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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2019

La amenaza del cambio climtico poltico
Contrarrestando el archipilago Bannon

John Feffer
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


En las Amricas, el tsunami Trump est asolando los dos continentes y la marea rosa del progresismo ha desaparecido prcticamente de la mitad sur del hemisferio. En Europa, con la reciente excepcin de Espaa , la izquierda ha quedado desterrada a los mrgenes polticos. En frica y Asia, el socialismo se ha convertido en nacionalismo, autoritarismo o simplemente corrupcin. Y olvdense de Oriente Medio.

 En esta marea creciente de populismo de derechas que recorre todo el planeta, la izquierda liberal impera en solo unas pocas islas desconectadas: Islandia, Mxico, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Espaa, Uruguay. En muchos otros pases, nos topamos con lderes cada vez ms antiliberales. Sumen las cifras y se encontrarn con que ms de la mitad de la poblacin mundial vive actualmente bajo algn tipo de gobierno populista o autoritario de derechas, por cortesa de Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil, Narendra Modi en la India, Recep Tayyip Erdogan en Turqua, Vladimir Putin en Rusia y Xi Jinping en China, entre otros.

 Los optimistas se aferran en poltica a la teora del pndulo: los conservadores estn ahora tomando el protagonismo, pero llegar el da en que la derecha se caer de boca inevitablemente y la izquierda volver a la accin; vean los resultados de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos de 2018.

 Adems, los pragmticos sealan que muchos de estos autcratas actuales, a pesar de todas sus tendencias antidemocrticas, llegaron al poder mediante elecciones. S, desde entonces han tratado de cambiar las constituciones, ocupar los tribunales, amordazar a los medios de comunicacin y acabar con la sociedad civil, pero siguen estando limitados por las barreras de sistemas polticos ms o menos liberales an en funcionamiento. Al final, eso es lo que se piensa, la democracia prevalecer. Miren cmo, con el tiempo, algunos populistas de derechas fueron desalojados mediante las urnas (Vladimir Meciar en Eslovaquia), derribados por escndalos de corrupcin (Alberto Fujimori en Per), o forzados a renunciar tras caer en desgracia (Silvio Berlusconi en Italia).

 En ltima instancia, tanto optimistas como pragmticos tienen fe en que las democracias son organismos autorregulados, no muy diferentes del ecosistema de la Tierra. El planeta ha logrado sobrevivir a innumerables ataques de asteroides, erupciones solares y condiciones climticas extremas. La democracia tambin durar ms que el Huracn Donald y todos los dems ejemplos de clima poltico extremo, gracias a que los votantes, tarde o temprano, despertarn y a los mecanismos resilientes de controles y equilibrios de poderes. 

Desafortunadamente, dado el impacto maligno que los humanos tienen sobre el planeta, esta analoga es ahora mucho menos tranquilizadora de lo que fue alguna vez. Solo los obstinadamente ignorantes confan en que alguna oscilacin natural en la temperatura global o los propios ajustes de la Tierra a sus circuitos de retroalimentacin climtica lleguen a tiempo de salvarnos. La humanidad se ha puesto claramente palos en las ruedas y se enfrenta ahora a un futuro especialmente difcil, cuando no desastroso. Por todo el mundo, el pndulo electoral parece haberse pegado, de forma parecida, al lado de la reaccin y la nueva generacin de populistas de derechas bien podra estar a punto de cambiar el campo del juego poltico, al igual que los humanos estn inmersos en el proceso de transformar irrevocablemente el planeta.

Bolsonaro, Erdogan, Putin, Trump y otros tipos semejantes deben entenderse como el equivalente poltico del calentamiento global. En lugar de carbono mortal, escupen odiosas invectivas y muestran una notable determinacin a destruir un statu quo que est lejos de ser perfecto. Por otra parte, no son el producto de eventos extraterrestres ni de las flatulencias del ganado , sino de actos egostas de los seres humanos. En un espacio poltico cada vez ms restrictivo, liberales y progresistas se parecen cada vez ms a tantos osos polares sobre cada vez menos tmpanos, con un espacio de maniobra que va reducindose.

No apuesten en poltica por bajar la temperatura y detener la oleada de fea intolerancia de este momento. Como la naturaleza del juego ha cambiado, aquellos que se oponen al Nuevo Derecho global deben participar en un replanteamiento estratgico, o nos ahogaremos todos en aguas que van cada vez ms crecidas.

Puntos de inflexin

Los autcratas de hoy constituyen, a primera vista, una panda diversa de hermanos.

En Filipinas, Rodrigo Duterte ha atacado a la Iglesia Catlica por defender la santidad de la vida humana y desafiar su campaa de asesinatos extrajudiciales. En Nicaragua, el antiguo revolucionario Daniel Ortega ha cortejado a la Iglesia Catlica como pilar de su antidemocrtico gobierno. Vladimir Putin se presenta a s mismo y a su pas como salvador del cristianismo, mientras que Recep Tayyip Erdogan de Turqua contina promoviendo su propia forma de Islam poltico, Narendra Modi ha subido al poder gracias al nacionalismo hind, y Xi Jinping huye totalmente de la religin. Algunos nacionalistas de extrema derecha como Bolsonaro tienen planes ambiciosos para privatizar los activos del Estado, mientras que otros, como quienes ocupan la actual direccin de Italia, quieren nacionalizar las principales propiedades. Viktor Orban, de Hungra, est preocupado por el cambio climtico, pero la mayora de los populistas de derecha como Donald Trump insisten en que tal amenaza no existe y quieren extraer cada vez ms combustibles fsiles.

No obstante, no se engaen. Si bien puede que estos lderes no rimen unos con otros, todos ellos bailan al mismo ritmo.

Estos polticos intolerantes han llegado al poder atacando uniformemente la globalizacin. Han criticado las transformaciones neoliberales del pasado reciente que enriquecieron a unos pocos a expensas de muchos, al tiempo que desafiaban a los principales partidos polticos de centro-izquierda y centro-derecha que implementaron las reformas econmicas que desataron tales fuerzas. Han tomado como objetivo la corrupcin, que ha hecho metstasis en sistemas polticos mal preparados para manejar un repunte masivo en las transacciones financieras transfronterizas. Cuando les ha sido polticamente til, han demonizado a los inmigrantes y refugiados que no son sino un efecto secundario, as como las vctimas de ese movimiento de globalizacin tan creciente. Han defendido la soberana nacional contra las intervenciones de las organizaciones multilaterales, al mismo tiempo que echan por tierra los valores multiculturales y los grupos de derechos humanos que los promueven. Y se han aprovechado de medios sociales como Facebook y Twitter que promueven una versin del totalitarismo participativo en el que los individuos pueden renunciar libremente a su privacidad y abandonar los medios de comunicacin convencionales por los mensajes diarios de sus autcratas clebres favoritos.

Los resultados de las elecciones en las democracias ms pobladas del mundo sugieren que el liberalismo, en su forma econmica de libre mercado -y en su versin poltica ms tolerante, inclusiva y estatista-, se ha desacreditado a nivel popular. Una rpida ojeada a los ttulos de algunos libros recientes ( Why Liberalism Failed , The Retreat of Western Liberalism , How Democracies Die , What Was Liberalism ) revela que tambin los tertulianos se han dado cuenta de esta tendencia global.

Los Trumps de este mundo han identificado astutamente un cambio fundamental en el campo de la actuacin poltica aprovechando el vaco creado por la popularidad decreciente de los valores liberales. Viktor Orban dio un ejemplo temprano de tal oportunismo cuando en la dcada de 1990 se deshizo de su pasado liberal y opt por el lado derecho del espectro poltico hngaro. A raz del colapso del comunismo en Europa del Este, la izquierda y la derecha se alternaban en el poder cuando los votantes se disgustaban con cualquier partido que controlara las palancas del Estado. Sin embargo, al conseguir vincular todos los males que enfrenta el pas con los liberales y sus locuras, Orban se convirti en director de una transformacin genuina del panorama poltico. El primer partido liberal, la Alianza de los Demcratas Libres, desapareci efectivamente cuando Orban se convirti en primer ministro en 2010, disolvindose formalmente tres aos despus. Casi una dcada despus de asumir el cargo, la nica oposicin seria a Orban est a su derecha .

La ltima vez que la globalizacin transform el mundo a fondo, a principios del siglo XX, la reaccin violenta que sigui condujo al primer fracaso catastrfico del liberalismo. En esos aos, los liberales no entendieron en absoluto que el terreno se haba movido bajo sus pies. En Rusia, los bolcheviques tomaron el poder al dbil equipo de potenciales reformadores democrticos que haban derrocado al zar, inspirando un puado de movimientos en Europa que intentaron algo similar. En Alemania, los polticos antiliberales atacaron los valores cosmopolitas de la Repblica de Weimar. En Italia y Espaa, sus lderes adoptaron un virulento nacionalismo, desafiando a instituciones mundiales incipientes como la Liga de las Naciones. A raz de la Gran Depresin, los ultramilitaristas japoneses despacharon fcilmente la dbil democracia Taisho. Mientras tanto, en Estados Unidos, los demagogos de la derecha, como el padre Charles Coughlin, forjaron una gran cantidad de seguidores a travs de la radio despotricando contra los comunistas, Wall Street y los cambistas internacionales del templo, aunque no consiguieron hacerse con el poder en la era de un carismtico presidente liberal, Franklin Delano Roosevelt.

En los lugares donde sobrevivi el liberalismo, se debi en gran parte a que absorbieron algunas de las estrategias de los comunistas y fascistas no liberales, es decir, confiar en el Estado para mantener a flote la economa, como lo hizo Roosevelt con sus polticas del New Deal. Esta leccin se traslad a la era posterior a la II Guerra Mundial, en la que los liberales estadounidenses continuaron abrazando los principios del New Deal que culminaran en los programas de la Gran Sociedad del presidente Lyndon Johnson, mientras los liberales europeos abrazaban los compromisos que conduciran finalmente a la Unin Europea. A nivel global, las naciones de diversas disposiciones ideolgicas se unieron para crear un conjunto de instituciones (las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional) destinadas a garantizar cierto grado de estabilidad permanente. La globalizacin econmica se reanud, pero esta vez en un entorno regulatorio que, en sus inicios, pareca distribuir los beneficios de manera ms equitativa.

Todo eso cambi en la dcada de 1970, cuando, en un pas tras otro, una nueva generacin de liberales y conservadores comenz a desmantelar esas mismas regulaciones con la esperanza de que un mercado sin restricciones impulsara el crecimiento a nivel mundial. Sin embargo, solo despus de que China adoptara el capitalismo y la Unin Sovitica se derrumbara, la globalizacin econmica dio un salto cuantitativo a la verdadera globalizacin. Con ello el mundo volvi a los niveles de riqueza concentrada y desigualdad de los aos dorados . No es de extraar, pues, que la inestabilidad y la intolerancia de esa era lejana hayan vuelto otra vez.

Lderes como Putin, Erdogan y Trump no son precisamente expertos en poltica, tampoco afortunados o inusualmente despiadados. No obstante, percibieron el cambio en el estado de nimo del momento y pudieron capitalizar un profundo descontento con el statu quo que los liberales haban creado, un descontento que no desaparecer simplemente porque los populistas de derechas queden expuestos como fraudulentos, incompetentes o tramposos. Peor an, astutos manipuladores con agendas an ms ambiciosas estn preparados para destruir el statu quo liberal de una vez por todas.

El archipilago Bannon

Una Internacional Nacionalista debera ser una contradiccin en sus propios trminos, pero eso no ha impedido que Steve Bannon intente crear una. El antiguo editor y cineasta, el querido de la derecha alternativa , el que en alguna ocasin se puso a susurrarle a Trump, anda ocupado en una gira mundial ampliada destinada a construir una red imprecisa de populistas de derechas que l llama el Movimiento . Tiene su sede mira por dnde- en Bruselas, el hogar de la Unin Europea.

Bannon confa en aprovechar el euroescepticismo pos-Brexit para llevar el caballo de Troya de su movimiento al corazn del campo del enemigo. Con el apoyo de varios oligarcas de derechas , como el financiero John Thornton, se ha reunido ya con neofascistas asociados con grupos como el belga Vlaams Belong, el Frente Nacional de Francia y el Partido Demcrata de Suecia, as como con populistas de derechas ms convencionales en Italia y Hungra. Llega de lejos para apoderarse de la UE de los socialdemcratas y de los inspidos conservadores, del Vaticano del demasiado permisivo Papa Francisco y de Occidente de las garras de los inmigrantes y los multiculturalistas.

Las elecciones para el Parlamento Europeo de finales de mayo deberan constituir un campo de pruebas para el Movimiento de Bannon. En este momento, si el sondeo es preciso y los partidos euroescpticos, populistas y de extrema derecha combinan sus esfuerzos, podran, sorprendentemente, convertirse en la coalicin ms grande de ese organismo. Es cierto que algunos partidos destacados de derechas, como Ley y Justicia de Polonia , siguen sin dejarse seducir por Bannon. Pero es un error subestimarlo , como lo fue desestimar a Trump en 2016. El xito puede ser muy persuasivo, como demostr El Donald en su toma del poder de un Partido Republicano cuyos lderes inicialmente, y casi universalmente, lo haban despreciado.

Pero Europa es solo una parte del plan de Bannon. Para alguien que ha descargado tanto odio en globalistas como el financiero y filntropo George Soros, Bannon resulta bastante internacionalista. En Amrica Latina, ya ha nombrado al hijo menor de Jair Bolsonaro como su representante regional para que le ayude a construir estructuras a partir de los xitos electorales de la derecha en Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Paraguay. Bannon se ha asociado tambin con un multimillonario chino para crear un Fondo para el Estado de Derecho que pretende ser una punta de lanza dirigida contra el rgimen en Beijing.

En busca de un establo de prncipes, este Maquiavelo en potencia visit tambin Japn a invitacin del fantico Partido de la Realizacin de la Felicidad, un culto poltico que se adhiere al militarismo japons. Israel tambin debe formar parte del archipilago de la derecha alternativa de Bannon porque el autoproclamado sionista cristiano considera al primer ministro Benjamin Netanyahu como un vnculo fundamental en un futuro frente antiislmico. En su pensamiento tambin destaca Rusia, un pas inmenso, de mayora blanca , dirigido por un crtico del liberalismo occidental y del islamismo radical , aunque Bannon reconoce que el informe Mueller ha retrasado temporalmente sus esfuerzos.

Bannon no cre la nueva ola populista de derechas, pero ha sido lo suficientemente inteligente como para agarrar una tabla de surf, sumergirse en las aguas e intentar guiar el oleaje ms hacia la derecha. A tal fin, est creando lo que denomina sala de guerra. Y dice:

Es lo que hicimos para Trump en EE. UU.: escribir artculos de opinin, contratar a personas en los medios de comunicacin, buscar medios sustitutos, todo eso. La ltima parte de todo ello tiene que ver con las redes sociales de base y con organizarse fsicamente y alentar el voto.

Sin embargo, esta no es solo una versin global de la estrategia del Sur de Richard Nixon, un intento oportunista de solidificar una realineacin poltica. Bannon y los de su calaa tienen en mente un proyecto mucho ms ambicioso. Al descartar al actual residente del Vaticano por demasiado liberal, Bannon se ha presentado como el papa de un nuevo movimiento para combatir a los brbaros (segn l los define).

Exmilitar y catlico de toda la vida, evoca una tradicin papal mucho ms antigua, la del Papa Urbano II, quien lanz la I Cruzada para retomar Jerusaln a fines del siglo XI. Bannon quiere recrear una Europa pre-UE, ms blanca, marcial y nacionalista. Al igual que los papas y los prncipes del siglo XI, los populistas de derechas en Europa han estado ya conjurando a enemigos externos para unificar a los de ideas afines. El Islam sigue siendo un adversario adecuado, ya sea en forma de inmigrantes normales o terroristas extraordinarios. Pero tambin est China, que representa el mayor desafo para Occidente desde la ltima vez que el Reino Medio gobern el mundo del comercio, la innovacin y la cultura hace muchos siglos. Finalmente, nos encontramos con el enemigo interno: los globalistas, que no tienen paciencia para el nacionalismo, los secularistas, que quieren mantener a la religin al margen y los multiculturalistas, que hacen campaa contra el privilegio blanco.

Esta cruzada de Bannon y la extrema derecha es un esfuerzo desesperado para mantener a Estados Unidos y una gran franja de Eurasia como bastiones de la cristiandad blanca. Durante dcadas, aquellos que sostuvieron tales puntos de vista poblaron los extremos a los que pertenecan. Sin embargo, los fracasos econmicos de la globalizacin, un aumento enorme del flujo de refugiados y una disminucin general de la fe en las instituciones democrticas han demostrado ser un terreno frtil para que se forme una nueva cruzada.

Movimiento versus movimiento

En Estados Unidos, organizaciones como Indivisible , un grupo progresista creado por antiguo personal del Congreso a raz de las elecciones de 2016, que cuenta ya con 5.000 captulos locales, no esperan que el pndulo poltico oscile por s solo. Estn trabajando duro para empujar la poltica hacia la izquierda, y su organizacin produjo resultados en las elecciones de mitad de mandato de 2018 cuando el Partido Demcrata retom la Cmara de Representantes.

No obstante, las elecciones presidenciales de 2020 son un tema diferente. Trump tiene ahora la ventaja del titular y, por el momento, el viento a favor de una economa fuerte. De hecho, algunos analistas econmicos le predicen una victoria aplastante mientras la economa no se venga abajo. El equipo del presidente ha asegurado tambin que las reas del pas donde su base es slida estn experimentando un mayor crecimiento del empleo que en los bastiones del Partido Demcrata.

Adems, Trump y sus secuaces estn trabajando arduamente para erosionar los cimientos de la sociedad democrtica: demonizan a los medios de comunicacin, trabajan para sofocar la participacin de los votantes, minimizan las barreras entre la iglesia y el Estado y llenan los tribunales con idelogos que apoyan su agenda. La gran mayora de los grupos que se movilizan para derrotar a Trump en 2020 estn trabajando con herramientas tradicionales para lograr un cambio poltico. Despus de haber aprendido de anteriores maestros del populismo como Orban y Erdogan, el Equipo Trump est muy ocupado cambiando el campo de juego.

Eso es lo que hace diferente el momento poltico actual. La teora del pndulo del cambio poltico solo se aplica si los principales actores electorales cumplen con las mismas reglas. Sin embargo, los populistas de derechas han estado ocupados transformando las reglas del juego para permanecer en el poder el mayor tiempo posible mientras utilizan las palancas del Estado para enriquecerse a s mismos y a sus amigos. Putin lleva dos dcadas gobernando Rusia. Erdogan se mantiene en el poder desde hace 16 aos. Orban se est acercando a una dcada en el cargo. Incluso en un pas no democrtico como China, Xi Jinping ha alterado las reglas colectivas de sucesin para garantizar que seguir siendo el lder de por vida.

Una posible respuesta al populismo de derechas sera, por supuesto, reforzar el populismo de izquierdas . Esta fue una estrategia ganadora en 2015 para el partido poltico griego Syriza, que lleva ya cuatro aos al frente de ese pas. Tambin le funcion a Evo Morales, quien lleva capitaneando Bolivia ms de una docena de aos. Y, por supuesto, Bernie Sanders estuvo cerca de ser el abanderado del Partido Demcrata en las elecciones de 2016, al tiempo que promova su versin del populismo de izquierdas que aprovecha una realidad poltica esencial: que la pasin mueve a las personas ms eficazmente que las polticas.

Pero es difcil ver el populismo de izquierdas como una respuesta a largo plazo ante la Nueva Derecha. O fracasa electoralmente, como descubri Jean-Luc Melenchon, el abanderado del movimiento de la Francia Insumisa en la ltima eleccin presidencial de ese pas; o se enfrenta al tipo de realidades econmicas que forzaron a Syriza a adaptarse a las demandas de austeridad de los burcratas y bancos europeos; o, como Morales ha demostrado en Bolivia, termina presidiendo la misma erosin de las prcticas democrticas que sus homlogos de derecha.

S, la organizacin prctica de grupos como Indivisible es indispensable. S, la pasin de los populistas de izquierdas es esencial. Pero tal politiquera y el populismo de imagen especular que a veces conlleva son meros salvavidas. Pueden mantenernos a flote, pero no van a rescatarnos. La Nueva Derecha requiere un tipo de respuesta mucho ms original.

Despus de todo, las fuerzas que dieron origen a esta marea de populismo de derechas siguen en pie: la creciente desigualdad econmica, el aumento de los flujos de migrantes y la expansin de los escndalos de corrupcin. Los partidos de centro siguen estando desacreditados y los liberales no han encontrado alternativas convincentes a las polticas e instituciones de globalizacin que crearon. Tratar de sacar el pndulo poltico de la zona de emergencia es un enfoque necesario aunque, en ltima instancia, insuficiente. Es el equivalente a esperar que una solucin convencional, como un impuesto a la gasolina, detenga el cambio climtico. Los ambientalistas entienden que un cambio climtico sin precedentes requiere una respuesta sin precedentes. Para hacer frente a la amenaza del cambio climtico poltico, se requiere un enfoque igualmente internacional, amplio y fundamentalmente nuevo.

As pues, no esperen a que el pndulo oscile. No pongan su fe en los quitamiedos. No es momento para un manifiesto o un plan de diez puntos. Es hora de que un movimiento contrarreste el Movimiento de Bannon, una coalicin global que una a personas y polticos en un esfuerzo internacional conjunto para responder ante los verdaderos problemas globales -cambio climtico, guerras interminables y desigualdad econmica- que amenazan con aplastarnos a todos. A falta de tal movimiento, la marea creciente del populismo hundir todos los botes, con salvavidas y todo.

John Feffer, colaborador habitual de  TomDispatch , es autor de la novela distpica  Splinterlands (publicada por Dispatch Books) y director de Foreign Policy in Focus en el Institute for Policy Studies. Su ltima novela es Frostlands (Haymarket Books), segundo volumen de su serie Splinterlands.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176563/tomgram%3A_john_feffer%2C_the_rising_tide_of_the_populist_right/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  



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