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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2019

Los usos de Portugal en la crisis argentina

Esteban Mercatante
La Izquierda Diario

Relatos y verdades sobre el ajuste del FMI, Macri y quien lo suceda.


Fotomontaje Juan Atacho

El pas de Pessoa y Saramago se col inesperadamente en el debate argentino. La cosa arranc hace un par de meses, cuando Axel Kicillof y Roberto Lavagna lo sealaron, cada uno por su lado, como ejemplo de que puede acordarse con el FMI otra poltica distinta al ajuste acelerado que comprometi y aplica Macri. Esto sera lo que, nos dicen, hizo Antnio Costa cuando asumi en 2015, rediscutiendo los compromisos firmados por ese pas en 2011 con el FMI y el gobierno de la UE (compuesto por la Comisin Europea y el Banco Central Europeo), con los cuales formaba la troika.

Se comprende la importancia que le dan al caso portugus, elevado por los ms afiebrados a la categora de milagro, a pesar de que su economa apenas lleg a crecer 2 % al ao despus de haber perdido 7 % de su tamao entre 2010 y 2013, y de que dej a la juventud completamente tirada . Tenemos cientos de casos que muestran que el FMI despluma a los pases para que aumenten los recursos disponibles para pagar la deuda, a costa de todo lo dems. Tambin hemos visto que exfuncionarios del organismo se han vuelto los mayores denunciantes de cmo este sacrifica el crecimiento econmico (lo cual significa destruccin de empleos e ingreso) en pos de lograr una mejora en los indicadores de deuda, norma que es la nica que vale en todos los pases. Pero no desesperemos!, nos dicen Kicillof y Lavagna. Hay un pas, uno solito en toda la historia de terror del FMI , que nos muestra que s se puede.

Los problemas con los que se topa este uso del caso portugus son dos, como ya sealamos apenas el mismo fue desempolvado para alimentar ilusiones hacia octubre . El primero es que el ajuste en Portugal se hizo, durante 5 aos completos. Entre las principales medidas del ajuste destaca que subieron la alcuota del IVA; privatizaron ampliamente; recortaron los salarios 14 % durante varios aos por la suspensin del pago de aguinaldos; congelaron el salario mnimo; impusieron una reforma laboral que redujo las indemnizaciones y facilit los despidos; redujo los pagos por horas extra, recort el tiempo de subsidio de desempleo y limit la negociacin colectiva. El ajuste hundi todava ms a la economa y destruy el empleo (la desocupacin lleg a 18 %). Esto ltimo permiti a la burguesa disciplinar a la fuerza de trabajo, degradando sus remuneraciones y condiciones de trabajo. El nmero de trabajadores portugueses que gana el salario mnimo nacional, que en 2005 era del 5 % de los asalariados, en 2014 llegaba al 12,9 %. Esto nos habla de una sustitucin de puestos de trabajo mejor pagos por otros de peor calidad. Y de un abaratamiento de los costos laborales para las empresas. Las condiciones ms favorables de explotacin se tradujeron en una mejora en la participacin de las ganancias en el ingreso; y esto, junto al viento de cola del turismo, sent las bases para una recuperacin de la economa.

El segundo problema que tiene la argumentacin, para comparar con la Argentina actual, es que Costa no tuvo que renegociar ningn acuerdo con el FMI. Portugal se haba graduado como mejor alumno del ajuste, en mayo de 2014. Le segua debiendo plata al FMI, pero era un crdito como cualquier otro, ya sin metas para cumplir. Nada que se parezca a la Argentina actual.

El infierno est encantador

Si estuvimos entre los primeros en alertar contra estos usos de Portugal por parte de quienes pretenden que es posible una alternativa keynesiana de la mano del FMI, luego el caso fue tomado por analistas que, a diferencia de quien esto escribe, consideran que el trago amargo del ajuste debe ser bebido de manera ineludible. Andrs Malamud, poltologo argentino de simpatas con la UCR que ensea en la Universidad de Lisboa, observ en Twitter que Portugal se convirti en la Biblia del antiajuste. Pero la Biblia tiene dos partes. En el Antiguo Testamento (2011-15), intervencin y masacre. En el Nuevo Testamento (2015-19), amor y resurreccin. Malamud ampli estas opiniones entrevistado por La Nacin . All seala entre otras cosas que la leccin de Portugal es que el ajuste es inevitable. Tambin elogi la idiosincrasia de los portugueses, que segn el poltologo, como sentan culpa, habran aceptado mansamente el ajuste. Quizs Malamud estaba justo de visita en la Argentina cuando ocurrieron las numerosas huelgas y protestas que enfrentaron los gobiernos de Scrates (socialista) y Passos Coelho (centro-derecha), iniciador y continuador del ajuste respectivamente, y por eso estas quedaron fuera de su registro. Lo curioso es que al mismo tiempo seale que el que ajusta pierde, lo cual cuestiona la idea de una aceptacin tan complaciente de los dictados de la troika.

La crnica del pas responsable y cumplidor no poda ms que entusiasmar al diario La Nacin , que contina produciendo notas y entrevistas sobre el sacrificio de un pas con problemas similares a la Argentina. Ayer mismo, un exfuncionario de ese pas destaca que la necesidad nos oblig a respetar estrictamente el programa, incluso a sobrecumplirlo. Msica en los odos del diario oligrquico.

Por qu en Portugal s, y en Grecia no?

Por qu habramos de creer que el crecimiento en Portugal es por el ajuste previo, y no porque ahora rompi con el ajuste?, cuenta el periodista Alejandro Bercovich que le seal Joseph Stiglitz. Bercovich va directo al contraste con el otro caso europeo reciente, el de Grecia, aquel que motiv inicialmente a Kicillof y dems a buscar ejemplos alternativos para evitar comparaciones con Syriza, la fuerza poltica que lleg en 2015 prometiendo romper con la austeridad y sigui aplicndola de manera salvaje : Por qu en Grecia probaron ocho aos la receta del ajuste, de la austeridad, de echar empleados pblicos, de achicar la salud y la educacin, de hacer lo que dice el FMI, y no funcion en ningn momento? Es lo que me parece que vale la pena preguntarse, porque la idea de que no hay alternativa, de que hay solo una receta, que es la del FMI, y todos los que osen discutirla son unos charlatanes, es una imposicin.

No podramos estar ms de acuerdo en que la naturalizacin del ajuste que pretenden imponer el FMI y los grandes empresarios (que acaban de sacar un pronunciamiento unnime de apoyo a Macri y su convocatoria con diez puntos al PJ alternativo), a la cual contribuyen estos relatos de sacrificio, debe ser deconstruida. Para combatir el ajuste hay que salir al cruce de los relatos que lo presentan como inevitable. Pero es no menos importante poner en evidencia los intentos de ilusionar con perspectivas que, podemos anticipar, no preparan las condiciones para imponer otra salida, sino todo lo contrario.

La pregunta sobre las diferencias entre el destino del pas heleno y el ibrico resulta a primera vista razonable. Pero es engaosa por varios motivos. En primer lugar, el ajuste es [casi] siempre recesivo: en Portugal, en Grecia, y tambin en la Argentina: lo vivimos en 1998-2002, en 2014 cuando lo aplic parcialmente Kicillof, y con Macri durante prcticamente todo su gobierno. Grecia no es, en ese sentido, una excepcin. Es una muestra de que aquello que en cada crisis busca imponer la clase capitalista para enfrentarla, que es mejorar sus condiciones de apropiacin del excedente a costa del resto de la sociedad, ordenar las cuentas pblicas (que por regla general se desordenan para salvar a tal o cual sector del capital, como fue en el caso de las crisis europeas recientes para salvar a los bancos), etc., profundiza el hundimiento de la sociedad para salvar al capital. Que el capitalismo tenga como receta el ajuste como va para sanear la economa, en sus trminos y para perpetuar la rueda de la explotacin que caracteriza a este modo de produccin, no significa que esta vaya a producir los resultados esperados.

En segundo lugar, Grecia y Portugal no pueden compararse por la magnitud de la correccin que la troika vena a imponer en cada caso. La deuda pblica en Grecia haba aumentado a ms 170 % del PBI en 2011; en Portugal estaba algo arriba de 110 %. El dficit fiscal anual lleg a superar durante varios aos el 10 % del PBI en el primer caso, en el segundo promedi algo ms de 5 %. Igual situacin tenemos si comparamos la balanza de pagos, es decir, las transacciones el pas con el resto del mundo. En 2011, el rojo externo en Grecia era de 9,9 %; en Portugal era de 6 %. Los desajustes respondan en ambos casos a dos motivos: 1) los desequilibrios constitutivos de la UE, donde la mayor parte de los pases acumularon desequilibrios y deuda externa con Alemania; 2) los salvatajes a los bancos en la crisis de 2008-2009, para lo cual se endeudaron los Estados.

A cul de estas circunstancias se acerca ms la Argentina hoy? El economista Claudio Katz sostiene lapidariamente que est ms grave que Grecia y lejos de Portugal . La deuda an no llega al peso sobre el PBI que alcanz en estos pases, pero de la mano del aumento del dlar no para de incrementar su peso sobre la economa (la deuda es mayoritariamente en moneda extranjera y aumenta como proporcin del PBI a medida que se incrementa la cotizacin del dlar). El dficit total, incluyendo el del Banco Central, va encaminado a ser de 9 % del PBI este ao. Y a pesar de la megadevaluacin y el hundimiento de la economa, el rojo de la balanza de pagos contina siendo considerable (gracias a los intereses de la deuda y las rentas de la bicicleta financiera).

Pero si Grecia es prueba de que el ajuste no necesariamente lleva a mediano plazo al crecimiento (en el corto siempre lleva a la recesin), no ocurre que simtricamente Portugal sea prueba de que abandonar la austeridad sea la va para ello. En primer lugar, por una cuestin de tiempos: Portugal ya estaba en modesta expansin antes de que llegara Costa prometiendo el fin de la austeridad, cuando todava Passos Coelho segua sobreactuando el compromiso con las exigencias de la troika a pesar de que ya tena su aprobacin y no quedaban condicionalidades que cumplir. El PBI creci en 2014 modestamente, un poco ms en 2015, y durante el primer ao de gobierno de Costa (2016) creci casi lo mismo que el anterior. En segundo lugar, sera difcil que fuera prueba de una alternativa progresista, porque la antiausteridad iniciada en 2015 fue mucha continuidad con algunos cambios. Devolvi en en cuotas una parte de lo robado durante cinco aos, dejando en pie la reforma laboral precarizadora y manteniendo al conjunto de la fuerza de trabajo empleada en peores condiciones. No sorprende entonces el movimiento de huelgas que desde el ao pasado viene sacudiendo el pas .

En la mayora de los casos, como ocurri con Costa, o en la Argentina con Nstor Kirchner, las polticas keynesianas basadas en el gasto pblico llegan despus de la recuperacin. Poder aplicarlas tiene como condicin que existe algn grado de mejora en la economa, lo que entre otras cosas mejora la recaudacin y alivia el peso de la deuda, dando mrgenes al Tesoro para gastar. Por lo mismo, este giro keynesiano tiene como condicin previa el ajuste, que tiene dos caras: una privada, que es el avance del capital contra la fuerza de trabajo, y una pblica, que es la reduccin del dficit. Con la Argentina en recesin, superendeudada, y con el FMI controlando las cuentas pblicas y la poltica econmica, resulta difcil imaginar una poltica distinta de la austeridad. Excepto, desde ya, que se est dispuesto a cuestionar los sacrosantos derechos de los acreedores y los intereses de los grandes empresarios.

Educando a Paolo

El esfuerzo de Kicillof por convencernos de que el kirchnerismo, de ganar en octubre, podr hacer otra cosa que continuar la poltica econmica de ajuste dictada desde Washington , no se limita a realizar una lectura maquillada de la poltica llevada a cabo por Antnio Costa desde 2015. Tambin nos pide que confiemos en el duro aprendizaje que tuvo la gran burguesa argentina con Cambiemos.

En su reciente libro , nos dice:

con Macri se llev adelante un programa muy cercano a lo que los empresarios me pedan a m en el contexto de la crisis de 2008-2009 y despus con la cada del precio de las commodities en 2014. Pues bien, ahora devaluaron, subieron la tasa de inters hasta el cielo, dejaron entrar y salir libremente a los capitales especulativos, se les pag a los fondos buitre [] qu pas? Ese programa no estaba bien.

Entonces, no solo ser posible negociar desde una posicin de fuerza con el FMI, sino que todos los grandes empresarios que exigan el sinceramiento que implement Macri ahora acompaarn de manera entusiasta estas exigencias. Kicillof espera que los empresarios hayan sacado lecciones de las polticas neoliberales no funcionan, y por eso no volvern a exigir lo mismo.

En esa onda de desagrietar que le da el subttulo a su libro, Kicillof considera viable apelar a una especie de razn comunicativa (bien lejos de Laclau) para hacernos entender con Paolo Rocca de Techint, Luis Pagani de Arcor, Javier Madanes Quintanilla de Aluar y Fate, Marcos Galpern de Mercado Libre, etc., y buscar un acuerdo sobre cal es el modelo de desarrollo para la Argentina. Porque lo que falta, con esta burguesa que en los ltimos cuarenta aos fug capitales por el equivalente casi al Producto Bruto, es que entiendan.

Si creyramos por un segundo que Kicillof se tom en serio esta posibilidad, deberamos decir que ya fue defraudada: los 10 puntos que los empresarios del G6 acaban de celebrar incluyen ese mismo combo que le pedan a Cristina Fernndez y a Macri, incluyendo entre otras cosas una nueva ley laboral, de jubilaciones, equilibrio fiscal (ms ajuste), etc.

Todo al amarillo

En la ltima semana, EE. UU. y el FMI subieron sus apuestas en la Argentina. Todas estn puestas en la reeleccin de Macri. Casi un ao atrs, cuando empez a regir el Acuerdo Stand By, uno de sus requisitos era que el Banco Central no poda usar dlares del FMI para contener la corrida contra el peso, lo cual redundaba en regalar billetes verdes a los especuladores que apostaban al aumento de su cotizacin, y ganaban. Esta exigencia de no usar dlares del FMI para intervenir deriv en la salida de Luis Caputo del BCRA, tres meses despus de haber asumido en reemplazo de Federico Sturzenegger durante la corrida.

Ahora, el ltimo lunes, Sandleris anunci que harn exactamente eso: vender dlares para controlar en operaciones cuyo monto y frecuencia dependern de la dinmica del mercado . Qu significa esta jugada? Simplemente, que el gobierno tiene carta blanca para intentar lo nico que a esta altura le puede permitir llegar con cierta sensacin de estabilidad a la rueda electoral: un dlar planchado, si el poder de fuego del BCRA lo permite. Y, gracias a eso, una inflacin altsima pero que no muestre el desboque que dio el resultado de marzo (4,7 %) y volver a mostrar abril, e incluso mayo.

Ya en septiembre pasado, cuando el FMI anunci que iba a desembolsar casi todo el prstamo otorgado durante el gobierno de Macri, haba quedado explicitado que se trataba de un generoso aporte de campaa. Ahora puede patinarse lo recibido en el tira y afloje de los especuladores (que saben bien que el que apuesta al dlar gana, y ms cuando el BCRA est generoso en regalarlos). Quien asuma en diciembre de 2019 deber continuar con el ajuste comprometido por Cambiemos, pero ni siquiera podr esperar contar con dlares suficientes para pagar la deuda. Era la nica certeza que hasta el lunes aseguraban Macri y el FMI en medio del descontrol creciente de la economa.

El FMI sabe que una economa escasa de dlares seguir necesitando de su asistencia (lo cual no asegura para nada evitar un default como en la Argentina sabemos bien). Se prepara para quedarse ms tiempo auditando las cuentas, ya que todo indica que, a falta de dlares, quien gobierne en 2019 deber negociar ms plazos para pagar el prstamo Stand By. La permisividad mostrada con Macri, que solo se extendi a la poltica cambiaria, la van a facturar con creces. Ya pusieron sobre la mesa la exigencia de ms aumentos de impuestos y disciplina fiscal.

Macri y Lagarde actan como una asociacin ilcita dispuesta a patinarse decenas de miles de millones de dlares para crear una sensacin de estabilidad con fecha de vencimiento para despus de las elecciones. Total, el estallido no lo pagan ellos. Por eso, las ilusiones de romper con la austeridad mediante una renegociacin con el FMI resultan un planteo cada vez menos creble.

Lo que necesitamos los trabajadores y los sectores populares es enfrentar, desde hoy, estas ilusiones y preparar la movilizacin por un conjunto de medidas que nos permitan derrotar al gobierno del FMI, Macri y el peronismo. Para que esta vez la crisis la paguen los usureros, especuladores, y grandes empresarios que la generaron.

 Esteban Mercatante @EMercatante. Nacido en Buenos Aires en 1980. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Coedita la seccin de Economa de La Izquierda Diario, es autor del libro La economa argentina en su laberinto. Lo que dejan doce aos de kirchnerismo (Ediciones IPS, 2015), y compilador junto a Juan R. Gonzlez de Para entender la explotacin capitalista (segunda edicin Ediciones IPS, 2018).

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Los-usos-de-Portugal-en-la-crisis-argentina?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter



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