.UU.". Las 11 noches de violencia consecutivas que siguieron a la muerte de dos jvenes musulmanes de ascendencia africana en un suburbio de Pars indican que la oscura prediccin de Tourraine de una Francia postcolonial, de ghettos, se halla ahora sobre nosotros.

Clichy-sous-Bois, el suburbio empobrecido y segregado del noroeste de Pars, hogar de los dos chicos muertos y de la violenta reaccin inicial a sus muertes, siempre fue una bomba de relojera para el tipo de dramtica agitacin social que ahora presenciamos. Uno de cada dos habitantes son menores de 20 aos, el desempleo est al 40 por ciento, y los controles de identidad y los acosos policiales son parte del da a da. En palabras de Thomas Hobbes, la vida en Clichy, como en cualquier otro lugar de "les banlieues" de Francia, es "pobre, desagradable, embrutecida y corta".

En este sentido, los disturbios son simplemente una bocanada de aire fresco para la violencia, que se ha convertido en algo frecuente en la Francia suburbana desde hace dos dcadas. Dirigidos fundamentalmente por jvenes ciudadanos franceses nacidos de la primera y segunda generacin de comunidades de inmigrantes de las antiguas colonias francesas en el Norte de frica (aqullas a las que la comunidad blanca francesa contina llamando despectivamente "immigrants" o "les arabes"), estos ciclos estn salpicados casi siempre por las muertes de jvenes negros a manos de la polica (con una implicacin directa o indirecta), e hinchados luego con la respuesta desdeosa del gobierno.

Este conocido esquema se repite ahora. Contrariamente a las primeras declaraciones pblicas del Ministro de Interior francs, Nicolas Sarkozy, los dos adolescentes franceses de origen mal y tunecino que murieron el 27 de octubre no haban huido de la escena de un crimen. Eran parte de un grupo ms amplio de jvenes que acababan de jugar al ftbol e intentaban evitar el ahora constante control de identidad que se ensaa con los adolescentes negros cuando se apresuran en volver a casa para romper el ayuno del Ramadn. "No queramos pasar una hora en la comisara", explic un chico de 16 aos que estaba con los adolescentes muertos. "Si no llevas tus documentos de identidad se te llevarn y no escucharn ninguna excusa". Trgicamente, la subestacin elctrica en la que los jvenes se refugiaron de la polica acab con sus vidas, electrocutndolos.

Cuatro das despus de las muertes, y justo cuando los lderes de la comunidad comenzaban a calmar la situacin, las fuerzas de seguridad volvieron a prender la mecha al vaciar botes de gas lacrimgeno dentro de una mezquita local donde cientos de devotos estaban reunidos en la "noche del destino" (una noche particularmente sagrada del Ramadn).

La causa oficial de la accin policial: un coche mal aparcado en frente de la mezquita. El gobierno, que primero haba negado que el incidente tuviera lugar, admiti luego implcitamente que ocurri, pero se neg a admitir ninguna responsabilidad y an se niega a ofrecer cualquier tipo de disculpa a la comunidad musulmana. Da pie a la escalada de disturbios que ahora tenemos delante de nuestras narices.

Pero la creciente proliferacin de tensin social en otros suburbios pobres en toda Francia (Lyon, Marsella, Toulouse, Rennes, Nantes y otras ciudades) no tiene precedentes. Para Laurent Levy, un miembro fundador del Movimiento de los Indgenas de la Repblica, una red que hace campaa en contra de "la opresin y la discriminacin producidas por la Repblica (Francesa) postcolonial", la explosin ya se haba retrasado mucho. "Cuando a muchos segmentos de la poblacin se les niega cualquier tipo de respeto, el derecho a trabajar, el derecho a un alojamiento decente, e incluso a veces el derecho a acceder a clubs y cafs, entonces lo sorprendente no es que los coches ardan, sino que haya tan pocos levantamientos de este tipo", argumenta.

El racismo y la impunidad de la polica son factores importantes. Un informe de 2004 de la Comisin Nacional de Deontologa de la Seguridad revel un cuantioso incremento del 38 por ciento en la violencia policial en Francia, una tercera parte del cual tiene motivos racistas. En abril de 2005, un informe de Amnista Internacional criticaba la "impunidad generalizada" con la que la polica francesa operaba, especficamente en respuesta al trato violento de jvenes de origen africano durante los controles de identidad.

Pero el nivel y la intensidad de los disturbios proviene en ltima instancia del comportamiento pblico abiertamente provocador del Ministro de Interior francs, Nicholas Sarkozy.

Famoso por su cido discurso contra los habitantes de los suburbios, en el que rutinariamente los tacha de "gamberros", "fundamentalistas" y "gentuza", en vez de adoptar un tono ms conciliatorio tras los altercados que se saldaron con la muerte de dos jvenes, simplemente intensifica ese tono, llama a los alborotadores "chusma" (racailles) y culpa a los "agents provocateurs" por manipular a la "escoria" de los suburbios. Sus declaraciones de que los suburbios necesitan "limpiarse con Karsher" (una marca de limpiador industrial que se utiliza para limpiar el fango de los tractores) fue la gota que colm el vaso.

La poltica personal de Sarkozy sobre la ley y el orden es una estrategia deliberada elaborada para halagar al electorado de extrema derecha en el contexto de su creciente rivalidad destructiva con el Primer Ministro francs, Dominique De Villepin, de cara a las elecciones presidenciales de 2007, que ha sumido al gobierno en una crisis.

En realidad poco separa a los dos hombres polticamente, pero la lucha por los Campos Elseos parece estar de nuevo fuera de control: miles de coches y edificios pblicos destruidos, el transporte pblico interrumpido en muchas ciudades y cientos de arrestos.

Parece difcil adivinar cmo puede Francia escapar de esta carrera poltica hasta el final. Las acciones inmediatas deberan encaminarse a que el gobierno cese de hablar de los suburbios como guaridas de "escoria" que necesitan "limpiarse"; y el pellejo poltico de Sarkozy, cuyas mentiras sobre las circunstancias que rodearon a la muerte de los dos chicos y el provocador despliegue de una desproporcionada presencia policial en los primeros das de las revueltas, han mostrado de nuevo su inaptitud para ejercer un cargo poltico. Pero los disturbios no ocurren en ltima instancia a causa de dos muertes o la arrogancia del gobierno; se trata de dcadas de segregacin racista, empobrecimiento, brutalidad policial y falta de respeto, mezclados todos en un veneno mortal.

Por increble que parezca, un simple gesto de arrepentimiento podra servir para recorrer un largo camino hacia la distensin de las tensiones. En una conferencia de prensa organizada la maana posterior al gaseo de la mezquita, una joven musulmana resumi un sentimiento ampliamente compartido:
"Slo queremos que dejen de mentir, que admitan que lo han hecho y se disculpen. Es lo nico que les estamos pidiendo". Puede que parezca poca cosa, pero en la Francia de hoy esto requerira una profunda transformacin poltica e ideolgica no menor al reconocimiento total de estos eternos "inmigrantes" como ciudadanos plenos e iguales de la Repblica.

Esto no va a ocurrir pronto.




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