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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2019

Mulțumesc (gracias)

Ilka Oliva Corado
Rebelin


Lo vi pasar entre las estanteras de la pias y los escaparates de la panadera, conversaba con una chica que lo acompaaba, l cargaba la canasta, llevaba pantaln de lona azul y camisa del mismo color, su cabello siempre rubio, su forma de caminar y su espalda ancha las podra reconocer entre miles, era l, era Romn. Las ajaduras de los aos comenzaban a surcar su rostro y algunas canas asomaban, no tena el cuerpo de atleta de aos pasados pero su alma segua iluminando todo a su alrededor, como el sol a las flores de las diez.

Yo, justo caminaba por el corredor donde estn las fresas y los tomates manzanos, sent un vuelco en el corazn cuando lo vi pasar y quise gritarle, Romn, Romn!, quise correr a darle un abrazo y decirle gracias, nuevamente. Me vi, me vi corriendo hacia l, vi de nuevo sus hermosos ojos azules como mar, pero me qued ah, esttica, con las manos en la carretilla del supermercado.

Tena como de 12 aos de no verlo, la ltima vez que lo vi fue en el gimnasio antes que lo cerraran y nos mudaran la membresa, con ese cambio muchos se fueron a otros lugares y nos quedamos pocos que vivamos en los alrededores, entre los que se fueron estaba Romn.

Hace quince aos, de recin llegada, yo nadaba en la piscina del gimnasio cuando un hombre que tambin nadaba en el mismo carril de pronto se detuvo y me detuvo al jalarme de un brazo, comenz a gritarme, manoteaba en el agua, yo apenas entenda qu deca pero estaba furioso; era un hombre caucsico que me gritaba en ingls. Las otras personas que tambin nadaban se detuvieron pero nadie hizo nada, quienes estaban en el jacuzzi observaban pero nadie hizo nada, l me gritaba y yo vagamente entenda qu deca, por ah una o dos palabras del puado que sala a mil por hora: migrante, negra.

Del jacuzzi sali un hombronazo alto, robusto, de ojos azules, y se lanz a la piscina un clavado y fue a salir a donde estbamos nosotros y comenz a gritarle en ingls el hombre caucsico que se cort al instante; toda la prepotencia que tena conmigo se le subi al rostro que se le puso rojo como tomate y se achiquit de pronto, se sinti minsculo ante el hombre que tena enfrente; ese hombre era Romn. El caucsico sali de la piscina y se fue. Romn me pregunt si estaba bien y me dijo que siguiera nadando, lo de seguir nadando lo entend ms por sus ademanes que por el ingls.

Unos hombres latinos que estaban en el jacuzzi me tradujeron todo, me dijeron que el hombre caucsico me estaba gritando cosas como que saliera de la piscina, que ensuciaba el agua por ser negra, que me regresara a mi pas. Y que Romn lleg y le dijo que Estados Unidos era un pas libre, que yo poda nadar donde quisiera y que dejara de estarme gritando y que le gritara a l a ver si se atreva.

Despus de unos minutos dej de nadar y me fui al jacuzzi donde estaba Romn, otros latinos tradujeron lo que l me dijo; que nunca permitiera que nadie me discriminara, en ningn lugar del mundo y menos en este pas, que yo era libre, que todos nacemos libres, que defendiera mis derechos y que si alguien me volva a discriminar en el gimnasio que le avisara.

Pasaron los meses y yo me segu encontrando a Romn en el gimnasio, conversbamos o por lo menos hacamos el intento ya que yo no entenda, pero para ese tiempo haba comprado un traductor electrnico que tena la apariencia de una calculadora de tamao de bolsillo, y entonces l hablaba y yo traduca lo que me deca en ese aparato; fue as como supe que era de Rumana y que trabajaba en construccin.

Cuando lo vi pasar en el supermercado quise correr a decirle que entenda un poco ms ingls y que tambin lo hablaba ms, y que con mi propia voz, en ingls quera decirle gracias, pero que haba memorizado una palabra en su idioma materno para decrsela, porque estaba segura que algn da lo iba a volver a ver: Mulțumesc, (gracias). Lo ms seguro es que Romn no hubiera sabido quin era la desconocida que llegaba de pronto a decirle gracias, o tal vez me hubiera reconocido, no s, lo importante es lo que l hizo en aquel momento, al tomar accin ante un racista que le gritaba a una mujer migrante que no hablaba ingls, por ende no tena cmo defenderse.

Y no pude, no pude moverme del lugar en donde estaba, me qued pegada al piso, con el cuerpo como plomo, quince aos guard esa palabra en rumano para decirle gracias y no pude caminar hacia l, el da que lo volv a ver. Y Romn, el gran Romn, el hombronazo de ojos azules, de cabello rubio, de espalda ancha, de corazn bondadoso pas y se fue; como pasan las horas, los das y los aos, como pasa la vida: en un parpadear, sin que nos demos cuenta o sin que logremos reaccionar.

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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