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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2019

El efecto Mercadona

Gustavo Duch
Rebelin


En los aos setenta, como en muchos pueblos valencianos, una persona decidi dedicarse al negocio de la comercializacin de frutas y verduras, actividad que, en esos tiempos, se centraba en adquirir productos agrcolas de la comarca, almacenarlos, clasificarlos y, posteriormente, venderlos en los comercios de los pueblos. Seguro que a base de muchas horas y buena atencin, el negocio prosper adecuadamente; y as hasta que los descendientes de la persona que lo fund se hicieron cargo del mismo.

Los hijos, con energas jvenes, ampliaron el radio de accin, y consiguieron suministrar a los supermercados que iban emergiendo por la regin. A la vez, expandan tambin su radio de compra por la provincia para poder conseguir el mximo de productos y variedades para cubrir las necesidades de sus exigentes clientes.

La expansin fue progresiva hasta los aos noventa, cuando su empeo encontr una gran recompensa: se convirtieron en interproveedores de Mercadona; es decir consiguieron una relacin de exclusividad con esta empresa para algunos productos, pongamos por caso, melones y sandas. Eso fueron palabras mayores. Todos los melones y todas las sandas que lograban adquirir incluso comprando por todo el pas, todos, se los compraba Mercadona.

Con mucho efectivo en sus cuentas corrientes y capacidad de inversin, el paso siguiente fue fcil de consensuar: Por qu depender de las producciones de otros? En pocos aos, la antao comercializadora de frutas se convirti en una gran propietaria de terrenos agrcolas repartidos por toda Espaa y en la empresa lder de la produccin de melones y sandas. De hecho, incluso compraron las tierras de algunos de sus antiguos proveedores, que pasaron a ser simples peones asalariados. Y si, an de tanto en tanto, tenan que comprar melones y sandas a otros agricultores, estaba claro que el precio lo fijaban ellos.

A ms crecimiento de Mercadona, ms crecimiento para esta empresa, que se haba conseguido posicionar como marca de referencia en estos dos productos. Pero, como el crecimiento es una adiccin, Mercadona y ellos se preguntaron: Por qu nuestros clientes no pueden comer sandas y melones todo el ao? En realidad esta cuestin es un eufemismo de la pregunta real: Por qu no podemos seguir generando ingresos vendiendo melones y sandas todo el ao?

La dcada pasada, la empresa en cuestin con una palmadita en la espalda de la propia Mercadona sali a hacer las Amricas buscando tierras y climas donde producir melones y sandas todo el ao: en concreto,  melones en Senegal y sandas en Panam.

Y cmo continua la historia? Es apasionante y la leeremos en la prensa a finales de este mes de mayo o ya metidos en junio con toda seguridad cuando los sindicatos agrarios lancen mensajes de denuncia y de fuertes crticas a la administracin, porque el precio de los melones y las sandas habr cado hasta precios tan bajos que mejor ser que se pudran en el campo, porque con esos precios no podrn ni pagar los costes. Durante esos mismos meses que son el tiempo de los melones y sandas locales, circularn por las redes fotografas de melones y sandas vendidos en Mercadona mostrando en la etiqueta que su procedencia es Senegal o Panam respectivamente. Y solo se tratar de enlazar ambas noticias, exactamente igual que hicimos con la crisis de los ctricos este pasado invierno.

El anlisis ms fcil culpabilizar a la competencia desleal de estos terceros pases cuando la causa real se llama efecto Mercadona.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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