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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2019

Las condiciones para un triunfo

Alejandro Grimson
Le Monde Diplomatique


La historia del peronismo revela algunas regularidades: cuando el peronismo se siente ganador, como ocurri en 1983 y 2015, pierde; y cuando percibe que puede perder, como en 1946 y 1989, deja de lado sus diferencias, se une y gana. Qu pasar en las elecciones de octubre?

La pregunta acerca del futuro del peronismo es uno de los modos de interrogarse sobre el destino de Argentina. El gran socilogo cataln Manuel Castells dijo: Lo nico que pueden pronosticar las Ciencias Sociales es el pasado. El premio consuelo es que esos pronsticos suelen ser tan vaporosos como los meteorolgicos, incluso ms. Y producen un dao, sobre todo cuando uno se deja arrastrar por las propias expresiones de deseos, que suelen informar ms sobre quien las dice que sobre la realidad social que en teora pretenden anticipar. Para evitar pronsticos fallidos, observaremos algunas escenas de la historia que nos permitan generar algunas hiptesis plausibles acerca del presente y el futuro del peronismo, que a su vez nos permiten detectar dos regularidades: una (la persistencia) puede alimentar el optimismo de los peronistas; la otra (las dificultades para lograr la unidad cuando se siente ganador) llama en cambio a la extrema cautela.

La intensa persistencia del peronismo

Para explicar la persistencia de la identidad peronista durante ya 74 aos es necesario comprender dos procesos slo aparentemente contradictorios. El primero, muy conocido, es la ampliacin de derechos sociales y polticos del peronismo clsico (1945-1955), que incluyeron, entre otras cosas, la legislacin laboral, los derechos sociales, la redistribucin del ingreso y el sufragio universal (al incluir el sufragio femenino).

Pero tan decisivo como eso fueron las implicancias para los trabajadores y amplios sectores de las clases medias de las polticas de los gobiernos de los antiperonismos realmente existentes que emergieron como contracara del peronismo. La idea de lo realmente existente fue creada para comparar las utopas marxistas con los socialismos tal como eran, con sus complejidades y contradicciones. Y en este sentido los antiperonismos guardan, desde 1945, una regularidad: prometen la democracia y la libertad poltica (Unin Democrtica, Revolucin Libertadora), pero luego se muestran absolutamente autoritarios. Pedro Eugenio Aramburu prohibi por decreto mencionar la palabra Pern e impuso la proscripcin del peronismo que se extendi hasta 1973.

Aunque las grandes celebraciones de quienes apoyaron el golpe de 1955 incluan ilusiones sumamente contradictorias, la llegada al poder de Aramburu implic la hegemona del sector ms violento y recalcitrante del antiperonismo. Ya en 1956 el socilogo antiperonista Gino Germani explicaba que slo sera posible avanzar en un proceso de desperonizacin si los trabajadores encontraban un gobierno que los beneficiara ms, y no menos, que el anterior. Pero esto nunca ocurri, y los gobiernos antiperonistas que siguieron al de Aramburu terminaron siendo fbricas de peronismo, tal como se hizo patente con la peronizacin de capas medias en los tempranos aos 70. En sntesis, el peronismo persisti no slo por los logros del gobierno de Pern sino por los efectos negativos que produjeron en amplias mayoras sociales los gobiernos de Aramburu y Ongana. Por eso la principal ilusin para las mayoras populares era el regreso del peronismo y de Pern.

La gran excepcin respecto del autoritarismo y la regresin social de los gobiernos no peronistas fue Ral Alfonsn, que respet los derechos de sus adversarios y conden a los jefes de la dictadura. A diferencia de 1955, Alfonsn no lleg al gobierno con la idea de aplicar un plan de ajuste, pero el contexto nacional e internacional hizo que, ms all de esas intenciones, su gestin terminara marcada por la economa de guerra y la hiperinflacin.

Sin embargo, la persistencia del peronismo no es un proceso lineal. Entre la muerte de Pern en 1974 y el 2001, el peronismo se debilit. Si la identidad logr perdurar, su pregnancia, sus reverberancias, el alcance de sus significaciones, estuvieron siempre vinculados a los procesos polticos. Despus de la serie Isabel-Lpez Rega-Luder-Herminio-Saadi, y despus del menemismo, se vivieron los aos de menor intensidad de la identidad peronista en estos 74 aos. En los 90 hubo peronistas que dijeron que ya no podan seguir sindolo, mientras otros disputaron el significante considerando a Menem como traidor. Durante varios aos, para los peronistas antimenemistas el trabajo poltico se haca cuesta arriba: el peronismo no era carta de presentacin clara y, menos aun, ganadora.

Cuando Nstor Kirchner asumi la presidencia, durante varios aos no coloc el nfasis en la identidad peronista. Apost a una transversalidad que en la prctica no funcion por diferentes razones. Fue a partir de las ofensivas de sus adversarios que apareci la necesidad de respaldarse en el Partido Justicialista y que los trminos kirchnerismo y peronismo se identificaron e intensificaron. Hay un paralelismo entre el perodo 1945-1955 y 2003-2015: el crecimiento de la identidad peronista como resultado de la ampliacin de derechos y las ofensivas de sus adversarios.

El actual gobierno antiperonista, liderado por Mauricio Macri, lleg al poder de manera democrtica. Para evitar falsas polmicas sealemos que, a diferencia del golpismo de 1955, Cambiemos gan dos veces las elecciones. No hay paralelismo all, pero s en las consecuencias econmicas para los trabajadores y las clases medias de sus polticas. Y en este sentido la percepcin acerca del actual presidente y de Cambiemos ha cambiado vertiginosamente despus de su triunfo legislativo en 2017. No es slo la realidad econmica sino tambin el listado de promesas de fabulosos segundos semestres que ya han colmado la paciencia de amplios sectores sociales.

Teniendo en cuenta estos elementos histricos y la actual crisis econmica, todo parecera indicar que el peronismo marcha inexorable a su prxima victoria. Pero las cosas son siempre ms complejas.

Los peronismos y sus disputas

Con su enorme diversidad, el peronismo es hoy la identidad ms multitudinaria de Argentina. Sin embargo, no constituye una mayora electoral automtica. Los peronistas, y no slo los peronistas, creyeron eso hasta 1983, cuando sufrieron la gran derrota electoral de su historia. Sin embargo, si hacemos un repaso por la historia podemos constatar que cada vez que el peronismo est seguro de ganar, pierde; y que cuando se siente ganador, termina derrotado.

En los meses previos a las elecciones de 1946 nadie poda dar por seguro el resultado. El propio Pern lleg a pensar que, cuando lo detuvieron y trasladaron a la Isla Martn Garca, deba resignarse al retiro. El Partido Laborista se cre una semana despus del 17 de octubre de 1945. Las disputas polticas entre los radicales de Hortensio Quijano que acompaaban a Pern, los conservadurismos populares de algunas provincias y los laboristas slo fueron reguladas y moderadas ante el riesgo de perder las elecciones. De hecho, la Unin Democrtica estaba tan segura de haber triunfado el 24 de febrero de 1946 que al da siguiente felicitaron a las Fuerzas Armadas por la transparencia del comicio, cuyo escrutinio definitivo demor varias semanas. En las semanas previas a la eleccin, Estados Unidos haba publicado un Libro Azul demostrando los vnculos entre Pern y el Eje. De esa operacin surgi la lcida consigna Braden o Pern, un magistral contraataque sin el cual no sabemos cmo hubieran terminado las cosas. Ante el riesgo cierto de su derrota, los seguidores de Pern se vieron obligados a unificarse.

El regreso de Pern tras 18 aos de exilio, en cambio, fue la antesala de una derrota. Pern presidente, el mito realizado, produjo la conviccin de que el peronismo haba regresado al poder para siempre. Resulta sorprendente que en las intensas controversias y disputas entre el peronismo ortodoxo y la Tendencia Revolucionaria la posibilidad de un golpe de Estado como el de 1976 estaba totalmente ausente. Por el contrario, dando por descontado que el peronismo regresaba al gobierno se intensificaron las tensiones, con Ezeiza como momento ms dramtico. Ms all de que las responsabilidades han sido establecidas, en el mismo acto en que Pern se reencontrara con su pueblo la pretensin de control y copamiento destruy la escena poltica planeada.

En otras palabras, en 1973 los peronismos perdieron de vista la posibilidad de una nueva y mucho ms violenta dictadura y permitieron que se difuminaran sus alteridades polticas. Disuelto el otro, la disputa se concentr al interior del nosotros. A esto se puede agregar un rasgo recurrente de las formas que pueden adquirir las disputas al interior del peronismo. A quien piensa diferente se le adjudica un carcter moral: infiltrado o traidor. Y aunque se supone que con alguien que tiene esa catadura moral el reencuentro es imposible, esto no se verifica en los hechos.

Frente a las elecciones de 1983, la conviccin de muchos dirigentes de que los comicios eran un simple trmite llevaron a que el peronismo incluyera candidatos impresentables, desplegara un discurso conciliador para garantizar la impunidad de los genocidas y protagonizara episodios memorables de autodestruccin electoral. Pero ganar no era un trmite.

Pern habla

Como decamos al inicio de este artculo, hay razones histricas que alimentan el optimismo del peronismo. La persistencia de la identidad y su articulacin (compleja) con el kirchnerismo sugiere que cuenta con chances de imponerse en los comicios de octubre. Tanto en la comparacin con el antiperonismo histrico como con el antiperonismo actual, la frase de Pern No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los dems son peores se verifica.

Pero eso no llevar mecnicamente a un triunfo del peronismo. Muy dividido durante todo el gobierno de Macri, ha habido un persistente problema para construir una alteridad poltica nica. Mientras que para el kirchnerismo y otros sectores su otro poltico es el gobierno actual, otras vertientes del peronismo apostaron a que estallara una renovacin. Hubo algunas apuestas y algunos intentos. Pero tan cerca del cierre de listas ningn dirigente le podra ganar una interna a Cristina.

La otra frase clebre de Pern Los peronistas somos como los gatos: cuando parece que nos peleamos nos estamos reproduciendo no se verifica. No se verific en 1973-74, cuando el peronismo no percibi la posibilidad de un golpe, ni en 1983-1985. Y ms cerca en el tiempo tampoco, cuando muchos daban por descontada la victoria frente a Macri en 2015 las peleas llevaron nuevamente a una inmensa derrota electoral (y cuando todos daban por descontadsimo el triunfo en 2015 en la provincia de Buenos Aires sufri su segunda derrota electoral all en 74 aos).

Las fricciones y disputas son parte de la poltica. Sin embargo, es clave comprender que slo llevan a la reproduccin, al crecimiento poltico, cuando se verifican dos condiciones. La primera es la construccin de una alteridad clara: Braden, la dictadura, el neoliberalismo. La segunda es la construccin de un discurso y una prctica donde predominen la ilusin, la fiesta, un proyecto que pueda enamorar. Podr hacerlo de nuevo el peronismo?

Alejandro Grimson. Antroplogo (UNSAM-CONICET). Su ltimo libro, Qu es el peronismo?, acaba de ser publicado por Siglo XXI editores.

Fuente: http://www.eldiplo.org/239-todos-los-caminos-conducen-al-peronismo/las-condiciones-para-un-triunfo/



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