Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2019

Una gran oportunidad

Juan Torres Lpez
Ganas de escribir


La coyuntura internacional y la situacin interna podran proporcionar en los prximos cuatro aos condiciones bastante favorables para que el nuevo gobierno de Espaa pusiera las bases de un cambio histrico del modelo econmico, social y poltico que nos ha convertido en un pas destructor de empleo productivo y cada da ms desigual, en lo econmico, y sometido en lo poltico por el poder de los grupos oligrquicos que llevan decenios gobernando realmente en nuestro pas.

No es fcil en nuestro tiempo que los gobiernos nacionales dispongan de suficiente capacidad de maniobra como para avanzar contra corriente, pero la coyuntura en la que nos encontramos quiz pueda ofrecernos una inusitada oportunidad para cambiar, siempre que no se hagan tonteras sino que se acte con inteligencia, pensando en los intereses y prioridades de la inmensa mayora de poblacin y con un buen manejo de las formas y los tiempos, sin alardes ni palabras vacas.

En el exterior, me parece que hay dos circunstancias que abren una ventana de oportunidad quiz sin precedentes en los ltimos 20 o 30 aos.

Es cierto que se avecina una desaceleracin econmica muy fuerte y que lo ms probable es que en poco tiempo se produzca una nueva crisis pero en esta ocasin, aunque pudiera ser de considerable envergadura o incluso espectacular por sus manifestaciones, no tendr el carcter sistmico de la que estall en 2007.

A diferencia de lo que entonces ocurri, ahora no parece probable que se genere en el sistema bancario sino en las bolsas de valores. No afectar, por tanto, a la sangre del sistema (el crdito) sino al msculo (el capital) de muchas empresas, principalmente a las ms grandes (como consecuencia de su sobrecapitalizacin con fines especulativos, del endeudamiento extraordinario y de la volatilidad extrema de mercados de valores gobernados por algoritmos). Si es as, el efecto sera la prdida de gran cantidad de empleos e inversiones pero sin provocar la paralizacin masiva y en cadena que produce una crisis financiera. A diferencia de lo que ocurre con una de sta ltima naturaleza, la crisis que a mi juicio se avecina ser muy destructora pero traer consigo (como descubri Schumpeter) una oleada creadora de mucha mayor magnitud. Ola que puede alentar una nueva fase de modernizacin y mejora que ofrezca grandes oportunidades a quien sepa atraer a los capitales y a la innovacin que, huyendo de la quema, buscarn vas de escape y nuevos espacios de rentabilidad.

El futuro gobierno espaol debera ser consciente de esta situacin y basar su estrategia general en la atraccin de estas fuentes de creacin de riqueza que van a intentar reacomodarse en nuevos lugares y actividades emergentes, como las relativas a la transicin energtica, la digitalizacin, las nuevas formas de distribucin y consumo, el big data y la inteligencia artificial, la creacin de nuevas redes de espacios industriales y sociales entre otras. Harn falta inteligencia para detectar estas oportunidades, habilidad para ofrecerles condiciones adecuadas hacia dentro y hacia afuera (es decir, que no consistan slo en dejarse colonizar, como hasta ahora) y mucho valor (pero no chulera) para enfrentarse a quienes, entre nosotros y todava con mucho poder para salvaguardar sus privilegios y frenar el cambio que no convenga a sus intereses particulares, representan lo viejo que de lo que debemos deshacernos.

La segunda oportunidad exterior me parece que la ofrece la situacin de la Unin Europa. El lamentable diseo del euro, los errores acumulados en la gestin de la ltima crisis, el mal planteamiento con que se hicieron las ltimas ampliaciones, el brexit, el auge de los movimientos fascistas y la prdida de confianza de la ciudadana en la poltica europea, entre otros factores, estn convirtiendo a la Unin en un problema para sus socios, ms que en la solucin que tendra que ser. Lo malo es que, en este sentido, estamos ya en una situacin muy cercana al lmite. Es muy posible, por ejemplo, que los diferentes movimientos neofascistas ocupen ms de la tercera parte del parlamento que elegiremos el prximo da 26 y estos movimientos traen ahora propuestas de corte neoliberal que justamente viene a reforzar el perfil comunitario que ms dao ha hecho hasta ahora: el de las privatizaciones y los recortes sociales que han multiplicado el negocio de la deuda, paralizado la economa y generado el gran malestar social del que se nutren electoralmente los neofascistas.

El nico lado bueno de esta situacin es que ya resulta impostergable darle respuesta. Si se quiere evitar que Europa se enfangue definitivamente y camine hacia su desintegracin hay que generar inmediatamente un nuevo vector de fuerza que haga frente con decisin a la inercia que la consume.

S que no ser fcil tampoco que la mejor Europa despierte cuando la Unin ya se ha consolidado como un espacio tan servil ante los grupos de presin y poder, anquilosado, terco, ideologizado, difcil de gobernar, lento como una tortuga y con cada vez menos amor propio y atractivo. Pero estas situaciones de fatalidad son tambin las que mejor facilitan las respuestas de urgencia y ms efectivas y creo que ah Espaa podra tener una posicin privilegiada, por su magnitud y por situacin estratgica en el arco meridional. Aunque para ello ser imprescindible que las fuerzas de izquierda obtengan el prximo da 26 unos resultados especialmente buenos dentro de Espaa y en comparacin con lo que ocurra en otros pases y, sobre todo, que cambien su discurso hasta ahora demasiado complaciente con lo que est ocurriendo en Europa. El PSOE (el partido que, con diferencia, va a liderar el gobierno y la presencia espaola en sus instituciones) ya ha dejado notar que se propone intervenir en ellas con ms fuerza pero debera ser consciente de que eso no lo conseguir de todos modos o con cualquier discurso. En esta coyuntura slo se tendr ms influencia en Europa cuanto ms lejos se est dispuesto a llegar y cuantas ms cosas se sea capaz de poner en duda. Y ah la izquierda espaola tiene un gran hndicap porque no se puede olvidar que los socialistas han sido corresponsables de gran parte de las polticas y decisiones que ms dao han hecho en y a Europa. Sin un cambio de opinin y rumbo, no habr oportunidad que valga.

Ayudara a Espaa en esta situacin el hecho de que nuestros intereses coinciden ahora justamente con lo que podra dar un impulso renovado a toda Europa en su conjunto: el protagonismo del Sur, una reconsideracin de las polticas europeas que han fracasado, la puesta en marcha de programas de relanzamiento y de inversin al margen de la barbaridad que supone someter la creacin de riqueza futura a una batalla contra el dficit mal entendida, la lucha progresista contra la deuda como motor de la economa europea, el avance hacia una hacienda europea que permita disponer de una poltica fiscal comunitaria que contrapese (como debe ser) el papel del Banco Central Europeo y que frene el crecimiento de las asimetras y desequilibrios, la eficiencia en el uso de los recursos y las ayudas, la lucha contra el cambio climtico, el reforzamiento de las instituciones y de la Europa de los valores frente a la que, slo al servicio de los intereses mercantiles, no ha sido capaz de generar una autntica ciudadana comunitaria Y, por supuesto, el avance de la democracia frente a la amenaza neofascista cuyo renacimiento es el efecto (como al principio del siglo XX) de mal llamas polticas de austeridad europeas.

Reforzar nuestro papel en Europa y tratar de acomodarnos all en una situacin que se corresponda mejor con nuestra grandeza y peso especfico, sin complejos, debera ser una prioridad para el prximo gobierno. Pedro Snchez conoce bien el mundo comunitario y muchos de sus ministros y ministras han tenido all una dilatada experiencia poltica y profesional, y tambin conocen bien a nuestro pas. Saben, pues, perfectamente que no hemos optimizado todava nuestra presencia en las instituciones europeas y que, a pesar del tiempo transcurrido, los espaoles seguimos viendo a Europa como una especie de allende los mares. Es hora de hacernos fuertes y de dejar de sentirnos como invitados para comenzar a actuar como operadores determinantes de lo que pase en Europa. Incluso entre amistades o socios, no est mal que a veces alguien de un golpe serio en la mesa.

En nuestro interior tambin se abren oportunidades. Es muy posible que los resultados electorales permitan evitar pactos de investidura que volveran a poner en un indeseable primer plano del debate nuestra integridad territorial, y eso es importante.

No me cabe duda de que encontrar la forma de que Espaa encaje consigo misma de la mejor y ms democrtica manera posible es algo prioritario. Pero lo que no puede ser es que este asunto vital se plantee o intentando intilmente que se pudra, como hizo el Partido Popular en la etapa de Rajoy, o cediendo a chantajes de quienes han hecho virtud del supremacismo y del enfrentamiento civil en el seno de su propio territorio y entre sus compatriotas.

A mi juicio, el nico encaje de este problema para que pueda cerrar heridas sin abrir otras nuevas ms dolorosas es el que se produzca en el marco de un nuevo proyecto nacional (que no nacionalista) para Espaa y para el conjunto de los espaoles. Y al da de hoy, un proyecto de esa naturaleza no puede basarse en el mantenimiento de la integridad territorial a garrotazos o a base de amenazas, de incomprensiones e insultos. Ha de venir de la concordia y de la pluralidad solidaria que slo pueden proporcionar el bienestar social suficiente y la democracia efectiva. Es cierto que nada de eso se ha perdido del todo en Espaa pero tambin que se encuentra en grave riesgo, como es inevitable que ocurra en un pas que sin apenas darse cuenta y con ms improvisacin que concierto se ha convertido en otros diecisiete en aspectos esenciales para el bienestar de su ciudadana, en el que la corrupcin y la desconfianza en las instituciones se generalizan, y en donde la economa genera una desigualdad que crece ms que en ningn otro a su alrededor, tasas de paro insufribles o salarios que no dan para salir de la pobreza.

El prximo gobierno debera concentrarse en tratar de resolver todo esto que es lo principal y lo que verdaderamente rompe la unidad nacional y ciudadana y no enfangarse en los caminos de lo accesorio. Si lo hace con acierto, la coyuntura, como he dicho, le puede ayudar

Si un futuro gobierno reclamara a los espaoles el apoyo para cumplir de verdad la Constitucin y si eso lo plantease cordialmente, con transparencia y compromisos verificables, llamando a la complicidad y no al enfrentamiento, y yendo a lo sustantivo en lugar de meterse en charcos continuamente, quiz Espaa comenzara a ser, en lo poltico, una Espaa distinta, ms amigable y fraternal, que es la precondicin imprescindible para que pueda llevarse a cabo cualquier reforma social y econmica que verdaderamente cambie a un pas.

La clave consiste en entender y hacer entender con buena pedagoga que la autntica unidad nacional se consigue cuando la ciudadana tiene, como he dicho, el bienestar suficiente y la democracia autntica que proporcionan seguridad, libertad efectiva y paz. Y para conseguir eso en la Espaa de hoy da lo que se necesita es poner en primer plano el pacto de rentas que frente la desigualdad creciente y genere eficiencia y mejores condiciones para crear riqueza; promover, como ya se ha empezado a hacer, ms equidad fiscal y perseguir el fraude y la economa sumergida; incentivar la produccin y el consumo que atrapan el valor aadido; hacer una apuesta de Estado por el conocimiento y la investigacin, facilitar la transicin energtica; racionalizar el gasto pblico y mejorar su gestin, eludir la trampa de la deuda y promover vas que mejoren la financiacin y la actividad empresarial Y, antes que nada, enfrentarse radicalmente a la corrupcin, practicar la transparencia, extender la cultura y e imponer la prctica de la rendicin de cuentas y reforzar las instituciones para que puedan gozar de la confianza ciudadana.

La derecha espaola se ha credo siempre que es la duea de Espaa y siempre ha identificado sus intereses con los de los ms ricos y poderosos, y no va a dejar de hacerlo ahora. Cabe esperar que tampoco ayude en esta coyuntura y que volver a tirarse al monte utilizando su escuadrn de medios y mediadores para arremeter contra cualquier cosa que haga la izquierda, pero la izquierda no puede responder con la misma actitud ni perder la compostura. Por el contrario, debe poner todo su empeo en combatir el cainismo que ha provocado tanto sufrimiento a lo largo de nuestra historia, no puede caer en la bravuconera ni dejarse llevar por las palabras vacas que levantan pasiones en las propias huestes pero dividen a los pueblos. Tiene que hacer todo lo posible para ganarse apoyos que vayan mucho mas all de sus votantes dando prioridad a los asuntos que quiere ver resueltos la inmensa mayora de la poblacin frente a las demandas, por muy legtimas que sean, de cada una de sus tribus. Dada la correlacin de fuerzas dentro y fuera de Espaa lo que hay que hay que proponerse y conseguir es avanzar lo mximo posible, sin necesidad de asomarse a un abismo al que slo muy pocos estarn dispuestos a acercarse, y ampliar la complicidad y las alianzas sociales.

Desde este ltimo punto de vista, tenemos por delante una gran oportunidad. Pero para aprovecharla ser necesario que el prximo gobierno sea muy sensato, que acte con inteligencia, con mano izquierda (nunca mejor dicho y aunque s que esto es algo imposible para una buena parte de la izquierda) y con gran transversalidad, para poder convertirse en el que, contra viento y marea, restablezca la concordia en Espaa. As, y reforzando nuestra posicin en Europa con planteamientos valientes de reforma profunda y conformando nuevas alianzas meridionales, sern ms fciles los pactos y alianzas que permitan abordar con xito los asuntos esenciales que he mencionado y estar en condiciones para atraer inversiones que no se limiten a ser, como hasta ahora, de mera apropiacin o casi de conquista.

En fin, una gran oportunidad para Espaa si las izquierdas no son tan torpes como en otras ocasiones y si son entonces capaces de neutralizar democrticamente a una derecha que ahora (como ya estamos empezando a comprobar) volver a ser tan poco patriota como casi siempre lo ha sido. Y, por supuesto, si la gente de izquierdas sigue movilizndose en las prximas elecciones y se revalidan o mejoran los resultados del pasado 28 de abril.

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/una-gran-oportunidad/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter