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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2019

Argentina
Cuentas todo el da. Adelanto del libro Una lectura feminista de la deuda

Vernica Gago y Luci Cavallero
Resumen latinoamericano


Endeudadas para poder pagar un aborto, para pagar la luz o el gas, para tener telfono y no quedar fuera del mercado laboral, para comprar las semillas que crecern en la quinta; la deuda no es slo esa abstraccin que se nombra en miles de millones de dlares y asociada a la palabra externa sino un sistema de obediencia a largo plazo que opera en el presente y explota de manera diferenciada cuerpos y territorios. En "Una lectura feminista de la deuda. Vivas, libres y desendeudadas nos queremoseditado por la Fundacin Rosa Luxemburgo Vernica Gago y Luci Cavallero se proponen sacar del clset a la deuda, situarla, hacerla visible y darle cuerpo para que, como sucede con la herramienta del Paro Internacional Feminista, se abra la pregunta urgente: cmo desobedecemos, cmo nos rebelamos frente a la lgica de las finanzas, sus tasas de inters, su expropiacin de nuestro tiempo?

El paro internacional feminista investiga de modo prctico las mltiples formas de explotacin que se anudan en nuestras vidas precarizadas. As ha logrado poner de relieve una conexin para nada evidente entre vida cotidiana, feminizacin del trabajo y explotacin financiera. A travs de la expansin del microcrdito, la deuda con tarjetas y prstamos formales e informales y la financiarizacin de alimentos y medicamentos pero tambin de las garantas para poder alquilar, vemos cmo sostenemos la crisis, la inflacin y los recortes de infraestructura pblica a costa de nuestros cuerpos y esfuerzos permanentes, haciendo malabares en el da a da.

As, vemos que las deudas son un modo de gestin de la crisis: nada explota pero todo implosiona. Hacia adentro de las familias, en los hogares, en los trabajos, en los barrios, la obligacin financiera hace que los vnculos se vuelvan ms frgiles y precarios al estar sometidos a la presin permanente de la deuda. La estructura del endeudamiento masivo que lleva ms de una dcada es lo que nos da pistas de la forma actual que toma la crisis: como responsabilidad individual, como incremento de las violencias llamadas domsticas, como mayor precarizacin de las existencias.

La pregunta poltica se vuelve urgente: Cmo se hace huelga y sabotaje contra las finanzas? Cmo se desobedece a ese patrn invisible que aparece como tasa de inters exorbitante? Cmo nos rebelamos frente ese robo del tiempo que nos tiene haciendo cuentas todo el da e, involuntariamente, financiando el tiempo del patriarcado?

SACAR DEL CLSET A LA DEUDA

Sacar del clset a la deuda de cada quien (cada persona, cada hogar, cada familia) significa primero hablar de ella. Narrarla y conceptualizarla para entender cmo funciona. Investigar con qu economas se enhebra. Hacer visible de qu formas de vida se aprovecha y cmo interviene en los procesos de produccin y de reproduccin de la vida..En qu territorios se hace fuerte. Qu tipo de obediencias produce. Sacar del clset a la deuda significa hacerla visible y ponerla como problema comn. Desindividualizarla. Porque sacarla del clset implica desafiar su poder de avergonzar y su poder de funcionar como un asunto privado, con el cual nos enfrentamos haciendo cuentas a solas. Pero sacar del clset es tambin mostrar el modo diferencial en que la deuda funciona para las mujeres y las lesbianas, trans y travestis. Investigar qu diferencial de explotacin se produce cuando las endeudadas, las que hacemos cuentas todo el da, somos mujeres, amas de casa, jefas de familia, trabajadoras formales y trabajadoras de la economa popular, trabajadoras sexuales, migrantes, habitantes de las villas o favelas, negras, indgenas, travestis, campesinas, estudiantes.

Ambos movimientos -visibilizarla y mostrarla en su diferencia sexual y de gneros-son modos de quitarle su poder de abstraccin. Ambos movimientos se inscriben tambin en una geopoltica: no es lo mismo la subjetividad endeudada del estudiante norteamericano de las universidades privadas que la de una trabajadora subsidiada de una cooperativa del barrio de Flores.

() Por otro lado, lo que nos interesa poner de relieve es la posibilidad de desobediencia a la deuda y, en particular, las formas de desacato prctico que se vienen impulsando desde el movimiento feminista (). Nos parece decisivo poder afirmar que no hay una subjetividad del endeudamiento que pueda universalizarse ni una relacin deudor-acreedor que pueda prescindir de sus situaciones concretas y en particular de la diferencia sexual, de gneros, de raza y de locacin, porque justamente la deuda no homogeniza esas diferencias sino que las explota. Es central (y no un rasgo secundario) el modo en que el dispositivo de la deuda se aterriza en territorios, economas, cuerpos y conflictividades diversas. En este sentido, sacarla del clset es practicar un gesto feminista sobre la deuda: es desconfinarla, desprivatizarla, y ponerle cuerpo, voz y territorio y; desde ah, investigar los modos de desobediencia que se estn experimentando. Por eso hay un tercer movimiento (luego del desconfinamiento y su corporizacin) que es inseparable de ese gesto feminista: conspirar para el desacato de la deuda. No se trata slo de una perspectiva analtica, sino que proponemos una comprensin que hace parte de un programa de desobediencia. Sacar del clset a la deuda es entonces un movimiento poltico contra la culpa, contra la abstraccin de la dominacin que quieren ejercer las finanzas y contra la moral de buenas pagadoras con que se propagandiza a los cuerpos feminizados como sujetxs responsables predilectos de la obligacin financiera.

UNA LECTURA FEMINISTA DE LA DEUDA

1) Una lectura feminista de la deuda es la que opone los cuerpos y las narraciones concretas de su funcionamiento a la abstraccin financiera.

Las finanzas se jactan de ser abstractas, de pertenecer al cielo de las cotizaciones misteriosas y de funcionar segn lgicas incomprensibles. Se quieren presentar como una verdadera caja negra donde se decide de manera matemtica, algortmica, qu vale y qu deja de valer. A travs de la narracin de su funcionamiento en las economas domsticas, populares (mayoritariamente no-asalariadas) y asalariadas desafiamos su poder de abstraccin, su intento de ser insondables. En las entrevistas que realizamos para este libro esto queda claro. La deuda es un mecanismo concreto de generacin de dependencia con los agrotxicos para las productoras de la tierra. La deuda es la expresin del encarecimiento y la financiarizacin de los servicios bsicos. La deuda es un dispositivo de conexin entre el adentro y el afuera de la crcel, y la crcel misma se evidencia como un sistema de deuda. La deuda es lo que se contrae cuando el aborto es clandestino. La deuda es lo que motoriza un consumo popular donde los intereses exorbitantes que se pagan hacen estallar la vida domstica, la salud y los lazos comunitarios. La deuda es lo que dinamiza la capacidad de las economas ilegales de reclutar mano de obra a cualquier precio. La deuda contrada por lxs jvenes incluso antes de entrar al mercado de trabajo o en empleos hper precarios (ya que se les da una tarjeta de crdito junto a los subsidios estatales y al primer sueldo) aparece como dispositivo de captura y precarizacin de esos mismos ingresos. La deuda es lo que suple infraestructuras bsicas de la vida: servicios de salud que no se tienen, insumos ante la llegada de unx hijx,la compra de una moto para poder trabajar de delivery. La deuda es el recurso que aparece ante las emergencias frente al despojo de otras redes de apoyo. La deuda es un mecanismo de desposesin generalizado de poblaciones migrantes y negras.La deuda es lo que anuda la dependencia a relaciones familiares violentas. La deuda es una forma de garantizar el acceso al alquiler de una vivienda.

2) Una lectura feminista de la deuda implica detectar cmo la deuda se vincula a las violencias contra los cuerpos feminizados.

De la narracin concreta del endeudamiento surge su vnculo con las violencias machistas..La deuda es lo que no nos deja decir no cuando queremos decir no. La deuda nos ata a futuro a relaciones violentas de las que se desea huir. La deuda obliga a sostener vnculos estallados pero que continan amarrados por una obligacin financiera a mediano o largo plazo. La deuda es lo que bloquea la autonoma econmica, incluso en economas fuertemente feminizadas, protagonizadas por mujeres. Y al mismo tiempo no podemos dejar de marcar su ambivalencia: la deuda tambin permite ciertos movimientos. O sea, la deuda no slo fija; en algunos casos, permite el movimiento. Pensemos, por ejemplo, en quienes se endeudan para migrar. O en quienes se endeudan para impulsar una iniciativa econmica propia. O quien se endeuda para fugarse. Pero algo queda claro: sea como fijacin o sea como posibilidad de movimiento, la deuda explota una disponibilidad de trabajo a futuro; constrie a aceptar cualquier tipo de trabajo frente a la obligacin preexistente de la deuda. La deuda flexibiliza compulsivamente las condiciones de trabajo que deben aceptarse, y en ese sentido es un dispositivo eficaz de explotacin. La deuda, entonces, organiza una economa de la obediencia que es, ni ms ni menos, que una economa especfica de la violencia.

3) Una lectura feminista de la deuda mapea y comprende las formas de trabajo desde una clave feminista, visibilizando los trabajos domsticos, reproductivos y comunitarios, como espacios de valorizacin que las finanzas se lanzan a explotar.

Los paros internacionales de mujeres, lesbianas, trans y travestis permitieron debatir y visibilizar un mapa de la heterogeneidad del trabajo desde una perspectiva feminista. Se impuls, desde los feminismos diversos, un mtodo de lucha a la altura de la composicin actual de lo que llamamos trabajo, incluyendo trabajo migrante, precario, barrial, domstico, comunitario. En ese movimiento, se produjeron elementos tambin para leer de modo nuevo el trabajo asalariado. Y, an ms, la dinmica sindical. Agregar la dimensin financiera nos permite ahora mapear los flujos de deuda y completar el mapa de la explotacin en sus formas ms dinmicas, verstiles y aparentemente invisibles. Entender cmo la deuda extrae valor de las economas domsticas, de las economas no asalariadas, de las economas consideradas histricamente no productivas, permite captar los dispositivos financieros como verdaderos mecanismos de colonizacin de la reproduccin de la vida. Tambin renovar los modos en que la deuda aterriza en las economas asalariadas y las subordina. Y un punto ms: entender la deuda como dispositivo privilegiado de blanqueamiento de flujos ilcitos y, por tanto, de conexin entre economas legales e ilegales.

CONTRAOFENSIVA

1. La corrida verde

En mayo de 2018,durante la misma jornada en que vencan las Lebac (las letras del Banco Central con que se estuvo haciendo bicicleta financiera para atraer dlares del exterior a cambio de altas tasas de inters por bonos en pesos), humearon ollas populares frente al Banco Central. Se titul por anticipado el da como martes negro, anunciando que la venta de bonos coronara una semana de corridas bancarias y de aumento sin pausa del billete verde. Adems de las ollas, previamente militantes de algunas organizaciones populares haban ledo manifiestos en el interior de dos instituciones financieras: el Banco Provincia de Buenos Aires y la Bolsa de Valores. En junio de 2018, al otro da de la masiva primera vigilia frente al Congreso por la media sancin de la ley de aborto legal, seguro y gratuito, se quiso contraponer la marea verde con la corrida verde: es decir, sobreimprimir el salto del precio del dlar el da posterior al triunfo feminista. No son hechos desconectados. Ms bien leemos ah una competencia de fuerzas: como si se hubiese querido aplastar los cuerpos teidos de verde en la calle con el verde descorporeizado de la especulacin financiera.

2. #ConMisHijosNoTeMetas

No hay deuda sin economa de la obediencia que la sostenga. Queremos enfatizar que la deuda es tambin una moralizacin diferencial sobre las vidas y los deseos de las mujeres y los cuerpos feminizados. Qu pasa cuando la moralidad de lxs trabajadorxs no se produce en la fbrica y a travs de sus hbitos de disciplina adheridos a un trabajo mecnico repetitivo? Qu tipo de dispositivo de moralizacin es la deuda en reemplazo de esa disciplina fabril? Cmo opera la moralizacin sobre una fuerza de trabajo flexible, precarizada y, desde cierto punto de vista, indisciplinada? Qu tiene que ver la deuda como economa de obediencia con la crisis de la familia heteropatriarcal? Melinda Cooper (2017) desmonta la extendida idea de que el neoliberalismo es un rgimen amoral o incluso antinormativo, mostrando qu tipo de afinidad existe entre la promocin de la familia heterosexual como unidad bsica de la vida social y la reificacin del rol tradicional de las mujeres en esa estructura, con la necesidad de que stas asuman cada vez ms tareas de reproduccin de la vida frente a la privatizacin de los servicios pblicos. La asistencia social focalizada (forma predilecta de la intervencin estatal neoliberal) tambin refuerza una jerarqua de merecimientos en relacin a la obligacin de las mujeres segn sus roles en la familia patriarcal: tener hijos, cuidarlos, escolarizarlos, vacunarlos. En este sentido, se hace evidente la importancia de la dinmica que sealamos referida a la politizacin de la reproduccin que despliegan las ollas en la calle y otras actividades comunitarias. stas tienen la capacidad de cuestionar la forma encierro de esas tareas reproductivas sacndolas del modelo familiar heteronormado. Por todo ello, queremos plantear una conexin entre la deuda como organizacin moralizante de la vida y la consigna #ConMisHijosNoTeMetas. Como se cuenta en una de las entrevistas de este libro, la deuda se presenta cada vez ms temprano para pibes y pibas de 18 aos que buscan su primera insercin en el mercado laboral.La deuda se propone como estructura de obligacin para estas trayectorias laborales incipientes y precarias. Mientras los empleos son intermitentes, la deuda es a largo plazo. As, funciona como continuidad en trminos de obligacin frente a la discontinuidad de ingresos, fragilizando aun ms esos ingresos (que cada vez se destinan ms al pago de intereses y de cuotas), y como chantaje creciente a la hora de aceptar cualquier condicin laboral. Qu tipo de educacin moral es necesaria para lxs jvenes endeudadxs y precarizadxs? No nos parece casual que se quiera impulsar una educacin financiera en las escuelas al mismo tiempo que se rechaza la implementacin de la Educacin Sexual Integral (ESI), lo cual se traduce en recortes presupuestarios, en su tercerizacin en ONGs religiosas y en su restriccin a una normativa preventiva. La ESI es limitada y redireccionada para coartar su capacidad de abrir imaginarios y legitimar prcticas de otros vnculos y deseos, ms all de la familia heteronormativa. Combatirla en nombre del #ConMisHijosNoTeMetas (como se hace en Argentina y en varios pases de la regin bajo el llamado combate contra la ideologa de gnero) es una cruzada por la remoralizacin de lxs jvenes, mientras se la quiere complementar con una educacin financiera temprana. Familia y finanzas hacen mquina conjunta como dispositivos morales. Por eso, la contra-ofensiva religiosa dirigida a la marea feminista es simultnea a la contra-ofensiva econmica. Finanzas y religin estructuran economas de la obediencia que se complementan. Lo que leemos en esta escena es el cuerpo de lxs jvenes como campo de batalla sobre el que buscan extenderse los lmites de valorizacin del capital, convirtindolos en trabajadorxs obedientes a la precarizacin, a la deuda y a la familia nuclear (an si implosionada y violenta). Las finanzas s estn habilitadas a meterse con les hijes desde temprano.

CMO SE DESOBEDECE A LAS FINANZAS?

La economa feminista que nos interesa implica una redefinicin, desde los cuerpos diversos y disidentes, de lo que es trabajo y expropiacin, de los modos de hacer comunitarios y feminizados en los que hoy se disputan las economas populares, migrantes, domsticas y precarizadas.

La economa feminista que nos interesa abre una lnea de investigacin sobre las finanzas como guerra contra nuestras autonomas. Es as que redefinimos en la prctica qu significa desobedecer y, por tanto, marcamos los lmites de la apropiacin del capitalismo neoliberal de nuestras formas de vida y de deseo.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/13/argentina-cuentas-todo-el-dia-adelanto-del-libro-una-lectura-feminista-de-la-deuda/




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