Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2019

Publico, luego existo?
Desafos en la escritura y publicacin de ciencias sociales en Cuba

Anette Jimnez Marata
IPS


No son pocos los obstculos que deben encarar quienes se dedican al estudio de las ciencias sociales, desde que inician su investigacin hasta que sus resultados se dan a conocer en alguna revista de impacto.  

Somos lo que hemos publicado

Daniel Cassany

Quin ensea a escribir la ciencia?

Una de las premisas bsicas de la ciencia reza que los resultados originales de una investigacin cientfica (sea cual sea su campo de estudio) deben publicarse. Solo de esta manera se pueden socializar, contrastar, evaluar esos resultados para que, a su vez, se puedan generar nuevos conocimientos cientficos.

Aunque esta puede considerarse como una verdad de Perogrullo, los cientistas sociales en Cuba muchas veces se enfrentan al proceso de redaccin y publicacin de sus investigaciones con escasos y dispersos recursos para construir de modo orgnico su texto.

El fenmeno no es nicamente cubano. Diversos estudios a nivel internacional dan cuenta de que existe, en el imaginario latinoamericano, una idea muy arraigada que identifica la llegada de los alumnos a la universidad con la superacin de todas, o al menos la mayora, de las dificultades a la hora de comprender y producir un texto escrito.

Nada ms lejos de la realidad. Si bien es cierto que el estudiante que llega al nivel universitario posee determinadas destrezas cognoscitivas de las cuales otros alumnos de niveles inferiores an carecen, y han tenido que enfrentar en Cuba tres pruebas de ingreso para la educacin superior (Matemtica, Espaol e Historia), todava tiene en temas de redaccin, ortografa, interpretacin y argumentacin muchas lagunas que debern ser llenadas durante el transcurso de su carrera universitaria.

En este sentido, una vez que arriban a cuarto o quinto ao, los estudiantes se enfrentan a su tema de estudio y a su tesis de licenciatura (y con el paso del tiempo, quizs, a su maestra y doctorado) sin saber escribir, y lo que es an peor: sin saber comunicar sus resultados cientficos, por ms novedosos y originales que sean.

Existe una idea asentada en el imaginario popular, segn la cual los estudiantes aprenden a leer y escribir en la enseanza primaria. Luego, en la secundaria y ms adelante en el preuniversitario, se deben consolidar y complejizar estas competencias. Segn este modelo de pensamiento, llegamos a la universidad con un saber lingstico lo suficientemente fuerte y estable como para poder encauzar, a travs de l, el descubrimiento y desarrollo de las nuevas disciplinas.

Pese a ello, la enseanza superior demanda, en muchos sentidos, un reaprendizaje y una recolocacin de los conocimientos que hasta ese momento se han acumulado, por muy slida que haya sido su formacin. La educacin superior exige de los estudiantes un pensamiento crtico, flexible y creativo que debe ser estimulado desde los primeros niveles de enseanza.

En el mbito universitario, muchas veces las materias dedicadas a lectura y escritura no ocupan los lugares centrales de la estructura curricular. Con excepcin de las carreras ms explcitamente enfocadas en lograr estas habilidades (como, por ejemplo, Periodismo, Filologa, Historia del Arte, Lenguas Extranjeras o Dramaturgia, entre otras), se observa una exclusin o subvaloracin acadmica hacia estas materias que, en el da a da, quedan subordinadas a aquellas consideradas como bsicas en la formacin universitaria de los futuros profesionales.

Hoy todava son escasos los espacios formativos cuyo ncleo temtico gire en torno a los problemas y retos de escribir ciencia en Cuba. Llegar a publicar un artculo en una revista de impacto a nivel internacional constituye un camino difcil que no se inicia cuando el investigador comienza a teclear las primeras palabras de su informe, sino mucho antes: cuando este arriba a la universidad y debe aprender a comunicarse con un colectivo (profesores, tutores, oponentes, colegas) de acuerdo con las normas y cdigos propios de las nuevas disciplinas.

En su proceso formativo, los investigadores sociales muchas veces se enfrentan al conflicto de decidir entre los criterios propios que ellos mismos se han ido construyendo a lo largo del estudio, y las opiniones o enfoques ya legitimados por especialistas de prestigio nacional o forneo y quienes son, en muchas ocasiones, los evaluadores de los textos propuestos.

Este conflicto atraviesa todo el proceso creativo y llega incluso a la esfera de las publicaciones cientficas, muchas de las cuales realizan determinadas exigencias, de acuerdo con la nacionalidad del autor, el tema que aborde o los resultados que exponga.

Las ciencias sociales se distinguen por su marcada heterogeneidad, mbito en el que se destacan temas ms aceptados y mejor recibidos por la comunidad cientfica y la sociedad, y otros considerados ms difciles, ms sensibles o ms incmodos.

Diversas temticas vinculadas, por ejemplo, con la economa, la poltica, la ideologa o la religin adquieren una fuerte carga semntica (positiva o negativa), que vara segn sea la publicacin donde se difunda el estudio.

La cadena de prejuicios, valores, ventajas y tropiezos de un tema incide directamente no solo en el autor de la investigacin, sino tambin en el editor, el director de la revista (impresa o digital), el jefe del consejo cientfico, el compilador del libro, entre otras figuras clave del proceso.

Para los autores cubanos representa un reto publicar fuera del pas. Lograr posicionar un resultado en una revista internacional de alto impacto muchas veces cuesta dinero (lo cual se resuelve en ocasiones con el financiamiento de algn proyecto). Por otra parte, la publicacin en el exterior es sinnimo, a veces, de determinadas exigencias para los autores cubanos, como ser ms crticos, ms irreverentes, ms cuestionadores en sus enfoques, demandas que no son aplicadas a profesionales de otras latitudes, aunque aborden temas similares.

La ciencia es un producto social

Escribir ciencia no es un acto de exclusiva realizacin personal. La ciencia constituye un fenmeno de marcada trascendencia social, poltica, econmica y cultural. Por ello, no se escribe ciencia para s mismo, sino para los dems.

En este sentido, durante dcadas se ha credo que un texto cientfico, para ser legitimado como tal, ha de estar escrito con una prosa hiperculta, ampulosa y recargada.

Con este estilo hermtico, que an muchos profesionales emplean, solo se logra la incomunicacin. La sencillez, claridad y el orden de las ideas representan los pilares fundamentales del texto cientfico, independientemente del tema abordado en l.

El otro extremo son los textos que, lejos de emplear un lenguaje demasiado crptico, abusan del vocabulario cotidiano. En ellos los autores escriben casi igual que como hablan, no se apropian de la terminologa de la ciencia, sus textos carecen de densidad terminolgica y en ellos hacen un uso excesivo de repeticiones, verbos fciles, comodines y muletillas que le restan eficacia y coherencia al discurso escrito.

Es importante lograr un equilibrio en el discurso, en el que no debe primar un tono hiperculto que entorpezca la recepcin del texto, y tampoco se debe abusar del lenguaje coloquial y las frases populares, las cuales cargan al texto cientfico de un carcter demasiado local y comn.

Comunicar es la palabra de orden. Quien escribe ciencia lo hace no solo para su grupo de pares, sino tambin para otras comunidades cientficas, para estudiantes, traductores, evaluadores, editores y para la sociedad en general. De ah la importancia de elegir el lenguaje y tono adecuados para el destinatario especfico al cual vamos a dirigirnos.

Subjetividades en un texto cientfico?

La ciencia (y por consiguiente los textos que ella produce) ha sido concebida por el paradigma positivista y tradicional como infalible, neutral, imparcial, objetiva y siempre en un camino con forma de espiral ascendente. No obstante, desde los aos sesenta del siglo XX, numerosos autores y escuelas de pensamiento colocaron su mirada en la ciencia como producto social, condicionada por los mismos valores, ideologas y prejuicios de la sociedad donde se enmarca.

Las conductas y modelos cientficos que aspiraban a una absoluta objetividad en el trabajo y los textos cientficos han ido quedando atrs y hoy se reconoce el alto valor de la subjetividad en los resultados de una investigacin.

La mayora de los manuales de redaccin cientfica recomiendan que la ciencia debe construir un discurso marcado por la objetividad, la neutralidad, la impersonalidad y la precisin. Siguiendo este dictamen (por el que velan con celo los profesores y tutores universitarios, los evaluadores de artculos, los editores y todos aquellos profesionales vinculados, de un modo u otro, a la produccin y recepcin de textos cientficos), muchos autores intentan, una y otra vez, acallar o silenciar su estilo personal en busca de ese pretendido distanciamiento objetivo.

Sin embargo, hace dcadas que la lingstica viene demostrando la pervivencia de marcas o huellas personales en el discurso cientfico contemporneo y, afortunadamente, numerosos profesionales en todo el mundo han dedicado su obra a conceptualizar y ejemplificar esta impronta autoral.

La subjetividad es inherente a toda actividad humana y, por ende, atraviesa todo proceso investigativo, desde el trabajo de mesa, el trabajo de campo, la redaccin del texto y su posterior publicacin.

Elegir un tema de investigacin, hallar datos, contrastar informacin, describir, argumentar, explicar, ejemplificar, adscribirse o no a una escuela de pensamiento determinada, correlacionar causas, factores, consecuencias, entrecruzar variables, constituyen acciones familiares para cualquier profesional dedicado a la investigacin. En todas est la impronta del autor (de su formacin acadmica y cultural, de los colegas de trabajo con los que habitualmente se relaciona, de la comunidad cientfica a la que pertenece y que evala su produccin cientfica, del rbitro que revis su texto, de la revista en la que anhela publicar, etc.).

La subjetividad y la afectividad de los investigadores constituyen mbitos que deben ser revalorizados en el proceso de la investigacin cientfica, en el cual lo objetivo y lo subjetivo no representan polos opuestos sino complementarios.

Los cientistas sociales cubanos hablan

Mediante la aplicacin de un cuestionario a 20 cientistas sociales de Cuba, de diferentes edades, disciplinas y diversos centros de investigacin, se pudo indagar en los principales retos y obstculos identificados por ellos a la hora de escribir y publicar, y se conoci por su propia boca qu criterios tienen acerca del estado de las publicaciones de ciencias sociales cubanas.

Entre los dilemas fundamentales que enfrentan y reconocen los cientistas encuestados se encuentran: el escaso nmero de publicaciones de ciencias sociales en Cuba; el poco nmero de ellas que se encuentran indexadas en repositorios regionales o de mayor alcance; el an insuficiente hbito de escribir artculos empricos rigurosos, con procesos de validacin explcitamente expuestos; el difcil acceso a estadsticas y a bibliografa actualizada, situacin que se agudiza cuando se abordan temas considerados ms sensibles; y la no existencia de un mecanismo expedito para publicar en tiempo breve los resultados de las investigaciones (el ms inmediato es la presentacin en eventos cientficos, pero las publicaciones derivadas de ellos suelen tener una circulacin limitada), lo cual atenta muchas veces contra la vigencia de esos resultados.

Otros problemas mencionados por las personas entrevistadas fueron: las dificultades para conectarse a internet, lo que les impide ingresar sus artculos en las plataformas on line y revisar en ellas el estado de aceptacin/rechazo de sus textos; la desigual competencia entre disciplinas como la lingstica con respecto a la sociologa, la poltica y la historia; la carencia de sellos editoriales propios de los centros de investigacin, los cuales bien pudieran canalizar y difundir los resultados originales de sus investigadores; y la escasa y dispersa enseanza de habilidades de escritura en los niveles de pregrado y postgrado, lo cual conduce a que muchos autores no sepan comunicar adecuadamente, a diferentes pblicos, los resultados novedosos de sus investigaciones.

Como otros obstculos sealaron la conciencia de que existen temas mejor aceptados por la comunidad cientfica y los decisores, y otros sobre los cuales resulta complejo poder publicar; los altibajos en el proceso de gestin de distintos sellos editoriales del pas y el desconocimiento de los parmetros o normas de aceptacin o rechazo de los artculos en revistas impresas y digitales.

Los desafos identificados por los investigadores encuestados giraron en torno a diversas aristas, como por ejemplo: demora y poca transparencia en los mecanismos de aceptacin y rechazo de los artculos; pocos recursos para desarrollar estudios empricos que proporcionen datos validados y de calidad; inconformidades con las exigencias exageradas de los editores en ingls; requerimientos a veces desmedidos, por parte de revistas de impacto internacional, cuando se trata publicar estudios sobre temas socioeconmicos y polticos cubanos; los an insuficientes canales de difusin de los resultados cientficos; la escritura demasiado enrevesada y crptica que obstaculiza la comprensin del lector o la existencia de textos con demasiado peso terico y muy reducidos resultados concretos; dificultades para el acceso a fuentes documentales y la inclusin de imgenes de calidad de pocas pasadas (en los estudios de las ciencias histricas, por ejemplo); y el hecho de que a las investigaciones con nfasis en las subjetividades sociales les resulta difcil su publicacin en revistas de impacto, entre otros.

La imagen pblica del cientista social clebre y exitoso esconde una realidad poco conocida de competencias, retos y obstculos, objetivos y subjetivos, que atraviesan el proceso creativo al cual se debe enfrentar cada da. Desde que se inicia el trabajo de campo hasta que los resultados de investigacin ven la luz en letra impresa en alguna revista de impacto, existe un largo camino de tropiezos, dudas y desafos a travs del cual la ciencia social se construye y legitima.

Anette Jimnez Marata, filloga cubana

Fuente: http://www.ipscuba.net/sociedad/publico-luego-existo-desafios-en-la-escritura-y-publicacion-de-ciencias-sociales-en-cuba/ 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter