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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2019

Cambio de modelo productivo
Transporte pblico-comunitario

E. Cantos
Viento Sur


An resuenan las palabras de Sarkozy, cuando en pleno desplome de la economa mundial en 2008, hablaba de refundar el capitalismo. Muy lejos de la refundacin, se aplicaron los mismos remedios que el FMI lleva aplicando durante dcadas: recortes en el gasto pblico, privatizaciones y precarizacin de las condiciones laborales para poder surfear la decreciente tendencia del crecimiento de la economa mundial desde los aos 70. En este nuevo intento de tirar la pelota hacia delante, en las vsperas de una nueva crisis mundial, nos encontramos ante una encrucijada. Por una parte, la amenaza del fascismo como consecuencia de la disfuncionalidad de la sociedad de mercado, por otra, la amenaza de una crisis ecolgica que se acerca a ritmos acelerados. Un callejn sin aparente salida para el conjunto de la humanidad que nos obliga con urgencia a pensar un modelo alternativo de sociedad, un modelo que ponga las necesidades de las personas en el centro y no el enriquecimiento de unos pocos.

En la bsqueda de ejes clave para la transformacin social que en los prximos aos debemos acometer, en esta ocasin queramos poner de relieve algunas alternativas en el mbito del modelo de transporte. La movilidad constituye un pilar fundamental del derecho a la ciudad, es la principal fuente de contaminacin ambiental (supone el 26% de la contaminacin en 2017 en Espaa [1]), y adems es uno de los principales motores de la economa junto con la energa y la alimentacin: el gasto medio por hogar en transporte es del 12,56% [2]. Es por ello por lo que tratar de dar una respuesta integral al modelo de transporte es fundamental como parte de la salida al laberinto.

La movilidad determina los espacios en los que vivimos y las relaciones que desarrollamos. Cada da tenemos que hacer uso del transporte para ir a trabajar, para ir al colegio o a la universidad, para ir a comprar o para disfrutar del ocio. La movilidad influye en las actividades que podemos o no podemos hacer, influye en el tiempo del que disponemos para vivir y ser felices, y como en tantos mbitos de la sociedad, existen demasiadas personas excluidas de este derecho.

Los desplazamientos en las ciudades de una cierta envergadura estn marcados por el aumento de las distancias de los viajes y el continuo incremento del nivel de motorizacin en detrimento de la movilidad a pie, fruto de un modelo de ciudad difusa cuyo motor ha sido la absorcin de la hiper-acumulacin a travs de un desplazamiento espacio-temporal del capital [3]. Para fijar la inversin fue necesario construir mucho y rpido, lo cual implicaba un modelo de ciudad horizontal. El fin especulativo de las viviendas supuso la aparicin de una burbuja en los precios que, unida al fenmeno de la turistificacin actual, ha obligado a una mayora de personas a tener que vivir en el extrarradio o en ciudades dormitorios, sin servicios, donde el uso del automvil es de vital importancia para el sostenimiento de la vida.

No obstante, el crecimiento del uso del automvil no slo es consecuencia del modelo de ciudad. Tambin tiene que ver conla necesidad de la industria del automvil para expandir la demanda y as poder colocar en el mercado el gran nmero de vehculos que necesita producir y vender para que los niveles de empleos y beneficios se sostengan en el tiempo. En este sentido, la cultura consumista en la que se nos presenta la adquisicin de un coche como un motivo de felicidad y de prestigio social, es totalmente funcional (y no es un hecho casual) a la necesidad anteriormente comentada.

Segn los datos oficiales, el uso del vehculo privado supone el 76,4% de los viajes interurbanos en el estado espaol [4], mientras que en reas urbanas como Sevilla o Mlaga los ndices son del 54% y 59% respectivamente [5]. En cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, entorno al 45% de las mismas se originaran en las 6 grandes reas metropolitanas del estado: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Mlaga y Bilbao [6]. Por otro lado, el hecho de que el transporte est dominado por el uso del automvil no slo tiene un efecto sobre nuestro bolsillo o sobre su contribucin al cambio climtico, sino que adems hace que el 70% del espacio pblico se destine mayoritariamente a la circulacin o al aparcamiento de automviles [7], convirtindolo en un espacio rido y no apto para ser habitado por las personas ni por otros seres vivos.

El modelo presente es insostenible por su ineficiencia en tiempos de uso, el elevado coste energtico y de infraestructuras, la alta emisin de contaminantes y la exclusin social que genera. El modelo alternativo que queremos esbozar parte de considerar la movilidad como un derecho que debe ser garantizado, en tanto en cuanto es un derecho que permite el acceso a otros derechos. Ello implica abrir el debate sobre si el transporte debiera ser gratuito como la educacin y la sanidad.Por otra parte, en lo que se refiere al orden de prioridad modal, el modelo alternativo de movilidad pasa adems por considerar el transporte no motorizado (peatn y bicicleta) como el protagonista de la vida urbana. Este modelo guarda relacin con un modelo de ciudad compacta, en el que prime la accesibilidad y la proximidad en el mbito de nuestras relaciones sociales: el trabajo, el estudio, las compras o el ocio. En el paradigma ideal y necesario, el orden de prioridades en el uso del espacio urbano tendra que ser el siguiente: peatn, bicicleta, transporte pblico y por ltimo el vehculo privado.

Al margen de las polticas urbansticas, en lo que se refiere al fomento de la ciudad compacta y los usos del espacio pblico, puede haber tres lneas esenciales en las que actuar con un importante potencial transformador:

a) La reduccin y transformacin del uso del vehculo privado (al mnimo posible).

b) El trasvase de desplazamientos al transporte pblico.

c) El trasvase de desplazamientos a la bicicleta.

Estas tres lneas tienen una fuerte interrelacin entre ellas, de forma que para conseguir un cambio de paradigma en el modelo de transporte es preciso actuar en las tres direcciones simultneamente. El uso del vehculo privado tiene que descender y para ello tiene que existir un transporte alternativo que sea efectivo, el cual pasara por el aumento del transporte colectivo y la bicicleta. Al mismo tiempo, deben implementarse polticas que o bien restrinjan el uso del vehculo privado directamente, o bien lo subalternicen al transporte colectivo y al transporte no motorizado, fomentando los segundos al tiempo que se dificulta el primero.

Las transformaciones en el mbito del uso del vehculo privado deberan tener por objetivos fundamentales reducir la contaminacin, reducir el gasto de recursos naturales y energticos y disponer de ms espacio pblico y habitable. Para alcanzar dichos objetivos hay una serie de retos que hay que acometer simultneamente: disminuir el nmero de vehculos, reducir sus dimensiones, aumentar la media de ocupacin por trayecto y renovar la flota por nuevos automviles elctricos que contaminen menos (no hay que olvidar que toda actividad productiva conlleva contaminacin). No slo desde un punto de vista de sostenibilidad ecolgica, sino puramente racional, tiene sentido que cada persona destinemos entre el 10% y el 20% de nuestro salario en la compra de un vehculo y su mantenimiento, que a su vez lo usamos mayoritariamente para ir a trabajar? Tiene sentido el uso de coches de gran tamao como todo-terrenos para su uso en la ciudad cuando sus prestaciones estn diseadas para el campo? Tiene sentido que gran parte del espacio pblico est destinado al aparcamiento de vehculos? Es evidente que la explicacin de este fenmeno en nuestra sociedad no tiene que ver con una cuestin racional, sino con elementos culturales propios de la sociedad de consumo y, por tanto, la transformacin del modelo de uso del vehculo privado parte de un cambio cultural que es contrario al sentido hegemnico, a la lgica de reproduccin capitalista.

Ante este gran reto, el car-sharing, puesto en funcionamiento desde una ptica pblico-comunitaria, puede jugar un papel transformador esencial. El car-sharing es un modelo que est experimentando un auge en los ltimos aos desde la iniciativa privada y que consiste en el alquiler de vehculos por minutos. Estos vehculos se encuentran estacionados en las calles como cualquier otro, a travs de una aplicacin mvil puedes localizar el ms cercano, formalizas el alquiler, y una vez realizado el trayecto deseado, lo aparcas al igual que haras con tu propio vehculo. Es interesante destacar que esta iniciativa se ha puesto en marcha bajo la propia lgica del mercado, es decir, bajo criterios de rentabilidad econmica. As mismo, es importante notar que, si su experiencia se tornara mayoritaria, constituira una amenaza para la industria automovilstica, ya que su xito llevara implcito el descenso en la venta de coches.

La necesidad de una ptica pblica no slo reside en el modelo de sociedad al que aspiramos, sino que adems difcilmente esta iniciativa privada va a ser capaz de ser hegemnica por s misma. Ya sea por la cantidad de capital que se tendra que invertir, ya sea porque ante el riesgo anteriormente mencionado, la industria automovilstica, que es de las ms poderosas, termine por adquirir la propiedad de dichas compaas para evitar su avance. En un modelo pblico-comunitario, la administracin pblica sera la responsable de proporcionar los vehculos elctricos, su mantenimiento y los aparcamientos con sus correspondientes puntos de carga. De esta forma, no sera necesario que en cada calle hubiera aparcamientos, sino que estos podran centralizarse por manzanas, ya sea en superficie (edificaciones de varias plantas) o subterrneos, combinndolos adems con otras dotaciones pblicas como gimnasios, comedores, espacios comerciales de cercana, etc. Por otra parte, la ptica comunitaria implicara la democratizacin de la gestin, la corresponsabilidad del uso o incluso minimizara el nmero de vehculos necesarios. Cunta energa, cuntos materiales, cuntas horas de trabajo, cuanto espacio podramos destinar a la vida? As, adems de ser parte de la solucin a nivel ecolgico, este modelo es ms eficiente tanto desde el punto de vista material como econmico.

En el segundo eje que plantebamos, el aumento del transporte pblico, para que se vuelva hegemnico teniendo en cuenta el peso cultural que tiene el vehculo individualizado, es necesario conseguir que a nivel individual sea el de mnima energa en trminos fsicos. Es decir, que ms all de campaas de concienciacin sobre la necesidad social de usar el transporte colectivo, es preciso lograr que ste tarde menos, sea ms cmodo y ms econmico que el vehculo privado.

En trminos de eficiencia econmica, sostenibilidad y flexibilidad, quizs el mejor medio de transporte que podamos encontrar es el autobs elctrico o incluso las nuevas generaciones de trolebuses como el desarrollado por Skoda Electric e Iveco y que se ha implementado en Plzeň, Repblica Checa [8]. En general, el modelo imperante de las redes de autobuses urbanos, a diferencia de lo que sucede con las redes de metro, se caracterizan por primar el transporte directo sobre el transbordo. Ello tiene dos implicaciones: la primera es que cuando no hay ninguna lnea directa a tu destino, los tiempos del trayecto se disparan. La segunda implicacin es que podemos encontrar tramos en los que concurran varias lneas, cada una de ellas con pocos (o muy pocos) ocupantes, lo cual es profundamente ineficiente. Por otra parte, as como en el metro picamos antes de entrar al andn y se abren todas las puertas de los vagones para subir y bajar, en el sistema comn de autobuses urbanos, las puertas traseras son para descender, y la delantera para subir, producindose un cuello de botella importante, y haciendo que cada una de las paradas se eternicen.

Las grandes ineficiencias del sistema tradicional de autobuses urbanos son fcilmente subsanables simplemente cambiando la ptica del diseo de la red y la forma en que se accede a los vehculos. El cambio consistira bsicamente en aplicar el sistema del metro a la red de autobuses (o trolebuses). Si en lugar de trayectos directos, emplesemos lneas circulares, radiales y barriales que fueran decididas a nivel comunitario; establecisemos tiempos de transbordo de menos de 3 min y le otorgsemos prioridad a su circulacin con carriles separados y regulacin semafrica inteligente, podramos conseguir tiempos de conexin media de 15-20 min entre barrios perifricos de una ciudad de tamao relevante como Sevilla. Adems, lo curioso es que para alcanzar dichos tiempos ni si quiera es preciso aumentar la flota de autobuses significativamente, nicamente transformar el modo de funcionamiento.

Si adems del cambio en el modo de gestin, hacemos que dicho transporte sea gratuito, como en Luxembugo [9], ya tendramos el punto de mnima energa del que hablbamos antes. Por otra parte, la peatonalizacin de calles en zonas residenciales, la ampliacin del espacio a carriles bici o la priorizacin semafrica que comentbamos anteriormente, al mismo tiempo que priorizan los modos no motorizados y colectivos, aumentan an ms el beneficio relativo al dificultar el trnsito del vehculo privado.

Por ltimo, en lo que respecta al mbito de la bicicleta, hay experiencias importantes respecto a la construccin de carriles bici, sistemas de prstamo, aparcamientos pblicos y comunitarios, intermodalidad con el tren y el autobs o de sensibilizacin y concienciacin que hay que potenciar, profundizar y generalizar en todas las poblaciones: sean grandes, medianas o pequeas. En especial, el modelo de la bicicleta tiene que recibir un impulso e inversin en infraestructuras en los barrios populares y poblaciones del mbito rural, dnde como en otros tantos asuntos son las grandes olvidadas. La bicicleta es, sin duda alguna, el transporte idneo tanto desde el punto de vista medioambiental como de la salud para distancias medias.

Como podemos observar, no se requieren grandes inversiones ni grandes cambios a nivel tcnico para lograr un modelo de transporte urbano que garantice el derecho a la movilidad, que sea sostenible ecolgicamente, y que adems sea muchsimo ms rentable a nivel econmico. Tenemos a nuestro alcance una ciudad sin humos, sin tener miedo de que nuestras hijas sean atropelladas por los coches, con amplias zonas verdes por las que caminar y hacer vida Quizs a la patronal automovilstica no le guste ni un pelo, pero bueno, al fin y al cabo, ya va siendo hora de poner nuestras vidas por delante de sus beneficios.

Notas:

[1] Inventario Nacional de emisiones de Gases de Efecto Invernadero: Informe Resumen Edicin 2019.

[2] Encuesta de presupuestos familiares 2017. Instituto Nacional de Estadstica.

[3] La Condicin de la Posmodernidad. David Harvey.

[4] Observatorio del Transporte y la Logstica en Espaa. Informe anual 2017.

[5] Informe de la Movilidad Metropolitana, Junio 2018.

[6] El transporte en las ciudades: Un motor sin freno del cambio climtico. Greenpeace.

[7] https://www.eldiario.es/norte/euskadi/alava/ocupado-espacio-ciudades-aparcar-circular_0_145236030.html

[8] http://www.revistacolectibondi.com.ar/2018/03/18/skoda-e-iveco-lanzan-un-trolebus-electrico-en-republica-checa/

[9] https://www.lavanguardia.com/internacional/20181207/453412758974/luxemburgo-primer-pais-europeo-transporte-publico-gratuito.html

E. Cantos es ingeniero aeronutico.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14796



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