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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2019

Juego de Tronos
Fantasma fue abandonado malherido y sin una caricia de despedida

Javier Cortines
Rebelin


Abandonar al lobo luargo Fantasma sin una caricia, sin un beso, sin un veterinario que le curase las heridas, despus de convertirse en uno de los hroes de la Gran Guerra, ha sido lo peor de los ocho episodios de Juego de Tronos. Se perdi una ocasin de oro para reconocer a los millones de mascotas de todo mundo que hacen compaa a sus dueos, sobre todo en momentos de gran soledad, y estn dispuestos a todo para protegerles, incluso a morir por ellos. Que hacen un trabajo impagable.

Siempre que una persona no est podrida, desarrolla unos lazos afectivos con su mascota que eleva a ambas partes. Querer a un animal nos hace ms humanos, y viceversa, la mascota se humaniza a nuestro lado y, de la forma ms natural del mundo, se convierte en un miembro de la casa que comparte las penas y alegras de la familia.

Jon Nieve cont con la lealtad de Fantasma toda su vida. El lobo fue el nico que le vel cuando estaba muerto. La bestia alz las orejas de alegra cuando vio que resucitaba. Salv a su amigo Sam cuando iban a darle una paliza de muerte. Si fue su ngel de la guarda, por qu el rey del Norte le lanza una fra mirada que convierte en hielo el corazn de cualquier persona que siente afecto por los animales?

Qu bonito hubiera sido ver a un Jon Nieve abrazando a Fantasma! Curando sus heridas, susurrndole unas palabras amables, agradecindole su valenta en el combate, prometindole que regresar y siempre tendr un lugar, junto al fuego, en el hogar donde dio sus primeros pasos como cachorro.

Qu bonito hubiera sido haber utilizado esas escenas para hacer una campaa denunciando el abandono y el maltrato animal, esa lepra de nuestra sociedad que se extiende en las vacaciones de verano cuando las mascotas estorban y muchos las abandonan, o las matan como si fueran ratas venenosas. Hay quien las deja encerradas en un balcn sin agua, con temperaturas de ms de 40 grados, hasta que el animal enloquece y se suicida lanzndose al vaco.

He visto a ciegos que no son nada sin ese perro que les gua por la calle, que se para en los semforos cuando la luz est roja. Que te avisa ante cualquier peligro. Que interpreta la alegra y la tristeza de su amo como si fueran la prolongacin de ste, una simbiosis conmovedora, hermosamente trgica. La eterna necesidad de apoyarnos en el hombro del otro porque hasta los dioses tienen su taln de Aquiles.

Fantasma qued al final como esos hroes, jams reconocidos, que s marcan la diferencia a la hora de cambiar el curso de las cosas. Esos seres invisibles que no tienen calles a su nombre, ni estatuas en plazas pblicas pero que, sin ellos, sin su aporte, hoy estaras pasando hambre o haciendo cola en los comedores de la Caridad.


Blog del autor: http://m.nilo-homerico.es/reciente-publicacion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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