Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2019

Una posible utilidad para una banca pblica a favor de la ciudadana y no de los accionistas

Santiago Gonzlez Vallejo
Rebelin


La primera cuestin es dar la paternidad de esta idea. Las discusiones sobre la optimizacin de una zona monetaria, el Tratado de Maastricht, hicieron que Delors o ms contemporneamente, Yanis Varoufakis, Stuart Holland y James K. Galbraith tras la crisis del euro reflexionasen sobre cmo prevenir los fallos de la construccin del euro o como paliar las consecuencias de unas carencias y limitar los costes a las poblaciones afectadas e incluso respuestas de cmo, a posteriori, normalizar el euro con las instituciones adecuadas.

En plena crisis, y cuando el diferencial del coste de la deuda era lgido en los pases de la periferia y los aumentos cuantitativos de emisin de deuda por parte de los estados, con o sin rescates, se comprob que el Tratado de la Unin y las normas del Banco Central Europeo (BCE) impedan que el BCE prestase a los Estados o comprase deuda pblica.

Pero ya en el momento lgido de la crisis, enfrentndose al problema y sin tocar los tratados hubo voces reclamando que el Banco Europeo de Inversiones hiciera esa labor de intermediacin, a ttulo gratuito, entre pedir prstamos al Banco Central Europeo y comprar deuda pblica de los Estados. No para monetarizar deuda, como el dlar lo estaba haciendo, pero s para aliviar la carga de la misma a los Estados (y a la ciudadana). Pero en esos momentos, no se quiso.

El mecanismo ms barato encontrado y que al mismo tiempo apuntalaba a los bancos privados, muchos de ellos con problemas de liquidez y de solvencia, era el que el Banco Central Europeo prestase a los bancos privados a un tipo nominal cero o muy bajo y que stos, con ese crdito, comprasen a sus Estados, deuda pblica a un tipo de inters positivo.

Cuntos dividendos a los accionistas privados y cuntas remuneraciones han salido de ese diferencial? O dicho, de otro modo, cunto dinero hemos soltado los contribuyentes a los bolsillos de los accionistas por mor de unas normas hechas para el saqueo de la ciudadana a favor de los tenedores de capital?

Ahora mismo, la deuda pblica espaola, alcanza a final de 2018, la cantidad de 1.173.988 millones de euros que peridicamente se renueva, con un margen de reduccin cuantitativa escaso. Es cierto que ahora se emite a corto plazo con tipos negativos, pero durante aos ha habido una sabrosa ganancia para las entidades financieras. El pago de intereses anuales ahora alcanza los 32.000 millones. En el ao 2008, se pagaron 16.000.

Desde 2008, hay clculos de que la banca nacional se ha embolsado alrededor de 50.000 millones de euros de intereses durante los ltimos diez aos.

Estos prrafos anteriores, vienen a cuento de la peticin de una banca pblica y, mientras tanto, el pedir que Bankia no se privatice del todo y que se conforme como una banca pblica.

Segn las cuentas anuales del Grupo Bankia de 2018, los activos en forma de deuda pblica espaola superaban los 10.000 millones de euros. La deuda pblica extranjera, los 3.500 millones.

En el caso de Bankia, los ingresos por esa partida de intereses cobrados alcanzaran los 200 a 450 millones anuales, que van a la cuenta de resultados.

En resumen, una Banca Pblica de depsitos hubiera servido para aliviar los costes de la crisis y la ciudadana hubiera tenido, antes y los aos de plazo de emisin que todava duran, que pagar menos. Para satisfacer necesidades y no aupar dividendos. 

Apndice:

Artculo 123 del Tratado de la UE:

1. Queda prohibida la autorizacin de descubiertos o la concesin de cualquier otro tipo de crditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales de los Estados miembros, denominados en lo sucesivo bancos centrales nacionales, en favor de instituciones, rganos u organismos de la Unin, Gobiernos centrales, autoridades regionales o locales u otras autoridades pblicas, organismos de Derecho pblico o empresas pblicas de los Estados miembros, as como la adquisicin directa a los mismos de instrumentos de deuda por el Banco Central Europeo o los bancos centrales nacionales.

2. Las disposiciones del apartado 1 no afectarn a las entidades de crdito pblicas, que, en el marco de la provisin de reservas por los bancos centrales, debern recibir por parte de los bancos centrales nacionales y del Banco Central Europeo el mismo trato que las entidades de crdito privadas.

Santiago Gonzlez Vallejo. Economista. USO.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter