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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2019

Se puede alimentar a 10.000 millones de personas sin acabar con el planeta?

Jorge Riechmann Fernndez
The Conversation


En apenas un par de siglos desde la Revolucin Industrial, la poblacin humana se ha multiplicado por ocho. Desde 1800, ha crecido de unos 900 millones de seres humanos a 7.600, camino de los ocho mil millones y ms all.

La mayor parte de esa enorme expansin demogrfica ha tenido lugar durante el perodo que sin duda hemos de llamar la Gran Aceleracin, la posguerra de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945): todava en tiempos de mis abuelos, hacia 1930, poblaban el planeta Tierra solo 2.000 millones de seres humanos.

Esta humanidad enorme ha sido posible solo gracias a la agricultura industrializada que, con races en el siglo XIX, se desarroll sobre todo a partir de 1920-1930. Supuso la eliminacin progresiva del campesinado, la salarizacin de las y los agricultores, el uso de fertilizantes de sntesis y semillas hbridas (y luego transgnicas), la mecanizacin de las labores del campo, los grandes monocultivos, la irrigacin de enormes superficies, los sistemas de distribucin a larga distancia y los oligopolios agroalimentarios.

Un modelo que, si solo hubiramos de juzgarlo en trminos de produccin actual, habra de considerarse exitoso. Solo tiene un pequeo problema: es radicalmente insostenible. Estamos cultivando y criando ganado como si no hubiese un maana.

Agricultura ajena a la naturaleza

Hay que interpretar la Revolucin Industrial capitalista a travs de dos dinmicas clave: la fractura metablica (en el intercambio de estas sociedades con la naturaleza) y la puesta en marcha de un dispositivo fosilista de crecimiento (acumulacin capitalista basada en combustibles fsiles) que conduce inexorablemente a la extralimitacin con respecto a los lmites biofsicos planetarios. Estas son las dos cuestiones clave para la trampa del progreso (por emplear la expresin del escritor Ronald Wright ) en que nos hemos metido: fractura metablica y extralimitacin.

El profesor Joaquim Sempere , en su libro Las cenizas de Prometeo (2018), propone distinguir entre tres componentes de la fractura metablica: energa (combustibles fsiles), materiales (uso intensivo de la riqueza mineral de la corteza terrestre que desemboca en extractivismo) y agricultura. Esta ltima es la que ms nos interesa ahora.

Las formas de vida basadas tanto en la recoleccin, el forrajeo y la caza, como en la agricultura campesina, constituyeron comunidades humanas en simbiosis con la naturaleza que prosperaban aprovechando los frutos de la fotosntesis lo que no quiere decir que no tuviesen impactos apreciables sobre la biosfera.

La fractura metablica rompe esta situacin. Se forman sociedades industriales que son esencialmente sociedades mineras, dependientes ya no de la luz solar y de la fotosntesis, sino de riquezas del subsuelo escasas y agotables. El impacto de estas sociedades sobre la biosfera crece adems de forma exponencial (por eso estamos hoy debatiendo sobre el Antropoceno ).

Hacia la intensificacin agropecuaria

La nueva agronoma del XIX, de la mano del qumico Justus von Liebig y otros, descubre primero y perfecciona luego la fertilizacin mineral de las plantas. Tras la I Guerra Mundial, el proceso Haber-Bosch de obtencin de nitratos inaugura una poca en la que se logra producir alimentos con una intensidad antes desconocida.

La intensificacin agraria incorpora adems productos biocidas de sntesis, cuyo emblema ya tras la II Guerra Mundial es el DDT. Un compuesto insecticida que inaugura toda una fase de guerra qumica contra las plagas y las llamadas malas hierbas (pero tanto unas como otras son, sobre todo, sntoma de agrosistemas demasiados simplificados y desequilibrados).

Adems, la produccin agropecuaria crece enormemente en cantidad. As, hablamos de una revolucin verde , sobre todo, cuando los pases del Sur asumen la agricultura industrial. Aunque tambin aumenta su impacto sobre los ecosistemas de los que depende nuestro porvenir (no puede insistirse demasiado en que somos ecodependientes e interdependientes ).

Tenemos, en suma, una gran intensificacin agropecuaria en el seno de la Gran Aceleracin capitalista que se despliega durante los ltimos decenios.

Un modelo frgil e insostenible

Las bases de este sistema de produccin de alimentos, fibras y otros bienes son extremadamente frgiles:

- Sus balances energticos son muy pobres (al depender de un uso intensivo de combustibles fsiles).

- Los monocultivos de plantas de ciclo anual son una mala idea ecolgica y agronmica.

- El pico de disponibilidad del gas natural y el pico del fsforo ponen en jaque la produccin de fertilizantes de sntesis.

- La difusin de biocidas est daando hasta tal punto las poblaciones de seres vivos que incluso hablamos ya de un apocalipsis de los insectos .

- La concentracin oligoplica en megaempresas de agroqumicos y semillas tiene costes sociales cada vez ms onerosos.

- La prdida de variedades tradicionales daa la resiliencia de nuestros agrosistemas y la destruccin del suelo frtil amenaza de forma directa la supervivencia de buena parte de la enorme, excesiva humanidad que somos hoy.

Evolucin de la produccin mundial de fosforita. Fuente: Patrick Dry/Energy Bulletin

 

Comer luz solar tiene futuro. Comer petrleo y minerales fosfatados como hacemos hoy, es decir, consumir una riqueza mineral que hemos dilapidado y est agotndose rpidamente, resulta radicalmente no sustentable.

No hay forma conocida de alimentar a una poblacin de 10.000 millones de personas, dice Stephen Emmott . No dentro del orden socioeconmico vigente, pero s sin duda con agroecologa, soberana alimentaria, conservacin de la biodiversidad natural y agropecuaria, regeneracin de los suelos y dietas bsicamente vegetarianas .

En definitiva, con una agricultura basada en la diversidad a todos los niveles, recuperando la simbiosis con la naturaleza: pero claro, eso exige cambiar el modelo de produccin y las formas de consumo. Cambiar a fondo Producir alimentos, ciencia y dignidad, peda Klber Ramrez .

Pero seguimos entrampados en el fetichismo de la mercanca, la acumulacin de capital y los autoengaos anclados en tecnociencia. Nuestras sociedades, hoy por hoy, siguen de forma mayoritaria prefiriendo ignorar estas cuestiones existenciales donde nos jugamos, literalmente, el ser y el no ser de la vida civilizada. Y quiz de la misma especie humana.

 Jorge Riechmann Fernndez. Profesor de Filosofa moral y poltica, Universidad Autnoma de Madrid

Fuente: https://theconversation.com/es-posible-alimentar-a-10-000-millones-de-personas-sin-devastar-el-planeta-116751



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