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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2019

El eterno retorno

Jos Natanson
Editorial Le Monde Diplomatique


Desde su mismsimo nacimiento en los aos 40, el peronismo cifr buena parte de su xito en su capacidad para organizar bajo un mismo techo a los diferentes sectores que componen el mundo popular. Durante su primera experiencia en el poder, el liderazgo irrebatible de Juan Pern y los derechos ampliados desde su Secretara de Trabajo y Previsin le permitieron articular lo que Gino Germani defini como la vieja clase obrera (integrada por los inmigrantes provenientes de Europa, dotados en su mayora de conciencia poltica, con experiencia sindical y capacidad de movilizacin) y la nueva clase obrera (surgida a partir de la migracin interna y compuesta en general por trabajadores con menores niveles de politizacin y sin antecedentes de lucha previos, pero que representaba algo as como dos tercios de las bases) (1).

Aunque esta perspectiva ha sido ampliamente discutida por estudios posteriores (2), nadie duda de la capacidad de Pern de reunir a los diferentes subgrupos del mundo obrero y contener a sus representantes, incluso con medidas extremas como la disolucin del Partido Laborista, la prohibicin puntual de algunas huelgas y la intervencin federal de las provincias dscolas. Para Germani, la necesidad de incluir dentro del movimiento a los migrantes internos despolitizados oblig a Pern a construir una relacin ms directa, menos mediada por organizaciones y partidos, entre su liderazgo y la masa, y le dio al peronismo el carcter populista que lo distingue hasta hoy.

Con el avance del proceso de sustitucin de importaciones primero y el salto industrializador propiciado por el desarrollismo despus, la clase obrera argentina profundiz, a partir de los 60, su proceso de diferenciacin. Las nuevas industrias capital-intensivas, empujadas por la llegada masiva de inversiones extranjeras, multiplicaron las plantas de la industria pesada y los sectores de punta, lo que a su vez produjo un conjunto de trabajadores privilegiados, con mejores salarios y condiciones laborales, que convivan con los obreros clsicos de las industrias orientadas al mercado interno.

A pesar de esta nueva segmentacin del mundo popular, el peronismo demostr, en las pocas elecciones provinciales libres que se celebraron durante los 18 aos de proscripcin, que segua representando a la mayora de los trabajadores, incluyendo a la nueva aristocracia obrera de las industrias modernas, casi casi una burguesa. E incluso ms: con el tiempo le aadi a su base obrera industrial segmentos importantes de las capas medias, sobre todo juveniles, sin los cuales no sera posible explicar ni la victoria de Hctor Cmpora con casi el 50 por ciento de los votos en marzo del 73, ni la del propio Pern, en septiembre, con un abrumador 62 por ciento.

La ltima gran transformacin que experiment el mundo popular comenz con la dictadura y termin de consumarse con el menemismo: las polticas de desregulacin y apertura econmica produjeron una desindustrializacin rampante que afect sobre todo a las ramas ms dbiles y mercado-internistas del tejido productivo (textil, juguetes, zapatos, ciertos sectores de alimentacin), que son tambin las ms intensivas en mano de obra. La consecuencia fue una explosin del trabajo informal y la aparicin de un ncleo duro de desempleo estructural que hizo que los sectores tradicionales de trabajadores protegidos (conveniados) comenzaran a convivir con un grupo creciente de trabajadores informales, obligados a un rebusque desesperado de las changas y, desde la crisis del 2001, a la ayuda siempre insuficiente de los planes sociales.

Tambin durante este perodo, el peronismo logr mantener su dominio sobre el mundo popular gracias a un proceso de profunda mutacin organizativa que lo llev a transformarse, de acuerdo a la clsica tesis de Steven Levitsky, de un partido sindical a un partido clientelar, desplazando el eje de acumulacin poltica de los sindicatos al territorio, y trasladando la conduccin de los lderes gremiales a los polticos (3). Esto fue posible por la desorganizacin organizada de un movimiento que demostr su capacidad de adaptarse al nuevo entorno socioeconmico, a diferencia de partidos ms institucionalizados, como las socialdemocracias o comunismos europeos, cuya disciplina interna y rigidez programtica les impide hoy, en un contexto de crisis social, sintonizar con los cambios de poca. La renovacin cafierista y el menemismo le dieron al peronismo una nueva vida.

Como capas de una torta complicada, las diferentes transformaciones de los sectores populares se fueron superponiendo unas sobre otras: los viejos obreros politizados y los nuevos obreros recin llegados a las fbricas, los trabajadores clsicos con salarios de subsistencia y aquellos que ganan como un profesional, el nuevo eje de los incluidos y excluidos Durante sus casi 74 aos de vida poltica, el peronismo logr sostener su dominio sobre los grupos menos favorecidos de la sociedad, y en las pocas ocasiones en las que fue derrotado (83, 99, 2015) fue porque una parte del mundo popular le dio la espalda.

Esta hegemona se reconstruy rpidamente durante el kirchnerismo. Desde su llegada el poder en 2003, la recuperacin del empleo, el rpido aprovechamiento de la capacidad industrial ociosa y la rehabilitacin de las paritarias le permitieron al gobierno obtener la adhesin de los trabajadores formales y trabar una rpida alianza con sus representantes sindicales, al tiempo que multiplicaba, con planes sociales e interlocucin cotidiana, sus vnculos con los sectores informales: sagaz para detectar las nuevas realidades sociales, Nstor Kirchner entendi que el contingente desclasado surgido en los ltimos aos estaba lejos de componer un lumpenproletariado blando y desprovisto de ideologa al estilo marxista clsico sino que, por el contrario, conformaba un sector politizado, con una reciente pero intensa experiencia de lucha. Y por ltimo, le agreg a este armado el plus de las clases medias progresistas: PJ ms Frepaso, Conurbano ms derechos humanos. Como en los 70, surga un peronismo de clase media.

Con voluntad y soja, esta coalicin sobrevivi a los desafos polticos ms potentes de la etapa (las marchas de Blumberg, el conflicto del campo) y logr sostenerse de manera ms o menos estable hasta aproximadamente el 2011. A partir de ese momento, como resultado de una combinacin de declive econmico e impericia poltica, la coalicin social kirchnerista comenz a desgajarse: el conflicto con el sindicalismo de Hugo Moyano, las dificultades para ofrecer respuestas a los temas de inseguridad e impuesto a las ganancias, y la emergencia de un peronismo disidente liderado por Sergio Massa, y despus el triunfo de Cambiemos en territorios de histrica filiacin peronista, fueron la seal ms clara de esta crisis de legitimidad de la alianza oficialista.

A la vista de este recorrido, podemos decir que lo que se juega en las elecciones de octubre es la aptitud del peronismo (y en particular de su vertiente ms importante, la kirchnerista) de recuperar su histrica capacidad de liderar al mundo popular. Podr hacerlo de nuevo? Podr volver a reunir a los sectores ms pobres y dependientes de la asistencia estatal con la clase media baja? Como seala Alejandro Grimson en esta edicin de el Dipl, el peronismo adquiere volumen cuando construye un otro potente, un adversario a su altura. Y en este sentido el escenario est servido: luego de tres elecciones (2013, 2015 y 2017) que giraron alrededor del kirchnerismo, y que fueron, para bien o para mal, un plebiscito sobre la dcada K, la campaa actual parece haber desplazado su eje, por fin, hacia el gobierno macrista, que hasta la fecha no tiene un solo logro material que mostrar, una simple conquista socioeconmica que exhibir a la sociedad. El gobierno se ilusiona con que esto comenzar a cambiar el da en que Cristina rompa el silencio obstinado que mantiene desde su derrota en las legislativas y vuelva a hablar, algo que necesariamente ocurrir si es candidata, aunque a esta altura no est claro si esto ser suficiente.

Por supuesto, la unidad del peronismo sera el camino ms directo para un regreso al poder, aunque por una serie de motivos parece difcil que se concrete. Frente a una perspectiva de probable divisin opositora en dos, tres o incluso ms candidaturas, la duda es la que plante con inteligencia el socilogo Ignacio Ramrez: si el peronismo construir un frente electoral de izquierda al centro o del centro a la izquierda; es decir, si empezar por el kirchnerismo y lo ir ampliando a nuevos sectores, dirigentes y sensibilidades, que es lo que pareciera buscar Cristina, o si afianzar primero una opcin de centro alrededor de Roberto Lavagna o Sergio Massa, para luego acercarse al electorado kirchnerista. Sin llegar a la unidad del 80 por ciento que Jos Luis Gioja pronostica para Cristina, la impresin es que, mientras la dinmica de la crisis econmica se acelera, la potencia de la identidad kirchnerista parece irreductible, y que hoy tiene ms chances que nunca de liderar la oposicin al macrismo.

Notas:

1. El surgimiento del peronismo: el rol de los obreros y de los migrantes internos, Desarrollo Econmico, Vol. 13, N 51, 1973.

2. Por ejemplo, Juan Carlos Torre, Interpretando (una vez ms) los orgenes del peronismo, Desarrollo Econmico, Vol. 28, N 112, 1989.

3. La transformacin del Justicialismo. Del partido sindical al partido clientelista (1983-1999), Siglo XXI Editores, 2005.

Fuente: http://www.eldiplo.org/239-todos-los-caminos-conducen-al-peronismo/el-eterno-retorno/


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