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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2019

Declaracin de la Coordinadora Socialista Revolucionaria
Nuevos retos y perspectivas del movimiento obrero mexicano

Rebelin


El proletariado, para ser capaz de gobernar como clase, debe despojarse de cualquier residuo corporativo, de todo prejuicio o incrustacin sindicalista
Antonio Gramsci

La conmemoracin del 1 de mayo de 2019 se ha realizado en medio de un proceso de recomposicin de la lucha de la clase trabajadora, de nuevos esfuerzos de articulacin del sindicalismo independiente y de una reciente reforma laboral que abre importantes oportunidades para enfrentar al charrismo sindical y construir organizaciones sindicales autnticas.

La aplastante derrota electoral de los partidos de la derecha, PRI y PAN -que auspiciaron y protegieron la existencia de un aparto corporativo burocrtico que mantuvo oprimida y maniatada a la clase trabajadora a lo largo de casi 80 aos-, ha generado mayor confianza en la clase trabajadora para destruir a ese aparato, democratizar sus organizaciones sindicales y alcanzar mejores condiciones de vida y de trabajo. Esa es la razn que explica el histrico triunfo de las 96 huelgas de la maquila en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, a principios de ao; del repunte de huelgas del sindicalismo universitario, de disputas por la titularidad de contratos colectivos o la formacin de corrientes sindicales disidentes en gremios tan importantes como el petrolero, seguro social, la educacin, entre otros.

Despus de muchos aos de no hacerlo, la plaza del Zcalo de la Ciudad de Mxico se vio nuevamente desbordada por contingentes del sindicalismo independiente de la Nueva Central de Trabajadores (NCT), la Unin Nacional de Trabajadores (UNT) y del Sindicato Minero. Grandes movilizaciones tambin se realizaron en otras entidades de la repblica en donde tambin participaron contingentes de la combativa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin (CNTE), corriente democrtica al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin (SNTE).

Ese mismo da fue promulgada una nueva Ley Federal del Trabajo, reglamentaria del artculo 123 constitucional, que contiene medidas progresivas, por lo menos en el papel, que otorga a los trabajadores mayores recursos legales para disputar al charrismo la representacin sindical; la obligacin del voto universal, directo y secreto; crear nuevas organizaciones sindicales; impedir la formacin de sindicatos de proteccin patronal (blancos); consultar a la base para aprobar la firma de los Contratos Colectivos de Trabajo (CCT); acceder a su registro pblico y de las organizaciones sindicales; obligar a los patrones a cotizar al Seguro Social con el salario real de los trabajadores y entregar a cada trabajador ejemplares de los CCT y sus modificaciones, entre otras cosas.

Estos avances son viejas demandas por las cuales ha luchado el sindicalismo independiente desde hace dcadas y que ahora son posibles porque estn acompaadas de la presin del sindicalismo de Estados Unidos y Canad para que el captulo laboral (Anexo 23-A) del Tratado Mxico, Estados Unidos y Canad (T-MEC) obligara a Mxico a realizar cambios en materia de justicia laboral y libertad sindical. A esta misma lgica obedece la ratificacin, por parte del nuevo gobierno de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO), del Convenio 97 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) sobre el derecho de sindicacin y de negociacin colectiva.

Para que estos logros no queden en letra muerta, es muy importante que las dirigencias sindicales conozcan el contenido y alcance de esta reforma y elaboren estrategias para impulsar la sindicacin de los trabajadores no organizados (casi el 90 por ciento del total de la fuerza de trabajo), disputar al interior o como sindicatos independientes, la representacin sindical; unificar en una misma organizacin democrtica e independiente del gobierno, y de cualquier partido poltico, al conjunto del sindicalismo independiente y democrtico. Se ha abierto una coyuntura muy favorable para que la clase trabajadora mexicana alcance su objetivo ms preciado y estratgico: enviar al charrismo sindical al basurero de la historia. Lograrlo significar un verdadero golpe mortal al viejo rgimen de dominacin priista.

Los avances que representa esta reforma no pueden hacernos olvidar, ni por un momento, que an queda pendiente revertir la reforma neoliberal de 2012 que legaliz la precariedad laboral al reglamentar laxamente el outsourcing; facilitar y abaratar el despido de trabajadores; reducir a un ao el derecho a salarios cados en caso de litigio y establecer el pago por hora; ampliar los contratos temporales a prueba y capacitacin y atentar contra la bilateralidad de la relacin obrero patronal al permitir acuerdos individuales entre patrones y trabajadores.

An reconociendo la bondad de algunas medidas de la poltica laboral obradorista agreguemos el aumento a los salarios mnimos nacionales del 16 %, en la frontera norte del 100 %, becas para estudiantes y trabajadores jvenes, eliminar el carcter punitivo de la evaluacin magisterial e impulsar el fortalecimiento de empresas estratgicas como Petrleos Mexicanos (PEMEX) y Comisin Federal de Electricidad (CFE) y la no represin a movilizaciones sociales-, todava son insuficientes para confiar en que su gobierno ha emprendido un curso antineoliberal. Menos aun cuando debemos mantener una postura crtica ante las decenas de miles de despidos de empleados pblicos ocasionados por la austeridad republicana, la intromisin en la vida interna del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el mantenimiento de un tope a los salarios mnimos y profesionales, su reticencia a dialogar con las direcciones del sindicalismo independiente o dejar en pie aspectos fundamentales de la reforma educativa de Enrique Pea Nieto.

El movimiento sindical no debe bajar la guardia ante el gobierno de AMLO. Debe mantener en alto reivindicaciones como la de revertir las reformas neoliberales del 2012; recuperar gradualmente la prdida del 70 por ciento de la capacidad de compra de nuestro salario, producto de 30 aos de neoliberalismo; reducir la jornada laboral a 35 horas semanales; regresar al rgimen solidario de pensiones y por el control de las organizaciones sindicales de los fondos de pensiones; revertir las reformas neoliberales en materia educativa y energtica; aplicar un impuesto progresivo a las grandes fortunas; demandar una auditoria a la deuda pblica y desconocer las deudas odiosas.

Es muy importante que el sindicalismo democrtico comprenda que se ha abierto una nueva coyuntura, que demanda una exacta comprensin de los cambios polticos acontecidos, para elaborar una nueva estrategia y tctica para emprender la ofensiva en contra del charrismo sindical y fortalecer la auto organizacin de la clase trabajadora. Es insensato continuar utilizando las mismas formas de lucha ante un gobierno diferente al PRI y al PAN, aunque tampoco haya roto con el neoliberalismo.

Sobre todo, es necesario superar las visiones gremialistas e inmediatistas, tan arraigadas en el conjunto del sindicalismo mexicano, construyendo una visin de clase y de largo plazo, es decir que, sin perder de vista el objetivo de nuestra emancipacin total, tengamos la capacidad de pensar polticamente y actuar localmente. Es la capacidad de construir un movimiento que abarque al conjunto de la clase trabajadora convirtindose en el caudillo de una nacin oprimida como la nuestra (hegemona)-, y su aplicacin en sus propios espacios, lo que convierte a los gremios en su conjunto en una clase.



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