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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2019

Paraguay
Radiografa de un gobierno de derecha

Magdalena Lpez
Nueva Sociedad


En menos de un ao, Mario Abdo ha mostrado cmo gobierna la derecha paraguaya. Con un discurso tradicionalista, se ha lanzado contra la agenda de gnero, ha aplicado polticas econmicas ortodoxas y ha desatendido reclamos populares. Mientras tanto, al movimiento campesino, considerado como la espina dorsal de la resistencia social paraguaya, se le ha sumado un nuevo elemento de lucha: los jvenes que han tomado la direccin de poderosas manifestaciones sociales.

Mario Abdo Bentez es el presidente de Paraguay desde el 15 de agosto de 2018, luego de un paso de mando caracterizado por un enfrentamiento muy fuerte entre la faccin saliente y la entrante del Partido Colorado (Asociacin Nacional Republicana, ANR). Abdo se impuso por menos de 4% de los votos sobre la Alianza Ganar -coalicin del Partido Liberal Radical Autntico (PLRA) con el Frente Guasu (FG) y otros partidos minoritarios y progresistas- que no pudo revertir la permanencia presidencial del coloradismo.

La ANR obtuvo la mayora de bancas en ambas Cmaras, mientras que el PLRA lo secund. En el Senado, la tercera fuerza instalada es el FG, partido cuya figura central es el ex-obispo Fernando Lugo Mndez, nico ex-presidente habilitado para tener una banca activa pues fue destituido por impeachment, y por lo tanto constitucionalmente eximido de ocupar la bancada vitalicia, sin voto ni quorum, destinada a los ex presidentes.

Las gobernaciones, constituidas en las mismas elecciones generales, quedaron mayoritariamente en manos coloradas.

La presidencia del hijo del secretario privado de Stroessner

Tras las difusas promesas de campaa y el escaso detalle de las propuestas electorales de Abdo Bentez, el devenir de su gobierno fue difcil de imaginar. Lo ms relevante de este primer ao de gobierno han sido las consecuencias ms o menos explcitas de la pelea entre la faccin abdista (Colorado Aetete) y la cartista (Honor Colorado) que responde al ex-presidente Horacio Cartes.

El nuevo mandatario, colorado de paladar negro, proviene de una familia que ascendi en el partido en el contexto de la dictadura de Alfredo Stroessner. Su relacin con los movimientos y partidos ms progresistas est manchada por las acusaciones de fraude y alteracin de votos que surgieron durante las elecciones generales de 2018 y que an no han sido completamente saldadas. Adems, las declaraciones presidenciales sobre la agenda de gnero y los derechos de las mujeres, as como las decisiones tomadas en materia econmica y de relaciones internacionales (especialmente a la postura tomada por Paraguay sobre la problemtica venezolana) lo han distanciado an ms.

Reproduciendo un discurso fuertemente tradicionalista, con constantes referencias a la liturgia colorada, Abdo pudo aglutinar a diferentes lderes del partido y, desde esta articulacin, enfrentar el problema de gobernar con la ANR dividida y con las bancadas coloradas separadas, teniendo la mayora del Senado su contrincante interno.

El fracaso del abrazo republicano (prctica tradicional de la ANR, que plasma la unin de los candidatos que perdieron la interna, detrs del ganador) ha sido un constante elemento de enfrentamiento y negociacin, sobre todo, dentro del Congreso.

El vaticinado problema de la gobernabilidad, derivado de esto, ha sido relativamente controlado por el perodo de bonanza econmica que atraviesa el pas, sobre la base de una muy baja carga impositiva a la produccin ganadera y agrcola, del endeudamiento estratgico creciente an controlado y de inflacin contenida, con la consecuencia de un nivel de desarrollo humano y de inversin en bienestar social muy bajos. Segn el informe del Banco Mundial para Paraguay, el pas atraviesa un perodo de crecimiento muy prspero pero slo ser socialmente significativo cuando se convierta en un modelo inclusivo y sustentable.

El Paraguay de las oportunidades econmicas se sostiene sobre la divisin y la expulsin social, cuyo problema se percibe tanto en el mercado laboral, con una proliferacin de trabajo informal, como en el acceso a salud, con un sistema pblico muy desfinanciado. Esto se ve complejizado por un sistema de retiro y jubilacin de muy baja cobertura y una pobreza que hace alrededor de 4 aos se mantiene estancada.

El informe de Pobreza Monetaria (2019) visibiliz que a pesar del crecimiento sostenido de Paraguay, an existe un 4,8% de pobreza extrema, llegando al 10% en zonas rurales.La pobreza total alcanza a un 24,2% de la poblacin (en el rea rural es de 34,6% y en la urbana 17,8%).

Nuevas y viejas demandas sociales que confluyen

El movimiento campesino, espina dorsal de la resistencia social paraguaya, volvi en marzo a realizar su marcha a Asuncin, denunciando la persecucin, la expulsin rural y la hiperconcentracin de la tierra, exigiendo la reforma agraria integral. El modelo productivo paraguayo no contempla la pequea escala como unidad productiva prioritaria, por lo que el proyecto de gobierno actual no es compatible con los reclamos de la Federacin Nacional Campesina (FNC). Sin embargo, tampoco lo ha sido con gestiones anteriores, de hecho, la FNC retir su apoyo incluso al gobierno de Lugo.

Por otra parte, desde 2017, irrumpi un nuevo repertorio de manifestaciones, ms asociadas a demandas ciudadanas de transparencia.

La contracara del proceso de distanciamiento de las facciones coloradas, fue el destape de un conjunto de redes de corrupcin y prebendarismo que atraves centralmente los poderes del Estado y alter el pacto de proteccin interno del Congreso.

Las denuncias que en otro momento podran haber sido silenciadas por acuerdos de pares, expusieron a diputados, senadores, intendentes y miembros de otros organismos pblicos. Esto gener una reaccin popular que adquiri cierta organizacin y que llev adelante un rally anticorrupcin, siguiendo a los acusados en sus domicilios, escrachndolos en lugares estratgicos.

Al igual que la masiva movilizacin popular de marzo de 2017 en contra de las maniobras de reeleccin presidencial, los movimientos anticorrupcin, no multitudinarios pero s persistentes, lograron tanto remociones como renuncias de varios funcionarios con causas confirmadas de enriquecimiento y malversacin.

Es interesante ver cmo las lites polticas se dejan permear por estas manifestaciones, retoman sus demandas o incluso las interpretan como un elemento que marca nuevos lmites. Por ejemplo, al debatir en el Senado la destitucin del Contralor General de la Repblica Enrique Garca, por documentacin falsa, lavado de dinero y enriquecimiento ilcito, algunos senadores, como el colorado Galaverna, sostuvieron que si la ley no se aprobaba, no podran contener las protestas populares: Si hoy no destituimos a Garca vamos a cargarle tanque lleno de combustible a los que maana quieran violentar la manifestacin.

El reclamo por la remocin de estos funcionarios se articul con una demanda anterior por la eliminacin de las listas sbanas. Esta asociacin surgi sobre todo tras el retorno a la Cmara del Senador del previamente destituido Gonzlez Daher, quien entr nuevamente por integrar la lista del ex presidente Horacio Cartes. Daher debi finalmente renunciar a su nueva bancada por la presin popular.

Esto reactiv a las agrupaciones que luchaban por el desbloqueo de listas.

Un elemento interesante de este fenmeno es la aparicin de nuevos lderes jvenes encabezando estas manifestaciones y la revitalizacin de partidos no tradicionales. Un ejemplo de esto es el del nuevo intendente de Ciudad del Este, elegido en mayo de 2019, que fue concejal por un partido minoritario, con un fuerte discurso anticorrupcin.

La presin popular en torno al desbloqueo de listas llev a una maratn legislativa de ambas Cmaras en consecutivo, para debatir tres propuestas, aprobando una de ellas, en medio de discursos confusos que mezclaban desbloqueo con apertura de listas, al tiempo que buscaban acompaar esto con la incorporacin de urnas electrnicas.

En la misma lnea del discurso de Galaverna, en el debate dentro de la Cmara de Diputados, el colorado Luis Latorre expres: la gente que est en la plaza, los que nos est siguiendo en las redes sociales y televisin ameritan que votemos a favor, dando a entender que la sancin de leyes es linealmente una expresin de la voluntad popular, afirmacin con gran efecto popular pero carente de realidad descriptiva, pues la normativa se ve atravesada por clivajes mucho ms complejos que eso.

Estos procesos abren el interrogante respecto a la representacin y a la idea de que la sociedad civil organizada puede modificar decisiones de la lite de gobierno, hiptesis parcialmente corroborada por los casos en los que, presin popular mediante, se logr remover de sus cargos a funcionarios con causas comprobadas de enriquecimiento ilcito y malversacin de fondos.

El contexto de derechizacin del discurso poltico, la insistencia de los argumentos en contra de la diversidad sexual y las mujeres y la poltica internacional antiregionalista, posicionan a Abdo a las antpodas del progresismo, como un presidente conservador que dirige un pas con crecimiento econmico ininterrumpido por 15 aos y que se enfrenta a una sociedad que est aprendiendo nuevas formas de protesta, para complementar aquellas ya arraigadas en sus prcticas de resistencia.

Magdalena Lpez es doctora en Ciencias Sociales y licenciada en Ciencia Poltica por la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Cientficas y Tcnicas (CONICET) con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Fuente: http://nuso.org/articulo/abdo-paraguay-derecha-resistencia-colorado/



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