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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2019

Entrevista a Brais Fernndez, miembro de la redaccin de la revista Viento Sur y militante de Anticapitalistas
"Estamos ante un fin de ciclo"

Martn Mosquera
Intersecciones


Comencemos por un balance general de la eleccin del domingo: nivel de participacin, crecimiento del PSOE, derrumbe y crisis del PP, posibles pactos de gobierno.

Han sido unas elecciones caracterizadas por fuerte aumento de la participacin, que ha subido 9 puntos, del 66% al 75% del censo total. Una participacin motivada por una fuerte polarizacin y la amenaza, finalmente hecha realidad, de la irrupcin de la extrema derecha representada por VOX en la escena parlamentaria. El arco parlamentario ha quedado muy fragmentado pero a la vez delineado en torno a dos grandes bloques: por un lado, la derecha dividida en tres partidos (Vox, 10%, 24 escaos; Ciudadanos 15%, 57; y el Partido Popular, 16%, 66); por otro, el centro-izquierda liderado por el PSOE (28%, 125), con el apoyo condicional de Unidas Podemos (14%,45) y de los partidos nacionalistas e independentistas, que tienen demandas democrticas difciles de encajar dentro el sistema institucional espaol y que han conseguido un gran resultado estas elecciones.

El claro ganador ha sido Pedro Snchez, el candidato del Partido Socialista Obrero Espaol (PSOE), que ha culminado su maniobra poltica de recomposicin y ha situado al PSOE como primera fuerza poltica, con la segunda a una gran distancia. El PP fracasa estrepitosamente y entra en una crisis de consecuencias impredecibles.

El PSOE parece experimentar una vertiginosa revalorizacin por parte del "pueblo de izquierda", luego de la crisis que empez con el final del gobierno de Zapatero y que lleg su clmax con la emergencia y amenaza de sorpasso por parte de Podemos. Sin embargo, la tendencia prevaleciente en Europa es al deterioro de la socialdemocracia tradicional (con algunas excepciones como Portugal). Con el PSOE estamos ante un fenmeno coyuntural? Qu esperar del vnculo entre el PSOE, las clases populares y el "pueblo de izquierdas"? Qu de un nuevo gobierno encabezado por Pedro Snchez?

El PSOE ha recompuesto su hegemona dentro del pueblo de izquierdas. Para empezar, hay que reconocer que las perspectivas de pasokizacin eran exageradas. No porque no fuera posible ese desarrollo, sino porque tendimos a infravalorar la capacidad del PSOE de regenerarse. Apoyndose en sus posiciones en el aparato del estado y con fuertes races en la sociedad civil, al PSOE no se le sustituye como partido hegemnico simplemente con tcticas brillantes: generacionalmente, quizs, hemos pecado de arrogancia y de cierto optimismo, que consideraba que la descomposicin de la vieja socialdemocracia era inevitable debido a las contradicciones sistmicas que porta.

La discusin es esencialmente estratgica y tiene que ver con lo que Daniel Bensa d llamaba los lmites de lo posible. Para amplias capas de la poblacin, ya no es posible ms que aspirar al mal menor: frenar a la derecha y conseguir algunas mejoras concretas, de carcter menor en relacin a lo que se aspir en el ciclo de lucha anterior.

Estamos por lo tanto, ante un fin de ciclo: un proceso de restauracin en lneas progresistas-neoliberales, que lgicamente surfea el PSOE. No creo que ni mucho menos sea inevitable que esta tendencia cristalice: un repunte de la crisis econmica puede generar de nuevo terremotos en el PSOE. Pero, a da de hoy, es evidente que han sido capaces de recuperar la iniciativa, aunque por supuesto, no van a abordar ningn tipo de reforma estructural que ponga en cuestin los consensos sistmicos.

La irrupcin de VOX fue un poco ms modesta de la esperada y queda despejada la posibilidad de un gobierno "tripartito" de la derecha. Sin embargo, estamos ante una irrupcin de gran escala: ms de dos millones de votos y 24 diputados. Cmo analizar este fenmeno? Asistimos a una oleada autoritaria global pero no tenemos todava anlisis a la altura de esta tendencia contempornea. Analizando el caso espaol, se trata solo de una radicalizacin de un sector de la derecha tradicional o capitaliza tambin un impulso "que viene de abajo", de parte de las clases populares? Expresa parte del sentimiento "anti-establishment" que en otro contexto podra canalizarse por la izquierda? Qu decir del posible futuro de la extrema derecha en el Estado espaol?

La composicin de clase de Vox ha quedado clara en estas elecciones: son un partido de clase media-alta con un programa fuertemente neoliberal. No son un partido tercerista, con una base obrera y un programa nacional-populista.

Desde luego, hay algunos efectos innegables en la irrupcin de Vox. Han sido el partido con los mtines ms llenos en la campaa electoral. Han sido capaces de condicionar fuertemente el discurso de los partidos tradicionales, incluso sin participar en los debates televisivos. El odio contra el independentismo cataln, el anti-feminismo visceral, el culto al ejercito y a las tradiciones han conseguido movilizar a un sector de la poblacin que, desencantada de los partidos clsicos de la derecha, necesitaba rearmar su identidad.

Pero la tesis de que una derecha dividida sumaba ms votos y escaos porque movilizaba a ms electores se ha verificado como falsa: ciertos sectores de las lites que saludaron como positiva la irrupcin de Vox porque permita garantizar una mayora derechista han dejado de ver a esta formacin como algo positivo para el bloque conservador. Adems, por lo menos a corto plazo, el efecto Vox ha sido capaz de movilizar al pueblo de izquierdas, aunque tambin estableciendo un nuevo marco poltico frentepopulista y meramente reactivo, en el que parece que el precio de parar a la derecha es relegar las propuestas emancipadoras ms coherentes, en vez de establecer una dialctica virtuosa entre parar a la derecha y destruir las bases econmicas que la sostienen.

Unidas Podemos hace una eleccin un poco mejor de la esperada, pero no se puede desconocer el fuerte retroceso respecto a las ltimas generales (21% en 2016) y, ms en general, la prdida de impulso y entusiasmo. Pocas veces hemos visto un crecimiento tan vertiginoso de una fuerza, seguido por un declive igualmente acelerado. Posiblemente estemos presenciando el fin del ciclo iniciado con su irrupcin en las europeas de 2014. Qu esperar ahora de Podemos y, ms en general, del conjunto de fuerzas del llamado "bloque del cambio"? Qu realineamientos, refundaciones o nuevas experiencias podran surgir en el campo de la izquierda radical?

Podemos va a intentar a entrar en el gobierno como sea. Pablo Iglesias lo ha dejado claro desde el primer momento. Creo que el PSOE no lo va a permitir. Entonces la cuestin es cual es la relacin de fuerzas y hasta donde est dispuesto a llegar Iglesias. En mi opinin no tiene fuerza para obligar a Snchez a entrar, aunque Iglesias es capaz de cualquier cosa. Es desde un punto de vista tctico, un dirigente muy audaz.

Desde Anticapitalistas siempre hemos defendido que era una posicin ms til buscar un acuerdos programticos pero no entrar en un gobierno bajo la direccin del progresismo neoliberal. Creo que nuestra posicin es muy minoritaria entre la izquierda: quizs esta sea una experiencia necesaria para que se visualicen los lmites de una estrategia gobernista. Aunque, mucho cuidado: ya hemos visto lo que ocurre en Brasil cuando la izquierda decepciona.

Lo importante por tanto ahora es tratar de construir una ofensiva social que evite caer en una logica frentepopulista: el miedo a la derecha tiende a aplazar las reivindicaciones mas avanzadas. A partir de ah, se trata de lograr conquistas, fortalecer la autonoma de las luchas y reconstruir una estrategia poltica con un horizonte constituyente. Va a hacer falta mucha pedagoga y paciencia.

Supongo que la idea de Podemos y de la direccin de IU es refundarse en torno a la marca Unidas Podemos. No creo que sea muy til. Sera un proceso por arriba, para re-legitimar su liderazgo. Creo que sera ms til conformar un espacio unitario amplio, donde confluyan diferentes organizaciones y estrategias con acuerdos tcticos y volcarnos en reconstruir un nuevo impulso.

Uno de los elementos destacados de estas elecciones fue la gran movilizacin electoral de los diferentes nacionalismos perifricos, especialmente de la izquierda independentista (catalana y vasca). El Estado espaol parecera enfrentarse a una crisis nacional-territorial de largo alcance, sin solucin aparente. Cmo ves la evolucin de los sectores nacionalistas e independentistas? Qu debera hacer la izquierda para afrontar esta "cuestin nacional"?

Los resultados de los partidos independentistas es impresionante, sobre todo los de ERC y Bildu. Realmente, todos los exabruptos de la derecha han movilizado a mucha gente en torno a ellos. Ahora se enfrentan a un dilema. Por una parte, garantizar una cierta gobernabilidad de Snchez para evitar que su cada abra paso a la derecha. Por otro, tratar de mejorar la relacin de fuerzas en sus naciones pero tambin fuera de ellas, porque solo un nuevo poder constituyente puede permitirles hacer realidad sus demandas democrticas. Desde luego, la crisis nacional espaola est lejos de resolverse y el PSOE no va a facilitar ningn cauce democrtico para ello.

El 15M abri un nuevo ciclo social y poltico. Hoy pareciera que asistimos a la prdida de impulso de este ciclo y ante un reflujo social y poltico. Sin embargo, hay tambin nuevas movilizaciones como las feministas, las de pensionistas o de sectores de la clase trabajadora. Cmo analizs el ciclo que se viene a nivel de la movilizacin social?

En el Estado Espaol ha habido movilizaciones muy fuertes y variadas durante los ltimos aos. T las has enunciado y no vamos ahora a detenernos a analizarlas. Pero s me gustara hacer un apunte sobre los retos en curso. En primer lugar, que un gobierno del PSOE apoyado por la izquierda ser un gobierno dbil polticamente, pero que despertar cierto alivio en una parte importante del pueblo. De lo que se trata, por tanto, es de establecer una dialctica virtuosa que impuse luchas y demandas, que reclame y exija pero que no confe en el progresismo neoliberal. Porque ah est la segunda cuestin: no se trata de articular la movilizacin solo en torno a demandas, sino ser capaces de aprovechar los ciclos de lucha para generar estructura organizativa y una estrategia poltica anticapitalista. Creo que en ese punto, la izquierda debe ser autocritica. El pozo que deja el ciclo en ese sentido es muy pobre. En vez de ser condescendientes con las luchas y limitarnos a aplaudirlas, para tratar de representarlas electoralmente, deberamos hacer anlisis de fondo de sus lmites mientras pensamos en un proyecto poltico que emane desde ellas. Necesitamos una cierta desintoxicacin para empezar a hacerlo.

Fuente: http://intersecciones.com.ar/index.php/articulos/164-elecciones-en-el-estado-espanol-estamos-ante-un-fin-de-ciclo-un-proceso-de-restauracion-en-lineas-progresistas-neoliberales-entrevista-a-brais-fernandez



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