Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2019

La clave est en diferenciar entre exigencias y derechos, y en disociar autodeterminacin y nacionalismo tnico
Un nico Estado democrtico es la mejor va para palestinos e israeles

Ben White
Middle East Eye

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


No habr una solucin de dos Estados para Israel y los palestinos. Las reiteradas advertencias que se suceden desde hace aos sobre su inminente desaparicin no han promovido la profunda reflexin que ello requiere.

Durante el ltimo medio siglo las autoridades israeles han anexionado de facto Cisjordania y de jure Jerusaln Oriental (no reconocida internacionalmente).

Siendo cierto que los hechos sobre el terreno son importantes, el fracaso de que no se haya establecido un Estado palestino soberano y viable en los Territorios Ocupados no se debe fundamentalmente al nmero de asentamientos israeles.

Poltica, no la prctica de los hechos creados

El fin de la solucin de dos Estados no se debe a que la poblacin colona haya alcanzado un punto de no retorno ni a las acciones de extremistas de ambos lados sino al rechazo israel a la soberana y a la autodeterminacin palestinas. En otras palabras, se trata de poltica y no de la prctica de los hechos creados.

Los intentos de negociar un acuerdo entre Israel y la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP) siempre se han quedado cortos por una sencilla razn: lo mximo ofrecido por Israel nunca se acerca al mnimo que los palestinos pueden aceptar. El espacio entre ambos puede variar pero sigue siendo irreconciliable. Antes de su asesinato, el ex primer ministro Yitzhak Rabin declar que bajo una solucin permanente los palestinos tendran una entidad que es menos que un Estado. Ahora el primer ministro Benjamn Netanyahu ofrece a los palestinos (en el mejor de los casos) un Estado menor. Benny Gantz se present a las elecciones proponiendo vagamente la separacin pero no la creacin de un Estado palestino.

Entonces, qu cabe esperar? Una posibilidad una certeza a corto plazo es que se mantenga el statu quo: un nico Estado de apartheid de facto con grados de autogobierno palestino.

Otra posibilidad es que Israel se anexione oficialmente parte o la totalidad de Cisjordania ocupada. Muchos sectores de la extrema derecha israel expresan abiertamente que hay que consolidar la formalizacin de un Estado nico de apartheid entre el ro Jordn y el mar Mediterrneo y consideran que hay una oportunidad para avanzar en este objetivo.

Preservar las desigualdades

Son varios los escenarios que abarcan las variables de una anexin; algunos, por ejemplo, abogan por la anexin formal del rea C alrededor del 60% de Cisjordania dejando las reas A y B a cargo de una entidad autnoma palestina (en otras palabras, similar a la que existe hoy en da).

Es poco probable que el plan de paz de la administracin Trump, que segn se acaba de informar se publicar despus del Ramadn, en junio, vaya a ofrecer algo sustancialmente diferente del statu quo, es decir, de la autonoma palestina en un contexto de control total israel. El plan podra incluso permitir que Israel se anexionase oficialmente partes de Cisjordania ocupada. Una cosa est clara: los responsables de la Casa Blanca tanto en las declaraciones que se les atribuyen como en las oficiales han rechazado el marco de la solucin de dos Estados.

En adelante es importante que seamos conscientes de que otras alternativas aparentemente ms progresistas que la solucin de dos Estados pueden servir igualmente para mantener las desigualdades existentes. El Movimiento de la Federacin, por ejemplo, propone la anexin formal israel de Cisjordania, el establecimiento de un gobierno regional federal, y la divisin del Estado en 30 cantones, de los cuales unos 20 tendran mayora juda.

Los co-presidentes de este movimiento, Emanuel Shahaf, antiguo miembro de la Oficina del primer ministro, y Aryeh Hess, ex funcionario de la Agencia Juda, puede que promuevan en su plan trminos de autonoma localizada e igualdad socioeconmica pero en la letra pequea toma cuerpo la muy conocida batalla demogrfica.

Como argumenta Shahaf en el peridico israel Haaretz, Para que cambie el mtodo de gobierno tiene que haber una doble mayora [juda]. No slo una mayora demogrfica sino tambin una mayora de cantones. La necesidad de una mayora juda presupone que el plan sencillamente excluye por completo la Franja de Gaza.

Shahaf y Hess sugieren que su plan de federacin/cantones ofrece ventajas a los palestinos. Sin embargo, no slo reconocen que la propuesta est lejos de ofrecer una solucin realmente equitativa, sino que aspiran a que los palestinos la acepten simplemente porque estn tan debilitados que aceptarn cualquier cosa razonable.

La vieja asimetra

La verdad es que estn debilitados. Los palestinos estn geogrficamente dispersos, sin Estado, fragmentados por las restricciones israeles y asolados por graves divisiones y crisis polticas internas. Estas debilidades, que agravan la vieja asimetra con respecto a Israel, hacen que corresponda en mayor medida a los agentes externos en particular a los que tienen posibilidades de influir garantizar que lo que venga despus del paradigma de los dos Estados no sea reproducir los mismos privilegios estructurales y la misma discriminacin que han caracterizado a la etnocracia israel hasta la fecha.

Un estudio publicado el ao pasado por el Baker Institute for Public Policy de la Universidad de Rice y el Carnegie Endowment for International Peace bajo el ttulo Dos Estados o uno? Revaluar el impasse israelo-palestino, afirma que cualquier solucin debe abordar adecuadamente las necesidades de ambas partes. En ese contexto, los autores del informe rechazan un nico Estado democrtico basado en el modelo de una persona, un voto aduciendo que la mayora de los israeles probablemente no aceptara este llamamiento a la igualdad porque en l se vislumbra lo equivalente a la desaparicin de su Estado actual.

El problema es que la objecin que oponen la mayora de los israeles judos a un llamamiento a la igualdad se trata como un veto pero no se cuestiona si la objecin es legtima o no.

Oportunidad de reiniciar el sistema

 

Aqu toma relevancia el caso del apartheid en Sudfrica. Est claro que la oposicin de la poblacin blanca a la igualdad se hizo evidente a la hora de trazar un rumbo y elegir estrategias apropiadas para seguir adelante. Pero la necesidad de los sudafricanos blancos de conservar sus privilegios estructurales no fue tratada como un veto a la transicin hacia la era post-apartheid.

Hacer que las exigencias israeles se confundan con derechos y permitir que esas exigencias definan los parmetros de lo posible viene siendo caracterstica de las iniciativas de paz desde la negativa de Israel a tolerar el [derecho al] retorno de los refugiados palestinos, hasta el surgimiento de los llamados bloques de asentamientos en Cisjordania que todo el mundo sabe acabarn formando parte de Israel para siempre.

Ahora hay una oportunidad un imperativo de situar los valores verdaderamente democrticos en el centro de un acuerdo posterior a la era del marco de dos Estados, de manera que principios como la igualdad ya no se subordinen a la exigencia israel de un Estado tnico y de mayora juda.

No ser fcil pero uno de los ingredientes clave es una estrategia que rara vez consideran (mucho menos defienden) los analistas y los polticos occidentales: la presin econmica y diplomtica sustancial sobre Israel.

Es hora coger al toro por los cuernos: no se puede permitir que el rechazo israel determine los parmetros de un acuerdo poltico o que lo siga haciendo sin coste alguno.


Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/single-democratic-state-offers-best-path-forward-israelis-and-palestinians



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