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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2019

La democracia insuficiente

ngel Cappa
Rebelin


Despus de la muerte de Franco la democracia representativa cumpli la funcin de reacomodar al pueblo en los derechos que la dictadura fascista le haba arrebatado por la fuerza. Fueron 40 aos de sometimiento y de volver a sentirse ciudadanos en un modo de vida anhelado por la mayora y tambin desconocido; inevitablemente llevara un tiempo.

Pero ese tiempo ya pas. Podemos decir que el pueblo es lo suficientemente maduro y adulto como para aspirar a una profundizacin de esa democracia que hoy resulta claramente insuficiente. Los polticos se han apartado tanto de los electores que se han convertido en personajes ajenos, distantes, en todo caso famosos que hablan un lenguaje muchas veces interesadamente ambiguo y pretendidamente culto, incomprensible hasta para ellos mismos.

Errejn, por ejemplo, de vez en cuando nos acerca a Laclau con sus significantes vacos y a su peronismo interclasista como el modelo a seguir. Lo cierto es que muy pocos saben el significado de esos significantes aparentemente significativos y por otra parte el peronismo tiene varias caras: es revolucionario con John W. Cooke y Evita, burcrata con los dirigentes sindicales corruptos, capitalista redistributivo con Cristina Fernndez, terrorista de Estado con Lpez Rega e Isabelita y siempre engaoso con el mismo Pern que, como dijo el poeta Tejada Gmez, incendi a la clase obreray llam a los bomberos.

A Errejn lo seduce precisamente lo que l cree que es el peronismo y especialmente su supuesto interclasismo. Por eso afirma que si gana en las prximas elecciones en la Comunidad de Madrid gobernar para todos, como si eso fuera posible, como si no hubiera intereses de clase contradictorios.

Pablo Iglesias se pone la boina de la rebelda revolucionaria o la chaqueta y corbata de la sensatez gobernante, segn venga la mano. Hay momentos en los que nos dice que, cuando ramos idiotas y abusbamos de izquierdismo, pensbamos que las cosas se consiguen en la calle y no en las instituciones. En otros nos incita a volver a las calles para conseguir mejores condiciones de vida. Empez promoviendo los crculos vecinales para que la gente participara y termin haciendo un referndum para saber si era correcta su decisin de comprarse un chalet. O sea, de la intencin de mandar obedeciendo a la revista Hola como si tal cosa.

El PSOE, fiel a su destino felipista de soporte esencial de la sociedad de mercado, coquete brevemente con la izquierda insumisa cuando Pedro Snchez se sinti desplazado por los barones de antao y baj hasta las bases con un pster del Che Guevara y todo. Le dur lo que la felicidad a los pobres. En cuanto retom el mando y recuper su lugar de dirigente institucional y hombre de Estado se olvid inmediatamente de aquellos deslices socialistas; con una actitud prepotente y colonialista se atrevi a darle un plazo a Venezuela para que llamara a elecciones o, tal cual el mandato de EE.UU., reconociera al autoproclamado presidente Guaid, una marioneta de los estadounidenses empeados una vez ms en invadir un pas latinoamericano para apoderarse de sus bienes.

Claro que, un rato antes, acept seguir vendindole armas a Arabia Saud para que siga machacando a su pueblo y asesinando a los indefensos pobladores del Yemen. Inclusive tampoco le import que los saudes descuartizaran a un opositor a la vista del mundo entero. Eso no entra en los derechos humanos, habr pensado Snchez, digo yo.

A todo esto Izquierda Unida, que tiene a Alberto Garzn como el nico discurso realmente de izquierda de todo el panorama poltico espaol, se diluye poco a poco enredado en los pactos con Unidas Podemos, a pesar de que sus militantes rechazaron en un referndum ir juntos a las elecciones. Referndum que, sorpresivamente, no fue tenido en cuenta.

Nos queda la derecha o, como bien fue bautizada, el trifachito. De autodefinirse de derecha sin complejos y aceptar el acercamiento correligionario del neofascista Vox, Pablo Casado invoc al centro con la rapidez de un da para el otro cuando choc con la acusada derrota en las urnas.

Rivera, que tambin aceptaba de buen grado y gusto formar parte del tro ms mentado en defensa de nuestros valores occidentales y cristianos, se autodesign jefe de la oposicin y se separ de las malas compaas, para buscar clientes discretamente franquistas por su cuenta.

Olvidemos a la derecha, que finalmente seguirn unidos porque lo que realmente defienden es el bolsillo y en eso no hay ni habr disputa.

Olvidemos tambin al PSOE, que no ser capaz de traicionar su destino felipista para atornillar al sistema todo lo que haga falta y alinearse con EE.UU. para lo que guste mandar.

Fijmonos en la izquierda. Nadie cuestiona al capitalismo como sistema, cosa que hizo hasta el papa Francisco. Es un sistema que mata, dijo el pontfice. El capitalismo utiliza el capital para someter y oprimir al hombre, dijo tambin.

Nadie nos considera adultos como para participar directamente en la toma de decisiones que ataen a nuestras vidas, sin despreciar el parlamentarismo. Nos piden la confianza para hacerlo ellos, que para eso son instruidos y saben. Tambin nos consideran clientes, como los que mandan. Nadie se propone hacer de esta democracia insuficiente, incompleta, un instrumento vlido para que entre todos cambiemos la sociedad. Es decir, hacer que la democracia sirva para ir construyendo una sociedad mejor, ms justa, autnticamente democrtica.

No se dan cuenta de que as nos quitan hasta las ganas de ir a votar?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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