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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XXVII)
Los mtodos para la produccin de plusvalor relativo; cooperacin, divisin del trabajo, maquinaria

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


La disposicin de ste [Marx] a adoptar una nueva opinin cuando existan las suficientes pruebas contra su propia opinin original, tambin era mayor que se supone por regla general. Cuando Lewis H. Morgan demostr en su Sociedad primitiva, con gran satisfaccin por parte de Marx, de que eran los gens y no la familia lo que constitua la unidad social del viejo sistema tribal y de la sociedad primitiva en general, Marx abandon de inmediato su opinin basada en Nieburh y otros, y acept la de Morgan. En otras cuestiones de importancia menor se mostraba igualmente abierto, tal como corresponde a un hombre de su extraordinaria fuerza intelectual (Henry Mayers Hyndman, 1911) [1]

 

Estamos en el captulo quinto del libro: El proceso de produccin capitalista, pp. 139-173. Seis apartados en total. Este es el tercero de ellos: Los mtodos para la produccin de plusvalor relativo; cooperacin, divisin del trabajo, maquinaria, pp. 150-156.

El proceso de produccin capitalista, nos recuerda MH, comienza donde un cierto nmero de trabajadores acta conjuntamente bajo el mando de un capitalista para la produccin de una misma clase de mercancas. Un poseedor de dinero al que le es posible emplear a uno o dos trabajadores pero que tiene que trabajar tambin l mismo para asegurarse su propio sustento, no es todava un capitalista en sentido estricto, sino un pequeo patrn. Los pequeos patrones, la pequea burguesa como suele decirse en la propia tradicin marxista, no seran propiamente capitalistas. Para MH, slo es capitalista el que puede actuar como capital personificado, es decir, el que puede dedicar todo su tiempo a la organizacin y al control del proceso de produccin capitalista y a la venta de los productos. Sin participar directamente en el proceso de produccin.

La cooperacin de muchos trabajadores, comenta nuestro autor a continuacin, causa un abaratamiento de los productos (incluso, seala, sin modificaciones en el proceso tcnico de produccin) por dos razones: 1. Se utilizan conjuntamente muchos medios de produccin de modo que ceden una parte de valor menor al producto (su ejemplo: 100 trabajadores pueden producir 10 veces ms que 10 trabajadores pero no necesitan 10 veces ms de edificaciones). 2. Puede surgir una nueva fuerza de la actuacin conjunta de muchas fuerzas de trabajo (sus ejemplos: un tronco de gran tamao no puede ser movido por un solo trabajador en cambio, cuatro trabajadores lo pueden mover en el acto; diez personas pueden transportar cargas en cadena de manera considerablemente ms rpida que si cada una de ellas tuviera que recorrer todo el mundo).

Se puede conseguir un aumento adicional de la fuerza productiva del trabajo a travs de la divisin del trabajo, seala MH refirindose a la divisin tcnica del trabajo. Un proceso de trabajo complejo se puede descomponer en una multitud de funciones parciales simples. Estas se pueden ejecutar por separado ms rpidamente que en el marco del proceso total, por medio del correspondiente ejercicio y de la experiencia, y con la ayuda de instrumentos adecuados a esta funcin parcial, el trabajador especializado en una funcin parcial puede ser an ms rpido.

El aspecto negativo, que MH no olvida, es que con esa divisin el trabajador se convierte o puede convertirse en un trabajador parcial carente de iniciativa; esa misma actividad unilateral le puede ocasionar trastornos fsicos y nerviosos. Nuestro filsofo aade otra definicin: una actividad cuyo proceso de produccin se basa en su mayor parte en la divisin del trabajo, y que no utiliza mquinas o utiliza muy pocas, se denomina manufactura.

Se nos recuerda que, a comienzos del siglo XX, la divisin del trabajo llevada al extremo dio lugar al taylorismo (por T.W. Taylor, un ingeniero estadounidense). Sus conceptos -descomposicin de los momentos del proceso del trabajo en sus elementos mnimos, pocos movimientos para cada fuerza de trabajo individual- se aplicaron sobre todo, como recordamos y hemos sufrido, a la produccin en cadena.

Sin embargo, esta divisin del trabajo no solo trajo ventajas para el capital. En el caso de productos complejos en los que era importante una alta calidad de lo elaborado, se puso de manifiesto que una excesiva divisin del trabajo actuaba negativamente, ya que produca demasiados desechos. De ah que en el desarrollo del proceso de produccin capitalista a lo largo del siglo XX se tendi de manera alternativa a la expansin y a la reduccin del taylorismo. No ilustra MH esta ltima afirmacin.

Empero, el aumento decisivo de la fuerza productiva del trabajo se alcanz con el uso de mquinas. Una mquina no es solo una gran herramienta. Lo esencial es que esta peculiar herramienta ya no es una herramienta en manos de un nico trabajador sino que es herramienta de un mecanismo. El nmero de herramientas que una mquina puede poner en funcionamiento simultneamente est exenta de barreras humanas. Se consigue, aade MH, un aumento adicional de la fuerza productiva cuando las distintas mquinas se combinan en un sistema de mquinas, el cual tiene que ser recorrido por el objeto de trabajo. Una actividad, seala, que se basa en la produccin mecnica (mediante mquinas) se llama fbrica.

Lo que en la fbrica les toca hacer a los trabajadores/as, aparte de las actividades an no mecanizadas, es la tarea de supervisarlas, repararlas, esperar y subsanar los defectos que se han producido, adems de instalarlas y desinstalarlas. Con la implantacin de los ordenadores no se modifica sustancialmente la situacin. Pues si bien se realizan mecnicamente una multitud de tareas de supervisin y control, los ordenadores tienen que ser supervisados a su vez, y hay que ajustar su programacin a exigencias cambiantes.

La divisin del trabajo en una manufactura parte de la habilidad de la fuerza de trabajo. El capital sigue dependiendo de esta capacidad subjetiva aunque quede reducida a una habilidad de detalle. En la fbrica basada en la produccin mecnica esto cambia por completo.

En la produccin mecnica (mecanizada ms bien) el capital se puede desprender casi por completo de las fuerzas productivas individuales. Ahora ya no se trata simplemente de que estas queden reducidas a la funcin de un trabajador parcial sino que, en el caso de un sistema mecnico desarrollado y con buen funcionamiento, quedan reducidas a meros apndices del sistema. El dominio del capital sobre los trabajadores/as queda ahora materializado en el sistema mecnico.

La cooperacin, la divisin del trabajo y la introduccin de maquinaria provocan una elevacin de la fuerza productiva del trabajo: con la misma cantidad de trabajo se puede producir un mayor nmero de productos, por lo que disminuye el valor del producto individual. Pero, seala MH, la mayor fuerzas productiva del trabajo aparece bajo condiciones capitalistas como fuerza productiva del capital. Este ya es el caso en la cooperacin simple: cooperan bajo el mando capitalista. Esta impresin se intensifica con la fbrica y la manufactura. La fuerza de trabajo se reduce a una funcin parcial, una funcin parcial que fuera de la manufactura y la fbrica es complemente intil en general.

El que los trabajadores puedan hacer algo con sus capacidades parece ser un resultado engendrado por el capital. Podemos llamar fetichismo del capital, sugiere MH, la apariencia de que el capital es un poder dotado de fuerza productiva propia.

Sin embargo, del mismo que el fetichismo de la mercanca, el fetichismo del capital no es meramente un error o falsa conciencia. Tiene ms un fundamento material en la organizacin capitalista del proceso de produccin. Nuestro autor nos recuerda un prrafo de EC de Marx:

Las potencias espirituales de la produccin amplan su escala, por un lado, porque por otros muchos lados desaparecen. Lo que pierden los trabajadores parciales, se concentra frente a ellos en el capital. Es un producto de la divisin manufacturera del trabajo el que se les contrapongan las potencias espirituales del proceso de produccin material como una propiedad ajena y un poder que los domina. Este proceso de separacin comienza en la cooperacin simple, donde el capitalista representa, frente a los trabajadores individuales, la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que mutila al trabajador convirtindolo en un trabajador parcial. Se consuma en la gran industria, que separa la ciencia respecto del trabajo como potencia de produccin autnoma y la exprime al servicio del capital.

[En cita a pie de pgina MH seala que la importancia creciente del saber y de la ciencia para la produccin capitalista no es de ningn modo un fenmeno nuevo, como sugiere el discurso de moda hoy en da sobre el trnsito de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento. Y sobre todo, aade, no se cuestiona con ello, tal y como se afirma a veces, la determinacin formal capitalista de la produccin].

El aumento de la fuerza productiva mediante la introduccin de maquinaria se distingue de manera fundamental del aumento de la fuerza productiva mediante la cooperacin o la divisin del trabajo. La introduccin de la maquinaria cuesta algo al capitalista, y dado que la mquina de consume en el proceso de produccin, transfiere su valor al producto. En vez de abaratar el producto, de entrada, la introduccin de maquinaria lleva a su encarecimiento en primera instancia. Se llega a un abaratamiento del producto si el encarecimiento por causa de la cesin de valor de la maquinaria se compensa con el tiempo de trabajo directo en la produccin.

Ilustraciones de MH de todo ello.

Supongamos que en la fabricacin de un determinado producto se consumen materias primas por un valor de 50, junto con 8 horas de trabajo que producen, en circunstancias normales, un valor de 80. El valor del producto ser: 50 + 80 = 130.

Ahora supongamos que el producto se fabrica con ayuda de una mquina. La mquina tiene un valor de 20 mil y sirve para la produccin de 100 unidades antes de su desgaste completo (MH no indica cmo podemos calcular este ltimo dato, tal vez algn clculo medio de anteriores prcticas o lo sealado o garantizado por el productor de esa maquinaria).

De este modo, con este supuesto, transfiere un valor de 20 a cada unidad producida.

El producto individual producido mecnicamente se encarece, de entrada, esos 20. Si ahora, con la maquinaria. se ahorran 3 horas de trabajo de modo que se necesitan 5 horas en lugar de 8, el valor resultante del producto ser: 50 + 20 + 50 (80*5/8) = 120. El producto, por tanto, se ha abaratado en 10 unidades de valor.

Las 20 unidades de la cesin de valor de la mquina se han compensado con el ahorro de 3 horas de trabajo. Pero si, por ejemplo, se hubiese ahorrado una sola hora de trabajo, habra aumentando el valor del producto fabricado mecnicamente: 50 + 20 + 70 [80*7/8] = 140. La mquina, en este caso, no habra contribuido al aumento de la fuerza productiva y al abaratamiento del producto.

Para el empleo capitalista de maquinaria no es condicin suficiente que la introduccin de mquinas abarate el producto. El capitalista, recordmoslo, no le interesa el valor del producto (que sea mayor o menor) sino el plusvalor (o mejor dicho, seala MH, el beneficio).

El capitalista implementa un aumento de la fuerza productiva para que costos individuales sean ms bajos que el promedio social obteniendo as no solo el plusvalor (beneficio) normal sino un plusvalor extra (beneficio extra).

Supongamos que el ejemplo anterior la tasa de plusvala asciende al 100%. El trabajador que trabaja 8 horas y crea con ello un valor de 80 recibe 40 como salario. Los 40 restantes son el plusvalor del capitalista.

Antes de la introduccin de la mquina los costes del capitalista son: 50 (materias primas) + 40 (salarios por 8 horas) = 90. Los costes despus de la introduccin seran: 50 (materias primas) + 20 (mquina) + 25 (salarios por 5 horas) = 95.

Aunque esta mquina, apunta MH, disminuye el gasto total en trabajo para el producto en cuestin, no sera instalada: ya que no reduce los costes del capitalista.

Estos costes solo se reducen si se ahorra ms en salarios (por producto) de lo que la mquina cede en valor al producto individual (20 en nuestro ejemplo, por 15 en reduccin de salarios).

Expresado de otra manera: el capital constante adicional (la mquina) que se emplea en la produccin mecnica para cada uno de los productos tiene que ser menor que el capital variable ahorrado por la reduccin del tiempo de trabajo. El capitalista no emplear tanto capital constante adicional por unidad como desee sino a lo sumo tanto como ahorre en capital variable por unidad producida. As, pues, el hecho de que se instale o no una determinada mquina -que cede, recordemos, un determinado valor al producto individual- depende de cunto capital variable se puede ahorrar con ella. Pero el capital variable ahorrado no depende solo de las horas de trabajo ahorradas, sino tambin del importe de los salarios.

En nuestro ejemplo anterior, los trabajadores/as reciban por una jornada laboral de 8 horas un salario de 40, lo que supone un salario de 5 por cada hora de trabajo: tres horas de trabajo ahorradas dan como resultado un ahorro en capital variable de 15 por lo que la introduccin de mquina no resulta provechosa para el capitalista.

Si los salarios hubieran sido ms altos (pongamos, de 8 por cada hora de trabajo) entonces las tres horas de trabajo ahorradas habran sido remuneradas con 24. Con este nivel salarial, el capital variable ahorrado habra compensado el capital constante adicional (20 en nuestro caso) y los costes del capitalista habran disminuido. La misma mquina que con salarios ms bajos no supone un ahorro en costes para el capitalista y, por tanto, no se instala, concluye MH, puede producir este ahorro de costes con un nivel salarial ms alto, y entonces ser instalada.

Hasta aqu el apartado III. El cuarto lleva por ttulo: El potencial destructivo del desarrollo capitalista de la fuerza productiva (pp. 156-160). En la prxima entrega.

PS: Dos comentarios de Manuel Martnez Llaneza, sobre este resumen y sobre el anterior. El de esta misma entrega:

Verdaderamente no s si la intencin de MH es explicar El capital de Marx o utilizarlo para una presentacin crtica y actualizada del sistema capitalista; por supuesto que ambos propsitos son lcitos y no excluyentes, pero me parece que chocan muchas veces. La organizacin del trabajo y la introduccin de mquinas que identifica con manufactura y fbrica respectivamente- no son procesos alternativos o sucesivos, sino ntimamente ligados, y tambin profundamente conectados con el factor humano y la lucha de clases; aunque se puedan aislar determinados aspectos para el anlisis, es imprescindibles integrarlos para dar una imagen de la realidad, lo que no hace en absoluto.

La aritmtica contable sobre las mquinas del final del texto en el peor estilo de Marx, que escriba en otro contexto- se limita a complicar la sencilla consideracin de que un capitalista invertir en mquinas si cree que con ello ganar ms dinero en un plan calculado, bien o mal, en un determinado plazo establecido segn perspectivas comerciales y/o tcnicas; por ello, no es correcto decir que en un primer momento, el producto individual se encarece porque no es as como funciona la planificacin capitalista, el crdito, etc., sino que pone la lgica de su explicacin (los momentos) por delante del anlisis del fenmeno. Como siempre, olvida en sus cuentas que la plusvala obtenida por cada capitalista no es su beneficio particular, sino que la plusvala se reparte globalmente despus, y que no es lo mismo un cambio de oportunidad de un capitalista (que no produce cambio de valor, sino beneficio extraordinario temporal) que un cambio de paradigma en un sector (que produce cambio de valor).

Por otra parte, expone antes y de forma separada consideraciones sobre organizacin del trabajo del siglo XX, que Marx no conoci, ligndolas a la manufactura como si fueran independientes de la introduccin de mquinas. Describe un taylorismo que hoy slo existe en las maquilas y en el sudeste asitico, y -a pesar de que menciona trastornos fsicos y nerviosos, cuando debera hablar de sus consecuencias en absentismo, gasto sanitario y suicidio- solventa con una mencin a la expansin y reduccin del taylorismo la compleja problemtica de las relaciones laborales que ha llevado a situaciones como el desmantelamiento de cadenas de produccin o la tensin industrial-financiera que ha producido en Japn la actual crisis. Si no se consideran estos aspectos, aunque sea al menos mencionndolos para ulteriores estudios y dejando la puerta abierta para su introduccin en el modelo, se da la impresin de que las relaciones econmicas son un mundo autnomo de la evolucin social regido exclusivamente por fuerzas tcnicas. Como eppursi muove, viene luego la explicacin de moda: el fetichismo del capital. Mal camino.

Su comentario sobre la entrega anterior: Plusvalor absoluto y relativo, leyes coercitivas de la competencia http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255562

El capital no conoce ningn lmite interno a la valorizacin. Bueno; tal vez interno no, pero el lmite a la valorizacin de todo el capital es el conjunto de la plusvala arrancada a los trabajadores [1]. Otra cosa es lo que le toque a cada capital particular, pero de eso hablaremos con el libro tercero delante.

Siempre me ha chocado lo de la plusvala absoluta y relativa. Es cierto que Marx lo dice as y que le dedica una extensin innecesaria por lo prolija, pero parece extrao que nadie incluido Marx- haya advertido que no est hablando de la plusvala (o plusvalor si queris) sino de su variacin. La plusvala producida no es ni absoluta ni relativa: es, como se ha visto, la diferencia entre el valor del trabajo empleado [2] y el valor de la retribucin percibida por este trabajo (el de la fuerza de trabajo). Todo esto precisado con la caracterizacin de trabajo simple, abstracto y socialmente necesario como se ha analizado anteriormente, y no debe olvidarse que el concepto de socialmente necesario depende en gran medida del estado de la lucha de clases. Lo que Marx califica como absoluto o relativo -independientemente de que estas denominaciones se consideren o no acertadas, yo no lo considero- es el modo de incrementar (o decrementar) la plusvala obtenible en una situacin dada, cambiando esta situacin. Basta ver el propio texto, donde la palabras aumentar la valorizacin, "acrecentamiento, prolongacin, disminucin de tiempos, incremento en la intensidad, reduciendo el tiempo, aumenta la fuera productiva, etc. muestran con claridad que se trata de comparar la plusvala de dos situaciones distintas; evidentemente la plusvala tiene que ser, es, anterior a su variacin y, por tanto, no es absoluta ni relativa.

No creo que el ejemplo de la situacin excepcional de una empresa (por un avance tecnolgico o una situacin excepcional de otro tipo) sea oportuno para ilustrar este tema; su lugar es mejor cuando se definen los conceptos [3] que cuando se tratan sus variaciones.

Por ltimo, subyace en el artculo una identificacin entre la extraccin y la apropiacin de la plusvala por cada capitalista, ignorando que la masa de plusvala obtenida en conjunto en una economa no se reparte entre los capitalistas dando a cada uno la obtenida por l, sino a travs de un mecanismo de fijacin de precios que favorece a las empresas con mayor composicin orgnica del capital. Esto requiere tambin el libro tercero, pero es bueno ir advirtindolo para evitar fijaciones de los conceptos de valor y precio que nos llevara a contradicciones insalvables cientficamente.

Las aclaraciones complementarias de Martnez Llaneza sobre el comentario anterior:

1) El lmite en cada momento histrico es la capacidad de producir valor, porque el valor no puede ser apropiado por el capitalista si no existe. El lmite del valor est en el nmero de horas de trabajo simple tal y tal que pueden producirse en la economa en conjunto. Algo que tiene que ver con el pleno (o casi) empleo. A mayor plazo habra que considerar cambios en la formacin, en la tecnificacin, en las polticas industriales e investigadoras y en el saqueo de pases menos potentes militar, social y econmicamente; pero no en lo inmediato.

2) Es el trabajo empleado en la fabricacin y transporte de las mercancas que se venden por el capitalista con su carga de plusvala.

3) Creo que su lugar es tras la explicacin de lo que es el valor como trabajo simple, abstracto y socialmente necesario. Ah es donde se caracteriza la evolucin de lo socialmente necesario y se explica el trabajo concreto y los procesos particulares de un capitalista que descubre o se apropia de tecnologas, situaciones laborales especiales, etc. y, en tanto su situacin no se extiende, obtiene beneficios extraordinarios, lo mismo que obtiene menos beneficios o incluso prdidas el que no llega a los estndares socialmente necesarios.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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