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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2019

Espaa electoral
La infantil y pertinaz estpida fragmentacin de los izquierdistas espaoles

Antonio San Romn Sevillano
Rebelin


Si leo los programas de los partidos de izquierda, es cierto que tienen muchos puntos programticos diferentes y aparentemente diversos.[1] Pero, la realidad es que la mayora de las cuestiones se diferencian en la redaccin de los textos y en los procesos temporales de ejecucin que se proponen. Seguramente, cada individuo de cada grupo y grupsculo de izquierdas concibe su concrecin personal de la Utopa que nos traer la definitiva Revolucin. Revolucin que cada uno concibe con talante personal.

Los matices de tales puntos programticos seguro que los han discutido mil veces con sus camaradas militantes de grupo izquierdista tomndose unas cervezas. Suelen ser personas comprometidas seriamente. Pero que, generalmente, no han conseguido producir un criterio intelectual libre. He contemplado y odo en muchas de las discusiones entre militantes de diferentes grupos que, por una circunstancia estn colaborando en una accin concreta, como lo que suelen formular es el recitado de prrafos enteros de los distintos rganos partidistas. Ya sea de la publicacin peridica del grupo o, bien, los textos fundacionales marxistas o, en su caso, anarquistas.

Para ellos, para casi todo el mundo, todo es ms fcil, toda verdad propia es ms slida cuando se sustenta en el pensamiento elaborado de una autoridad (entidad) superior. Declaman sus textos como si recitasen el catecismo del partido. En general, este recitado se hace como un mantra religioso que proporciona seguridad intelectual y, sobre todo, moral. No pueden permitir que el otro tenga un mnimo de razn. Esa mnima posibilidad de verdad en el pensamiento del otro resquebrara la solidez de sus creencias, de sus certitudes. En esa inadmisin del pensamiento del otro se genera la condena moral, poltica y social.

Cada grupsculo izquierdista tiene su santa biblia y su dios tronante que la escribi. Da lo mismo si se es marxista puro, anarquista en cualquiera de sus variantes o si se es disidente. El marxismo tiene tantas derivadas como iglesias y sectas tiene el cristianismo. Da lo mismo si se es anarquista individualista, colectivista, ecologista o anarcoide ernstjngeriano.

Pocos, muy pocos son los que, a partir de las experiencias y escritos de quienes transitaron antes por los caminos de la lucha social, suelen estar libres de la aceptacin de la auctoritas de algn ascendiente de prestigio.

Estar libre no significa el rechazo de quienes nos precedieron. Si no de ser lo suficientemente honestos para confrontar la realidad que ellos vivieron con las actuales y extraer reflexiva, acertada o errneamente, las consecuencias. Pero son las propias decisiones y no las de alguien que vivi hace dos siglos o veinte aos.

Para confrontar anlisis y proponer soluciones que se aproximen a la solucin que necesita creemos necesita- el presente, est el dilogo. El dilogo, el debate. No las porfas, las contumacias, las terquedades. Alguien que es incapaz de admitir que puede estar equivocado, no es de izquierdas. Quien as se sostiene ideolgicamente, se considera lite. Su pensamiento cree encerrar la verdad, es nico. Forman grupo partido o comit central-, que debe dirigir las estrategias y los movimientos de la revolucin. Todos los dems deben aceptar su pensamiento superior y seguir ciegamente sus directrices. Es/son un fascismo del color con que le queris adjetivar. Pero, en definitiva, fascismo, autoritarismo, dictadura

As, vemos, leemos, escuchamos por todas partes condenas, reproches, maldiciones, reprensiones, reprimendas, anatemas de todo tipo de unos izquierdistas contra otros. Pero leer los distintos programas, como empec escribiendo, muestra que las diferencias suelen estar en las expresiones ms o menos altas (chillonas, insultantes), ms o menos precisas, ms o menos sensatas sobre la realidad social cotidiana.

Naturalmente, de este pequeo examen personal excluyo a todos aquellos que, de una manera u otra, se adjetivan con uno u otro tipo de paradigma anarquista. En general, militan muy activamente para que un da ad calendas graecas- este mundo sea un paraso. Noble ideal que toda buena persona desea y concibe de diverso modo. Sus insultos y desprecios irreflexivos a todo tipo de izquierdistas no anarquistas, podran llenar unas cuantas estanteras.

[], el cambio social no es producido por los activistas, por ms importante que pueda ser o no- el activismo en el proceso. El cambio social es ms bien el resultado de la transformacin apenas visible de las actividades cotidianas de millones de personas [Buscamos el cambio social en los hechos aparentemente insignificantes de la vida; Papadopulos, Stephenson y Tsianos], en John Holloway [2]

Los cambios sociales que han permitido avanzar hacia sociedades ms justas, han surgido de forma espontnea originados en movimientos de masas. Las lites no los originaron. Aunque, a ltima hora, se hayan puesto al frente de la manifestacin y cobrado sus rditos.

El caldo de cultivo de un movimiento de masas hacia la liberacin o simple mejora- social, se va creando poco a poco. Las personas se van evadiendo, por mltiples razones fundamentalmente por el deterioro paulatino de sus condiciones de vida- de los condicionamientos mentales que les esclavizan bajo un determinado rgimen socio-econmico. Cuando el equilibrio entre la subordinacin moral e intelectual a la autoridad ideolgica educadora y el temor la autoridad represora se disipa, el hombre/mujer rebelde, adems de procurar alcanzar un estatus econmico que le permita vivir mejor, pretende recuperar su dignidad, la que le pertenece por el simple hecho de ser humano. En numerosas ocasiones, esta dignidad es lo importante para la mujer/hombre rebelde, hasta el punto de sacrificar la vida. Es la configuracin de la nueva identidad del rebelde. Que se va conformando durante el desarrollo de la lucha, con la convivencia con sus camaradas de lucha, con la evolucin de la filosofa en la prctica del combate, contra el recuerdo del tiempo anterior vivido como vasallo, en el confrontamiento con los opresores.[3]

Esta evolucin individual acentuada en la evolucin del conjunto del movimiento de masas, promover la evolucin del conjunto, del que surgirn los proyectos para la nueva sociedad. Ser la decisin democrticamente adoptada por el movimiento, como consecuencia de la reflexin soberana, la que proporcionar las armas de lucha para la creacin de una sociedad mejor.

Cuando una lite lderes o partido- acaparan el poder de decisin, las revoluciones se coronan en simples rebeliones, que podrn triunfar durante perodos ms o menos largos. Pero, finalmente, las rebeliones conocidas hasta hoy han terminado fracasando. La tarea de los lderes o del partido es fomentar la evolucin hacia la liberacin de las individualidades y apoyar el movimiento de masas en su desarrollo del poder democrtico interno. En ltimo trmino, ser gestores sin traicionar a quienes les han permitido ser sus dirigentes. Nunca tratar de sustituir la creacin democrtica del movimiento organizado.

En este mundo en el que el cambio radical parece tan impensable, hay un milln de experimentos en bsqueda de cambios radicales, en hacer cosas de una manera totalmente diferente. [] ha habido un resurgimiento en los aos recientes una creciente percepcin de que no podemos esperar a la gran revolucin, que tenemos que comenzar por crear algo diferente aqu y ahora. [] Partimos de lo particular, no de la totalidad. Partimos de nuestra inadecuacin al mundo, de la inadecuacin al mundo, de la multiplicidad de las rebeliones, dignidades, grietas particulares, no de la gran lucha unificada que simplemente no existe, no desde el sistema de dominacin. Partimos del estar enojados e intentando crear algo ms, otra cosa; porque all es donde vivimos, ah es donde estamos.

John Holloway [4]

En lugar de formar un muro de contencin y ataque contra la injusticia, sin dejar de ser cada uno un individuo con personalidad propia, he aqu el camino que nos lleva de derrota en derrota: la multiplicidad de las rebeliones, dignidades, grietas particulares. Se da en toda la humanidad. Nosotros vivimos en Espaa, en la Pennsula Ibrica. Y la multiplicidad, las grietas particulares, se multiplican en la izquierda contra la gran lucha unificada. Preferimos nuestra individualidad en solitario a nuestra individualidad compartida en la lucha comn.

Todos sabemos quin es el enemigo. Cada uno tenemos una frmula para derrotarlo. Parecida a la que tiene el vecino. Pero no igual. Ese pequeo matiz que nos propone el camarada nos llevar a la derrota. No lo ve, est ciego en su ideologa. Que, por lo dems, ha aprendido en los mismos libros, en las mismas viejas historias que yo conozco. Pero que no supo interpretar. Yo, aunque ni el vecino de la puerta de al lado me conozca o sepa de mi existencia, no quiero ir de cabeza a la derrota aceptando ese pequeo giro ideolgico, econmico, cultural, social Porque si lo acepto, estoy traicionando a toda la clase obrera, a toda la sociedad, a todo el Planeta, que espera de mi clarividencia que, al menos, no lo traicione.

Incapaces de formular un programa mnimo comn, que lo tienen incluso escrito, se condenan, se reprueban unos a otros. Mientras, esperan a pie firme que la derecha, que siempre es extrema, pues defiende la injusticia como clave de la sociedad, va perfilando sta en sus claves socioeconmicas que ms les convienen.

Y, mientras, el movimiento feminista, el ecologista, el pacifista, el desolado movimiento obrero, los pensionistas, las plataformas de defensa de lo pblico, luchando para desarrollar la solidaridad, la fuerza de lo colectivo, aquello que, en su momento, propusieron/proponen defender los auto-adjetivados partidos de izquierda.

La nica [esperanza que nos queda es organizarnos como clase, pegarnos al que anda tan doblado como nosotros, organizar la solidaridad desde lo ms inmediato y necesario de cada uno, no fallar al de al lado, construir organizacin, plantear la batalla all donde nos afecte, ver que cada lucha concreta debe mirar hacia adelante.

Marat [5]

Soar, luchando codo con codo, con que algn da, a pesar de nuestras diferencias de catecismos personales, sabremos que el enemigo es comn. Y se llama Capitalismo. Soar con que, un da, hasta las grietas que nos diferencian servirn de vnculo para avanzar/luchar todos juntos.


Ms vale encender una vela que maldecir la oscuridad.

Confucio  

Notas:

[1] Desde el primer momento quiero dejar bien claro que no considero al PSOE como un partido de izquierdas. Gobierna con y sometido a las reglas del capitalismo, con la finalidad de preservar tal sistema econmico, sometiendo a toda la sociedad en eso s es socialista, vele ah!- a las salvajes inmorales reglas del capitalismo.

[2] John Holloway, Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el Trabajo; El Viejo Topo, p. 22

[3] Qu es un hombre rebelde? Un hombre que dice que no. Pero si se niega, no renuncia: es adems un hombre que dice que s desde su primer movimiento. Un esclavo que ha recibido rdenes durante toda su vida, juzga de pronto inaceptable una nueva orden. Albert Camus, El hombre rebelde, Editorial Losada, 1981, p. 17

[4] John Holloway, Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el Trabajo; El Viejo Topo, p. 22 y 23

[5] Marat, Los lobitos te van vacilando, los imbciles van votando, ra,ra,ra,ra, http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2019/04/los-lobitos-te-van-vacilando-los.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+LaBarricadaCierraLaCallePeroAbreElCamino+%28LA+BARRICADA+CIERRA+LA+CALLE+PERO+ABRE+EL+CAMINO%29

Y para este tiempo tan desatinado y necio, Vale.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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