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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2019

Resea del libro Como en Aquelarre de Kintto Lucas
Una epifana de seres imaginarios

Abdn Ubidia
Rebelin



Si algn ser ordenado he conocido, ese se llama Kintto Lucas. No de otro modo podramos explicarnos la legin de esos libros exhaustivos, minuciosos que recogen, da a da, los avatares polticos del mundo actual, triste, hay que decirlo, absurdo, imposible, que nos ha tocado vivir. Libros que no estn hechos de reseas sino de anlisis sostenidos, inteligentes, polticos en el sentido ms profundo de la palabra: comprometidos, los habramos llamado en otro tiempo, cuando la palabra an tena sentido.

Solo un escritor, as de ordenado, podra persistir en la escritura de ese mundo, quiero decir en la reescritura lcida, concreta, lgica de una realidad que no es ni lcida, ni concreta, ni lgica, pues el desorden reina en ella. Cordura y locura se separan por un concepto: el orden. Lo ordenado es cuerdo. Lo desordenado es loco. Por sus obras los conoceris: nadie es, al menos entre nosotros, ms cuerdo que Kintto Lucas. Nadie menos loco. As puestas las cosas, tengo que darles, en este momento, dos noticias: una buena y una mala.

La buena es obvia: la presentacin es este libro, magnficamente editado: Como en Aquelarre. La mala, es una sorpresa: con este libro Kintto Lucas, abandona su proverbial cordura y se declara completamente loco. No miento ni exagero. Este libro es un libro loco. De pronto, los miles de pginas que ha escrito (solo los tres tomos de Ecuador Cara y Cruz. Del levantamiento del noventa a la Revolucin Ciudadana, publicados en 2015, pasan las mil doscientas, los millones de palabras que ha tecleado parsimoniosamente, encuentran una grieta en el poderoso embalse de su enorme obra, un breve remolino que revuelve y desordena su discurso tan racional y medido, y lo vuelve una especie de rompecabezas desarmado por el manotazo de un diablillo juguetn en una mesa de gelatina.

La nica manera de que podamos encontrarle un sentido es la de que nos adentremos en su locura. Quiz todos recordemos esa extraa enciclopedia china que invent Borges y que le sirviera a Foucault para escribir la ms clebre de sus obras: Las palabras y las cosas. Segn esa enciclopedia, los animales se clasifican en: a) pertenecientes al emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificacin, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finsimo de pelo de camello, l) etctera, m) que acaban de romper el jarrn, n) que de lejos parecen moscas.

Por qu nos remos de esa clasificacin? Porque es impensable. Porque no puede existir. Porque le falta un piso de comparacin. Es decir que lo que no podemos clasificar, no podemos pensar. Clasificar es pensar, razonar, en una palabra, ser cuerdos. El lmite de la locura est, pues, en aquello que no podemos pensar. Ergo. Los locos piensan por su cuenta cosas que nosotros, los supuestos cuerdos, apenas si podemos imaginar como locas.

Algo de eso me pasa con la impensable concurrencia de los seres que habitan Tierra Negra, la inslita patria de Como en aquelarre, un lugar que no tiene ni geografa ni historia. Ellos son: Brujas, monstruos, ruiseores, abejas, hormigas, poetas, barcos, telegrafistas, tontos, palomas, locos, sombras, semillas, colores y palabras. Tales, los moradores de Tierra Negra. Una epifana de seres imaginarios y simples. Nada que ver con los cronopios, esperanzas y famas de Cortzar, tan juguetones y sintticos, tan previsibles y, en una palabra, tan cortazarianos.

No. Estos son de otra condicin. Se presume que vienen de muchas expulsiones. Han llegado a Tierra Negra porque no tenan a donde ir. Entablan relaciones entre ellos y no importa que sean abejas, colores o palabras. En el fondo, son migrantes sacados de muchas partes. Qu es esto. Poema? Cuento? Novela surrealista? Ensayo des-ensayado?

Todo eso a un tiempo: un narrador no omnisciente, sino escondido, implcito, vigila las transformaciones de un ruiseor mgico o potico, que migra y se mezcla en lo hondo del corazn de ciertos de poetas elegidos: Keats, por cierto, pero tambin Santa Teresa que en Tierra Negra es solo Teresa, John Don, Safo, Apollinaire, Urondo

Qu es esto? Insistimos, cuando avanzamos velozmente, entre las pginas que nos llevan como dentro de un sueo, presos de su colorido y sus frases bellas, sembradas, aqu y all, como al descuido, pero sin comprender bien que en este texto (y como se llame su gnero ya no tiene importancia) hay muchos desvos en su riqueza inasible y dispersa: hay algo del arte de la fuga en eso de perseguir palabras y reemplazarlas por otras hasta que nos damos cuenta de que esas palabras no son gratuitas sino propias de los entes mgicos que se metamorfosean como los ya mentados ruiseores en poetas. Que el arte de la fuga no es de palabras sino de seres.

Qu es esto? A ratos presumimos que su pequea mitologa viene de lejos, de la poca de Francisco de Ass y sus hermanas estrellas y hermanos gusanos y a ratos tambin camina hasta la de Silvio Rodrguez con sus unicornios azules.

Qu es esto? En el fondo, una utopa de seres imaginarios que an conservan poesa y sueos en sus almas mgicas. Un lugar impreciso, por fuerza propio de un sueo. Porque para los seres de Tierra Negra no hay fronteras entre las especies. As el poderoso Monstruo de Agua, quien, en tiempos legendarios, pudo cansarse de sus advertencias y escupir ceniza y fuego sobre las ciudades incrdulas y esparcir plagas y dejar en tinieblas al mar Mediterrneo; ese terrible seor, es capaz de arribar a Tierra Negra, como un exiliado ms, un dios crepuscular desposedo de sus poderes, y enamorarse de otro personaje querible: la Bruja ms sabia.

Memorable es la llegada fundacional a Tierra Negra de esos exiliados del mundo y cito: primero llegaron las hormigas desde la montaa cargando hojitas de pltanos, alas de moscardones y tzantzas de zancudos; luego los ruiseores con libros y cantos y las brujas y el Monstruo del Agua. En fin. A Tierra Negra hasta ha llegado una telegrafista que traduce mensajes pero de correos electrnicos

Al final de En Aquelarre, comprobamos que aquello que empez, como lo dijimos, como un arte de la fuga, termina como un pequeo poema sinfnico que se precipita en un abismo de sombras. No es un descenso al infierno, solamente. Es el infierno el que hunde a Tierra Negra con el gobierno de los seres rastreros, propios del inframundo, simbolizados por caracoles siniestros y otros extraos personajes como los cururs.

Es cuando, ms all de sus fantasas y esas figuras sinestsicas que nos permiten saborear colores y ver sonidos, descubrimos que el libro es tramposo: Kintto lo hizo como un testimonio loco, pero solo en apariencia, porque, a esta altura del texto, descubrimos que hay un orden disimulado en una Tierra Negra repartida en cuatro dominios claros:

1) De la pura ficcin, 2) De la pura realidad 3) De la erudicin (es un libro secretamente erudito) y 4), De la poltica (tambin muy discreta y encubierta en este libro tan surrealista). Y as, de pronto, entendemos que este grcil libro es una metfora no solo del mundo que nos ha tocado vivir sino de un tiempo sombro, en el cual todo parece carecer de sentido.

Por suerte, Como en Aquelarre termina con un misterioso mensaje de esperanza, si as el lector lo quiere ver, cuando un poeta le enva una carta nada menos que al Monstruo del Agua mientras fluye el tiempo en un reloj de arena.

En esta poca de traiciones y engaos clamorosos, nos es inevitable recordar la frase persa que tanto nos gusta: Esto tambin pasar. E inevitable tambin, volver a citar el aforismo de Walter Benjamin, con la que cierra Marcuse El hombre Unidimensional: Es solo gracias a la desesperanza que nos ha sido dada la esperanza.

Un libro casi cabalstico y tan propenso a las interpretaciones de cada lector que se acerque a l. Kintto Lucas nos muestra una vez ms, ahora desde la fantasa y la metfora, las luces y sombras de un mundo que no cesa de dar vueltas. Por suerte.

 Abdn Ubidia: Escritor ecuatoriano. Autor de novela, cuento, teatro y ensayo. Algunas de sus obras son Ciudad de invierno (1979), Sueo de lobos (1986), La Madriguera (2004), Callada como la muerte (2012), La hoguera huyente (2018), Divertinventos (1989) y Tiempo (2015).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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