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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2019

El gigante latinoamericano roza la recesin slo dos aos despus del colapso
Brasil, otra dcada perdida

Andy Robinson
La Vanguardia


Millares de personas protestaron el mircoles en Ro de Janeiro por los recortes en educacin impulsados por Bolsonaro, quien tach a los manifestantes de idiotas tiles (Ricardo Moraes / Reuters)

Tras una explosin de optimismo en los mercados cuando Jair Bolsonaro, el polmico presidente ultraconservador de Brasil, se impuso en las elecciones presidenciales de octubre del ao pasado, una cruda realidad empieza a descender sobre la economa ms grande de Amrica Latina.

Crecen los temores a una segunda recesin slo dos aos despus del colapso del 2015 y el 2016 cuando el producto interior bruto (PIB) cay el 6,8%. Ya es casi inevitable que Brasil que hace unos aos se consideraba una emergente potencia global, imn de fuertes inversiones multinacionales, entre ellas muchas espaolas cierre otra dcada perdida, 40 aos despus de la crisis de la deuda de los ochenta. Aunque el resto de Amrica Latina con sonadas excepciones como Argentina y Venezuela no arrastra los mismos problemas de crecimiento, muchos temen por el futuro econmico de la regin cuyos niveles de deuda han crecido peligrosamente en los ltimos aos.

La economa brasilea ha estado recuperndose a un ritmo dolorosamente lento tras la peor recesin del siglo, resume Alberto Ramos, el director de anlisis de Amrica Latina de Goldman Sachs. La diferencia entre esta dcada perdida y la de los ochenta es que, esta vez, no ha habido graves choques externos, solo errores de la poltica y una falta de reformas, aadi en una entrevista.

En los mercados

Se ha esfumado el optimismo que suscitaron las reformas liberales de Bolsonaro

Declarada persona non grata por el alcalde de Nueva York debido a sus incendiarias declaraciones racistas y homofbicas, Bolsonaro, no obstante, haba sido, hasta hace poco, un hroe en Wall Street. Su victoria electoral provoc en cuestin de minutos una subida del 6% de los valores burstiles de las empresas brasileas. En los meses posteriores, los inversores descontaron el impacto positivo de una batera de reformas estructurales, privatizaciones y la liberalizacin de una de las economas ms protegidas de Amrica Latina.

El nuevo sper ministro de Economa, el liberal Paulo Guedes, formado en la Universidad de Chicago, prometi que la terapia de shock facilitara una rpida recuperacin y miles de millones de dlares volvieron a los mercados de bonos brasileos, la prima de riesgo cay en picado y el real se dispar.

Los que pueden, se marchan 

La tasa de paro sube al 12,7% y millones de pobres ni se registran al desempleo

El anuncio de un nuevo modelo de capitalizacin de pensiones para sustituir el sistema actual una bomba de relojera fiscal, segn el consenso en los mercados, se sum al optimismo.
Al despejar el horizonte fiscal, la reforma permitira un descenso estructural de los astronmicos tipos de inters brasileos, aseguraba el equipo de Guedes. (Incluso en un momento de estancamiento econmico y con una tasa de inflacin de solo el 3,6%, el tipo de referencia del Banco Central sigue por encima del 6%).

El optimismo respecto a Brasil se mantuvo durante varios meses. El Fondo Monetario Internacional (FMI) elogi el plan de reformas de Bolsonaro en abril y anunci una previsin del crecimiento brasileo del 2% en 2018 y el 2,5% para el 2019. La agencia de calificacin de deuda Moodys aplaudi un programa de reformas de gran envergadura destacando la reforma de las pensiones, la incorporacin del sector privado a los proyectos de infraestructura y una simplificacin del sistema tributario, as como los esfuerzos para consolidacin fiscal. Todo esto debera impulsar el crecimiento a medio plazo, vaticin.

Pero como si la primavera en Wall Street se convirtiera en el lluvioso otoo brasileo, el optimismo se esfum en cuestin de semanas. Lejos de responder a la euforia bolsonarista de los mercados financieros, la economa brasilea ha ido hundindose an ms profundamente en el lodo. La inversin slo se ha recuperado el 6% desde el 2016 tras
el colapso del 32% en los dos aos anteriores. La tasa de paro ya asciende al 12,7%, muy elevada si se considera que millones de pobres ni se registran como desempleados y en cambio se buscan la vida en la enorme economa informal o delictiva.

Acabo de echar a todos mis empleados y llevo la empresa solito, dijo el fundador de una agencia de publicidad, pluriempleado como profesor de una universidad privada en Ro. Los que pueden, se marchan. La migracin a Portugal subi el 5,6% en el 2017. En las calles de Ro, ya es comn ver a familias que viven en las paradas del autobs de alta velocidad construido para los Juegos Olmpicos del 2016.

Sin buenas perspectivas 

Una recesin agravar la ya preocupante situacin fiscal de Brasil

Con estos niveles de desocupacin laboral, es imposible que el consumo compense el raqutico comportamiento de la inversin para impulsar la demanda. Por si fuera poco, el entorno externo ha empeorado. Tras subir el 178% desde el 2016, exportaciones, principalmente materias primas como soja, carne y hierro, ya se ven amenazadas por la desaceleracin de la economa china.

La psima coyuntura econmica se suma a la percepcin de que Bolsonaro pretende basar su futuro poltico en la polarizacin. El presidente tach a cientos de miles de personas que se manifestaron contra los recortes en la enseanza el pasado mircoles como idiotas tiles. El pas es ingobernable, dej entrever en su cuenta de Twitter el jueves.