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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2019

Por el derecho a ver un elefante de verdad

Adri Casinos
Metrpoli abierta


No es ningn descubrimiento que Espaa haba arrastrado un considerable atraso en el campo cientfico hasta principios del siglo XX. Las ciencias naturales no fueron indemnes a dicho atraso, dado que se frustr el prometedor impulso que tuvieron durante la Ilustracin. Recordemos que el llamado edificio Villanueva, sede del Museo del Prado, fue mandado construir por Carlos III para sede de un museo de ciencias naturales. En esos casos suele aparecer la duda que alude a la longitud de la nariz de Cleopatra. Pero la realidad es la que es y el Museo Nacional de Ciencias Naturale s, con todos sus mritos y esfuerzos de las ltimas dcadas, es difcilmente comparable a sus anlogos de Londres, Pars, Viena o Bruselas-Tervuren, por poner algunos ejemplos. En la periferia del pas tan solo en los ltimos aos se ha desarrollado una red importante de espacios expositivos en historia natural, en especial en paleontologa. Es inexcusable mencionar Valencia, con la magnfica coleccin Rodrigo Botet, Dinpolis en Teruel, el MUJA en Asturias o el centro sobre evolucin humana de Burgos.

En esa periferia quiz la excepcin ms notable era el conjunto de centros del Parc de la Ciutadella de Barcelona, cuyos orgenes se remontaban a finales del XIX. Y utilizo el pasado porque tambin en ese campo nuestra ciudad ha perdido posiciones. No voy a reincidir en mi alegato sobre el estado lamentable en que se encuentran dichos centros, que ya he analizado en otro medio, salvo para denunciar que el pasado viernes 3 de mayo se le ha dado la puntilla al citado conjunto con la sentencia de muerte que se ha dictado para el Zoo .

Rememoremos. En el pleno municipal del citado da se puso a votacin un plan estratgico, ya de por s peligroso para el porvenir del centro, segn sealan sus trabajadores, as como la llamada iniciativa animalista. Creo que yo no era el nico en creer que, por diversas razones, ambas propuestas eran excluyentes. Sin embargo las dos fueron aprobadas, una por unanimidad y otra por mayora; o sea que hubo una serie de concejales que dijeron s a todo. Quisiera recordar que mientras el plan estratgico habla de reducir las 300 especies actuales a 200, la propuesta animalista las deja en 11. Creen los ediles implicados que 200 es igual a 11? No creo necesario hacer ms comentarios sobre dicha ecuacin. Parece ser que la plataforma ZOOXXI ha aceptado, de forma generosa, negociar un aumento del citado nmero de especies. En cualquier caso, que el plan estratgico haya sido aprobado por unanimidad es papel mojado, ya que, segn se me informa, la ordenanza resultado de la propuesta animalista tiene rango superior. Pregunta: entonces a qu viene todo ese parip?

En el escaso debate que se ha producido sobre la cuestin (parecera que la sociedad civil barcelonesa est en pleno letargo) no he odo por parte de ningn electo municipal una alusin al valor educativo indiscutible que desempea el Zoo, a sus caractersticas indudables de equipamiento cultural. Ninguno ha evocado la importancia que tiene que un barcelons, sobre todo nio, pueda ver cmo es un elefante en la realidad. Quiz ocurra que nos hemos vuelto tan virtuales que creamos que basta con ver al animal en la pequea o en la gran pantalla. Claro que tambin pudiera ser que la seora Colau se descolgara con un plan para organizar estancias de los escolares barceloneses en Botswana, pongamos por caso. En perodo electoral cualquier promesa es posible, especialmente por su parte. Y lo sealado sobre su funcin cultural y divulgativa no es bice para recordar que un zoo tiene tambin otros objetivos, como la conservacin de la biodiversidad animal amenazada, accin que no puede reducirse al mbito puramente local, especialmente en el momento presente. Vase el muy reciente informe de la ONU sobre la posibilidad de una extincin masiva en el prximo futuro. Ese informe es bastante concluyente respecto a lo utpico de la propuesta de refugios o santuarios, uno de los caballos de batalla animalista.

Cmo se ha llegado a tan estrambtica situacin, que condena a la ignorancia zoolgica a la ciudadana? Los afines a las tesis colauistas, y sus corifeos, se llenan la boca proclamando que la tramitacin de la propuesta animalista ha sido posible mediante una iniciativa popular, que debera considerarse como el ejemplo superlativo de democracia. Particularmente siempre he credo que los ensayos de democracia directa en un sistema representativo pueden llevar a una cierta disfuncin, a no ser, entre otros requisitos, que la consulta directa, adems de cumplir estrictamente con la legislacin, haya supuesto un nivel de participacin significativo. Pues bien, la citada iniciativa popular ha consistido en recoger 13.000 firmas, o sea menos del 1% de la poblacin barcelonesa. Y el plenario municipal ha consentido que mediante esas firmas se cortocircuitara la legtima representacin ciudadana, con el agravante que ninguno de los partidos implicados se haba presentado a las anteriores elecciones municipales con una propuesta que, ms a la corta que a la larga, le suponga a la ciudad perder un equipamiento cultural de la mayor importancia. En ese contexto tambin cabra preguntarse sobre la unanimidad con que se acept el plan estratgico. En definitiva, se ha hurtado a la ciudadana un derecho fundamental.

La imposicin que denuncio es un verdadero atentado a la pluralidad y a la convivencia. Un claro ejemplo de fundamentalismo, ms propio de tiempos que creamos superados. Una muestra clara de supremacismo por parte de una minora que, creyndose en posesin de la verdad, impone su opcin al resto. El movimiento animalista ha intoxicado totalmente la legtima preocupacin por el bienestar animal, creando un discurso de lo que es polticamente correcto sobre el tema, aceptado de forma sumisa por la clase poltica y gran parte de los medios de comunicacin. Parque Zoolgico de Barcelona? Delenda est.

Fuente: https://www.metropoliabierta.com/opinion/derecho-ver-elefante-verdad_16583_102.html



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