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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2019

Orden y desorden del Imperio

Jose Francisco Fernndez-Bulln
Rebelin


En Pars, el 11 de mayo de 2019, el movimiento de liberacin de las fuerzas de ocupacin de los neo-nazis disfrazados de liberales -un trmino ms que profanan- ha perdido una batalla. Pars ha resistido, de momento, el embate colrico de las provincias y se dispone a escenificar un ao ms la comedia de un plebiscito que slo tiene de democrtico el nombre. Tras una primera y aguda seal de alarma, los oligarcas respiran. La feroz represin que encomendaron a las fuerzas del orden del imperio (orden rgido en el centro del mismo y desorden catico en su periferia) fue el sntoma de su miedo y su zozobra, sobre sus cuellos se cerna y quizs se cierna an la sombra de una guillotina real o metafrica.

Porque lo cierto es que el movimiento de los chalecos amarillos no se ha extinguido; pervive notablemente en las provincias, que es donde naci, y su desarrollo futuro es imprevisible. A m no me parece preocupante que muestre sntomas de cansancio; es lgico y normal. Ms preocupantes me parecen algunas declaraciones de sus lderes, como Jerome Rodriges, herido gravemente durante una de las protestas, que animaba a votar a los franceses en las Elecciones Europeas porque la abstencin rimaba o rima con Macron segn sus propias palabras. Macron rima con todo en la Unin Europea, es su adalid ms destacado y uno de los que velan y se desvelan porque todos votemos lo mismo, lo nico que hay; o sea: a l o a otro como l, en las elecciones de la UE, y as sancionemos el pucherazo peridico que los ultra ricos celebran con champn francs y caviar ruso cada equis tiempo. Fueron las fuerzas de la Unin Europea que nos ciega a todos las que le arrebataron la visin de un ojo a este heroico representante del pueblo que se fue a Lyon el pasado sbado a jalear los chalecos. Y lo perdi porque el resto de los ciudadanos de Europa tenan los dos cerrados a la opresin y la injusticia que la Unin Europea representa. Tambin es preocupante que sigan recurriendo a Facebook, que no es ms que el ojo del imperio, para lanzar sus convocatorias y para estructurarse.

Todos estamos esperando el estallido definitivo de la Revolucin en Europa y algunos fuimos a Francia por ver si estallaba en la parisina Plaza de la Repblica -uno de los lugares donde se dieron cita los chalecos amarillos y sus simpatizantes - como una bomba, no de uranio empobrecido que son las que arrojan los ejrcitos de la OTAN, sino ms bien de confeti con el que celebrar el fin de la nueva dictadura sancionada con el tratado de Lisboa. Algunos se desplazaron incluso desde Amrica, como un chico puertorriqueo en silla de ruedas y su joven y bella acompaante, activista de Pensilvania, el cual utiliza su silla de ruedas como arma de resistencia en las protestas que encabeza contra las fuerzas del caos y el desorden disfrazado de orden mortuorio.

No fue as. Estallar otro da all o en otra parte y otros sern los testigos y protagonistas. Cuando lo haga, todos los amantes de la libertad verdadera lo celebraremos con lo que tengamos ms a mano, ya sea champn francs o vino de Jumilla. O quizs con absenta verde si nos pilla en Pars, por ejemplo. La absenta est de moda de nuevo desde hace algunos aos en la capital francesa; nos la brinda la providencia quizs para que alucinemos todo lo posible y nos evadamos a lo bestia de la triste realidad que nos oprime.

No s si ser una coincidencia que el movimiento de los chalecos amarillos se haya replegado un tanto coincidiendo con la celebracin de la farsa de las elecciones europeas. La Unin Europea es una superestructura asfixiante donde no cabe libertad ni democracia alguna. Una telaraa burocrtica que nos inmoviliza y ahoga. Dictadura burocrtica es el nombre que le cuadra y su realidad es kafkiana. Bruselas no es ms que ese castillo inaccesible que da ttulo a la novela de Joseph Kafka y contra el cual se estrella todo anhelo de racionalidad y justicia. La pesadilla del escritor bohemio se materializa por fin ante nuestros ojos y tiene el perfil siniestro del Parlamento Europeo.

Durante varios meses lo que se ha vivido en Francia ha sido un estallido espontneo de libertad y de manifestacin democrtica de indignacin ciudadana. La libertad, despus de tanto tiempo de silencio, ha tomado las calles. Los ciudadanos de la Repblica se quitaron la mordaza y se expresaron libremente en los parques y las plazas o en las rotondas que todava custodian a pesar del cansancio. La guerra contra la tirana de Bruselas no ha terminado ni puede terminar nunca porque su fin sera el nuestro. Los oligarcas de la Unin Europea quieren robarnos todo, hasta el ltimo aliento. No pueden darnos tregua (ni nosotros a ellos) porque viven de nuestra muerte, de nuestra agona diaria.

No tiene nada de extrao, de todas formas, que Pars no se rinda fcilmente a las justas reclamaciones de los manifestantes. Est llena de funcionarios del imperio. Es una de sus grandes capitales y est armada hasta los dientes. All se concentran sus tecncratas, sus administradores y sus propagandistas, (es decir: los de la prensa prostituida), as como sus fuerzas armadas como las que custodiaban el aeropuerto de Orly con sus fusiles o sus metralletas. Pero en la periferia del hexgono francs pululan todava los contestatarios. El orden y el desorden del imperio se manifiesta por otra parte en la misma capital francesa. Y si en los Campos Elseos o en Notre-Dame, los ultra ricos, con su sonrisa de hiena, rgidos como momias, se toman, momentneamente aliviados, con mucha calma y parsimonia, sus cafs a sorbitos como vampiros que liban la sangre de sus vctimas, en Montmartre o en otros barrios ms alejados del centro, los desplazados (es decir los inmigrantes arrancados de su tierra por las guerras provocadas por la CIA y la clase media francesa empobrecida) corren y se empujan unos a otros, o se esconden y refugian en las cafeteras como conejos. De momento los nicos que ensean los dientes son los matones. Dientes como los dientes de oro que les robaron a los judos en los guetos y que ahora les robaran a los palestinos si los tuvieran. La gente se precipita y se apresura por las calles de Pars como las ratas que abandonan un barco que se hunde. Porque Europa es simplemente eso: un barco que se hunde y que slo la revolucin o el motn podran mantener a flote.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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