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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2019

Entrevista a Joaqun Miras sobre asuntos polticos y culturales (I)
Hay en el seno de la obra de Marx una confrontacin entre axiologas metafsicas distintas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro fundador de Espai Marx, uno de los grandes conocedores del pensamiento de Hegel, Marx, Lukcs, Gramsci y Sacristn en nuestro pas, y autor, entre otras obras, de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

Iniciemos una nueva conversacin mensual (o de perodo afn) querido Joaqun. Segus con el seminario que estabais haciendo en Espai Marx sobre un libro de Michael Heinrich?

S, este ao, en uno de los dos seminarios en que participo, leemos la obra de Heinrich, Crtica de la economa poltica, que t ests comentando muy agudamente en Rebelin.

Es una obra de 2004, y, segn explican amigos, posteriormente, Heinrich ha matizado opiniones. La obra es valiosa e interesante. Sin embargo, para mi gusto, es en exceso un intento de presentarnos una nueva cannica unitaria de lectura de la obra de Marx, de El Capital , y de presentarla como la que, descuidillos aparte, s elabor Marx: la suya s responde a su intencin.

Y ese no sera un buen enfoque en tu opinin

No. En primer lugar, Heinrich da por sentada la unidad y la autora de la obra en tres volmenes denominada El Capital, y as, en notas, por ejemplo, para explicar asuntos que a su juicio quedan abiertos, sin respuesta clara en el libro primero (el nico libro de El Capital escrito por Marx), remite al libro III. Y no hay en la obra referencia alguna al hecho de que tras escribir cuatro enormes borradores, antes de 1867 y tras estudiar frenticamente, despus de la segunda edicin del libro primero -y de ensayar, al menos, en 1878, un nuevo intento de escritura del libro segundo, del que, creo, salen los dos primeros captulos-, la obra queda inconclusa: El capital se limita al libro primero, que es lo nico publicado por Marx, en diferentes ediciones y con redactados alternativos, eso s.

En segundo lugar, en los escritos de madurez de Marx, los manuscritos con los que intenta elaborar El Capital, los estudiosos que se atienen a la textualidad, sealan que hay muchas dudas, mucho caminar en sentidos diversos sobre los mismos temas, y no solo diversos niveles de abstraccin a la hora de elaborar modelos explicativos.

En fin, t conoces mejor que yo la obra de Manuel Sacristn, el volumen por ti editado con el ttulo Escritos sobre El Capital (y textos afines), en la editorial de El Viejo Topo.

Con prlogo de Alfons Barcel y eplogo de scar Carpintero. Y no es tan evidente que yo conozca mejor que t la obra de Sacristn.

Exacto. Sacristn, que con excelente criterio, define el marxismo como una cultura y como una tradicin revolucionaria, emancipatoria, a la que l pertenece, a la que pertenecemos, escribe, al menos en tres ocasiones, que la obra de madurez de Marx est fracasada (en una ocasin escribe fracaso definitivo).

Creo que la obra de Marx es de enorme importancia, que partir de ella es fundamental

Y por qu es fundamental?

Porque es de los pocos estudiosos del capital que considera que las crisis del capitalismo son inmanentes al mismo. Junto con Polanyi y quiz Keynes, que creo adopta la perspectiva de Marx en esto. Hasta aqu, no creo que quepa duda de que esa es tambin la valoracin de Manuel Sacristn.

Creo que su forma de trabajo es fundamental adems, porque Marx no elabora una economa crtica o roja, alternativa a la economa burguesa, sino una crtica de la economa cuyo fin es mostrar que eso que parece cosa no es otra realidad que nosotros mismos. Pero todo eso no quita lo anterior.

Y creo que, al menos en la obra de Heinrich que estoy leyendo, se procede un poco a crear un nuevo Marx. Se culpa de los desvos al materialismo histrico ortodoxo tradicional y se exonera la obra de Marx de problemas.

Creo que s, que esto ltimo que apuntas es una de las afirmaciones de Heinrich, cuanto menos en el libro que comentas.

Sacristn sealaba que la de Marx es una obra cientfica, de matriz filosfico, una obra en la que hay mucha filosofa, pero en la que la investigacin cientfica es su distintivo, y que el pensamiento cientfico es el ms perecedero.

Dado que he mencionado a nuestro maestro, quiero aadir algn elemento ms sobre su anlisis de El Capital.

Adelante con ello por supuesto.

Sacristn tambin trata la temtica filosfica de Marx en El Capital. En lo fundamental, que resulta de su reencuentro con Hegel. Adems investiga y reflexiona sobre la nueva reflexin que se abre en Marx tras el intercambio intelectual con los rusos, con Danielson, el traductor al ruso del primer libro de El Capital , con la revista populista Anales de la Patria [Otechestvennye Zapiski] y en el intercambio epistolar con Vera Zassulich. Todo esto le causa grandes problemas intelectuales, grandes interrogantes. Eso es as, pero a mi juicio es lluvia sobre mojado: tengo entendido que los dos primeros captulos para el libro segundo, redactados en 1878, vuelven a ser muy, muy hegelianos, cosa que es registrada por Sacristn con cierta irritacin -Sacristn interpreta el dilogo con los rusos en sentido de atenuacin del hegelismo-. Y lo que creo hay en la obra de Marx, en su seno, es una confrontacin entre axiologas metafsicas distintas.

Djame remarcarlo: confrontacin de dos axiologas metafsicas distintas, contrapuestas tal vez. Creo que has trabajado tambin un artculo de Emiliano Alessandroni (autor que desconozco): Il sistema conteso. L'eredità hegeliana tra Antonio Gramsci e Giovanni Gentile. Te ha resultado interesante? Por algo en especial?

El asunto tratado por ste y otros textos anlogos es importante. Se ha tratado de manipular el pensamiento de Gramsci. Uno de los intentos ha sido tratar de interpretarlo desde la filosofa de Gentile, que era un fichteano. Gramsci es un pensador hegeliano, hegelomarxista. Conoce la filosofa hegeliana, que en Italia arraiga de la mano de Spaventa desde mediados del siglo XlX; conoce el marxismo de Antonio Labriola, hegeliano marxista, y estudia y discute con Benedetto Croce, neoidealista italiano, neohegeliano.

Todo lector de los Quadernidel carcere se percata de lo bien que Gramsci conoce a Hegel, y cmo se recupera a Hegel, cmo se adensa su influencia y el nmero de menciones a la obra del alemn, a medida que los Quaderni avanzan, incluso referencias a Fenomenologa del Espritu, como romanzo filosfico (una obra de Hegel, por cierto, que no gustaba a Croce). Pero su marxismo hegeliano, su hegelianismo es, valga la redundancia, hegeliano: es la praxis intersubjetiva y el saber hacer que sta crea en comunidad de accin -ethos, sittlichkeit, de sitte, costumbres, la Riforma de cultura- lo que tiene prioridad ontolgica, como en Hegel (como en Aristteles tambin). Es la praxis intersubjetiva la que crea ese saber hacer o eticidad nueva. Y la praxis, y el saber hacer, crean o producen tanto el Objeto, el ethos, las formas de vida y los objetos de uso para las mismas, como producen el Sujeto, la antropologa, las necesidades subjetivas que son inmanente a cada mundo prxico, la subjetividad, el yo.

De modo que si en un momento dado, la cultura material se desordena y entra en contradiccin hasta no poder satisfacer las necesidades antropolgicas producidas -toda cultura, todo ethos, por el hecho de ser creacin histrica, caducar-, las gentes, que recogen la experiencia de su hacer y sus consecuencias en la consciencia, pueden desdoblarse reflexivamente de su vivir, de ese vivir que los constituye como antropologa, como subjetividad tambin histrica; pueden NEGAR la realidad -NEGATIVIDAD- y tratar de iniciar otro vivir, tratar de generar un nuevo hacer intersubjetivamente creado. Algo que no tiene porqu cuajar, no est garantizado desde luego, porque es historia y la historia no es evolucionismo garantizado.

De entrada son las necesidades irresueltas, el sufrimiento generado por un ethos antes hegemnico, que se desordena y entra en contradiccin, las que inducen a las personas a rechazar el mundo en que viven y a generar una nueva actividad y a crear intersubjetivamente otro hacer: pero ese hacer en comn y su nuevo saber hacer, no son previsibles a priori, no estn causalmente determinados por el mundo anterior. Son histricos.

La antropologa que generen, las nuevas necesidades inmanentes, la nueva subjetividad, el nuevo yo, consecuencia inherente, inmanente al nuevo hacer, lo son tambin, son inpronosticables y es inpronosticable el nuevo mundo posible, que surge de la nueva praxis, la nueva antropologa y necesidades que son consecuencia inherente del nuevo hacer.

La subjetividad no va por delante, no preexiste a la praxis, no es anterior, no es ahistrica, no es una subjetividad trascendental. Esto es importante para nuestro asunto.

Y Gramsci, en tu opinin, seguira este modelo.

Exacto. Se trata de ponernos a crear el nuevo ethos, el bloque social que genere la nueva Reforma moral e intelectual, que no se puede conocer cul ser y eso no porque Gramsci viva las consecuencias de la derrota fascista y proponga medidas lentas y moderadas debido a ello, sino porque la historia no la ficcionan las elites, las subjetividades a priori, es fruto de la praxis histrica que vaya surgiendo. La historia, la praxis, la cultura material de vida-civilizacin, la crean millones de personas, que son intelectuales, intelectuales que dominan la creacin y la puesta en obra de un saber, pero que es el saber que es el que gua nuestras manos, que es saber-hacer, praxis.

La subjetividad, como la objetividad, son ambas consecuencias de la praxis concreta, histrica generada intersubjetivamente. Y eso no se puede prever. NEGATIVIDAD, NEGACIN, insisto, y esfuerzo por salir de esa primera fase de rechazo -negarla- y entre todos ir generando un nuevo saber hacer, creador de nuevo mundo existente: intento de superar el estado de negacin, elaborando entre todos un nuevo hacer, negacin de la negacin, si se quiere expresar tcnicamente.

Se me va entendiendo?

Creo que s, que tus reflexiones nos son cercanas.

Gentile y Fichte son los filsofos de la tesis -tesis, anttesis, sntesis-, no de la negacin. Fundamentan su filosofa en un YO puro, que es el supuesto previo que se supone preexistente y que propone, dirige o crea toda actividad, que tiene capacidad de ponerse como proyecto de accin, como tesis, y que se manifiesta en toda actividad objetivadora.

Es el yo kantiano, preexistente, radicalizado, liberado de todo determinismo a priori, que est en la eleccin de su hacer. Es un ente ahistrico, que no es discernible ni separable de su puro hacer, de su actuar mismo puro: es actividad es hacer. Ese yo trascendental, solo conjeturable porque, se dice, algo ha de haber que sea el motor de elegir el hacer que nos constituye como yo emprico, es el comienzo de todo.

El yo es el acto de poner su acto, su puro acto de ponerse como proyecto de accin, y que al poner su acto, que es tesis, constituye todo lo que es no-yo, toda otra parte del mundo, mundo que es, todo l, consecuencia de accin tambin y es la anttesis con la que se encuentra el yo y su proyecto.

Esto da como consecuencia, una sntesis nunca plena, claro; el yo y su proyecto que es previo a la realidad y exterior a la historia, nunca acaba de poder coincidir con la realidad que por cierto nunca est a la altura de la tesis propuesta por la subjetividad inicial. Es un kantismo, ese olorcillo de la idea regulativa que nunca se acaba de realizar, pero un kantismo donde el sujeto es un Yo capaz de poner, de crear proyecto, y que no tiene naturaleza a priori.

En realidad, todos los vanguardismos, todos los energetismos romnticos y las teoras aristocrticas de elite se deberan reconocer en este modelo gentiliano y fichteano. Pero nada que ver con Gramsci, ni con Hegel y la historicidad, donde la subjetividad es resultante inherente, histrica, inmanente, a la praxis intersubjetiva, donde es el desorden, el agotamiento de un mundo objetivado el que impele al desdoblamiento consciente, a la negacin, pero sin proyecto previo constituido, sin tesis previa formulada.

Y ese, el proyecto, el ethos, puede ser creado desde la nueva accin intersubjetiva tentativa, que se va organizando, desde la generacin de un nuevo bloque histrico que genere un nuevo vivir que no se puede conocer a priori. Y desde luego, la antropologa nueva ser consecuencia, no causa, no tesis. Gentile y su acto puro van por el otro lado, por este de la tesis.

Bien, bien, cambio un poco de tema. Alguna lectura ms que nos quieras comentar o recomendar?

Estoy traduciendo un libro viejo, de 1980, de un comunista francs, Henri Denis, publicado en su da por PUF, que posiblemente podamos ver publicado en Espaa.

Has hablado elogiosamente de l en alguna ocasin. Nos cuentas quien fue Henri Denis?

Denis era un comunista nacido, sin mal no recuerdo, en 1913. Estuvo en la Resistencia anti nazi, en la de verdad -les units de Les francs-tireurs- durante la ocupacin de Francia por el Tercer Reich. Y fue miembro del PCF durante muchos aos. Era especialista en historia del pensamiento econmico, asignatura que imparti siempre en sede universitaria. Fue un hegelo marxista. Para mi sorpresa, al interesarme por l y leer algn escrito elaborado por l y presentado como ponencia sobre El capital de Marx el ao de su centenario, en 1967, he podido saber que haba en Francia, al menos un grupo de estudiosos de Marx, marxistas que eran hegelianos; algo imposible de saber tras la oleada althusseriana.

Denis escribe el manual ms famoso, rojo, de historia de pensamiento econmico, usado en Espaa en las facultades de econmicas (Editorial Ariel, Barcelona, 1969, y mltiples reediciones). Es un marxlogo y un marxista que estudia El Capital.

Cmo se titula la obra que ests traduciendo?

La obra que traduzco se titula LEconomie de Marx, histoire dun chec [La economa de Marx, historia de un fracaso]. Debo su conocimiento a mi amigo Joaqun Arriola.

Te pregunto a continuacin por tesis y contenidos. Descansemos un momento.

De acuerdo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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