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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2019

La farsa constitucional

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


La UMD fracas, entre otras cosas, porque la unidad de planteamiento era no solo inexistente sino que los planteamientos eran contradictorios e irreconciliables.

Antonio Maira


La situacin por la que atraviesa nuestra democracia, sobre todo despus de la irrupcin a cara descubierta de los neonazis franquistas en las Cortes del Reino de Espaa, incluidos sus generales monrquicos, y la especial responsabilidad que la Constitucin de 1978 otorga a nuestras Fuerzas Armadas, con el rey como su Comandante en Jefe a la cabeza, motivan esta breve intervencin.

Corresponde este sucinto anlisis a mi percepcin como militar espaol entre los aos 60 y 90 del siglo pasado, militante de la Unin Militar Democrtica (UMD), creada en septiembre de 1974 y desaparecida en junio de 1977, cuya duracin efectiva fue inferior a 3 aos.

La UMD fue una organizacin clandestina creada en las postrimeras de la dictadura. Fue un operacin planeada al calor del 25 de abril portugus por algunos militares prximos a las direcciones del PSOE/PSC de Felipe Gonzlez y del PCE de Santiago Carrillo, con conocimiento del prncipe Juan Carlos de Borbn, del que era compaero de promocin el capitn Bernardo Vidal, miembro de la UMD.

El PSOE se postulaba por aquellos aos como un partido republicano y marxista. Propona la ruptura democrtica y la instauracin de una Repblica federal, mientras que el PCE, cuyos militantes fueron la vanguardia hegemnica de la oposicin clandestina a la dictadura, abandonaba en 1977 sus seas de identidad republicanas y abrazaba, junto al PSOE, la monarqua del 18 de julio como forma de estado, la bandera bicolor de la dictadura y el ominoso himno real.

Qued as asegurada la hegemona del poder franquista mediante una metamorfosis que se vino gestando desde los aos 60 del siglo pasado, consolidada finalmente mediante los pactos de la Transicin. Es, pues, la monarqua del 18 de julio, impuesta por el dictador mediante dos decretos leyes.

Al trmino de la dictadura no se restituy la legalidad democrtica, destruida por el golpe monrquico-fascista y la guerra de exterminio que desencaden, apoyada por Hitler y Mussolini. Es decir, no se restituy la Constitucin democrtica de 1931, ni la bandera constitucional espaola tricolor, ni su himno constitucional. Se trat de una operacin de las lites polticas y econmicas de la dictadura franquista cuyo fin no fue otro que recubrirse de una apariencia democrtica, manteniendo intacto el ncleo de poder representado por la Monarqua, reinstaurada por Franco y blanqueada por el socialista Felipe Gonzlez y el comunista Santiago Carrillo.

Ambos obtuvieron pinges beneficios como contraprestacin a la operacin de blanqueo de la monarqua. Fue una simbiosis de la lite econmica, forjada al amparo de la dictadura, con las direcciones del PSOE y del PCE.

En octubre de 1977 Santiago Carrillo, secretario general del PCE, era presentado en olor de santidad en el Club Siglo XXI por Fraga Iribarne, uno de los ministros de la dictadura, firmante junto a Franco de la pena de muerte del dirigente comunista Julin Grimau, ejecutado tan solo 14 aos antes por un pelotn militar.

Las condiciones de contorno que rodearon a las decisivas elecciones de junio de 1977, lo fueron en un clima de propaganda oficial antirrepublicana, es decir antidemocrtica, en la que los partidos que no acataron la monarqua como forma de Estado no fueron legalizados y, por tanto, no pudieron participar en aquellas decisivas elecciones, quedando trucado todo el proceso electoral, pretendidamente constituyente.

Cuarenta aos despus, la regresin de las libertades y los derechos sociales arrancados en la transicin es bien conocida por todos.

El colectivo de militares republicanos Anemoi, que me honro en representar, apoya sin reservas el camino hacia la Repblica preconizado por el Comit por la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP).

Dos de nuestros compaeros republicanos, el comandante Juli Busquets y el coronel Luis Otero , ambos fundadores de la UMD, ya fallecidos, merecen toda nuestra consideracin y respeto. Pedimos al Ayuntamiento de Madrid el cambio del nombre de la actual calle Vctor de la Serna, conocido escritor filonazi, por el de Comandante Luis Otero . Asimismo pedimos al Ayuntamiento de Barcelona la inclusin en su callejero del Comandante Juli Busquets .

Uno de nuestros compaeros republicanos, el cabo Marco Antonio Santos Soto, valeroso defensor de los valores democrticos, ha sido sancionado recientemente por el Jefe del Estado Mayor del Ejrcito por firmar un manifiesto antifranquista junto a otros compaeros militares. Est siendo perseguido por una justicia militar anacrnica por decir salud y repblica. Exigimos la anulacin de las sanciones y el sobreseimiento de los procedimientos en curso.

Salud y Repblica!

Madrid, 11 de mayo de 2019

Manuel Ruiz Robles, capitn de navo, coordinador del colectivo Anemoi.

@colectivoanemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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