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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2019

Gua de las elecciones europeas

Federico Larsen
L'ombelico del mondo


Entre el 23 y el 26 de mayo, el continente europeo vivir un intenso proceso electoral. A las elecciones para la renovacin del Parlamento Europeo se suman comicios locales, autonmicos y referndums que van a dar una nueva foto del panorama poltico y social en Europa.

La seguidilla arrancar el jueves 23, con la eleccin de los representantes al Europarlamento del Reino Unido y los Pases Bajos; el 24 comenzarn los mismos comicios en Chequia, donde se extendern hasta el da siguiente, y en Irlanda, donde adems se celebra un referndum para aprobar la enmienda constitucional que elimina el periodo de separacin obligatorio previo al divorcio; el 25 se votarn a los europarlamentarios de Lituania, Eslovaquia y Malta, que tambin renovar su Parlamento nacional en esa misma fecha; el domingo 26 se votar en los 21 miembros restantes de la Unin Europea (UE). Ese da Espaa y Grecia realizarn tambin elecciones locales y autonmicas, y Blgica sus elecciones federales.

Los resultados de todas las elecciones para los cargos europeos se contarn recin el domingo, cuando hayan cerrado los comicios en todo el territorio europeo. Y los primeros datos consolidados llegarn el lunes a la madrugada.

Calendario de las elecciones del Parlamento Europeo. Fuente: Europarlamento


El panorama de renovacin poltica europea, seguramente influenciada por los resultados de este fin de semana, se completar con las elecciones generales en Dinamarca y Austria en junio, en Portugal y Grecia en octubre y en Polonia en noviembre. Y una posible eleccin general en el Reino Unido, tras su salida de la UE prevista para el 31 de octubre si es que sucede. En fin, luego de las importantsimas elecciones en Francia, Alemania e Italia del ao pasado, este 2019 va a ser un nuevo ao clave en la UE.

El Europarlamento: el dbil Leviatn de los pueblos europeos

Las elecciones del Parlamento Europeo han ido acrecentando su importancia en los ltimos aos hasta convertirse en una suerte de termmetro de las tendencias polticas europeas. Hasta 1979, la composicin del rgano era a eleccin indirecta: los Parlamentos nacionales nombraban los representantes de cada miembro al Parlamento Europeo. Pero luego se decidi que el Europarlamento se transformara en la representacin directa de la voluntad de los 500 millones de europeos que viven en la UE. Un objetivo que, como veremos, qued ms en los deseos que en la realidad.

El Europarlamento es una de las instituciones del trpode sobre el cual se basa el poder de la UE. Las otras dos son el Consejo Europeo, formado por representantes de los gobiernos nacionales en defensa de sus intereses, y la Comisin Europea, formada por un representante por cada pas miembro que, sin embargo, deben defender el inters comn de la Unin por encima del de sus pases. Y el Parlamento, representante de los ciudadanos y sus expresiones polticas, que es el ms dbil de la trada.

Hemos aqu el primer punto crtico con respecto a las elecciones de este fin de semana: Comisin y Consejo, elegidas en un modo muy burocrtico, tienen claramente mucho ms poder que los representantes directos del pueblo. El Europarlamento, por ejemplo, no tiene iniciativa legislativa, solo discute los proyectos de la Comisin, que puede aprobar, modificar o rechazar. No obstante, su rol es de suma importancia en la firma de tratados internacionales y en la aprobacin del presupuesto de la UE.

En los ltimos aos, por ejemplo, tuvo un papel muy importante en la discusin sobre la prohibicin del uso de glifosato en territorio europeo, a pesar del lobby ejercido por Bayer y otras industrias productoras de agrotxicos. Lo mismo sucedi con la discusin acerca de la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con otros pases o regiones, como el Tratado Transatlntico propuesto por Obama antes de finalizar su mandato, o el TLC Mercosur-UE an en discusin.

Sin embargo, el Europarlamento no tiene ningn tipo de participacin en las polticas ms conflictivas en el marco de la UE. Por ejemplo, la poltica monetaria es regulada por el Banco Central Europeo (BCE), y el gasto fiscal verdadero objeto de un terremoto poltico interno entre conservadores y liberales es definido por el Eurogrupo: una reunin mensual, de carcter informal entre ministros de Finanzas, gobernadores de Bancos Centrales y lobbistas de las grandes finanzas, que terminan teniendo un poder ampliamente superior al de representantes de los pueblos europeos.

La cuestin de los lobby tambin es muy importante para entender el rol y funcionamiento del Europarlamento. Constituye otro mecanismo informal pero ya es ampliamente aceptado en la poltica europea. Se trata de grupos de presin pagados por empresas que intentan influir sobre las decisiones de la UE en base a sus intereses. Segn un reciente informe del Observatorio Europeo sobre Corporaciones, hay ms de 25.000 lobbistas solo en Bruselas, con un presupuesto de 1.500 millones de euros. La mayora de ellos ligados a los sectores farmacutico y financiero.

Los europarlamentarios son elegidos por un periodo de cinco aos, y la distribucin por pas se realiza en funcin de la cantidad de habitantes por cada miembro:

Distribucin de los europarlamentarios segn pas de origen. Fuente: Europarlamento

En total son 751 los escaos en juego. Existe una reforma, ya aprobada por las instituciones europeas, para reducir la cantidad de miembros tras el brexit a 705 eliminando los 73 que actualmente tiene el Reino Unido, dejando vacantes algunos y distribuyendo los 22 escaos restantes entre los pases miembros.

Actualmente, el 36,5% de los escaos son ocupados por mujeres (en 1979, eran el 16,3%). Solo en ocho de los pases miembros existen leyes que aseguran el cupo femenino.

Cantidad de mujeres representantes en el Parlamento Europeo. Fuente: Europarlamento

Desde 2014, la composicin del Parlamento Europeo comenz a tener mayor relevancia en la definicin de la Comisin Europea, considerada el rgano ejecutivo de la Unin. En la eleccin de 2014 se asumi por primera vez el sistema llamado spitzenkandidat, donde cada uno de los grupos que se presentan a los comicios del Parlamento tambin proponen su candidato para presidir la Comisin Europea. Existe un acuerdo informal s, la informalidad, a pesar de las apariencias, reina en los mecanismos de la UE para otorgar la presidencia de la Comisin al spitzenkandidat, a pesar de que deberan ser los mandatarios de los 28 pases miembros quienes definan ese cargo.

El actual presidente de la Comisin, el ex primer ministro de Luxemburgo Jean-Claude Junker, ha sido el primero en ser elegido con este polmico sistema. El objetivo es colmar el dficit de democracia que tiene el sistema, dando la posibilidad a los electores de influir en los poderes centrales de la UE.

Sin embargo, en las elecciones de esta semana se ha puesto en duda la intencin de los Estados de respetar el sistema del spitzenkandidat, ya que ninguno de los que propusieron los partidos europeos es del agrado de los poderes tradicionales de la poltica europea, que alegan su falta de experiencia.

Un poder tradicional en pleno cambio

Desde su confirmacin como organismo electivo, el Parlamento Europeo ha sido dominado por dos familias polticas, que equivaldran genricamente a partidos europeos que renen a los miembros de los partidos nacionales en grupos: el Partido Popular Europeo (EPP), que rene a los liberal-conservadores; y el Partido de los Socialistas Europeos (S&D), de tendencia socialdemcrata.

Entre Populares y Socialistas se ha generado histricamente un pacto de gobernabilidad entre fuerzas moderadas. El pacto ha funcionado a pesar de la tensin generada por las diferencias de los ejes de accin de cada uno. Para los Socialistas, se trata de los resortes europeos en favor de los sectores ms pobres y la defensa de la poltica medioambiental. Para los Populares, lo importante gira en torno a la ampliacin de los acuerdos comerciales y el refuerzo de control de las fronteras.

Luego, hay alianzas coyunturales sobre temticas especficas. A veces, se generan en base al pas de origen de los legisladores (como se vio en la votacin de la directiva sobre derecho de autor, recientemente). Lo mismo sucede sobre aranceles y acuerdos comerciales, que renen los votos de los liberales conservadores y progresistas de los dos bloques.

Es decir, la pertenencia a uno de los dos partidos tradicionales de la poltica europea es cada vez menos relevante en la decisin que toman sus representantes. La erosin de poder que conlleva para estos partidos hace que sus posiciones sean flexibles y dbiles ante temas que, muchas veces, encienden debates furiosos en la sociedad.

Composicin actual del Parlamento Europeo segn grupo poltico. Fuente: Europarlamento

En este escenario fueron tomando cada vez ms relevancia los dems grupos europeos. El de mayor crecimiento en los ltimos aos es el de los Liberales Europeos (ALDE), que rene a partidos como Ciudadanos de Espaa y los gobernantes de Pases Bajos y Suecia. La llegada de La Rpublique En Marche!, del presidente francs Emmanuel Macron, ha sido un cimbronazo importante para este grupo que ya contaba con serias diferencias internas. Macron est dispuesto a pasar a integrar este grupo solo a pacto de que cambie su nombre la tradicin republicana francesa es mucho ms fuerte que la liberal y que su partido, que aportara unos 20 miembros al Europarlamento segn proyecciones, se convierta en la conduccin del espacio.

Otro grupo con fuerte discusin interna es el de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde se encuentran desde el Partido Conservador Britnico hasta los ultra-derechistas de los Verdaderos Finlandeses y los catlicos anti-abortistas del gobierno polaco de Ley y Justicia (PiS). La derecha llamada euroescptica se encuentra entonces desparramada en diferentes grupos polticos del Europarlamento.

El Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD) rene, por ejemplo, a los Demcratas Suecos (SD), al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) rebautizado actualmente como Partido del Brexit y los neonazis de Alternativa por Alemania (AfD). Pero en este mismo grupo se encuentra el Movimiento 5 Estrellas de Italia que, a pesar de su coalicin de gobierno con La Lega, no tiene en su ADN poltico los rasgos del conservadurismo xenfobo de sus compaeros de grupo.

En el Grupo Europa de las Naciones y de las Libertades (ENF) se encuentran otros partidos de la nueva ola de la derecha europea, como La Lega de Matteo Salvini, la Agrupacin Nacional (Rassemblement National) de Marine Le Pen o el Partido de la Libertad (FP) de Austria. Como veremos, el mismo Salvini est intentando romper con esa fragmentacin de las derechas xenfobas y formar un solo grupo europeo luego de las elecciones de este fin de semana, pero aparentemente no estara logrando el objetivo.

Los otros dos grupos relevantes en el Europarlamento son los Verdes (Greens/EFA) y la Izquierda (GUE/NGL). Los primeros vivieron un enorme crecimiento en los ltimos meses. Su corrimiento hacia posiciones ms liberales, y su desempeo en discusiones muy mediatizadas en los ltimos aos, le valieron una mayor atencin por parte de los partidos tradicionales y un crecimiento que se vio claro en las elecciones nacionales de algunos pases, como en el caso de Alemania, Suecia o Pases Bajos.

La Izquierda, en cambio, luego de la terrible derrota del primer ministro griego Alexis Tsipras frente al Eurogrupo y la imposicin de los trminos ms duros de la Troika compuesta por el BCE, la Comisin Europea y el FMI, no ha logrado sostenerse como alternativa viable al proyecto hegemnico europeo.

Es decir que la gobernanza europea, si bien no est en riesgo segn las proyecciones disponibles, se encuentra en un claro redimensionamiento. Los poderes tradicionales pierden influencia y se ven obligados a negociar con expresiones polticas ms dinmicas y en crecimiento. Pero teniendo en cuenta el bajo nivel de influencia real que el Europarlamento tiene en los problemas ms acuciantes de la UE, este corrimiento no deja de ser simplemente un sntoma que no explicara un cambio profundo en la integracin europea.

Los posibles escenarios

Un informe recientemente confeccionado a pedido del Parlamento Europeo confirma esta idea. Los Populares perderan cinco puntos al finalizar las elecciones del domingo, al igual que los Socialistas. Las dos fuerzas tradicionales llegaran a sumar entonces un total de 329 escaos y le faltaran 47 para lograr la mayora (hoy cuentan con 404 eurodiputados). Los ms favorecidos por este fenmeno seran, en primer lugar, el Grupo de Europa de las Naciones y de las Libertades (ENF) que, bajo el crecimiento exponencial de La Lega pasaran de 37 a 62 representantes. En segundo lugar, los Liberales, a pesar de sus contradicciones internas y un crecimiento disparejo en Europa, tambin creceran un 1,1%, y los Verdes, en tercer lugar, un 0,7%. La Izquierda, por otro lado, perdera solo seis escaos debido a la disminucin de votos de Podemos y la desaparicin de la Coalicin de Izquierda en Italia.

Este escenario permitira a Populares y Socialistas renovar su pacto de poder incluyendo a Liberales y Verdes. Una coalicin similar es la que impulsan los partidos de centro en los Parlamentos nacionales para evitar el crecimiento de las agrupaciones ms extremas, tanto a la derecha como a la izquierda del espectro poltico.

Sin embargo, esta estrategia es justamente la que ha disminuido en los ltimos aos el entusiasmo hacia la poltica europea. La atraccin hacia el centro de los partidos continentales y nacionales contribuy a la dilucin de sus posiciones en favor del mundo de las finanzas y los poderes fcticos. Como ha sucedido ya en otras latitudes, la diferencia entre Populares y Socialistas es cada vez ms borrosa, y ambos se esmeran en defender un sistema en el cual la poblacin se siente cada vez menos representada y acomodar su discurso a las demandas que emergen de los sondeos de opinin. En este contexto es que los partidos euroescpticos o populistas han tomado un fuerte protagonismo.

Durante los ltimos meses, Matteo Salvini se prodig en buscar alianzas con los representantes de la extrema derecha de los partidos que se presentarn en las elecciones de este fin de semana. Su mayor aliada hasta el momento es Marine Le Pen, que renov el Front National de su padre, con el cual lleg a pelear la presidencia de la Repblica en el ballotage de 2017, y lo transform en el moderno Rassemblement National.

Los neonazis alemanes de AfD y austracos del FP tambin parecen dispuestos a entablar conversaciones con Salvini, al igual que el neerlands Geert Wilders, lder del Partido por la Libertad (PVV). Pero a pesar de que existan inclusive otros partidos polticos con un programa similar al de Salvini, la creacin de un nuevo grupo de la extrema derecha en el Europarlamento est an lejos de concretarse. Para lograrlo, Salvini debera contar con al menos 25 eurodiputados provenientes de siete pases distintos de la Unin. Y esto ltimo es, justamente, el principal escollo. Salvini intent seducir a los derechistas del este de Europa, especialmente en Polonia donde son gobierno, pero su estrecha vinculacin con los intereses de Rusia principal enemigo histrico de polacos y finlandeses genera un fuerte rechazo entre los polaco del PiS y Verdaderos Finlandeses.

Tampoco el mandatario de Hungra, Viktor Orbn famoso por su poltica contra la inmigracin y sus crticas hacia la UE, ha querido lanzarse a la aventura con Salvini, y prefiri quedarse dentro del Partido Popular Europeo para tratar de atraerlo hacia posiciones siempre ms conservadoras.

Salvini, en el centro, junto con los representantes y delegados de los partidos de la extrema derecha de Alemania, Austria, Blgica, Bulgaria, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Francia, Pases Bajos y la Repblica Checa. La foto fue tomada en Miln el 18 de mayo pasado, durante la manifestacin soberanista que el mismo Salvini organiz.

Por eso, las elecciones de este fin de semana sern, para la extrema derecha, un mojn a partir del cual analizar las posibilidades que tiene para seguir creciendo. Si como todo parece indicar llegaran a controlar alrededor del 30% del Europarlamento, deberan limar asperezas para crear un nuevo grupo y tratar de seducir a los Populares para crear un nuevo bloque de poder dentro de la UE. Los Populares ya han descartado esa posibilidad, pero vista la tendencia que algunos han desarrollado en sus Estados nacionales de apoyarse en el electorado ms derechista para sostener mayoras parlamentarias (como en Suecia, Finlandia, Austria o los tentativos recientes de Vox, Ciudadanos y PP en Espaa), no sera extrao que los resultados electorales modifiquen la definicin poltica.

La raz del problema europeo

Pero, qu hace que estos partidos, xenfobos, racistas y en muchos casos anti-democrticos, cuenten con semejante apoyo en Europa? Muchos medios y analistas ligan su crecimiento actual a la explosin del fenmeno migratorio o el crecimiento de la desocupacin. Esto es verdad, especialmente en las realidades nacionales y locales. Pero el caso de las elecciones europeas siempre ha sido distinto. De hecho, este tipo de partidos ha tenido siempre su bautismo de fuego en las elecciones europeas, donde muchos ciudadanos estaban dispuestos a darle ese voto que en los comicios nacionales preferan dar a otros.

El caso del Partido del Brexit ex UKIP de Nigel Farrage es ejemplar: en las encuestas de opinin, de cara a las elecciones del jueves obtendra el 34% de los votos, ms que la suma entre Laboristas (21%) y Conservadores (11%); sin embargo, en las encuestas sobre votaciones nacionales lo ubican entre el tercero y cuarto lugar. Algo parecido sucedi con AfD en Alemania o PVV en los Pases Bajos. Es decir que la crisis migratoria reforz a nivel nacional una tendencia que ya se estaba dando en el marco europeo. El problema de la UE, y primera preocupacin de la campaa de este ao, es la falta de legitimidad de la Unin entre sus propios ciudadanos.

El voto popular siempre ha sido un escollo para la UE. Los tentativos de construccin de la Constitucin europea fracasaron exactamente a causa de la falta de refrendacin del texto a travs del voto popular. En Francia, Pases Bajos, Irlanda y Chequia, donde la asuncin del texto constitucional europeo estaba supeditada a la aprobacin popular, la ciudadana vot rotundamente que no en la crisis constitucional de 2005.

Ya entonces, los lderes de la UE debieron recurrir a mecanismos simplificados que evitaran la participacin popular para lograr su aprobacin en lugares de representacin indirecta. Fue as que en 2007 se firm el Tratado de Lisboa, que funciona como alternativa a una verdadera constitucin. All, los Estados miembros lograron otorgar a las instituciones europeas poderes que van por encima de los gobiernos nacionales.

La falta de legitimidad es an ms evidente analizando la participacin en las elecciones. La afluencia en las europeas, adems de ir en franca disminucin desde su implementacin en 1979, tiende a estar entre diez y 20 puntos por debajo de la afluencia en los comicios nacionales. De hecho, las instituciones comunitarias han gastado millones de euros en publicidad llamando a los casi 400 millones de electores a concurrir a las urnas el prximo fin de semana, y sus funcionarios firman decenas de notas de opinin para reafirmar la validez e importancia del voto europeo.

Afluencia a las elecciones europeas en cada pas miembro desde 1979 hasta 2014.

El dficit de legitimidad europea ha sido enfrentado con varias estrategias. Desde la proliferacin de pginas web, documentales y material explicativo, hasta la introduccin de algunos pocos contenidos sobre la historia de la UE en las currculas educativas. Pero el intento ms interesante es seguramente el del programa Erasmus de intercambio estudiantil, que permite a estudiantes secundarios y universitarios de diferentes pases realizar cursos de idioma o de especializacin en otro Estado de la UE e incluirlo en su trayectoria formativa en el pas de origen.

La idea era que la generacin Erasmus podra crear esa identidad europea, esa cercana cultural que el continente no haba conocido hasta entonces. Y, efectivamente, el programa tiene un discreto xito. Sin embargo, los datos sobre la participacin poltica de los jvenes en la UE no necesariamente reflejan una visin positiva hacia la integracin. Los jvenes europeos entre 16 y 26 aos, segn un estudio reciente, quieren una mayor integracin europea pero no creen que suceder alguna vez, se sienten mejor representados en los parlamentos nacionales que en el Parlamento Europeo y siguen creyendo que la inmigracin es el principal problema de Europa, cuando en sondeos realizados a la poblacin general ese tem ya cay al tercer o cuarto puesto.

Por otra parte, el discurso de la nueva derecha europea es una actualizacin de la propuesta de los fascismos y autoritarismos de los aos 30: al conservadurismo tradicionalista de las lites y aristocracias contraponen un conservadurismo de origen popular, cuyo principal enemigo son los burcratas y encumbrados liberales. El peligro por la prdida de la identidad local (ya sea por la inmigracin, por los productos culturales chatarra importados o por la difusin de ideas liberal-comunistas) es el corolario de un sentimiento anti-casta que en un principio compartieron con algunos sectores de la izquierda.

Aun antes de la xenofobia hacia los inmigrantes, los partidos conservadores protagonizaron la resistencia a amoldar las leyes nacionales a las directivas europeas. Un mbito especialmente sensible y ejemplificador es el de los sistemas educativos. Un estudiante que se muda de un pas de la UE a otro no tiene ni los mismos contenidos, ni los mismos objetivos pedaggicos, ni siquiera el mismo sistema de evaluacin o el mismo ordenamiento escolar, mientras que los capitales y flujos financieros viajan de un lado a otro del continente sin siquiera pagar impuestos.

Los partidos euroescpticos son tambin llamados soberanistas, un adjetivo que quizs los describe mejor. Son aquellos que se oponen a la integracin de Europa y quieren reforzar las soberanas nacionales y los poderes fcticos locales. Detrs de ellos estn los sectores tradicionales del poder econmico europeo, golpeados por la globalizacin y la apertura de los mercados.

A estos se contraponen los poderes tradicionalmente liberales de Europa, en su versin ms conservadora (como la CDU de Merkel) o su versin ms keynesiana (como Pedro Snchez en Espaa), que buscan favorecer el crecimiento financiero europeo como motor de crecimiento y se pelean acerca de los amortiguadores sociales a implementar para morigerar los daos que esa poltica genera sobre la sociedad.

Finalmente, la izquierda se muestra crtica de la falta de democracia de Europa pero super su grieta interna en torno a la integracin: la UE es necesaria, pero debe ser protagonizada por los pueblos y no por las lites.

La campaa y las listas

Eurobarmetro public recientemente un informe acerca de las principales preocupaciones de los europeos de cara a las prximas elecciones europeas. Si bien la percepcin generalizada es que la permanencia en la UE no est en discusin en oposicin a un posible contagio del brexit que ya est descartado, un 50% de la opinin pblica europea entiende que las cosas no estn funcionando bien.

La confirmacin de la falta de apropiacin de las instituciones y fechas comunitarias y que la inversin en publicidad del Europarlamento no siempre funciona es que, a un mes de los comicios, solo el 5% de los encuestados poda decir exactamente en qu fecha iban a realizarse las elecciones europeas.

La principal preocupacin de los votantes segn el documento es el crecimiento econmico. En segundo lugar est el desempleo juvenil. Si bien desde la crisis de 2008 el desempleo general se redujo (el promedio europeo es del 6,9%), entre los jvenes menores de 30 aos la estabilidad laboral es an difcil de conseguir.

Recin en el tercer lugar de preocupaciones aparece la inmigracin, seguida muy de cerca de la preocupacin por el cambio climtico. Durante los ltimos meses se multiplicaron las manifestaciones en iniciativas, especialmente de los estudiantes secundarios y organizaciones juveniles, para pedir gestos concretos a los gobernantes para combatir el calentamiento global. Le siguen la lucha contra el terrorismo, cada vez menos presente en las discusiones polticas europeas, y la desigualdad social entre los pases europeos.

El spitzenkandidat de los Populares es el alemn Manfred Weber, un eurodiputado semi-desconocido de la Unin Social Cristiana en Baviera (CSU) y con un perfil ms bien conservador. Piden un mayor control en las fronteras y mayor atencin social a familias pobres con nios.

Los Socialdemcratas presentan a Frans Timmermans, del Partido Laborista neerlands. Su programa tiene como principal eje la creacin de un nuevo pacto social para redistribuir la riqueza, cobrar salarios decentes y acabar con las brechas de gnero. Hablan de un control de fronteras efectivo, humano y ordenado y de la redistribucin equitativa de los demandantes de asilo.

Guy Verhofstadt y Margrethe Vestager son los dos spitzenkandidat propuestos por los Liberales (ALDE). En realidad, y como ejemplo de la variedad de visiones en este espacio, tambin figuran en la nmina la ex comisaria italiana Emma Bonino, la actual comisaria de Transportes eslovena Violeta Bulc, la alemana Nicola Beer, el espaol Luis Garicano y la hngara Katalin Cseh. En su programa se proponen como una alternativa centrista a nacionalistas, populistas y autoritarios que quieren destruir la UE y al statu quo de populares y socialistas.

Ska Keller (Alemania) y Bas Eickhout (Pases Bajos) son los dos candidatos que proponen los Verdes. Abogan por una plena democracia multinivel y supranacional, la eliminacin progresiva de combustibles fsiles y minerales, y serias reformas a la accin del agronegocio.

La Izquierda presenta como candidatos a presidir la Comisin Europea a la eslovena Violeta Tomič y Nico Cu, sindicalista belga-espaol. En su programa advierte sobre la amenaza real de una UE ms neoliberal y conservadora. Junto con los Verdes, son los nicos que hablan de construir una Europa feminista y blindar los derechos laborales y las libertades sindicales en toda la Unin.

Sea cual fuere el resultado final, todo indica que a partir del lunes Europa no cambiar profundamente como muchos abogan, sino que se harn ms patentes sus contradicciones. La primera y principal, una integracin pensada desde arriba hacia abajo, con una participacin popular limitada y poca cercana con los humores de los pueblos de los 28 pases de la UE. Pueblos que, sin embargo, estn muy lejos de querer abatir o destruir el sistema comunitario europeo pero que piden profundas reformas que, hasta ahora, solo los partidos soberanistas han propuesto a viva voz.


Fuente original: https://ombelico.com.ar/2019/05/21/guia-a-las-elecciones-europeas/



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