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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2019

Espaa
El plan de estabilidad y la campaa electoral

Juan Francisco Martn Seco
Repblica


Entre las muchas cosas que han podido sorprendernos de la campaa electoral se encuentra la ausencia, a lo largo de toda ella, de uno de los dos grandes problemas que tiene nuestro pas, la pertenencia a la Unin Europea (UE) y a la Moneda nica (el otro es, sin duda, el de las Autonomas y el peligro de desintegracin territorial). Ninguna formacin poltica se refiri en toda la campaa a la UE y a los retos que en todos los rdenes representa para nosotros. Tampoco se trat el tema en los dos debates mantenidos por los candidatos, ni siquiera en el segundo que tan manipulado estuvo por los presentadores y medios de comunicacin anfitriones.

Pero en cuanto han terminado las elecciones, la prosa se ha impuesto a la poesa, y, al menos, el Gobierno no ha tenido ms remedio que mirar a la Unin Europea, dada la necesidad de enviar a la Comisin el programa de estabilidad. Pero eso s, lo ha hecho con un lenguaje muy alejado de la demagogia propia de una campaa electoral. Contrasta, sobre manera, con lo que se ha venido diciendo las semanas anteriores. Cmo no extraarse al observar al Gobierno de Pedro Snchez encomiar la poltica econmica del Ejecutivo anterior?

"Tras cinco aos de recesin, entre 2008 y 2013, el PIB recuper el signo positivo en 2014, iniciando una fase expansiva que se mantiene hasta la actualidad La evolucin de la economa espaola en los ltimos aos refleja no solo una elevada resistencia y fuerte dinmica de recuperacin de la crisis, sino tambin cambios estructurales importantes, que han reforzado su potencial de crecimiento a medio plazo al establecer un patrn de crecimiento ms equilibrado y sostenible En efecto, al contrario que en etapas anteriores, el crecimiento no se sustenta en fenmenos insostenibles (crecimiento excesivo del crdito, sobredimensionamiento del sector inmobiliario, dficit excesivo de balanza de pagos por cuenta corriente y necesidad de financiacin frente al exterior)". Parece que se est refiriendo a la poca de Zapatero.

"Sino que cuenta con fundamentos ms slidos, que explican que el crecimiento est siendo rpido, duradero y compatible con un cuadro macroeconmico equilibrado. As, el crecimiento econmico registrado desde 2014 ha permitido avanzar en la correccin de algunos desequilibrios heredados importantes: la tasa de desempleo se ha reducido en ms de doce puntos, desde el mximo del 26,9% en el primer trimestre de 2013; el saldo por cuenta corriente tiene signo positivo desde entonces, incluso con tasas de crecimiento de la demanda interna elevadas; se ha reducido la posicin deudora neta de la economa espaola frente al resto del mundo; y se ha redimensionado el sector de la construccin residencial".

" El proceso de consolidacin previsto ha de sumarse al significativo ajuste fiscal llevado a cabo en Espaa durante los ltimos aos. En el periodo 2011-2018, el dficit pblico se ha reducido en ms de siete puntos de PIB. Casi la mitad del ajuste fiscal realizado en este periodo ha sido estructural, situndose Espaa entre los pases europeos que mayor consolidacin fiscal han realizado".

En el programa de estabilidad, el Gobierno de Snchez, tras recordar el buen hacer del Ejecutivo de Rajoy en todas estas materias, parece que promete a las instituciones europeas continuar en la misma senda y manifiesta que "su compromiso con la disciplina fiscal es indudable". As, establece unos objetivos hasta el ao 2022, acomodados y en consonancia con las exigencias comunitarias. Es verdad que el papel es muy sufrido y admite casi todo. No obstante, las cifras tienen que tener alguna coherencia y ah es donde el programa anunciado presenta lagunas difciles de justificar. La Comisin ha puesto ya en duda que las cifras de dficit se puedan cumplir para este ao y el prximo. La incertidumbre sin embargo es mucho mayor para los ejercicios sucesivos.

Por una parte, Pedro Snchez se ha llenado la boca, y no solo en la campaa electoral, afirmando la finalidad y el papel social de su Gobierno, y criticando duramente los ajustes que acometi el anterior. En el mismo plan de estabilidad se incide en la preocupacin por el gasto social y los servicios pblicos, as como en la dedicacin especial que se va a dar a estos captulos: sanidad, educacin, etc. Pues bien, para medir adecuadamente este objetivo, al margen de las ocurrencias de los viernes sociales, hay que mirar a la evolucin del consumo pblico (gasto en el consumo final de las administraciones pblicas). Las previsiones que el Gobierno establece para esta magnitud en los aos futuros no van precisamente por este camino.

Era de esperar que un gobierno que se jacta de ser social estableciese que el consumo pblico, despus de los recortes sufridos, y de la continua prdida de peso relativo en el PIB experimentada desde 2010, se recobrase y creciese a un ritmo mayor que esta ltima variable, aunque fuese tan solo para recuperar el porcentaje del que disfrutaba con anterioridad a la crisis. Pues nada de eso, los incrementos reales que se establecen para el periodo 2019-2022 son 1,9, 1,6, 1,5 y 1,4%. Todos ellos inferiores a los respectivos del PIB real: 2,2, 1,9, 1,8 y 1,8%.

Lo mismo cabe decir referente al gasto total, que descender desde el 41,3% PIB al 40,7% del 2019 al 2022. El Gobierno se apresura a decir que ello no representa ningn recorte, sino simplemente que esta partida crece menos que el PIB real. Pues ese es el problema, que constituye una minoracin de la importancia que dentro de la economa nacional va a tener el sector pblico y, desde luego, lo que no se va a conseguir es una recuperacin de los muchos recortes que se han dado a lo largo de estos aos a los bienes y servicios pblicos.

Dentro de las razones dadas por el Gobierno para explicar el escaso incremento del gasto pblico se encuentra el recurso a los ahorros que se van a generar por las reformas derivadas de la auditora que est realizando la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Todo menos independiente. La aseveracin resulta un tanto risible. Primero por la escasa capacidad que puede tener la AIReF para realizar un trabajo de tal envergadura, y segundo porque casi todos los gobiernos se han propuesto lo mismo sin que se llegase a buen puerto y es que, a pesar de la mucha demagogia existente sobre todo entre los periodistas y los medios de comunicacin, no es fcil podar de forma significativa el sector pblico.

El consumo pblico se compone fundamentalmente de sueldos y salarios, pero las cuantas importantes y representativas a nivel macroeconmico no estn en los costes de la burocracia -que es lo que todo el mundo piensa de inmediato y donde supone que se encuentra el despilfarro-, sino en la educacin, en la sanidad, en la polica, en la justicia, etc. La reduccin del gasto implica menos personal o sueldos ms reducidos. En ambos casos se produce un deterioro del servicio, aulas saturadas, enormes listas de espera en la sanidad, retrasos excesivos en los juzgados, etc.

Tampoco por el lado de los ingresos parece que las cuentas cuadren demasiado bien. Segn el plan de estabilidad, el Gobierno prev elevar la presin fiscal del 35,1% en 2018 al 37,3% en el 2022, lo que va representar un incremento en la recaudacin de ms de 26.000 millones de euros. En principio, no habra nada que objetar. Es totalmente cierto que en nuestro pas se ha venido desarbolando, reforma tras reforma, el sistema tributario, de manera que la presin fiscal en Espaa se sita varios puntos por debajo de la media de la Unin Europea. Todo aquel que examine objetivamente el presupuesto tiene que llegar a la conclusin de que, si se quiere mantener la economa del bienestar, se precisa una reforma en profundidad del sistema fiscal, lo que ningn partido se atreve a defender, excepto Podemos, y eso de una manera un tanto chapucera y desorganizada.

Dnde radica entonces el problema? En que el Gobierno en el pacto de estabilidad no concreta de dnde va a sacar el dinero. Los sanchistas tenan razn cuando durante la campaa electoral exigan a aquellos partidos que de forma un tanto osada y delirante proponan rebajas impositivas a gog que explicasen qu gastos iban a recortar como contrapartida. Pues por el mismo motivo habra que exigirle al Gobierno que especifique qu tributos piensa elevar.

El pacto de estabilidad nicamente concreta la subida de impuestos respecto al ao 2020, en el que se espera que entren en vigor las medidas fiscales establecidas en los presupuestos de 2019, que no pudieron aprobarse y cuya contribucin cifra el Gobierno en 5.654 millones de euros. Resulta dudoso que esta cifra se alcance, ya que, al ser en parte el resultado de gravmenes nuevos y un tanto novedosos, se desconoce cmo van a funcionar y cul va a ser su capacidad recaudatoria, pero en cualquier caso estarn muy lejos de los 26.000 millones en los que se cifra la recaudacin para el ao 2022, a efectos de elevar la presin fiscal 2,2 puntos y cumplir as las previsiones de dficit establecidas en el plan de estabilidad.

El Gobierno pretende engaar al personal cuando afirma que la diferencia entre los 26.000 millones de euros y los 5.654 se recaudar como consecuencia del incremento de la actividad y empleo. Y desde el diario El Pas, siempre presto a ayudar a Pedro Snchez, se pretende explicarlo con gran paciencia y pedagoga. Pero tambin se equivocan, porque el impacto que puede tener el incremento de la actividad y el empleo est ya contemplado en el simple hecho de mantener la presin fiscal. Esta variable es un cociente entre la recaudacin y el PIB, luego para que se mantenga constante el numerador debe incrementarse en la misma medida que el denominador. El incremento de presin fiscal no puede deberse al aumento de la actividad y el empleo a no ser que supongamos que la elasticidad de la recaudacin sobre el PIB es muy superior a la unidad, lo que es mucho suponer.

Una vez ms, el Gobierno pretende engaarnos y, de paso, engaar a la Comisin. No tiene ninguna intencin de acometer una reforma en profundidad del sistema fiscal. Se contenta con unos cuantos parches, ya diseados en el presupuesto no nato de 2019. Todo se reduce a crear algunas figuras tributarias desconocidas que no se sabe muy bien cmo van a funcionar ni sobre quines va recaer finalmente el gravamen, aunque en algunos casos como en el impuesto sobre el gasleo s se conoce: sobre los ciudadanos de menores rentas que son los que no pueden cambiar de coche de un da para otro. El Gobierno no piensa, en realidad, elevar la presin fiscal y por lo tanto cumplir los objetivos de dficit, pero si no tuviese ms obligacin que cumplirlos por estar en la Unin Monetaria, se vera abocado a tener que hacer importantes recortes en el gasto pblico, que es lo que hoy por hoy no quiere confesar.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/05/09/el-plan-de-estabilidad-y-la-campana-electoral-2/#



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