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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2019

Democratizacin: antdoto al burocratismo

Ariel Dacal Daz
La Tizza


Rosa Luxemburgo coloc tempranamente las discusiones sobre la Revolucin rusa en el mbito de la democracia como centralidad determinante. Abra as un eje de discusin que, evadido o vedado por fuerzas polticas diversas durante mucho tiempo, es una constante en la elaboracin de paradigmas que superen los rdenes sociales opresivos. La misin histrica de los trabajadores, una vez llegados al poder, es crear, en lugar de una democracia burguesa, una democracia socialista y no abolir toda democracia.

Desde una visin marxista, Rosa contextualiz su crtica al curso de la Revolucin en Rusia pues, en condiciones tan fatales como las que padeca el pas, hasta el idealismo ms gigantesco y la energa revolucionaria ms inquebrantable, no habra estado en condiciones de realizar la democracia ni el socialismo, sino tan solo los primeros rudimentos impotentes y deformados de ambos.

El levantamiento de los obreros, campesinos y soldados rusos constituy un avance sin precedentes de los mecanismos organizativos para la democracia. Los rganos de lucha dieron paso, en los albores de la Revolucin, a un Estado que de inmediato se vio abocado a su autodefensa, acto en el cual la democracia fue la vctima principal.

Para Rosa el remedio inventado por Lenin y Trotski, la supresin de la democracia en general, resultaba peor que el mal que se quera evitar: el desorden de las fuerzas revolucionarias y el avance de la contrarrevolucin. Si bien la espina dorsal del poder revolucionario en Rusia estaba en los soviets, tambin lo eran, como un instrumento de la dictadura del proletariado, la Constituyente y el sufragio universal.

La integralidad de la democracia requerida por el socialismo, como las garantas democrticas ms importantes para una vida pblica sana y para la actividad poltica de las masas trabajadoras, no pueden desatender la libertad de prensa, de agitacin y de reunin. Sin una ilimitada libertad de prensa, sin una vida libre de asociacin y de reunin, es totalmente imposible concebir el dominio de las grandes masas populares.

La libertad reservada solo a los partidarios del gobierno, solo a los miembros del partido no es libertad. La libertad es siempre y nicamente libertad para quien piensa de modo distinto. Todo lo que puede haber de instructivo, saludable y purificador de la libertad poltica depende de ella, y pierde toda eficacia cuando la libertad se vuelve un privilegio.

Las condiciones histricas rusas ponan lmites a la democracia, pero no le podan variar sus basamentos. Se es o no democrtico. Para el socialismo es condicin impostergable. El socialismo es democrtico o no es socialismo.

En su anlisis crtico, la luchadora revolucionaria valor justamente que los bolcheviques mostraron capacidad para hacer lo que un partido verdaderamente revolucionario est en condiciones de hacer en los lmites de las posibilidades histricas. Tales lmites tambin fueron desafiados desde la comprensin de que las medidas antidemocrticas fueron asumidas como necesidad y no como principio. Es por eso que los aos comprendidos entre 1921 y 1923 fueron para Lenin de lucha frontal y agnica contra las severas deformaciones burocrticas del rgimen sovitico. Sus propuestas de entonces intentaron detener ese proceso. Su estrategia fundamental en esa, su ltima lucha, fue impulsar el control social, poltico y econmico de los trabajadores.

Para armar a los trabajadores frente al desafo de la opresin, la arbitrariedad y la corrupcin burocrticas, Lenin propugn cuatro medidas; a saber: las elecciones libres con revocabilidad de todos los funcionarios; que ningn funcionario pudiera recibir un salario ms alto que un obrero cualificado; ningn ejrcito sera permanente, sino el pueblo armado; y gradualmente, todas las tareas de administracin del Estado se haran por todo el mundo de manera rotativa, para que todos fueran burcratas por un tiempo y nadie fuera un burcrata.

Tales medidas atendan al punto neurlgico del socialismo que pretendi el poder bolchevique: un fuerte basamento democrtico, entendido como control popular en la administracin productiva y en el gobierno pblico. Este tipo de gobierno de los trabajadores fue la conclusin ms destacable que hizo Marx de la Comuna de Pars y estaba presente en la ms importante reflexin de Lenin sobre la democracia, su texto El Estado y la Revolucin, en el que recre la tradicin del socialismo democrtico.

Tras la muerte del lder bolchevique se sucedi una lucha de poder que, en esencia, se libraba entre dos concepciones, mtodos y tcticas diferentes para la creacin de la sociedad socialista en las condiciones soviticas. Una tenda a dotar a Rusia de un Estado que defendiera el inters de los trabajadores, bajo el control de estos, al menos de su vanguardia. La otra tenda a un Estado como fin en s mismo, independiente del control directo de la clase trabajadora, desde el cual se realizara la revolucin para los trabajadores, no con los trabajadores.

La tendencia de Lenin, esgrimida despus de su muerte por la Oposicin de Izquierda, se inscribe en la primera opcin. Por el contrario, la praxis encabezada por Stalin, supuestamente derivada del leninismo, impuso en la escena la segunda, lo que a fin de cuentas condens la renuncia a los objetivos primeros de la Revolucin: la revolucin internacional y la autoemancipacin de los trabajadores.

El desenlace de esta lucha por el poder fue el advenimiento de un rgimen burocrtico fuertemente centralizado con severos lmites al control democrtico de la sociedad por parte de los trabajadores, cuyo sustento estructural fue un modelo administrativo desde arriba, marcado por el absolutismo de las directrices. Los lmites democrticos con que se encauz el proceso sovitico pasaron de ser una necesidad dictada por las circunstancias a una virtud en la configuracin de las razones estructurales del rgimen.

Al analizar ese punto definitorio en la historia sovitica en particular, y del socialismo en general, Georg Lukacs devel el dilema de la Revolucin rusa despus de la guerra civil, donde las exigencias del contexto imponan como alternativa los trminos siguientes: adelantar en el perodo de creacin material de las condiciones socialistas los procedimientos de la democracia socialista, o en su defecto, en nombre del mero progreso econmico, relegar a un segundo plano dichos procedimientos, e incluso que fueran completamente descuidados.

Destacar este asunto lanza, de inicio, un problema esencial para la creacin de la sociedad emancipadora: los mecanismos democrticos liberadores deben ser el punto de partida para alcanzar las condiciones materiales requeridas por la nueva sociedad o deben ser pospuestos en espera de aquellas condiciones? Este asunto ser eje de anlisis a lo largo del texto.

Desde su proceso de configuracin, el rgimen consagrado por la burocracia sovitica suscit oposicin y resistencia de carcter socialista democrtico. Como una constante en las propuestas alternativas al rgimen burocrtico estaban los avances de la Revolucin de Octubre en materia democrtica, los que fueron velados por los usurpadores. El estallido revolucionario de 1917 mostr en sus albores, como prctica histrica concreta, que era posible intentar un tipo de ordenamiento poltico donde de manera cotidiana las masas, los trabajadores, los oprimidos, se dieran un rgano de gobierno propio de abajo hacia arriba.

Aun cuando las condiciones de la guerra civil pusieron lmites a esas prcticas, para la reconfiguracin del gobierno revolucionario se intent retomar los principios de participacin de los trabajadores en la gestin econmica, poltica y social, como afirmaban las propuestas de Lenin.

Varios de los viejos bolcheviques denunciaban la regresin sufrida por el gobierno revolucionario a manos de la burocracia, su distancia de las ideas y alcances de los primeros aos del poder de los trabajadores. Entre ellos se destac Len Trotski, quien realiz una exhaustiva sistematizacin de las condiciones y resultados del bonapartismo sovitico.

El dilema que se presentaba ante la URSS, es decir, los grandes mbitos histricos que se le abran como tendencias, fueron vistos por Trotski en 1936 del siguiente modo: La cada de la dictadura burocrtica actual, sin que fuera reemplazada por un nuevo poder socialista, anunciara, tambin, el regreso al sistema capitalista con una baja catastrfica de la economa y de la cultura.

Se abre as un mbito de discusin terico poltica fundamental: desde qu horizonte corregir los regmenes polticos nominalmente socialistas, el capitalista o el socialista de contenido democratizador?

El poder de la burocracia, sobre las simientes de la Revolucin, no era para ese tiempo un proceso calmo ni concluso. Si bien es cierto que en proyecciones histricas generales la disputa segua siendo entre el capitalismo y el socialismo, Trotski concretaba el dilema poltico en el pas de los soviets en los trminos siguientes: el funcionario concluir por devorar a la clase obrera o la clase obrera lo har impotente para perjudicar?

Esta lucha se dirima en varios mbitos de la sociedad, destacndose entre ellos el productivo. La democratizacin de los mecanismos de relacionamiento para la produccin de bienes y servicios es consustancial al socialismo, este empieza a realizarse en la gestin colectiva y libre para la generacin de riquezas (produccin, distribucin y consumo). En la experiencia sovitica se verificaba, entre la economa nacionalizada y el problema de la calidad, el mandato burocrtico. La calidad escapa a la burocracia como una sombra, por lo que un entorno de libre discusin de los problemas econmicos disminuira los gastos generales impuestos por la burocracia.

Trotski vuelve a tomar la democracia como brjula al ver que, en la economa nacionalizada, la calidad supone la democracia de los productores y de los consumidores, la libertad de crtica y de iniciativa, contrario a la coercin burocrtica. Idea congruente con la proyeccin leninista de que el hbito de observar las reglas de la comunidad es susceptible de alejar toda necesidad de coercin.

El hecho de que la burocracia erigi su poder sobre los resultados revolucionarios de 1917 impona condiciones diferentes a la lucha poltica de los trabajadores en la preparacin de su conflicto con los dirigentes, tanto en el mbito de la economa como en el de la gestin pblica.

Para Trotski, sea como sea, la burocracia solo podra ser suprimida revolucionariamente. Pero aclaraba que la revolucin no sera social como la de octubre de 1917, pues no tratara de cambiar las bases de la sociedad ni reemplazar una forma de propiedad por otra. Sera una revolucin poltica que, sin tocar los fundamentos econmicos de la sociedad derribara las viejas formas dirigentes. La subversin de los trabajadores contra la casta burocrtica tendra naturalmente profundas consecuencias sociales, pero no saldra de los mbitos de una transformacin poltica. La democracia socialista se transform en la centralidad del programa poltico de tal revolucin.

La manera en que se sucedi la lucha poltica por restaurar el carcter democrtico iniciado en 1917 tuvo, en su comienzo, dos etapas. Durante los diez primeros aos la oposicin de izquierda trat de conquistar ideolgicamente al partido sin lanzarse contra l a la conquista del poder. La palabra de orden era reforma y no revolucin. Cuando en 1927 el conflicto alcanz ribetes de guerra civil, el camino de la reforma se transform, visto por Trotski, en el de la revolucin.

En el sentido de la reactualizacin de la condicin revolucionaria, no se trata de reemplazar un grupo dirigente por otro sino de cambiar los mtodos mismos de la direccin econmica y cultural. La arbitrariedad burocrtica debera ceder el lugar a la democracia: restablecimiento del derecho a la crtica y a una libertad electoral autntica, restablecimiento de la libertad de los partidos soviticos y el renacimiento de los sindicatos, la revisin radical de los planes en beneficio de los trabajadores.

En una postura ms radical, defendida y divulgada por Trotski el propio ao de su muerte, pareca necesario, en las condiciones de la lucha por restablecer el carcter democrtico popular de la revolucin, una organizacin revolucionaria que agrupara a todos los trabajadores en torno a las banderas de Marx y Lenin, es decir, una organizacin basada en la tradicin democrtica del socialismo.

La revolucin poltica presentada por Trotski como programa revel sus formas embrionarias visto as por Daniel Bensaid a travs de los levantamientos de Berln Este en 1953, de Polonia y Hungra en 1956, de Checoslovaquia en 1968, y Polonia en 1969 y 1975. En cada una de esas experiencias de movilizacin de los trabajadores contra un aumento de precios o contra la arbitrariedad burocrtica, se puso a la orden del da las mismas exigencias: supresin de la polica poltica, libertad de reunin y de asociacin, separacin de los sindicatos y del Estado, libertad sindical y pluripartidismo, restablecimiento de los consejos. Por el contrario, nunca se pidi la restauracin de la propiedad privada de los medios de produccin como una reivindicacin de masas.

Las causas de la derrota de la alternativa democrtica al rgimen estalinista son conocidas. No obstante, el cuestionamiento al orden totalitario y antidemocrtico continu en la mira del anlisis crtico del marxismo revolucionario. El principio poltico y doctrinal que sustentaba tal crtica era el rescate de la democracia para la clase trabajadora. Este planteo fue evolucionando, enriquecindose en su alcance especfico y en los conceptos y mtodos para su prctica poltica, de lo que se intenta dar cuenta a lo largo del presente texto.

Uno de los exponentes ms slidos de esta crtica en su contenido terico fue Georg Lukacs, quien en 1968 escriba un ensayo sobre la democracia burguesa, el cual fue ampliado a la democracia socialista como una exigencia tica tras los sucesos de Checoslovaquia, acontecidos en agosto de ese ao, los que desataron una crisis de legitimidad del mundo socialista en general y de su epicentro en particular, la URSS, cuyo proceso se inici con el XX Congreso del PCUS y tuvo un repunte con la invasin de las tropas soviticas a Hungra en 1956.

El grueso de los debates en torno a las condiciones y soluciones del socialismo se colocaba en dos extremos, a saber, la implementacin de la democracia occidental (burguesa), es decir, la restauracin del capitalismo, de un lado, y del otro, la posibilidad de hacer eficiente la direccin poltica y econmica consagrada por el estatus quo burocrtico.

Lukacs desestima la democracia burguesa como alternativa al socialismo existente, lo hace por consideraciones poltico-prcticas ampliamente argidas, al tiempo que est convencido de que es imposible presentar al socialismo existente, sin ningn reparo, como el otro trmino de la alternativa.

En este punto converge con la posicin de Trotski y reitera como problema histrico la pregunta la superacin de los trminos opresivos de la sociedad solo tiene ante s como alternativa contraria el capitalismo y el socialismo existente? Para Lukacs esta constitua una falsa alternativa y coloc entonces, desde la explicacin de la democracia como asunto que atraviesa su argumentacin, la alternativa en el mbito de lo que llam la democratizacin del socialismo, es decir, su renovacin.

El intelectual hngaro asume el esfuerzo por comprender en trminos histricos sociales el modo real de ser del socialismo existente, su actual ser-en-s-mismo para, a partir de ah, formular los problemas de la democratizacin. Ese ser en s mismo develaba en su esencia que la actividad prctica de las masas desapareci casi por completo no solo de la considerada gran poltica, sino tambin de la regulacin en su vida cotidiana.

Entre las razones contenidas en la visin de Lukacs, subyacen tres coincidencias con Trotski. Primero, la alternativa al rgimen existente es socialismo democrtico. Segundo, el proceso implica una recuperacin actualizada de los valores perdidos de una historia de creacin poltica de los movimientos de masas que sustentan la posibilidad de otro ordenamiento, es decir, la recuperacin del papel activamente participativo de las masas. Tercero, se clarifica el dilema ante la crisis en los trminos de que solo se sale o por el camino de la renovacin o por el camino de la restauracin.

Lukacs le otorg contenido histrico y de transicin a la democracia, pues apuntaba que con frecuencia se habla de la democracia como de un estado y se olvida examinar las direcciones del desarrollo real de tal estado, cuando solo por esta va ser posible tener un cuadro adecuado de sus caractersticas. Para subrayar esto es que prefiri el trmino democratizacin al de democracia. La alternativa socialista al rgimen autoritario burocrtico no es un estado que se otorga o decreta sino un acumulado, un proceso de imprescindible matriz democratizadora. Aprender y aprehender culturalmente, desde la prctica, la democracia.

La democratizacin socialista, entendida como programa histrico a largo plazo, es el camino de la prctica social para la realizacin del ser humano poltico. Democratizacin no es un medio para evitar las crisis, es un proceso de socializacin en el que es posible terminar con la divisin de las esferas pblica y privada.

Desde la reflexin ofrecida por Lukacs, la democratizacin se relaciona con la tarea histrica fundamental del socialismo, tiene validez como medio social y poltico, como prctica de la liberacin contra la enajenacin. Para que esta democratizacin se constituya en proceso histrico es necesario rescatar las formas esenciales que se han dado, en su movimiento espontneo, las experiencias de revoluciones socialistas (Comuna de Pars, 1871; Revolucin Rusa, 1905 y 17; Revolucin Hngara,1919) cuyas formas organizativas fueron la Comuna y el Consejo: la unin poltica, directa de las masas, la eliminacin revolucionaria de la mediacin escalonada, la alternativa socializadora del poder.

La espontaneidad de las masas que generaron esos procesos se explica en el hecho de que los hombres y mujeres asumen la transformacin en su vida cotidiana, en sus puestos de trabajo, en sus viviendas, etc. El estallido de masas los organiza para la actividad inmediata, para de all elevarlos a la prctica revolucionaria en todas las cuestiones decisivas de la sociedad.

Y es que la democratizacin, como proceso en la totalidad social, alcanza el conjunto de la vida: la vida cotidiana y la actividad econmica, las instituciones y el mecanismo poltico para las decisiones. El nfasis no est puesto en mejorar la esfera poltica o el sistema de instituciones, debe democratizarse el conjunto de la vida. Se trata de democratizar la cotidianidad, es crear un sentido comn democrtico. Democratizacin como prctica social que se realiza en todas partes. Es esta la condicin socialista para la democracia.

Es sabido que en los perodos de crisis del socialismo real se ejerce una presin sobre los gobernantes para el ajuste socioeconmico del diseo del sistema. En tales perodos entra a escena la pugna de alternativa que, por lo general, han tendido, de un lado, a retoques muy parciales, conservando el control burocrtico, de otro, a la introduccin de las nociones liberal burguesa sobre la democracia y la libertad.

El marxista hngaro alcanz a analizar algunos de estos procesos sucedidos en los pases del llamado campo socialista, de lo que concluy que en cualquier caso se parte de que, como condicin objetiva, la burocracia que planifica centralmente no desea renunciar a su rol de dirigente absoluta, por lo que no es de asombrar que las modernizaciones formales dejen intactas las viejas esencias de control poltico.

Los cambios tecnolgicos y la informatizacin pretenden optimizar los clculos y la ejecutoria de los planes, pero dejan intacto el viejo mtodo de administracin absoluta de la sociedad desde arriba, administracin para y no administracin con.

Los cambios impelidos por las crisis del modelo se presentan en un primer momento como una reforma econmica con el objetivo de acrecentar cuantitativamente, y de mejorar cualitativamente, el aparato productivo y distributivo.

Lukacs, al igual que Trotski, aborda el asunto de la economa como el terreno en el que, de manera prctica, se sucede la discusin entre el socialismo y el capitalismo, donde con ms claridad se disputan como la alternativa.

Desde esta perspectiva destaca que la economa socialista, si bien su relacin elstica con el consumo se convierte para ella en un problema vital, no est en condiciones de resolverse con una simple introduccin del modelo capitalista. Lo que en el capitalismo el mercado era capaz de realizar espontneamente, aqu debe ser integrado por una multidimensional y variada democratizacin del proceso productivo; desde el plan hasta la realizacin prctica.

A este nivel de anlisis se presenta la gran urgencia de actualizar la discusin sobre los sindicatos acontecida en los primeros aos de la Revolucin rusa, cuya alternativa se discuti en los trminos siguientes: a) los sindicatos con una posicin independiente, como instrumento contractual de los trabajadores, para negociar colectivamente con la administracin de la industria socializada; b) los sindicatos insertados en la maquinaria estatal debido al carcter de defensor de los derechos de los trabajadores que adquira el Estado, lo que supona la ausencia de contradicciones esenciales.

Uno de los lmites de la experiencia socialista del siglo XX estuvo en separar la economa de la poltica, o, en otros trminos, estuvo en no comprender que la superacin de la economa capitalista solo ser posible con la democratizacin de las relaciones productivas.

El problema del socialismo no es econmico en primera instancia sino poltico. Entonces, cmo lograr la renovacin poltica del socialismo? A este problema le dio respuesta Lukacs en trminos diferentes a los planteados por Trotski. Tal diferencia se debe a que el primero analiz un cmulo mayor de prctica histrica, que incluye la maduracin del rgimen burocrtico y sus resultados en la subjetividad de las masas. El segundo bas su anlisis en una etapa muy reciente, histricamente hablando, de la experiencia revolucionaria rusa donde las generaciones activas haban sido protagonistas del proceso y la evocacin de las condiciones revolucionarias de Octubre se relacionaba a experiencias de vida.

Por otra parte, es presumible que Lukacs sustentara sus criterios desde la poltica real, es decir, desde las condiciones de posibilidad que brindaba el rgimen existente, y no en una comprensin terico general de las vas para lograr la democracia como fundamento de la renovacin socialista.

Desde esos trminos, Lukacs vea como parte del proceso de democratizacin socialista la creacin de nuevas formas de relacin entre el abajo y el arriba, lo que a su vez implica la condicin de desarrollar la democracia interna partidista, habida cuenta de que para l el partido deba dirigir el multifactico proceso de democratizacin.

En cambio, Trotski, despus de haber defendido la funcin central del partido en el proceso sovitico durante varios aos, como haba hecho con la relacin de subordinacin de los sindicatos al Estado que despus reconsider, lleg a la conclusin de que el partido se haba convertido en un instrumento de control de la sociedad en manos de la burocracia, es decir, se haba convertido en el partido de la burocracia, de lo que derivaba la necesidad de la formacin de una organizacin obrera fuera del Partido.

Lukacs colocaba como base de su argumento que las masas deben concebir la realidad del cambio como ruptura prctica con las tradiciones estalinistas, da tras da, mediante su propia experiencia. Si no se promueven las coaliciones entre los trabajadores no ser posible una movilizacin de estos para mejorar activamente su vida cotidiana. Sin embargo, acotaba que un movimiento para la democratizacin en sentido socialista no puede introducirse en la conciencia espontnea sino solo guiado desde fuera. Para Lukacs, dado el tamao de esta tarea, no poda ser conducida por otra fuerza que no fuera el Partido Comunista, cuya exigencia primera es la democratizacin del partido mismo.

Si bien las condiciones esbozadas por Trotski no fructificaron histricamente, la historia se encarg de demostrar que los procesos desatados por los partidos comunistas del campo socialista no atendieron al proceso de democratizacin como asunto determinante en la renovacin socialista. Cmo podra el partido, siendo el instrumento poltico de control de una burocracia que no desea renunciar a su rol de dirigente absoluta, conducir un proceso de democratizacin que comenzara por cuestionar sus privilegios y la centralizacin del poder en sus manos?

De cualquier manera, queda esbozado el problema de cmo estimular el activismo polticamente creador de las masas dentro del entramado de la dominacin burocrtica. Llevaba razn Lukacs al decir que la cuestin no se reduce a revivir toda la experiencia prctica y terica del movimiento de los trabajadores pues esta no es una garanta de su efectividad para la accin de las masas en el retorno al camino truncado por el stalinismo. En primer lugar, porque el largo perodo del sistema estalinista provoc necesariamente profundos efectos en la calidad de las personas, sobre todo en relacin con su actitud hacia las posibilidades de una propia prctica social. Este hecho desborda el componente represivo y se sita en el complejo mbito del hbito. La gente se habitu. Las personas que estn afectadas como objeto pasivo terminan por habituarse a esta forma en su propia manera de vivir.

De cualquier manera, sobre la realidad es donde se impulsa el proyecto contra las opresiones. La participacin social, la administracin colectiva de la libertad que entraa la democracia socialista, no se decreta, se aprende a participar participando en la definicin de sentidos comunes, valores, proyecciones, necesidades. Intentarlo es, sobre todo, una decisin poltica.

La democracia es medio de un proyecto poltico sustentado en la prctica participativa del sujeto popular en todos los mbitos; lo que implica que democratizar una parte no tiene sentido de no democratizarse la totalidad. Democratizar el Estado y democratizar la sociedad como procesos concomitantes concreta el entendido de que el socialismo, como continente de la libertad, es democracia sin lmites.

Para Rosa Luxemburgo, aferrarse a la libertad como inmanencia democratizadora no viene de ningn concepto fantico de la justicia, sino de que todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad poltica depende de su carcter democrtico. Al postergarse la democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espirituales.

El carcter poltico de la emancipacin est en que todo el pueblo participe en una completa transformacin espiritual de s mismo, degradado por siglos de opresin. Transformacin que da paso a los instintos sociales en lugar del egosmo, a la iniciativa popular en lugar de la inercia, a la cooperacin en lugar de la competencia. Transformaciones contenidas en la revolucin humana que parte de comprender, como invita Marx, que el ser humano es la esencia suprema de s mismo, y por consiguiente, resulta un imperativo categrico que eche por tierra todas las relaciones en la que sea una esencia humillada, esclavizada, abandonada y despreciable, para que sea humano en su relacin con el mundo y solo pueda cambiar amor por amor y confianza por confianza.

La democratizacin es un mtodo inexpugnable que la burocracia no est preparada para vencer, sobre todo porque esta es, por su esencia, antidemocrtica.

Textos consultados

Carlos Marx. Crtica el derecho poltico hegeliano. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1976.
Carlos Marx. Manuscritos econmicos y filosficos de 1844. Empresa Editorial Austral LTDA, Santiago de Chile, 1960.
Daniel Bensaid. Prefacio a la edicin francesa del libro La ltima lucha de Lenin, de Mosh Lewin. Boletn solidario de informacin, colectivo militante-agenda radical, MontevideoUruguay, 22 de setiembre 2010.
Georg Lukacs. El hombre y la democracia. Editorial Contrapunto, Buenos Aires, 1989.
Georg Lukacs. Historia y consciencia de clase. Sarpe, Madrid, 1984.
Isaac Deutscher. La era de la Revolucin Permanente. Antologa de escritos de Len Trotski. Ediciones Saeta, Mxico, 1967.
Rosa Luxemburgo. La Revolucin Rusa. En: Paradigmas y utopas. Revista de reflexin terica y poltica del Partido de los Trabajadores. Revista trimestral, diciembre 2002/febrero 2003, Mxico.
Rosa Luxemburgo. Reforma o Revolucin. Fundacin Federico Engels, Madrid, 2002.
Trotski, Len: Qu es y a dnde se dirige la Unin Sovitica? La revolucin traicionada. Pathfinder. Nueva York. 1992.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/democratizaci%C3%B3n-ant%C3%ADdoto-al-burocratismo-ffd0139b93f9

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