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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2019

Para debatir el presente de la izquierda salvadorea, hay que echar un vistazo al pasado

Roberto Herrera
Rebelin


El eje fundamental de cualquier anlisis poltico-econmico de la realidad concreta en la que se encuentra la izquierda nacional e internacional, es decir, el presente histrico de la lucha de clases tiene que ser, segn mi opinin, la interpretacin materialista histrica y dialctica de las diferentes fases de desarrollo del modo de produccin capitalista hasta nuestros das de capitalismo globalizado. Solamente as, se puede entender holsticamente, el papel poltico, real y concreto, desempeando por las diferentes fuerzas polticas a escala local, regional o mundial en la sociedad civil y militar hasta el presente y, por otra parte, poder pronosticar cul ser su rol en el futuro, s es que hasta entonces no han perecido en la lucha de clases.

En el sentido marxista de la lucha de contrarios en la sociedad capitalista, los vectores tanto de izquierdas como de derechas estn definidos por su direccin, sentido y punto de aplicacin, entendiendo el concepto de direccin como el plano en que actan estas fuerzas, es decir, el modo capitalista de produccin definido por la contradiccin antagnica: capital-trabajo.

La lucha por el poder poltico-econmico y militar es, segn los clsicos del marxismo revolucionario, en cualquier parte del mundo, un problema de acumulacin de fuerzas o vectores polticos, es decir, un proceso de suma y multiplicacin, ya sea por medios polticos a fin de lograr que la fuerza resultante final tenga una magnitud considerable y un sentido de clase social bien definido capaz de lograr que la correlacin de fuerza incline la balanza a favor de los intereses clasistas, o bien, a travs de la lucha armada. As ha sido histricamente el desarrollo de las sociedades humanas, desde las ms primitivas hasta las ms desarrolladas.

Se puede afirmar entonces, que la cualidad de SER de izquierdas es concretamente la defensa de los intereses integrales de la clase trabajadora, tanto en la teora como en la prctica.

Dado que la lucha de clases no es un sistema de coordenadas cartesiano, sino un plano multidimensional de intereses, en el cual lo importante es la correlacin de fuerzas, encuentro equivocado e incluso hasta engaoso, segn mi punto de vista, hablar de fuerzas de centroizquierda o de un centro poltico. Ahora bien, reconozco la utilidad orientativa y esquemtica del concepto poltico de partidos de derechas e izquierdas, pero cuando se trata de llegar al contenido y carcter marxista de un partido, es decir, a la mdula revolucionaria clasista hay que olvidarse de esta simplificacin parlamentaria heredada de la revolucin francesa.

La izquierda salvadorea y el tobogn de su historia  

La historia contempornea de la izquierda salvadorea tiene su fuente poltico-ideolgica en la revolucin rusa principalmente, aunque considero que la revolucin mexicana y la lucha antiimperialista de Cesar Augusto Sandino en Nicaragua tambin influyeron fuertemente en el pensamiento revolucionario de la intelectualidad salvadorea ms progresista y humanista de principios del siglo XX.

De manera que parto del supuesto que la fundacin del Partido Comunista Salvadoreo (PCS) en marzo de 1930 fue fruto de la lucha de clases a nivel mundial y que respondi a la necesidad histrica de crear una organizacin poltica que defendiera los intereses clasistas de campesinos, jornaleros y dems asalariados.

La insurreccin campesina salvadorea de 1932 tuvo como trasfondo histrico el tsunami poltico-ideolgico y social a nivel mundial producido por el triunfo de la revolucin bolchevique en octubre de 1917. El levantamiento de campesinos y jornaleros, principalmente en la zona occidental cafetalera del pas tuvo sus orgenes macroeconmicos en el marco de la crisis econmica mundial de 1929 y la cada de los precios del caf en la bolsa de valores, lo cual signific la superexplotacin a que fue sometido el campesinado por parte de la oligarqua terrateniente cafetalera. El anlisis exhaustivo de la insurreccin y la posterior masacre de alrededor de 30000 campesinos va ms all de los fines primarios de esta nota. Tmese, por lo tanto, simplemente como un detalle histrico e importante en la lucha de clases en El Salvador.

La influencia del triunfo de la revolucin cubana es un hecho irrefutable en Amrica Latina, puesto que la derrota de la dictadura militar de Fulgencio Batista demostr que s era posible la toma del poder por medio de la lucha guerrillera. Tesis poltica sobre la toma del poder, que los partidos comunistas influenciados por la lnea del Partido Comunista de la Unin Sovitica (PCUS) haban cuestionado hasta ese entonces por estar en contradiccin con la tesis poltica de coexistencia pacfica de Josef Stalin.

No fue casual entonces que, a finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, se dieran muchos cismas y escisiones en el movimiento internacional comunista. La raz histrica de muchas organizaciones poltico-militares desde Mxico hasta la Patagonia del siglo pasado se encuentra en los partidos comunistas.

La cuestin cardinal en la lucha ideolgica, al menos al interior de los partidos comunistas estalinistas, no era la toma del poder en s, sino en torno a la va para lograr ese objetivo. Entonces, teniendo a Cuba como ejemplo, donde el foco guerrillero fue el detonante que provoc la insurreccin popular victoriosa, resultaba difcil demostrar lo contrario y convencer a la militancia de la inviabilidad de la lucha armada.

La lucha ideolgica que se dio al interior del PCS abarc muchos aspectos, como el papel de los sindicatos, gremios, alianzas tcticas y estratgicas, participacin en procesos electorales y finalmente el anlisis y caracterizacin de la guerra con Honduras en 1969. Temas que en las dcadas de los 50 y 60 del siglo pasado tuvieron gran importancia y relevancia en la sociedad y, en especial, en la nica fuerza poltica marxista operativamente existente en El Salvador. De esta lucha ideolgica nacen las Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart (FPL-FM) del vientre del partido comunista salvadoreo con la impronta marxista-leninista de sus progenitores y con el vademcum de la estrategia poltico-militar de toma del poder concebida como Guerra Popular Prolongada con aderezo vietnamita.

El nacimiento de las FPL-FM fue probablemente un parto doloroso, considerando que la matrona que asisti a la preada madre fue el mismsimo secretario general del partido, Salvador Cayetano Carpio, conocido aos ms tarde por la militancia y el pueblo como comandante Marcial. Carpio Sal en aquellos tiempos, nunca abandon la ideologa marxista-leninista e impregn a la organizacin guerrillera de una mstica revolucionaria casi religiosa y de un dogmatismo irracional, que a la larga se convertira en un factor ideolgico muy daino. Casi en paralelo, surge el llamado Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) con una estrategia insurreccional puramente militar y cuya primera accin guerrillera fue de aniquilamiento y requisa en las cercanas del hospital Rosales en 1972.

Despus del asesinato del poeta revolucionario Roque Dalton el 10 de mayo de 1975 a manos de sus supuestos compaeros de lucha, surgen las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN) y finalmente hace su aparicin en la escena clandestina y subversiva el llamado Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericano (PRTC) en 1976.

El comn denominador de estas cuatro organizaciones, diferentes en cuanto a ideologa, podra decirse que era la asuncin de la lucha armada como la nica solucin posible para resolver el conflicto clasista en El Salvador, al menos hasta que comenz abiertamente la guerra en 1981.

Con el triunfo de la revolucin sandinista en julio de 1979 y el asesinato de monseor Arnulfo Romero el 24 de marzo de 1980, el proceso revolucionario salvadoreo se radicaliza, a tal grado, que todos los implicados en esta lucha de clases, incluyendo la Casa Blanca, se preparan para el levantamiento popular. Es en esta coyuntura poltica que el Partido Comunista Salvadoreo se integra al proceso revolucionario apoyando abiertamente la lucha armada: Tarde, pero a tiempo, como lo expresara pblicamente Schafik Handal, secretario general del PCS.

Luego vino la fundacin de la alianza guerrillera Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN) el 10 de octubre de 1980. Cada uno de los integrantes de esta alianza impuls en el trascurso de los aos a su manera y con sus propias fuerzas militares la guerra revolucionaria, coordinando en diversas ocasiones unidades guerrilleras para la ejecucin de operaciones de carcter estratgico, como, por ejemplo, el segundo ataque al cuartel del Paraso 1987 y la ofensiva final Hasta el tope1989.

Haciendo un anlisis somero del contenido ideolgico de los integrantes de la agrupacin guerrillera FMLN se puede afirmar, que solamente las FPL-FM y el PCS tenan un proyecto comunista una vez tomado el poder poltico-econmico y militar, al menos en teora y acorde a su naturaleza marxista-leninista. Las otras tres organizaciones guerrilleras sustentaban conceptos y contenidos diferentes. Militarmente hablando, las FPL y el ERP, destacaron por sus acciones y por el nmero de combatientes en sus respectivos ejrcitos guerrilleros, sin menoscabar la participacin de las otras organizaciones, puesto que, sin su esfuerzo y su valenta, no hubiera sido posible la prolongacin de la guerra, y, en definitiva, la negociacin final en diciembre de 1991 y los acuerdos de Chapultepec firmados en enero de 1992.

Dado que el objetivo principal de la primera ofensiva final en enero de 1981 fue la de insurreccionar las masas y la toma del poder, las cinco organizaciones guerrilleras pusieron, por decirlo de manera campechana, toda la carne a la parrilla; lo cual signific que la mayora de los cuadros de direccin poltica pasaran a asumir tareas militares con la consecuente debilitacin y descuido del trabajo poltico en las ciudades, principalmente en San Salvador.

Estos objetivos, la insurreccin y toma del poder, no se cumplieron por muchas razones de carcter poltico, logstico y, sobre todo, militar, tomando en consideracin que ninguna de las organizaciones guerrilleras, por s solas ni en conjunto, tenan en esos momentos histricos ni la experiencia ni la capacidad militar operativa, tanto en personal formado y preparado para la guerra como en armamento militar, para poner en peligro al ejrcito salvadoreo. Adems, es importante tener en cuenta, las diferencias existentes en el FMLN respecto a la interpretacin del momento histrico, puesto que no haba consenso en entender la coyuntura poltica como una situacin revolucionaria, tal y como la analizaron Lenin y Trotski en octubre de 1917. Estas diferencias poltico-ideolgicas jugaron un papel importante y preponderante en el desarrollo posterior del conflicto blico y en su desenlace.

Probablemente el primer programa de gobierno propuesto por la alianza estratgica del Frente Democrtico Revolucionario (FDR) y el FMLN en 1980 conocido como Gobierno Democrtico Revolucionario (GDR) es prueba fehaciente de que, en la alianza revolucionaria, hasta esos momentos histricos, haban prevalecido las posiciones marxistas anticapitalistas y antiimperialistas. El planteamiento del GDR fue a todas luces un proyecto marxista revolucionario, puesto que la consecucin de dichos objetivos programticos presupona la toma del poder poltico-econmico y militar del estado oligrquico-burgus.

La pgina roja de la izquierda salvadorea en tiempos de la guerra revolucionaria  

Cuando los historiadores polticos, nacionales y extranjeros, se dediquen a escudriar los secretos de la pgina roja de la izquierda salvadorea en un futuro lejano, inevitablemente se toparan con las ruinas poltico-ideolgicas que quedaron despus del asesinato perpetrado contra Mlida Anaya Montes, comandante Ana Mara, segunda responsable de las FPL-FM y del suicidio de Salvador Cayetano Carpio, comandante Marcial, primer responsable de las FPL-FM, ambos hechos ocurridos en abril de 1983 en la ciudad de Managua.

Mientras tanto, la dirigencia del FMLN intent minimizar, trivializar e incluso hasta negar la repercusin de estos sucesos en la revolucin salvadorea. Sin embargo, haba que ser muy ingenuo, iluso y polticamente ignorante para tragarse el rollo que en El Salvador no haba pasado nada extraordinario que alterara la agenda poltica. Ni siquiera era necesario haber ledo previamente a Shakespeare ni conocer la vida e historia de los Borgia, para deducir que detrs de la muerte palaciega de los dos comandantes guerrilleros, haba una encarnizada lucha de poder, no solamente al interior de las FPL-FM, sino fundamentalmente en el FMLN.

Sabido es que todo drama y muerte palaciega tiene repercusiones directas a corto, mediano y largo plazo en la poltica y en el desarrollo de los procesos poltico-sociales y militares. La tragedia de Managua marc el punto de inflexin de la revolucin socialista salvadorea. A partir de all, la revolucin tomara otros derroteros.

Era del dominio pblico que al interior del FMLN/FDR no haba consenso en relacin con el papel estratgico del dilogo y la negociacin y que, adems, al interior de las Fuerzas Populares de Liberacin (FPL) se desarrollaba una fuerte lucha poltico-ideolgica por el poder. Ms all de la controversia y la mitificacin del rol histrico de Salvador Cayetano Carpio, no se puede negar ni pasar por alto su peso especfico en las filas de las FPL-FM, la organizacin poltico-militar numricamente ms fuerte en la alianza FMLN. Considerando estos aspectos, no es difcil deducir, que la resistencia y reticencia del comandante Marcial en torno al dilogo y la negociacin se convirti en un serio problema, tanto para la dirigencia de las Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart como para el FMLN, as como tambin para los aliados estratgicos de la revolucin salvadorea.

No fue casualidad entonces, que nueve meses ms tarde, en enero de 1984, naciera el plan de Gobierno provisional de Amplia Participacin (GAP), una propuesta nueva de gobierno, la cual ya no presupona la toma del poder, sino ms bien, la reconciliacin de clases. En esta oferta qued en evidencia que la posicin beligerante del FMLN se haba relativizado. El FMLN haba dado, sin tan siquiera disimular, un giro estratgico. De hecho, la cuestin de la toma del poder dej de ser el aspecto fundamental en su estrategia, sino que pas a un segundo o tercer plano. Lo que el GAP pretenda era detener ahora la guerra revolucionaria que el mismo FMLN haba iniciado con bombos, bombas y platillos tres aos atrs. Con la jugada del GAP el FMLN se enroc elegantemente trocando con premeditacin el efecto con la causa.

No est dems decir, por si hay alguien por ah que no lo sepa, que Salvador Cayetano Carpio, comandante Marcial, no comulgaba con esta poltica ni tampoco fue a misa cuando las campanas del dilogo y la negociacin repicaron en 1981. Pero para ese entonces en 1984, Marcial ya estaba muerto y la Comisin Poltica de las FPL-FM se encontraba afanada y empeada en desmitificar y desvirtuar la figura del comandante frente a la membresa del partido y sobre todo ante los combatientes del ejrcito popular de liberacin (EPL). La campaa de desprestigio no cuaj en el frente externo y en los frentes de guerra se impuso la dinmica de las operaciones y combates y sobre todo que bajo rgimen militar las rdenes no se discuten. Adems, que las FPL-FM reorganizaron sus unidades de combate y a muchos jefes guerrilleros se les asignaron nuevas unidades guerrilleras. De esta manera, la comandancia de las FPL-FM neutraliz cualquier intento de rebelda guerrillera marcialista, ya que el poder real de un jefe militar depende de la confianza mutua y la lealtad de sus combatientes y esto en la guerra, solo se consigue con el tiempo y en el teatro de operaciones.

De tal manera, que existen justificadas razones para considerar este replanteamiento estratgico del FMLN como el triunfo poltico-ideolgico de una corriente mayoritaria, pragmtica y moderada al interior del FMLN, contraria a las posiciones ms radicales e intransigentes sostenidas por Salvador Cayetano Carpio.

Sin embargo, este giro poltico-ideolgico del movimiento guerrillero no logr convencer al departamento de estado norteamericano. Por el contrario, los Estados Unidos incrementaron la ayuda al ejrcito salvadoreo, desarrollaron tcticas irregulares de combate diurnas y nocturnas para combatir al FMLN e hicieron uso de comandos especiales helitransportados. En fin, el gobierno de Ronald Reagan hizo militarmente todo lo posible para que el ejrcito salvadoreo diezmara o aniquilara a las fuerzas guerrilleras.

No obstante, las fuerzas guerrilleras se mantuvieron intactas y con alta capacidad tctico-operativa, a tal grado, que fueron capaces de concentrar casi toda su fuerza militar de choque en los alrededores de la capital salvadorea en noviembre de 1989, a pesar del control areo, espacial y territorial del ejrcito salvadoreo. Esta proeza guerrillera, la ofensiva militar Hasta el tope, seguramente quedar en los anales de la ciencia militar, comparable probablemente con muchas acciones militares del Viet Cong durante la guerra del Vietnam.

Despus de esta demostracin de fuerza por parte del FMLN y su clara y abierta disposicin incondicional para encontrar una salida poltica al conflicto militar, a los Estados Unidos solamente le qued la alternativa de intervenir directamente (vietnamizacin del conflicto) u obligar al sector ms duro de la oligarqua salvadorea y al ejrcito a sentarse en la mesa de negociaciones con los guerrilleros.

El fin de la guerra civil y la continuacin de la lucha de clases

En los doce aos que dur el conflicto armado, el FMLN fue cambiando lentamente el azimut de sus naves. Del GDR de 1980, pasando por el GAP de 1984 hasta llegar a la ciudad de Chapultepec en 1992 hay cambios sustanciales y fundamentales en cuanto al carcter y contenido de la revolucin salvadorea.

El conflicto poltico-econmico y social que fue la causa y origen de la revolucin salvadorea no se solucion en Chapultepec; ah se puso fin a la guerra civil, que no fue ms que la expresin ms violenta de la lucha de clases, pero no se resolvi la contradiccin fundamental CAPITAL-TRABAJO. Dems est decir, que no fue por falta de tiempo o por falta de inters del FMLN que en la mesa de negociaciones no se trataran temas neurlgicos socioeconmicos, sino porque el cuestionamiento del poder del estado oligrquicoburgus nunca estuvo en el men del da en el banquete de las negociaciones el 31 de diciembre de 1991.

Una vez firmados los acuerdos de Chapultepec y finiquitado notarialmente al FMLN guerrillero, el naciente FMLN-partido poltico cambi su sentido y direccin. Si bien es cierto que se puso fin al conflicto armado y se lograron cambios a nivel poltico y jurdico, la lucha de clases continu generando ms conflictos sociales y econmicos. La guerra social en que vive la sociedad salvadorea desde 1992 es el mejor y a su vez el peor ejemplo.

En definitiva, para entender el presente de la sociedad salvadorea y el rol desempeado por la izquierda, representada por el FMLN, tanto como oposicin legislativa y como gobierno, ha sido necesario haber echado de refiln un vistazo al pasado.

Si en algn momento de la historia moderna de El Salvador hubo un movimiento revolucionario de izquierda, anticapitalista y antiimperialista convencido estoy que s lo hubo, ste entr en un proceso involutivo a partir de 1982/83.

Pienso que la poltica real y pragmtica del FMLN partido a partir de 1992 no puede considerarse ni de izquierda moderada ni de izquierdista ni MUCHO MENOS de marxista revolucionaria, a lo sumo se trat hasta la fecha de una poltica izquierdoide.

A manera de colofn hay que decir que el proceso involutivo de la guerrilla salvadorea en su periplo o va crucis hasta convertirse en partido poltico rigindose en base a los cnones y cdigos del estado oligrquico-burgus no es un fenmeno aislado ni enfermedad propia de las organizaciones poltico-militares: Es un fenmeno mundial.

Ahora bien, este proceso de adaptacin y acomodamiento de las fuerzas polticas, otrora de izquierdas, ha tenido diferentes expresiones locales. La metamorfosis del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) con Daniel Ortega y Rosario Murillo a la cabeza es comparable al Frente Patritico de Zimbabue (ZANU-PF) con Robert Mugabe y su esposa Grace, en cuanto a corrupcin y absolutismo se refiere. El FMLN, afortunadamente, no lleg a tales extremos.

Moraleja que no aleja la Utopa pues todava hay mucha entropa revolucionaria

Ser la tarea de los jvenes salvadoreos de cargar las mochilas de contenidos polticos e ideolgicos ms acordes con los nuevos tiempos; ellos sern los responsables de darle nueva energa al partido FMLN en el marco de la lucha de clases y finalmente, depender de ellos asimilar dialcticamente las experiencias positivas y negativas del pasado, las criollas y las forneas. Ojal la juventud efemelenista sepa elegir sus prximos dirigentes, porque estoy convencido que todava quedan las cenizas de la braza revolucionaria que ardi en el frente en el siglo pasado. Eso s, los jvenes tendrn que soplar mucho y fuerte, para oxigenar bien el ambiente hasta que la chispa marxista vuelva a brotar, porque los de mi generacin, ya no soplamos ni chiflamos, solamente peemos. Ya no estamos en la poca del imperio romano en que senadores seniles y cacaricos dirigan los destinos del estado, la sociedad y la familia.

El futuro pertenece a las nuevas generaciones y no a la vieja guardia.

Fuente: Por un mundo nuevo, mejor y ms justo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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