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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2019

Autoinculparse en favor de los Jordis

Pere Ortega
mientras tanto


Un amigo objetor de conciencia con el que comparto compromiso pacifista me ha hecho llegar una propuesta de autoinculpacin por Jordi Cuixart y Jordi Snchez en el juicio que el Tribunal Supremo lleva a cabo al independentismo. Una propuesta que en un primer momento rechac, por ser ambos Jordis los presidentes de las dos entidades cvicas, Asamblea Nacional Catalana y mnium Cultural, que con ms ahnco han promovido y siguen promoviendo la independencia de Catalunya. Cosa que no comparto por diversas razones: una, porque el federalismo es a mi parecer la mejor formulacin para que pueblos y naciones puedan convivir, tanto a nivel estatal como europeo y mundial (en aquel sentido kantiano de la paz perpetua); otra, por el disparatado proceso liderado por las fuerzas polticas independentistas que han conducido a la polarizacin social en Catalunya y Espaa; tercera, porque la va unilateral que culmin con la declaracin de independencia el 27 de octubre de 2017 rompa el contrato social suscrito tanto por la poblacin catalana como por la espaola, lo cual dejaba sin legitimidad democrtica su propuesta.

Reproches a los partidos independentistas catalanes que no excusan la grave responsabilidad del gobierno espaol del Partido Popular en negarse a dar salida a la demanda de llevar a cabo una consulta que permitiera encontrar una salida al conflicto que se vive en Catalunya tras la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010, que recort gravemente el Estatut aprobado en el Parlament, en referndum y en el Congreso de Diputados.

Pero el enjuiciamiento y prisin de los Jordis no es por liderar el movimiento civil por la independencia, lo cual no poda ser objeto de persecucin porque vulnerara el derecho de asociacin, sino por su implicacin en los actos de protesta ciudadana ante el registro de la Consejera de Economa de la Generalitat de Catalunya el 20 de septiembre de 2017. Unos actos en los que no se percibe delito alguno, y menos an el que se les imputa de rebelin y sedicin, pues a mi parecer tan slo actuaron como portavoces y mediadores entre los manifestantes y la Guardia Civil, que llevaba a cabo el registro por orden judicial. Unos actos que consistieron en una concentracin de protesta de miles de personas que responda al derecho de libertad de expresin y de manifestacin. Se les puede responsabilizar de convocar la concentracin, pues ambos eran los presidentes de la ANC y mnium Cultural, las dos entidades responsables de la convocatoria. Pero ello no cambia el orden de las cosas, pues la libertad de expresin y de manifestacin es un derecho que debe prevalecer por encima de cualquier otra norma.

Este hecho hizo que reconsiderara mi posicin sobre la autoinculpacin junto con los Jordis y, en solidaridad con ellos, me autoinculp por considerar que se estaban vulnerando derechos fundamentales.

Otra cosa hubiera sido que se pidiera la autoinculpacin por los polticos presos que, junto a los Jordis, estn procesados en el juicio por la consulta del 1 de octubre de 2017 sobre la autodeterminacin de Catalunya. Entonces, mi respuesta hubiera sido negativa, pues a mi parecer existira un problema que se contradice en sus fundamentos con los principios de la desobediencia civil, que es el reconocimiento de haber desobedecido la ley y, en consecuencia, estar dispuesto a la asuncin de las consecuencias de su acto de desobediencia, cosa que no han hecho los polticos enjuiciados. Como s hicieron en el pasado tantos otros desobedientes por razones de conciencia, desde Scrates, Thomas More, Thoreau, Gandhi, Rosa Parks y tantos otros, hasta los objetores e insumisos a la conscripcin que, en Espaa y otros muchos pases, se han opuesto en conciencia a leyes que consideran injustas.

Los polticos presos han basado su defensa en que su accin poltica estaba refrendada por la ciudadana catalana que posibilit una mayora parlamentaria y un govern en Catalunya partidario de llevar a cabo un referndum de autodeterminacin. Aunque esto lo prohibiera la justicia espaola por no estar recogido en la Constitucin. Pero en ningn caso los polticos han reconocido que incumplieran la ley espaola, y se excusaban en que cumplan las leyes emanadas del Parlament de Catalunya. Una contradiccin flagrante, pues el ordenamiento jurdico de las instituciones catalanas est recogido y amparado en la Constitucin espaola.

Pero al margen de cuestiones jurdicas que sin duda son importantes, lo que aqu se dilucida son cuestiones de conciencia, a mi parecer ms importantes que las jurdicas, y en este punto tanto Thoreau, Gandhi o Luther King como filsofos de la teora moral y poltica, como John Rawls, Norberto Bobbio y Jrgen Habermas, ponen especial nfasis en que, en el caso de desobedecer la ley, se debe estar dispuesto a asumir las consecuencias del acto. Porque de este modo demuestras ser un buen ciudadano. Hay que recordar que, en este punto, Rawls defini con exactitud el principio de desobediencia con la siguiente formulacin: un acto pblico, no violento, consciente y poltico, contrario a la ley, cometido con el propsito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno.

Un acto que siempre ha de ser pblico y no puede ser clandestino ni esconderse ante la ley; no violento, pues si se emplea la violencia incurrir en delito y perder toda su fuerza ante la sociedad y el estado; consciente, pues debe ejercerse en conciencia y con plenas facultades; poltico, porque se ejerce para cambiar un programa de gobierno; contrario a la ley, porque pretende cambiar la ley que se cree injusta. Y aunque no lo diga la formulacin de Rawls, que se deben asumir las consecuencias legales que se deriven, pues aunque se rechaza la ley se est dispuesto a asumirla. Esto ltimo es puesto en primer plano por Gandhi, Luther King y los seguidores de stos, pues las sanciones que son impuestas por desobediencia, si sta est cargada de razn, se volvern contra el ordenamiento jurdico del estado que las dicta y servirn de ejemplo moral para la ciudadana.

Hay que recordar que Thoreau fue a la crcel por negarse a pagar impuestos a un estado, el de Estados Unidos, que l denostaba por esclavista, y que adems acababa de llevar a cabo la invasin militar de los territorios de Nuevo Mxico, Texas, Arizona y California, pertenecientes al estado de Mxico, anexionndoselos. Gandhi se enfrent al Reino Unido para liberar del colonialismo a la India. Y Luther King demand la igualdad de derechos civiles para la comunidad negra de Estados Unidos. Ellos tres y todos sus seguidores se mostraron orgullosos de entrar en prisin, pues pretendan demostrar lo injusta que era la ley condenndolos por defender una causa que consideraban justa.

E incluso iban ms all: Gandhi y Luther King tambin dejaron abierta la posibilidad de que, si alguno de sus actos demostrara que haban cometido un grave perjuicio a la sociedad, o incluso que su conciencia los engaaba, asumieran las penas que les fueran impuestas por su error.

Su actitud no era pusilnime, sino que estaba cargada de razn moral. As se presentaban ante la opinin pblica y la ciudadana, no slo como buenos ciudadanos dispuestos a asumir la ley sino como un ejemplo a seguir por el resto de la ciudadana. Hecho que provoc que muchos otros siguieran sus pasos y estuvieran dispuestos a llenar las crceles. As lo hicieron los insumisos de la marcha de la sal en la India; los que lucharon contra las leyes segregacionistas de Estados Unidos; las sufragistas que luchaban por el derecho al voto de las mujeres; o los insumisos al servicio militar obligatorio que en Espaa (y otros muchos pases) pusieron en apuros al gobierno y a la justicia que los condenaba a prisin, y que en Navarra alcanzaron el centenar de encarcelados.

Los delitos de rebelin y sedicin que se imputan a los polticos catalanes sin haber mediado violencia personal no tienen sentido, y por ello no justifican la prisin preventiva a que estn sometidos. El de malversacin de fondos pblicos s, pero se deber demostrar. En cuanto al de desobediencia, s lo cometieron, y ah est la debilidad por parte de los polticos al no admitirlo. Seguramente por el temor a ser inhabilitados para el ejercicio de la poltica gubernamental.

Pero ni a Jordi Cuixart ni a Jordi Snchez se les acusa de desobediencia, por lo que la libertad de expresin y de manifestacin que ejercieron el 20 de septiembre de 2017 estn siendo vulnerados y la autoinculpacin llevada a cabo por iniciativa de algunos objetores de conciencia resulta un acto en defensa de derechos fundamentales.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-179/notas/autoinculparse-en-favor-de-los-jordis



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