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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2006

La guerra angloamericana en Irak: una panormica

Michel Chossudovsky
Revista Sin Permiso

Texto presentado en el Perdana Global Peace Forum 2005. Putra World Trade Center, Kuala Lumpur, Malasia, 17-25 de diciembre


El debate sobre la guerra y la militarizacin pone sobre la mesa la cuestin de la soberana nacional.

Como economista, les estoy muy agradecido por permitirme participar en este acto en la capital de Malasia, un pas que en un momento muy delicado de su historia, cuando acaeci la crisis asitica de 1997, tuvo el coraje de plantar cara al Consenso de Washington y al establishment financiero internacional.

Bajo la batuta de Mahathir Mohamad se tomaron sensatas medidas financieras que evitaron el desplome del ringgit [moneda nacional], que de haberse producido habra conducido a un escenario de profundo desequilibrio econmico, quiebra del sistema bancario y empobrecimiento, como ocurri en Tailandia, Indonesia y Corea del Sur.

Esas medidas econmicas constituyeron un serio desafo al ncleo duro del programa neoliberal. Retrospectivamente, puede afirmarse que esa decisin fue extraordinariamente importante y que formar parte del acervo histrico de este pas. Porque en realidad es la ilustracin perfecta de lo que acertadamente se ha descrito como una guerra econmica y financiera.

Hoy ya hemos empezado a comprender que la guerra y la manipulacin macroeconmica estn entreveradas. La militarizacin sirve de apoyo a la guerra econmica. Y, en sentido opuesto, el eufemismo reforma econmica hace las veces de arbotante de un determinado programa militar y geopoltico.

Introduccin

El mundo est al borde de una de las ms serias crisis de la historia moderna. En el que posiblemente sea el mayor despliegue militar desde la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y su indefectible aliado britnico se han embarcado en una aventura militar que amenaza el futuro de la humanidad.

Es fundamental que comprendamos el trasfondo histrico de este acontecimiento. Este programa blico no es el producto de un proyecto neoconservador indito. Desde los albores de la Guerra Fra existe una amenaza recurrente, un hilo conductor en la doctrina militar estadounidense que va desde la doctrina Truman hasta la guerra contra el terrorismo de Bush.

El consejero de poltica exterior George F. Kennan ya en 1948 resumi en un informe del Departamento de Estado lo que ms tarde se conocera como doctrina Truman. Ese documento ayuda a entender la continuidad habida en la poltica exterior estadounidense, desde la guerra de contencin hasta la guerra preventiva. Desde esta perspectiva, el programa neoconservador del gobierno Bush debe ser visto como la culminacin de un esquema de poltica exterior parido poco despus de finalizar la Segunda Guerra Mundial. Un esquema desarrollado en una sucesin de guerras e intervenciones militares patrocinadas por los Estados Unidos en todas las regiones importantes del mundo. Desde Corea, Vietnam y Afganistn hasta los golpes militares en Amrica Latina y el Sureste asitico promovidos por la CIA, el objetivo siempre ha sido asegurar la hegemona militar y la dominacin econmica global estadounidenses. Esto es la doctrina Truman.

A pesar de que ha habido diferencias polticas significativas, los sucesivos gobiernos Demcratas y Republicanos, desde Harry Truman hasta George W. Bush han aplicado a rajatabla esta programa militar global.

Los textos de Kennan tambin esbozaban la formacin de una alianza anglo-americana como la que hoy caracteriza las estrechas relaciones entre Washington y Londres. Esta alianza responde a poderosos intereses econmicos vinculados con la industria petrolera, la industria de defensa y la banca internacional. Es, en muchos sentidos, una extensin anglo-americana del Imperio britnico, oficialmente finiquitado despus de la Segunda Guerra Mundial.

La doctrina Truman prev tambin la inclusin de Canad en el eje anglo-americano. Pero Kennan minusvalor la importancia de tomar medidas para evitar el desarrollo de un poder europeo continental que pudiera llegar a competir con Estados Unidos.

En relacin con Asia, incluyendo China e India, alude a la importancia de articular una solucin de carcter militar:

No est lejos el da en el que deberemos hablar sin tapujos de poder. Entonces, cuantos menos eslganes idealistas utilicemos, mucho mejor.

Debilitar la Organizacin de Naciones Unidas

Desde el principio de la Guerra Fra el objetivo era socavar y en ltima instancia destruir la Unin Sovitica. Washington tambin trat de debilitar el papel de Naciones Unidas como cuerpo internacional genuino, un objetivo logrado con creces por el gobierno Bush:

La aceptacin inicial de las Naciones Unidas por parte de la opinin pblica de los Estados Unidos ha sido tan rotunda que posiblemente sea cierto como a menudo se ha dicho que hoy por hoy no nos queda otra opcin que la de hacer que sea la piedra angular de nuestra poltica en el perodo post-blico. A veces ha sido de utilidad. Pero por lo general ha creado ms problemas de los que ha resuelto, y ha supuesto una dispersin considerable de nuestro esfuerzo diplomtico. Y en nuestros esfuerzos por utilizar la mayora de las Naciones Unidas para propsitos polticos de ms calado estamos jugando con un arma peligrosa que algn da puede girarse en nuestra contra. Esta es la situacin, y merece de nuestra parte un anlisis lo ms cuidadoso y previsor posible. (Kennan, 1948)

Despus de la Guerra Fra

Las guerras de Yugoslavia, Afganistn e Irak son parte de la misma hoja de ruta militar. Como confirman varios documentos militares, la agenda blica de los Estados unidos no slo tiene la mira puesta en Irn, Siria y Corea del Norte, sino tambin en los viejos enemigos de la Guerra Fra: Rusia y China.

Se trata de un programa militar global caracterizado por diversas formas de intervencin. La ltima incluye operaciones militares y de inteligencia encubiertas con el propsito de dar apoyo tanto a grupos paramilitares locales como a los llamados ejrcitos de liberacin. Estas operaciones estn diseadas bajo el criterio de crear divisiones sociales, tnicas y religiosas dentro de las sociedades, con el fin ltimo de promover la destruccin de pases enteros, como ocurri con Yugoslavia.

Paralelamente, la agenda de democratizacin patrocinada por Estados Unidos consiste en intervenir en los asuntos internos de cada pas, a menudo con el propsito de desestabilizar gobiernos e imponer reformas radicales de libre mercado. En este sentido, la invasin ilegal de Hait despus de un golpe militar auspiciado por Estados Unidos, que tambin recibi el apoyo de Canad y Francia, es parte integral del programa militar global de Washington.

Guerra y globalizacin

Guerra y globalizacin son dos procesos ntimamente relacionados. Las operaciones militares y de inteligencia actan de abrelatas de las nuevas fronteras econmicas y allanan el terreno para la reconfiguracin de las economas nacionales. Los poderes de Wall Street, los gigantes petroleros anglo-americanos y los contratistas de defensa de ambos lados del Atlntico estn sin duda detrs de este proceso.

El fin ltimo de la guerra contra el terrorismo estadounidense es transformar las naciones soberanas en territorios abiertos (o reas de libre comercio) por medios militares, as como por la imposicin de reformas macroeconmicas letales. Estas ltimas, aplicadas bajo los auspicios del tro FMI-Banco Mundial-OMC, a menudo sirven para socavar y destruir economas nacionales, arrojando a millones de personas a las ms abyecta pobreza. A su vez, los llamados programas de reconstruccin impuestos por donantes y acreedores a la estela de la guerra contribuyen a la imparable espiral de crecimiento de la deuda externa.

Siguiendo una lgica perversa, las reparaciones de guerra financiadas con deuda externa son abonadas al invasor estadounidense. Cientos de millones de dlares van a parar a manos de conglomerados constructores occidentales como Bechtel y Halliburton, los cuales estn estrechamente vinculados con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Irn y Siria: la siguiente fase de la guerra

Segn ha podido confirmarse mediante documentos del rea estadounidense de defensa, un objetivo bsico de esta guerra es la conquista y confiscacin de la riqueza petrolera de Oriente Medio. En este sentido, la regin que comprende Oriente Medio y Asia Central detenta el 70% de los recursos mundiales de petrleo y gas, treinta veces los que posee Estados Unidos.

Los gigantes petroleros anglo-americanos, en alianza con Wall Street y el complejo militar-industrial estn sin lugar a dudas detrs del programa de guerra de Estados Unidos.

La siguiente fase de esta guerra afecta a Irn y Siria, que ya han sido identificados como objetivos.

Irn es el pas con las terceras mayores reservas de petrleo y gas del mundo (10%), despus de Arabia Saudita (25%) e Irak (11%). Estados Unidos est buscando la complicidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para poder tener un pretexto para bombardear Irn, al que se presenta como una amenaza para la paz mundial.

A Israel se le ha encomendado un papel clave en el lanzamiento de la operacin militar contra Irn.

Esta operacin se encuentra en fase de puesta a punto. De producirse, la guerra se extendera a toda la regin de Oriente Medio y ms all. En la misma jugada, Israel pasara a formar parte oficialmente del eje anglo-americano.

A principios de 2005, se realizaron importantes maniobras militares en el Mediterrneo oriental, incluyendo despliegues militares y comprobacin de sistemas armamentsticos. Hubo encuentros militares entre Estados Unidos, Israel y Turqua. Se produjeron muchas idas y venidas de representantes militares y gubernamentales a Washington, Tel Aviv y Ankara.

Los intensos intercambios diplomticos se produjeron a escala internacional con el propsito de consolidar la cooperacin militar y/o apoyar la operacin americano-israel contra Irn. La resolucin de Naciones Unidas sobre el programa nuclear iran sirve en bandeja de plata un pretexto que permitira justificar la intervencin militar.

En este sentido, fue significativo el acuerdo de cooperacin militar entre la OTAN e Israel de noviembre de 2004. Unos meses ms tarde, Israel participaba por primera vez en ejercicios militares de la OTAN que tambin incluyeron a diversos pases rabes.

Se ha producido un despliegue masivo de equipamiento militar para preparar un posible ataque a Irn. Israel ha recibido de Estados Unidos alrededor de 5000 misiles inteligentes, incluidas 500 bombas anti-bnker BLU 109.

Armas nucleares en escenarios de guerra convencional: inocuas para la poblacin

Tambin se ha contemplado la posibilidad de un ataque sobre Irn utilizando armas nucleares tcticas (armas nucleares pequeas o mini-bombas). Las armas nucleares tcticas, con una capacidad destructiva de entre un tercio a seis veces la bomba de Hiroshima, haban sido erradicadas de los escenarios de guerra convencional.

Las mini-bombas han sido redefinidas como un arma defensiva, inocua para la poblacin, puesto que explotan en el subsuelo. En diciembre de 2003 el Senado [de Estados Unidos] autoriz su uso en escenarios de guerra convencional.

Los ataques areos contra Irn pueden hacer que la guerra se extienda por todo el Medio Oriente y Asia Central. Tehern ha dicho que en caso de ataque tomar represalias lanzando misiles balsticos contra Israel (CNN, 8 de febrero de 2005). Estos ataques tambin pueden afectar a instalaciones estadounidenses en el Golfo Prsico, lo cual nos situara en un escenario de escalada militar y guerra total.

El Primer Ministro israel Ariel Sharon orden a las fuerzas armadas estar preparadas para posibles ataques a finales de marzo [de 2006] sobre instalaciones iranes de enriquecimiento de uranio (The Sunday Times, 11 de diciembre de 2005).

Mientras tanto, Irn est reforzando sus sistemas de defensa area. Rusia ha anunciado que planea vender a Irn 29 sistemas antimisiles Tor M-1.

El ataque sobre Irn tambin debe entenderse en relacin con la retirada de las tropas sirias del Lbano, lo cual ha abierto un espacio nuevo para el despliegue de las tropas israeles. Y debe tenerse en cuenta tambin el factor aadido de la inclusin de Turqua en la alianza americano-anglo-israel.

La agenda militar global

La guerra en Oriente Medio forma parte de una plan militar cuidadosamente diseado. En septiembre del ao 2000, unos meses antes de que George W. Bush accediera a la Casa Blanca, el Project for a New American Century (PNAC) public el borrador de un trabajo que propona una dominacin global bajo el ttulo: Reconstruir las defensas de Estados Unidos.

El PNAC es un think tank neoconservador vinculado con el establishment de las reas de defensa e inteligencia, el Partido Republicano y el poderoso Council on Foreign Relations (CFR), que juega un importante papel entre bambalinas en la formulacin de la poltica exterior de Estados Unidos.

Los objetivos declarados del PNAC son:

El anterior Subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, que hoy dirige el Banco Mundial, el Secretaro de Defensa Donald Rumsfeld y el Vicepresidente Dick Cheney haban encargado el borrador del PNAC antes de las elecciones presidenciales del 2000.

El PNAC esboza un itinerario de conquista. Aboga por la imposicin directa de bases que acten de avanzadilla en toda Asia Central y en Oriente Medio con el propsito de garantizar la dominacin econmica del mundo, al tiempo que debe estrangularse cualquier rival potencial o cualquier otra alternativa viable a la idea estadounidense de una economa de libre mercado (vase, Chris Floyd, Bushs Crusade for Empire, Global Outlook, 6, 2003).

A diferencia de los escenarios de guerra, las denominadas funciones de polica suponen una poltica militar global que se sirve de la intervencin militar mediante bombardeos de castigo, operaciones de inteligencia encubiertas, el envo de fuerzas especiales, etc.

Nuevos sistemas armamentsticos

La revolucin en asuntos militares del PNAC (que no es otra cosa que el desarrollo de nuevos sistemas armamentsticos) consiste en la Iniciativa de Defensa Estratgica, el despliegue armamentsico en el espacio simultaneado con el desarrollo de una nueva generacin de armas nucleares:

La poltica tradicional de Estados Unidos sobre el uso de las armas nucleares se haba ceido al criterio de responder a un ataque militar (...), pero la nueva poltica permite a Estados Unidos utilizar armas nucleares contra Estados que no disponen de armamento nuclear y, por un buen puado de nuevas razones, tambin se acepta la finalizacin drstica de un conflicto en los trminos que fijen los Estados Unidos, o para asegurar el xito de las fuerzas de Estados Unidos (declaracin de Jorge Hirsh, vase Global Research,

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=MCD20051101&articleId=1173 ).

La estrategia de defensa nacional

Desde el ao 2000, en muchos documentos de seguridad de Estados Unidos han aparecido citadas las premisas bsicas del PNAC. En marzo de 2005 el Pentgono hizo pblico su informe sobre la estrategia de defensa nacional. Aunque sigue a pies juntillas las doctrina de guerra preventiva detallada por el PNAC, va mucho ms all en la definicin del alcance del programa militar global de Washington.

Aboga por un enfoque ms proactivo de la guerra, ms all de la nocin dbil de acciones preventivas y defensivas, en las que se ejecutan operaciones militares contra un enemigo declarado con el propsito de preservar la paz y defender los Estados Unidos.

El documento seala de forma explcita el mandato militar global que se arrogan los Estados Unidos, que va ms all de los escenarios de guerra puramente regionales. Este mandato tambin incluye operaciones militares dirigidas contra pases que no son hostiles a Estados Unidos, pero que son considerados estratgicos para los intereses norteamericanos. En tanto que la doctrina de guerra preventiva concibe la accin militar como medio de autodefensa contra pases considerados hostiles a los Estados Unidos, la nueva doctrina del Pentgono prev la posibilidad de una intervencin militar contra pases que no constituyen una amenaza aparente a la seguridad de la patria americana.

El documento pergea las cuatro principales amenazas que tienen los Estados Unidos:

El gigantesco presupuesto de defensa

Este documento perfila los contornos de un proyecto de hegemona militar global. Se basa en un aumento masivo del gasto militar. El objetivo subyacente es eclipsar, en trminos de defensa, a cualquier pas del mundo, incluidos los aliados europeos de Estados Unidos.

Las fuerzas armadas de Estados Unidos deben tener este ao [2005] un potencial mayor que el de los 25 pases siguientes sumados (...) De modo que si se mantienen los mismos niveles de gasto en los prximos cinco aos, teniendo en cuenta que el gasto en defensa de los europeos est disminuyendo, eso significar que en Estados Unidos crece y que se estar gastando en defensa ms que el total de lo que gasta el resto del mundo (Council on Foreign Relations, Annual Corporate conference, 10 de marzo de 2005).

El presupuesto estimado de defensa (401,7 mil millones de dlares) no incluye el presupuesto de defensa suplementario para emergencias destinado a operaciones en marcha en Irak y Afganistn. Tampoco est incluida en el presupuesto de defensa la participacin del Departamento de Defensa en la guerra contra el terrorismo (vase: http://64.177.207.201/static/budget/annual/fy05/). Ni tampoco se incluyen otros 40.000 millones de dlares asignados al aparato de inteligencia dirigido por John Negroponte. Aproximadamente el 80% del presupuesto para inteligencia, incluido el sistema de satlites espas de Estados Unidos, realiza actividades de apoyo directo a las iniciativas militares de Estados Unidos.

Crmenes de guerra por doquier

Raramente se mencionan los objetivos econmicos y estratgicos que hay detrs de esta guerra. Este proyecto militar se presenta a la opinin pblica como parte de la guerra global contra el terrorismo, y se sostiene que el agresor es inequvocamente Al Qaeda. Los crmenes de guerra, incluida la tortura de civiles, son presentados desdeosamente como daos colaterales.

La ocupacin militar de Irak ha conllevado la muerte de ms de 100.000 civiles iraques (segn el estudio de la John Hopkins School of Public Health publicado en Lancet).

Hoy disponemos de innumerables evidencias de la aplicacin rutinaria de la tortura y del levantamiento de campos de concentracin, para no mencionar el secuestro de civiles, incluidos nios, que son enviados al campo de concentracin de Guantnamo, en Cuba.

Matar al mensajero : Las fuerzas armadas norteamericanas han sealado y asesinado a periodistas independientes en Irak, que no informaban siguiendo las mentiras y patraas del eje militar anglo-americano.

Mientras la comunidad internacional presta mucha atencin a los programas nucleares de Irn y Corea del Norte, las evidencias apuntan a que la coalicin militar encabezada por los Estados Unidos utiliza de forma continuada armas prohibidas. Y a que planea utilizar armas nucleares en la siguiente fase de la guerra.

En Irak se han utilizado el napalm y las bombas de fsforo blanco contra civiles en reas urbanas densamente pobladas. Los medios occidentales (especialmente la BBC) han tratado de camuflar el uso de estos sistemas armamentsticos.

Tortura

La tortura forma parte de la poltica oficial del gobierno de Estados Unidos. Las rdenes de torturar a presos de guerra en Irak y Guantnamo emanaron de los niveles ms altos de la administracin Bush. Guardianes e interrogadores del ejrcito y de la CIA actan siguiendo instrucciones muy precisas en este sentido.

El presidente de Estados Unidos ha autorizado directamente el uso de la tortura, incluida la privacin de sueo, situaciones lmite, perros militares, capuchas, etc. (Vase: http://globalresearch.ca/articles/ACL412A.html ).

Las cmaras de tortura y los centros de detencin secretos que la CIA ha construido en diversos pases (incluidos algunos de la Unin Europea) siguen al pie de la letra las lneas maestras de la poltica de tortura.

Aunque la tortura es una prctica aceptada por la administracin Bush, el debate actual en Estados Unidos no es sobre la tortura por s misma, sino sobre si la informacin obtenida por terroristas sospechosos mediante la aplicacin de la tortura puede ser utilizada en un tribunal para acusar a un supuesto terrorista.

La criminalizacin de la justicia

A pesar de la indignacin de la opinin pblica, todo apunta a que existe una aquiescencia y gradual aceptacin del programa de tortura de Estados Unidos. No se cuestiona la legitimidad de los criminales de guerra por parte de las ms altas instancias pblicas que formalmente ordenaron esos crmenes. Las opiniones jurdicas obtenidas de los magistrados a raz de los datos obtenidos por los criminales de guerra estn siendo utilizadas para legalizar la tortura y redefinir el derecho.

Los criminales de guerra ocupan posiciones de autoridad de forma legtima, lo cual les capacita para redefinir los contornos del sistema judicial y las formas de aplicacin del derecho. Esto les faculta para decidir quines son criminales, cuando en realidad son ellos los criminales.

En otras palabras, de lo que se trata es de la criminalizacin del Estado y de sus diversas instituciones, incluida la criminalizacin de la Justicia.

Se le ha dado la vuelta a la verdad como a un calcetn. La propaganda de Estado construye un consenso entre el Ejecutivo, el Congreso y el Ejrcito. Luego este consenso es ratificado por el poder judicial mediante un proceso descarado de manipulacin legal.

Los medios de desinformacin instilan en la conciencia de los estadounidenses la idea de que cierto uso de la tortura, la existencia de campos de concentracin, los asesinatos extra-judiciales de los enemigos dscolos, y todas las cosas que estn pasando son, bajo ciertas circunstancias, aceptables y perfectamente legales puesto que la Oficina de Asesoramiento Legal del Departamento de Justicia (OLC) dice que esto es legal.

La existencia del un enemigo exterior imaginario que amenaza la Patria es la piedra de toque de la campaa propagandstica. No slo pretende que los ciudadanos de Estados Unidos estn a favor de la guerra contra el terrorismo, sino tambin que apoyen un orden social en el que se pueda hacer uso legtimo de la tortura contra los terroristas como medio justificable de preservar los derechos humanos, la democracia, la libertad, etc.

Racismo y legislacin antiterrorista

Mientras tanto, se ha desatado una ola de racismo y xenofobia contra los musulmanes en los pases occidentales. El arresto arbitrario de musulmanes mediante falsos cargos se ha convertido en una prctica comn.

En muchos pases occidentales se han aprobado leyes antiterroristas que permiten el arresto y la detencin sin cargos de los supuestos terroristas, incluidos los lderes de los llamados grupos domsticos radicales (o lo que es lo mismo: activistas contra la guerra), que ahora estn tipificados como una amenaza a la seguridad nacional.

Mientras expresa su preocupacin por la violacin de los derechos humanos, la llamada comunidad internacional ha aceptado sin ms la legitimidad de la guerra contra el terrorismo. Adems, a partir del 11-S, hay una parte significativa del movimiento contra la guerra que, al mismo tiempo que condena la guerra capitaneada por Estados Unidos, contina sosteniendo la legitimidad de la guerra contra el terrorismo.

A su vez, Naciones Unidas ha respaldado la guerra contra el terrorismo. Bajo el disfraz de pacificador, Naciones Unidas, en violacin flagrante de su Carta y de la jurisprudencia de Nremberg sobre crmenes de guerra, colabora con la coalicin militar encabezada por Estados Unidos.

La guerra de propaganda

El objetivo subyacente a la campaa de desinformacin de los medios de comunicacin es dar un cariz humanitario a la guerra comandada por Estados Unidos, al tiempo que recaban el apoyo de la opinin pblica en favor del programa norteamericano de guerra contra el terrorismo. El racismo y la xenofobia, incluido el arresto ilegal de supuestos terroristas, son parte integral de la guerra de propaganda.

Uno de los objetivos principales de la guerra de propaganda es el de fabricar un enemigo. Puesto que crece el sentimiento en contra de la guerra y empieza a desmoronarse la legitimidad poltica de la administracin Bush, conviene sembrarse dudas a diestro y siniestro para afianzar la existencia de este enemigo exterior imaginario.

La propaganda no slo se propone enmascarar la verdad, sino que quiere eliminar las evidencias sobre como se fabric la llamada Al Qaeda de Bin Laden como enemigo exterior y se la transform en el enemigo nmero uno. Toda la doctrina sobre seguridad nacional se basa en la existencia de un enemigo exterior que amenaza la Patria.

Para la administracin Bush es fundamental disponer de una causa justa que permita justificar la invasin y ocupacin de Afganistn e Irak.

La guerra contra el terrorismo y la nocin de prevencin son asociadas al derecho de autodefensa. Definen cundo es aceptable empezar una guerra: ius ad bellum.

El ius ad bellum [el derecho a hacer la guerra] tambin sirve para cohesionar las estructuras de mando de las fuerzas armadas. Tambin sirve para convencer a las tropas de que estn luchando por una causa justa. Ms en general, la teora del derecho a hacer la guerra en su versin actual es parte integral de la guerra de propaganda y de la desinformacin de los medios de comunicacin, esta vez dedicada a recabar el apoyo del pblico a la agenda blica.

En octubre del ao 2001, cuando se bombarde y luego se invadi Afganistn, muchos progresistas defendieron la doctrina militar del gobierno de la causa justa. A raz del 11-S se acept sin ms el argumento de la autodefensa como respuesta legtima, sin preocuparse de analizar el hecho de que la administracin norteamericana no slo haba promovido la red terrorista islmica, sino que se haba servido de ella en el encumbramiento del gobierno talibn de los aos 1995-1996. Adems, la invasin de Afganistn estaba perfectamente planificada mucho antes del 11 de septiembre de 2001.

A partir del 11-S el movimiento anti-guerra contra la invasin ilegal de Afganistn qued completamente aislado. Los sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil se tragaron las mentiras de los medios de comunicacin y la propaganda del gobierno. Dieron por bueno el argumento de que la guerra era contra Al Qaeda y los talibanes.

Gan la desinformacin meditica. Se confundi completamente a la gente sobre los verdaderos motivos de la invasin de Afganistn. Osama bin Laden y los talibanes eran los principales sospechosos de los ataques del 11-S, sin que existiera la ms mnima prueba y sin parar mientes en la relacin histrica entre Al Qaeda y el aparato de inteligencia de Estados Unidos. En este sentido, es fundamental entender bien el 11-S para poder tener una posicin consistente en contra de la guerra.

La guerra contra el terrorismo es la piedra de toque de la campaa de desinformacin de la propaganda oficial y de los medios de comunicacin. En una lgica completamente absurda, se presenta a Al Qaeda como un superpoder emergente, capaz de iniciar un ataque militar contra los Estados Unidos.

La guerra contra el terrorismo

Existe abundante documentacin del hecho de que la guerra contra el terrorismo es una fabricacin torticera. Al Qaeda es un activo de inteligencia creado por Estados Unidos. El saud Osama bin Laden es una creacin de la poltica exterior americana. Fue reclutado durante la guerra sovitica de Afganistn para, irnicamente, combatir a los invasores soviticos bajo los auspicios de la CIA. Durante la Guerra Fra, pero tambin despus, la CIA jug un papel fundamental en el entrenamiento militar de los mujaidines (usando como intermediario el aparato de inteligencia militar de Pakistn).

Con el aliento activo de la CIA y el ISI [servicio secreto] paquistan, se intent convertir la jihad afgana en una guerra global iniciada por todos los Estados musulmanes contra la Unin Sovitica, de modo que ms de 35.000 musulmanes procedentes de 40 pases islmicos estuvieron en la guerra de Afganistn entre 1982 y 1992. Decenas de miles ms fueron a estudiar a las madrasas de Pakistn. Puede decirse que ms de 100.000 musulmanes radicales extranjeros fueron influenciados directamente por la jihad afgana. (Ahmed Rashid, The Taliban: Exporting Extremism, Foreign Affaire, noviembre-diciembre, 1999).

Tanto las administraciones de Clinton como la de Bush han apoyado a las llamadas bases militantes islmicas, incluida la Al Qaeda de Osama bin Laden, como parte de su programa militar y de inteligencia. Los vnculos entre Osama bin Laden y la administracin Clinton en Bosnia y Kosovo estn bien trazados en los registros del Congreso.

Irnicamente, el descubrimiento de las operaciones militares y de inteligencia en Bosnia fueron detalladamente documentadas por el Partido Republicano. Un extenso informe elaborado en el Congreso por el Comit del Partido Republicano (RPC) publicado en el ao 1997 acusaba al Gobierno de Clinton de haber ayudado a Bosnia a convertirse en una base militante islmica que permita el reclutamiento de miles de mujaidines del mundo islmico a travs de la red de militantes islmicos:

La implicacin prctica de la administracin Clinton en la distribucin de armas de la red islmica incluy las inspecciones de misiles de Irn realizadas por funcionarios del gobierno de Estados Unidos (...). La Agencia de Ayuda al Tercer Mundo (TWRA), una falsa organizacin humanitaria radicada en Sudn (...), fue uno de los vnculos ms importantes en la distribucin de armas hacia Bosnia. Se cree que la TWRA estaba conectada con la red islmica del terror mediante individuos como el jeque Omar Andel Rahman (el cerebro convicto del ataque al World Trade Center de 1993) y Osama bin Laden, un rico emigrante saud que se cree que financi a diverso grupos de militantes. (Informe de prensa del Congreso, Comit del Partido Republicano, Congreso de Estados Unidos, Clinton-Approved Iranian Arms Tranfers Help Turn Bosnia into Militant Islamic Base, Washington DC, 16 de enero de 1997. El documento original puede encontrarse en la pgina web del RPC del Senado (senador Larry Craig) en: http://www.senate.gov/~rpc/releases/1997/iran.htm

Contraterrorismo

La CIA ha creado sus propias organizaciones terroristas, incluida Al Qaeda en Mesopotamia, encabezada por Abu Musab Al Zarqawi.

Al mismo tiempo, crea sus propias alertas terroristas acerca de las organizaciones terroristas que ella misma ha creado. Adems, ha desarrollado un vasto programa contraterrorista con financiacin multimillonaria para perseguir a estas organizaciones terroristas.

El contraterrorismo y la guerra de propaganda estn interrelacionados. El aparato de propaganda nutre de noticias la cadena de desinformacin. Las alertas terroristas deben parecer genuinas. El objetivo es presentar a los grupos terroristas como enemigos de Estados Unidos.

El empeo subyacente es recabar el apoyo de la opinin pblica a favor del programa de guerra contra el terrorismo de Estados Unidos.

La guerra contra el terrorismo requiere de un mandato humanitario. La guerra contra el terrorismo es presentada como una guerra justa que debe ser librada sobre slidos fundamentos morales para reparar la situacin de los que sufren injustamente.

Para alcanzar los objetivos de su poltica exterior, las imgenes del terrorismo deben tener una presencia vvida en las mentes de los ciudadanos, a los que constantemente se recuerda la amenaza terrorista.

La campaa de propaganda presenta los retratos de los lderes que estn detrs de la red terrorista. En otras palabras, en la campaa publicitaria conviene ponerle rostro al terror.

Fabricar los indicios de inteligencia

La campaa de propaganda se ha apoyado en una fabricacin masiva de los indicios de inteligencia.

Las revelaciones acerca del controvertido memorando de Downing Street y del dossier falsificado del uranio de Nger no son sino la punta del iceberg.

Como bien se saba y se tena pruebas de ello antes de la invasin de Irak, lo sustancial de la presentacin de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no slo fue fabricado, sino que de hecho estaba basado literalmente en lo que constituye un caso flagrante de plagio en un texto disponible en Internet que escribi un estudiante:

Un anlisis textual pormenorizado del informe de la Inteligencia britnica citado por Colin Powell en su discurso [de 5 de febrero de 2003] ante Naciones Unidas sugiere que sus autores britnicos tuvieron un acceso muy limitado a fuentes de inteligencia que trabajasen sobre el terreno, por lo que basaron su trabajo en documentos acadmicos, que manipularon de forma selectiva.

Los autores del dossier son miembros de la oficina de prensa de Tony Blair en Whitehall. El servicio secreto britnico (MI6) ni siquiera fue consultado o, ms probablemente, en realidad proporcion un tipo de informacin que no casaba con los argumentos de los polticos. En sntesis, una simple conjetura interesada fue vendida como un producto de inteligencia.

La mayor parte del documento de 19 pginas (pginas 6-16) fue directamente copiado, sin reconocerlo, de un artculo del pasado septiembre [de 2002] de la Middle East Review of Internation Affaire titulado Iraqs Security and Intelligence Network: A Guide and Anlisis. El autor del texto es Ibrahim al-Marashi, un estudiante postgraduado en el Monterey Institute of International Studies. l mismo me ha confirmado que el MI6 en ningn momento le pidi permiso para reproducirlo; en realidad , no supo de la existencia del documento britnico hasta que le habl de l.

A modo de conclusin

La llamada guerra contra el terrorismo es una mentira.

Existen numerosas pruebas documentales que muestran que el pretexto utilizado para iniciar la guerra fue una completa fabricacin.

Se ha manipulado la realidad hasta darle la vuelta como a un calcetn. Los actos de guerra se anuncian como intervenciones humanitarias con el propsito de restaurar la democracia.

La ocupacin militar y el asesinato de civiles se presentan como operaciones de mantenimiento de la paz.

La derogacin de las libertades civiles por la llamada legislacin antiterrorista se describe como un medio para mejorar la seguridad interior y para afianzar las libertades civiles.

Mientras tanto, la economa civil est abocada a la crisis; se recorta el gasto en salud y educacin para financiar el complejo militar-industrial y el estado policial.

Bajo el imperio americano millones de personas en todo el mundo han sido arrojadas a la ms abyecta pobreza, y los pases han sido convertidos en territorios abiertos.

Se han instalado los protectorados estadounidenses con la bendicin de la llamada comunidad internacional. Se constituyen gobiernos interinos. Las Naciones Uniones casualmente nombran marionetas polticas promovidas por las grandes petroleras estadounidenses, y gradualmente han ido asumiendo el rol de legitimador de lo que hace la administracin norteamericana.

Revertir la marea de la guerra no puede limitarse a criticar el programa blico de Estados Unidos. En ltimo trmino lo que se discute es la legitimidad de los actores polticos y militares y las estructuras de poder econmico, que son las que en realidad controlan la formulacin y direccin de la poltica exterior norteamericana.

Mientras la administracin Bush desarrolla una guerra contra el terrorismo, las evidencias (incluidas montaas de documentos oficiales) confirman sin lugar a dudas que las sucesivas administraciones estadounidenses han apoyado, incitado y amparado el terrorismo internacional.

Hay un gran inters en borrar este hecho porque, de llegar a odos del pblico, la legitimidad de la llamada guerra contra el terrorismo caera como un castillo de naipes. Y si esto ocurriera se vera seriamente amenazada la legitimidad de los actores mueven los hilos entre bambalinas.

Qu puede hacerse para quebrar de forma efectiva las agendas blica y de formacin de un estado policial? Bsicamente, refutando la guerra contra el terrorismo, que constituye la espina dorsal de la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos.

El programa blico no se desarbola con el sentimiento contra la guerra. Uno no frena la ola dicindole al presidente Bush: por favor, acate la Convencin de Ginebra y la Carta de Nremberg. Una agenda anti-guerra consistente requiere echar de sus puestos a los criminales de guerra que ocupan los ms altos cargos como primer paso para desarmar a las instituciones y a la estructura corporativa del Nuevo Orden Mundial.

Para acabar con la Inquisicin debemos acabar con su propaganda, sus campaas de miedo e intimidacin que impelen a la opinin pblica a aceptar la guerra contra el terrorismo.

M ichel Chossudovsky es autor del best seller internacional The Globalization of Poverty, traducido a once idiomas. Es profesor de Economa en la Universidad de Ottawa y Director del Center for Research on Globalization, que mantiene una prestigiosa pgina web: www.globalresearch.ca . Su libro ms reciente lleva por ttulo: Americas War on Terrorism, Global Research, 2005.

  Traduccin para www.sinpermiso.info : Jordi Mund

 

Apndice

Existe una gran cantidad de evidencias documentales sobre el papel jugado por Al Qaeda. Recientes revelaciones ha hecho aflorar ms evidencias de que el aparato de inteligencia de Estados Unidos ha patrocinado a los terroristas.

  1. Operacin Able Danger

Documentos oficiales del Pentgono revelan que el cabecilla del 11-S y otros tres secuestradores estaban sometidos a estrecha vigilancia en una operacin secreta del Pentgono desde ms de un ao antes del 11-S.

Estos documentos refutan gran parte de la versin oficial del gobierno de Estados Unidos, como la que se present ante la comisin del 11-S.

Durante los ltimos cuatro aos se nos ha dicho por parte de la administracin de George Bush y as figura en el informe oficial del presidente Thomas Kean y del director ejecutivo de la comisin oficial del 11-S que el extremista egipcio Mohammed A

Global Research, 2 enero 2006



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