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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2019

El Crtel de los soles
La ensima teora del Washington Post para explicar el fracaso del golpe de Estado en Venezuela

Peter Bolton
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Cuando van a cumplirse cuatro meses desde el intento de golpe de Estado en Venezuela, los analistas de los medios de comunicacin occidentales en manos de corporaciones se estrujan la cabeza para explicar por qu los planes de Washington para derribar al gobierno de Nicols Maduro no han llegado a materializarse. Es evidente que ni siquiera se han planteado las razones reales de dicho fracaso. Va ms all de sus posibilidades mentales considerar la persistente popularidad de los programas del fallecido Hugo Chvez y los recelos pertinaces de grandes sectores de la poblacin o el profundo rechazo que provoca en la inmensa mayora de los venezolanos (y de los latinoamericanos) la posibilidad de una intervencin militar de EE.UU. en su pas.

En vez de eso, tanto los marionetistas de Washington que disearon el golpe de Estado como sus tteres de los medios mayoritarios han estado pergeando excusas cada vez ms disparatadas para explicar el estrepitoso fracaso del intento de golpe de Guaid. La teora ms utilizada ha sido la de que el rgimen de Maduro se sostiene gracias al apoyo de Rusia, China y Cuba. Esta versin se ha expuesto de maneras cada vez ms extravagantes, como la reciente afirmacin de Mike Pompeo de que Maduro haba estado a punto de abandonar el pas antes de que Rusia le convenciera de lo contrario.

Ahora, el editorialista del Washington Post, notorio belicista y perturbado fabricante de conspiraciones Jackson Diehl ha elaborado la ms reciente teora para explicar el fracaso del golpe: el llamado Crtel de los soles. Segn Diehl, esta organizacin clandestina est formada por algunos de los ms altos cargos del rgimen de Maduro. Segn sus palabras, la organizacin enva cientos de toneladas de cocana colombiana desde aeropuertos venezolanos hasta Amrica Central y El Caribe para su posterior distribucin en Estados Unidos y Europa. Adems, acusa al gobierno de Maduro de cometer desfalcos en las cuentas utilizadas para importar alimentos y medicinas, as como de corrupcin en la compraventa de divisas. Segn este seor, el gobierno de Maduro no sera tanto un gobierno y menos un gobierno socialista como una banda criminal y afirma que el dinero que obtiene de sus actividades delictivas le sirve de soporte para sobrevivir a las sanciones de Estados Unidos.

Las nicas fuentes que proporciona para justificar dichas afirmaciones son un artculo de Associated Press de septiembre de 2018, que informa de una acusacin no comprobada efectuada por un miembro de escaso rango del Departamento del Tesoro de EE.UU.; un artculo de enero de 2019 del Wall Street Journal, en el que informa de otra denuncia igualmente sin demostrar del mismo departamento; y un vnculo a uno de los propios artculos del Washington Post publicado en 2015. Dejando a un lado la auto-cita, las acusaciones del Departamento del Tesoro a duras penas pueden considerarse pruebas fidedignas. Se trata, al fin y al cabo, de una rama del gobierno de EE.UU., una institucin que ha intentado desestabilizar al gobierno chavista desde que tom el poder. Adems, la Administracin Trump, ante la que responde en la actualidad, ha sido el principal promotor del intento de golpe de Estado y no oculta que detrs de sus intenciones estn los intereses econmicos de las grandes corporaciones estadounidenses (1).

Larissa Costas va aun ms lejos al plantear que la idea del crtel dirigido por el gobierno venezolano podra ser un montaje de principio a fin. En febrero de 2017, afirmaba en un artculo (2) que:

Aunque abunda informacin en los medios de comunicacin, al Crtel de los Soles no se le ha incautado ni un slo gramo de drogas, ni ha aparecido ningn distintivo de la organizacin en ningn decomiso, ni se le ha atribuido ni una sola muerte. Existen dos opciones: o es el ms inofensivo de los crteles o sencillamente no existe.

Esta ltima posibilidad parece confirmarse porque las distintas investigaciones acometidas por Washington sobre miembros del gobierno de Maduro no han dado pie a acusaciones reales o incluso a conclusiones claras. En enero de 2015, por ejemplo, el Departamento de Justicia (DdJ) y la Administracin para el Control de Drogas (DEA) lanzaron una investigacin conjunta sobre el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y otros cargos principales del gobierno venezolano. Pronto empezaron a circular las noticias que se hacan eco de estas acusaciones, incluso la de que Cabello era el capo del Crtel de los soles. (Ntese el uso que hacen aqu de un trmino de la mafia que parece sacado de las pelculas de El Padrino).

Pero hoy da, cuatro aos despus desde que se lanzara esa acusacin, ni la DEA ni el DdJ han acusado formalmente a ninguno de los supuestos implicados ni, por supuesto, ningn tribunal les ha considerado culpables. Sin embargo, los grandes medios de comunicacin siguen repitiendo las acusaciones como si fueran incuestionables. En mayo de 2018, por ejemplo, Insight Crime public un artculo titulado El narcotrfico en el rgimen de Venezuela: El Crtel de los soles3, en el que afirmaba estar en posesin de documentos que implicaban a altos cargos del gobierno venezolano, del pasado y del presente, en el trfico de cocana. Pero en lugar de ofrecer al lector esta supuesta montaa de pruebas, los autores se limitaban a citar a un funcionario annimo del Departamento de Justicia como fuente de la informacin.

Al igual que ocurre con el Departamento del Tesoro, resulta difcil creer al Departamento de Justicia cuando las sucesivas administraciones en Washington han estado intentando socavar los gobiernos chavistas a partir de la primera eleccin de Hugo Chvez en 1998. Desde la implicacin de la CIA y la Administracin Bush en el intento de golpe de Estado de 2002 y en el paro petrolero de PDVSA de 2002-2003 hasta el actual intento de golpe y las sanciones econmicas, Washington ha utilizado todo tipo de mtodos para intentar un cambio de rgimen, primero de manera encubierta y luego con absoluto descaro.

Pero las cosas van ms lejos. De hecho, parece que estas dudosas acusaciones de trfico de drogas son parte fundamental del intento de cambio de rgimen. Y eso se debe a que se utilizan como justificante de las sanciones promulgadas por Washington para debilitar al rgimen al enviar seales poco disimuladas al capital internacional para que abandone Venezuela. En segundo lugar, las sanciones y acusaciones se usan a su vez para debilitar al rgimen y estimular las deserciones hacia el bando opositor respaldado por EE.UU. No hay mejor caso para ilustrar esta realidad que el del general venezolano retirado Hugo Carvajal. En julio de 2014, cuando Carvajal fue puesto en libertad en Aruba, Reuters informaba de que l haba negado categricamente los cargos de EE.UU. que le acusaban de comercio ilegal y apoyo a las guerrillas izquierdistas de Colombia. Pero en febrero de 2019, a escasas semanas del intento de golpe de Estado, Carvajal dio un giro de 180 grados y acus a Maduro y a su crculo ms ntimo de participar en el narcotrfico. Esto ocurri justo despus de que Trump amenazara abiertamente a los militares leales a Maduro con tener todas las de perder, al mismo tiempo que Guaid ofreca amnista a quienes se pasaran a su bando. Parece que Carvajal reaccion ante esta mezcla de amenaza e incentiva del palo y la zanahoria que Estados Unidos haba puesto en marcha como parte de su arsenal para el cambio de rgimen. La cuestionable validez de sus afirmaciones queda demostrada por su repeticin del mantra utilizado con frecuencia por Washington en el sentido de que los oficiales de Maduro estn cortejando al grupo militante libans Hezbol.

Esta afirmacin ha sido enrgicamente desenmascarada por Richard Vaz, que seala que los medios mayoritarios como la CNN que trasmiten estas acusaciones utilizan exclusivamente la fuente del Departamento del Tesoro o, peor an, de personajes como [el senador republicano] Marco Rubio. Vaz seala tambin lo absurdo de sostener que Tarek el Aissami (actual vicepresidente venezolano para el rea econmica) es el mediador de algn tipo de alianza chi trasatlntica liderada por Irn, cuando el propio Aissami ni siquiera es musulmn, sino hijo de inmigrantes drusos libaneses, nacido en Venezuela, donde ha pasado toda su vida.

Si estuviramos en una situacin normal, no sera necesario ir ms lejos para desacreditar la afirmacin de Diehl. Pero Amrica Latina no es un lugar normal y las relaciones de Estados Unidos con la regin no constituyen una relacin normal. Adems de la escasez de pruebas que sostengan su afirmacin, est la cuestin del doble rasero que subyace bajo la superficie. No cabe duda de que Diehl pretende que la supuesta implicacin del gobierno de Maduro en actividades delictivas justifica las acciones intervencionistas de Washington y sus representantes sobre el terreno. Pero si observamos detenidamente el pasado y presente de la regin, se constata la existencia de un montn de flagrantes narcoestados que Washington no solo ha ignorado sino que ha financiado y armado hasta los dientes. No es casualidad que dos de ellos sean aliados incondicionales y otro lo fuera hasta hace bien poco. Me refiero, claro est, a Colombia, Honduras y Mxico. Para nadie es un secreto que Colombia ha sido un narcoestado durante la primera dcada de este siglo. Incluso algunos documentos de inteligencia desclasificados de Estados Unidos denuncian los estrechos lazos del expresidente lvaro Uribe con el narcotrfico. Un informe desclasificado de 1991 de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), por ejemplo, describe a Uribe como amigo ntimo de Pablo Escobar y la colaboracin con el crtel de Medelln a altos niveles del gobierno. Otro informe de inteligencia datado en 1993 y desclasificado en 2018 afirma que un senador colombiano declar a funcionarios de la embajada de EE.UU. en Bogot que el crtel de Escobar haba financiado la campaa electoral de Uribe para el senado colombiano. A pesar de tener en sus manos dicha informacin, Washington financi con generosidad al gobierno de Uribe mediante el Plan Colombia para organizar las llamadas campaas antidroga, que sirvieron para tapar ofensivas brutales contra activistas defensores de los derechos laborales e indgenas y para desplazar a comunidades campesinas. El nivel de implicacin de los crteles de la droga colombianos en el Estado fue desenmascarado en ms claramente por el escndalo de la para-poltica, por el que 32 congresistas colombianos y 5 gobernadores fueron condenados por su complicidad con grupos paramilitares de extrema derecha. Estos grupos, por cierto, han sido los principales protagonistas del narcotrfico colombiano, empequeeciendo la participacin de grupos guerrilleros de izquierda como las FARC y el ELN.

El recientemente concluido juicio contra Joaqun Guzmn, alias El Chapo ha desvelado una historia parecida en Mxico. Alex Cifuentes, narcotraficante que testific contra el Chapo en dicho tribunal afirm que el expresidente mexicano Pea Nieto recibi un soborno de Guzmn por valor de 100 millones de dlares. La periodista de investigacin mexicana Anabel Hernndez hace tiempo que sostena esa complicidad del Estado mexicano con los grupos de narcotrfico, complicidad que se extiende hasta los estamentos ms altos, incluyendo la presidencia, algo que aparentemente confirma el testimonio de Cifuentes. Al igual que ha ocurrido con Colombia, Estados Unidos no solo ha hecho la vista gorda ante esta situacin, sino que ha financiado generosamente al gobierno mexicano para que desarrolle campaas antidroga mediante la Iniciativa Mrida. Y, de nuevo, estas campaas proporcionaban una tapadera para brutales violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad mexicanas.
Por ltimo, vamos a fijarnos en Honduras, el ejemplo ms contemporneo y, en muchas formas, ms flagrante de narcoestado aliado de Estados Unidos. Desde que Estados Unidos orquest un golpe contra el gobierno democrtico de Manuel Zelaya en 2009, hay signos cada vez ms claros de que Honduras ha degenerado hasta convertirse en un narcoestado con todas las de la ley. En enero del ao pasado, por ejemplo, sali a la luz que un jefe nacional de polica facilit personalmente una entrega de cocana por valor de 20 millones de dlares en 2013. En noviembre de 2018, el hermano del presidente Juan Orlando Hernndez, Tony Hernndez, fue arrestado en Miami acusado de trfico de drogas. Cuando este artculo entraba en imprenta, sali a la luz el testimonio que ofreci a la DEA en el que presuntamente admita tener relaciones con diversos narcotraficantes conocidos as como aceptar sobornos. Incluso segn la publicacin antes mencionada Insight Crime; El conocimiento pormenorizado de las actividades de algunos de los ms prominentes barones de la droga hondureos hace que cada vez sea ms difcil para el presidente Juan Orlando Hernndez negar estar en conocimiento de estos actos.

El propio presidente ya se ha enfrentado con anterioridad a acusaciones de estar involucrado en el trfico de drogas a travs del excapitn del ejrcito Santos Rodrguez Orellana. Al igual que ocurre con Colombia y Mxico, Washington no solo no ha aplicado ninguna sancin punitiva a Honduras por estos motivos, sino que ha contribuido generosamente a financiar sus fuerzas de seguridad a pesar de su historial brutal de violaciones de los derechos humanos.

Es preciso observar que los tres pases recin mencionados han sido estrechos aliados de Estados Unidos durante las ltimas dcadas, y que tanto Colombia como Honduras continan sindolo, mientras que Mxico comienza a alejarse tras la eleccin del presidente progresista Manuel Lpez Obrador. No es ninguna coincidencia. Mientras un pas sirva a los intereses geoestratgicos y econmicos de Estados Unidos, este no solo pasar por alto su realidad de narcoestado sino que colaborar con l y ser cmplice en sus violaciones de los derechos humanos. Pero Jackson Diehl no escribir sobre nada de esto. Porque como obediente portavoz de la Doctrina Monroe, debe promulgar fielmente la indignacin selectiva que sostiene todo su montaje de propaganda justificativa. Dado el historial de Washington en toda la regin, que Venezuela sea realmente un narcoestado o no lo sea deja de tener importancia. Ms bien se trata de credibilidad. Y cuando se trata de imparcialidad en su tratamiento de los estados latinoamericanos, Washington carece de la ms mnima.

Notas:

(1) https://www.rt.com/usa/449982-john-bolton-oil-venezuela/

(2) https://larissacostas.wordpress.com/2017/02/18/las-fake-news-del-departamento-del-tesoro/

(3) https://www.insightcrime.org/investigations/drug-trafficking-venezuelan-regime-cartel-of-the-sun/

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/05/17/the-washington-posts-cartel-of-the-suns-theory-is-the-latest-desperate-excuse-for-why-the-coup-attempt-in-venezuela-has-failed/


El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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